#talleres de relojería
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Don Jorge: El guardián del tiempo en Tuxtla Gutiérrez
Más de medio siglo dedicado al arte de la relojería El tiempo no se detiene para don Jorge Calvo Trinidad. El tic-tac de los relojes ha marcado su vida desde hace más de medio siglo, convirtiéndose en su pasión, su sustento y su legado. A los 17 años, dejó su natal Arriaga para abrirse camino en Tuxtla Gutiérrez. Fue allí donde un primo lo introdujo en el mundo de la relojería, un oficio que con…
#arte de la relojería#don Jorge relojero#historia de la relojería#maestros relojeros#oficios tradicionales Chiapas#relojería en Tuxtla Gutiérrez#relojes mecánicos#talleres de relojería
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¿Alguna vez has escuchado a alguien decir que hablar de trabajo es terapéutico? Porque yo podría ser esa persona, me alegro que te esté yendo bien en tu rubro. Dirías entonces que ¿San Valentín es una fecha familiar para ti? Creo que eso es lindo ¿tienes mucha familia? Y ¿te digo algo? Me proclamo fan n° 1 de los colores que has elegido, créeme que imaginar un San Valentín con esos colores.... uff es una delicia, yo no soy muy fan del rosa, pero eso es un gusto muy muy personal, ya que en el trabajo debo tener un buen manejo de los colores ¡Ah! al parecer sabes de piedras y minerales, muy bien ahí por cierto. Dime ¿qué haces en tu tiempo libre, prefieres viajar o quedarte en casa? ¿Tal vez un hobbie por ahí escondido? También me gustaría saber algo que siempre has querido pero por alguna u otra razón no has podido tener, puede ser cualquier cosa, echa a volar tu imaginación 💫
lo sé, lo he escuchado un par de veces. mi oficio es de familia, realmente tenemos pocos temas que no estén relacionados al trabajo. & gracias, trabajo desde los dieciseis. hay realmente poco o nada que no sepa sobre mi trabajo. san valentín, es desde que me casé & llegaron mis hijos, ceremoniosamente familiar. cada fecha para celebrar es usada sin falta antes que los niños crezcan & dejen el nido, ¿no crees?. si me dejas contar, puedo decir que cerca de siete personas. no lo habia hecho antes, suena a mucho pero son realmente a quienes cuento como cercanos.
¿en serio?, ¿diseño de interiores, o eres artista?. por mi lado, los valente trabajan con piedras preciosas. en mi rubro tenemos colecciones con piedras incrustadas, me fue inevitable conocer & reconocer a más una piedra preciosa que pasaban por mis manos, pero no soy ningun experto o profesional, eso dejelo a mi hermano menor, xande. en mi tiempo libre, prefiero quedarme en casa. viajo por trabajo, o de vacaciones, pero estar en casa disfrutando del ocio con mis hijos o inventariando mi taller sin nada pendiente es llevadero. como hobbie, realmente mi trabajo tambien es también mi pasatiempo, la relojería puede quitarte el aliento si le encuentras el encanto a la precisión & los engranajes.
siendo sincero, no me arrepiento de omisiones graves. en mi épocas de juventud experimenté casi todo, ahora mismo dejo a mis hijos hagan lo mismo conmigo a su lado. que exploren & conozcan. en ese caso, acepto sugerencias.
#𓏲⠀⠀🌙⠀'⠀⠀𝘂𝗹𝘁𝗶𝗺𝗮 𝗼𝗽𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱⠀﹕⠀inbox⠀.#𓏲⠀⠀🌙⠀'⠀⠀𝘂𝗹𝘁𝗶𝗺𝗮 𝗼𝗽𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱⠀﹕⠀san valentín⠀.#dios mio regalalé una billetera ni yo sabria que regalarle 😭#prdon sv ; pero si lo queremos aqui uwu
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La enfermera del puerto
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Hamburgo, 1892. El cólera se adueña de la ciudad y se cobra miles de víctimas. Cuando la madre de Martha muere, es la joven quien debe garantizar la supervivencia de la familia. Proveniente de uno de los barrios más pobres de la ciudad, consigue hacerse con un puesto de aprendiza en el Hospital de Eppendorf, donde trabaja duro hasta ascender a enfermera quirúrgica. Mientras los médicos intentan ganarle la batalla al tiempo, Hamburgo se enfrenta también a una convulsa época de cambios políticos: los trabajadores del puerto se declaran en huelga, las mujeres luchan por el derecho al voto y por mejorar sus condiciones de vida. Martha se une al movimiento feminista, pero también combate en un frente mucho más personal, pues no solo ha descubierto el amor por la medicina, sino también —y en contra de las estrictas reglas del hospital— por un joven médico. "A Martha le encantaba pasear por la plaza de Scharmarkt. Y ese día más aún, porque cumplía catorce años y su madre le había dado veinte peniques por la mañana para que se comprara algún capricho al salir del colegio. ¡Veinte peniques! No recordaba haber tenido semejante fortuna en las manos jamás. Aquel lugar, que contaba con pequeñas tiendas y talleres de artesanía, era el corazón palpitante del Gängeviertel, el barrio de los Callejones. Martha conocía hasta el último rincón de las estrechas vías, porque con apenas ocho años ya había entregado las labores de costura de su madre en el negocio de ropa blanca de la señora Lembcke. Justo al lado estaba la tienda del relojero Härtel, cuyo escaparate nunca se cansaba de admirar. Allí había elegantes relojes para damas, de bolsillo para caballeros, y también grandes relojes de pie, pequeños despertadores de mesa y delicadas cajas de música. Seguramente ella jamás pudiera permitirse uno, pero su hermano Heinrich, que tenía once años, soñaba con que se lo regalaran ese otoño, cuando por fin entrara en el instituto. —No te hagas demasiadas ilusiones —le había advertido Martha varias veces—. Mamá ha tenido que ahorrar mucho para pagar la escuela, no podrá comprártelo. —Pero lo necesitaré para ser puntual. —¡Qué dices! Papá siempre llega a su hora y no tiene reloj de bolsillo. Con el despertador nos basta a todos. Mientras pensaba en su hermano, oyó la campanilla de la puerta de la relojería y del comercio salieron una madre y un hijo de la edad de Heinrich. El chico llevaba una peculiar gorra de estudiante que lo identificaba como alumno de untertertia, el octavo curso. En la mano sostenía con orgullo una cajita. Apostaba a que dentro había un flamante reloj de bolsillo. Martha suspiró. Si Heinrich todavía quería uno de esos, ya podía esperar sentado… Dejó atrás la relojería y echó a andar por la acera. Dentro de lo posible, intentaba ir por la sombra de los toldos que se extendían desde lo alto de los escaparates para protegerlos del sol abrasador. Hacia el mediodía, la calle fue llenándose pausadamente de vida y, junto al habitual ir y venir de repartidores, en la calzada empezó a verse también algún elegante carruaje. En la platería, dos damas bien vestidas contemplaban la exposición de muestra. Algo más allá, tres marineros aguardaban sentados en un banco frente al mesón Adler, donde su padre iba a recoger el jornal. El establecimiento contiguo era la tienda de dulces Tra utmann. Martha contempló el escaparate y dudó un momento. Era tanto lo que deseaba… Pero nunca lograría reunir dinero suficiente para una caja de música del relojero Härtel, ni para unas relucientes botas de botones con tacón. Aun así, ¿de verdad iba a invertir esa pequeña fortuna que tanto trabajo le había costado a su madre en un placer tan pasajero como caramelos de menta y tofes? ¿No sería mucho mejor comprar dos ovillos de lana con los que tejerse unos leotardos para el invierno? Mientras todavía admiraba las finas rosas de azúcar, los cerditos de mazapán y las bomboneras que había al otro lado del cristal, una mujer abrió la puerta y, del interior, salió un aroma tan embriagador que Martha no pudo contenerse. Entró en el establecimiento y le pidió a la amable dependienta la bolsa más grande de caramelos variados que tuviera. Todavía dentro de la tienda, se metió en la boca el primero, un tofe, y empezó a chuparlo muy despacio para disfrutarlo al máximo. Entonces decidió volver a casa. A esas horas hacía tanto calor que el sol, al reflejarse en los adoquines de la calle, parecía formar pequeños charcos de agua." Read the full article
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Un relojero llamado Ismael, un pequeño pueblo rodeado de montañas. Un hombre solitario y excéntrico era Ismael, pasaba la mayor parte de su tiempo trabajando en su taller, creando relojes de todo tipo.
Cierto día mientras trabajaba en un reloj antiguo que había sido traído por un cliente, Ismael descubrió algo extraño. El reloj parecía estar avanzando más rápido de lo normal, y las manecillas giraban con una velocidad alarmante, intentó darle una solución, pero no importaba lo que hiciera, el reloj seguía avanzando a un ritmo acelerado.
Al paso de las horas, Ismael comenzó a notar que los días parecían pasar más rápido de lo normal. Las horas parecían comprimirse y los minutos se desvanecían en un instante. La gente del pueblo comenzó a notar que el sol se ponía antes de lo que debería, y que la noche parecía durar solo unas pocas horas.
Pronto, todos se dieron cuenta de que algo estaba mal con el tiempo en el pueblo. Los relojes de la ciudad comenzaron a fallar y los calendarios se volvieron inútiles. La gente comenzó a temer que el tiempo se estuviera escapando de sus manos.
No podía dar una solución, no tenía manera, el tiempo seguía avanzando a un ritmo acelerado. La gente del pueblo comenzó a culparlo por el desastre.
Entonces Ismael se convirtió en un paria en su propia comunidad.
Nadie quería tenerlos cerca nadie le hablaba y su negocio se quedó inmutable como su gran y triste silencio dentro del local los relojes se fueron deteniendo al contrario fuera de la relojería
el tiempo parecía absorberlo todo, quien era un niño hace un mes, al mes siguiente era un anciano a punto de morir…
Finalmente, el tiempo se aceleró tanto que el pueblo desapareció por completo, y la gente que alguna vez vivió allí se convirtió en una leyenda.
Solo quedaron las ruinas de una vieja relojería con relojes increíbles oxidados, rotos, silenciosos quietos…
Algunos testigos que encontraron el lugar donde están las ruinas de la relojería, sienten que allí el tiempo es más lento o más veloz, es sin dudas muy diferente al del mundo conocido.
Solo un nombre venció al tiempo, el único al que se recuerda en esta historia, quizás Ismael es el tiempo fugitivo que escapo del mismo mundo llevándose los latidos de los relojes al tiempo que desaparecía el pueblo y su gente.
(Lrsh)
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Lengua, 14/05/2020
Buenísimos días viudas y viudos,
Comenzamos este jueves corrigiendo el dictado que hicimos ayer. Estad pendientes para que no se escape ninguna falta.
DICTADO
Mi hermano se llama Ángel. Es un excelente jardinero y vive en Jaén. La especialidad de Ángel son los geranios gigantes de color rojizo. Suele viajar por todo el mundo observando los prodigios del mundo vegetal. La mujer de Ángel es ingeniera naval e imparte clase de Geometría en la universidad. También se dedica a diseñar artilugios para evitar naufragios y salvar la vida de los pasajeros en los buques de pasaje. Yo me llamo Jorge y tengo un taller de joyería y relojería.
Como ya os avanzamos el lunes, esta semana iba a ser más corta de lo normal porque mañana es fiesta. Vamos a investigar un poco. Tenéis que hacer una redacción con una extensión máxima y mínima de una cara sobre la fiesta de San Isidro. Podéis ayudaros siguiendo estos apartados:
¿Quién fue San Isidro?
¿Desde cuándo se celebra esta fiesta?
¿A dónde se suele ir para celebrarlo?
Bailes y comidas típicas.
¿Cómo lo celebramos en el colegio?
Y todo lo que se os ocurra relacionado con la festividad.
Poned cuidado a la letra y a la presentación. Qué no se os olvide poner la fecha y un título bonito.
Y para que os entretengáis os dejamos esta imagen. Tenéis que encontrar un pato, una mariposa y un murciélago. Contadnos si habéis sido capaces.
ABRAZOSSSS
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Día3
Todo roto... Si, y para más inri, la moto me empieza a hacer raros. Me paro en una gasolinera, y veo la cadena sssuper destensada, y roja cobrizo. No sé muy bien que pasa pero creo que por lo menos la tengo que tensar, cosa que nunca he hecho, solo visto en Youtube, y además sin caballete!
Pues saco mi herramientas y al lío. Aflojó el eje de la rueda trasera, las contratuercas, giro poco a poco los tornillos, parece que la cosa va bien. Aprieto todo, aunque claro, el par de apriete de 88nM que exige el tornillo de la rueda...se acaba convirtiendo en un "ya está duro" + 2 "un poquito más" y que sea lo que el dios quiera....
Me pongo en marcha con miedo, pensando verás tú la rueda....y... efectivamente, algo va mal. Me salta el piloto de ABS parpadeando. Mala cosa.
Paro. Estoy bloqueado, la he jodido pero bien, y no se el qué. Todo esto en domingo, que está todo cerrado.
Llamo al seguro, que me dan dos opciones:
- o mandan una grúa para que la lleven a "base" y me pagan hasta 3 noches si se puede arreglar.
- o pagan el envío de la moto de vuelta a casa.
No me gustan ninguna de las dos opciones. Yo quería un taller móvil!
El tiempo pasa, y juega en mi contra, pero es que no sé qué hacer!!
Me molesta mucho estos que ni para Alan te ni para atrás, ni izquierda derecha. Así que mira, a muerte, arrancó la moto y hasta que aguante.
La pongo a 80...100...130 y el piloto ya no salta!! Toma ya!!! Por fin consigo salir de Francia, Entrando en Bélgica.
Pero algo no va bien. La moto sigue rara. Al rato otro motorista me pita y hace señales. Los huevos como corbatas "qué habrá visto!!??" Pero no podemos parar, es un carril en sentido contrario con muros de hormigón a los lados. No paro de mirarle por el retrovisor, como para ver si le entiendo. Al final me hace un gesto de "nada nada tira, tira!" ... Y empieza a dejar mucha distancia de seguridad, pero exagerado! Y yo "ostia que debo ser una bomba de relojería"
Se acaba el carril contrario, me pongo a un lado para que por fin se ponga a mi altura, y va el tío, me pasa, y me saca el pulgar de "todo ok"....perplejo me quedo....me adelanta, y pienso "será para que en el siguiente descanso nos metamos y me diga algo,no se" pues qué va! El tío me hace un hasta luego Lucas!! Joder!! Pero qué c€#€&
Total que me vuelvo a parar, y la cadena sigue destensada, osea que está hecha mierda. Es muy mala cosa y veo que no llego. me pongo de los nervios.
Al final consigo cambiar el chip, y el plan es avanzar hoy que está todo cerrado todo lo posible, para que mañana sea taller por la mañana y terminar el viaje por la tarde. Estoy conduciendo hasta las 20:30 cuando me paro y organizó la noche y mañana. Lo mejor será que mañana esté ya por la mañana en una ciudad y me busco un Airbnb en Hamburgo, donde estoy ahora. A 5 h de la meta.
Así que a ver qué pasa mañana!
- muchas gracias MiguelGuruMoto por tu asistencia en carretera tío!!
Km unos 1000km aprox
Gastos
Peajes creo que solo uno más hoy!? 14€
Gasofa 16.80 + 13.70 + 19.73, unos 50€
Comida cruasant + caracola +café 5€
Salchichaalemananachovidal + redbull 7€
Bocadillosmierderosvarios 5€
Airbnb 25€
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Entrevista a Aniceto Jiménez Pita de Pita Barcelona
Entrevista a Aniceto Jiménez Pita de Pita Barcelona
Como os explicaba en la Entrevista a Daniel Jiménez Pastor de Pita Barcelona, esta doble entrevista estuvo llena de vicisitudes. No volveré a entrar en el tema puesto que me parece que quedó notablemente claro en las aclaraciones anteriores. Una año atrás, el 5 de diciembre de 2020 a las 17 horas de la tarde, momento en que abría la tienda Relojería Joyería Pita, sede también del taller de Pita…
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disminuido por caminos de hierro y silbidos de vapor, otros no".
"¿Pero prosperará alguno de ellos?" ella preguntó.
Ella todavía podría sorprenderme.
"Quiero decir", continuó, "¿estás feliz? ¿Estás feliz de tener un motor encendido todo el día, tú mismo como un engranaje más? ¿Con qué sueñas?"
No pude recordar ningún sueño. Me había dejado embelesar por el movimiento de engranajes y palancas, para dejar que mi mente creciera para adaptarse a los espacios entre el incesante sonido metálico del metal contra el metal. Era una forma de no tener que pensar en mi padre, en una tierra que había perdido tanto.
"Sueño con cazar en esta jungla de metal y asfalto", dijo. "Sueño con mi verdadera forma saltando de viga en repisa a terraza en techo, hasta que estoy en la cima de esta isla, hasta que puedo gruñir en las caras de todos los hombres que creen que pueden poseerme".
Mientras miraba, sus ojos, brillantemente iluminados por un momento, se atenuaron.
"En esta nueva era de vapor y electricidad, en esta gran metrópoli, a excepción de aquellos que viven en el Pico, ¿hay alguien todavía en su verdadera forma?" ella preguntó.
Nos sentamos juntos en el puerto y quemamos papel moneda toda la noche, esperando una señal de que los fantasmas todavía estaban con nosotros.
La vida en Hong Kong podía ser una experiencia extraña: día a día, las cosas nunca parecían cambiar mucho. Pero si compara las cosas durante unos años, es casi como si viviera en un mundo diferente.
Cuando cumplí treinta años, los nuevos diseños de máquinas de vapor requerían menos carbón y proporcionaban más potencia. Se hicieron cada vez más pequeños. Las calles se llenaron de rickshaws automáticos y carruajes sin caballos, y la mayoría de las personas que podían pagarlos tenían máquinas que mantenían el aire fresco en las casas y la comida fría en cajas en la cocina, todo impulsado por vapor.
Entré en las tiendas y soporté la ira de los empleados mientras estudiaba los componentes de los nuevos modelos de exhibición. Devoré todos los libros sobre el principio y el funcionamiento de la máquina de vapor que pude encontrar. Traté de aplicar esos principios para mejorar las máquinas de las que estaba a cargo: probar nuevos ciclos de encendido, probar nuevos tipos de lubricantes para los pistones, ajustar las relaciones de transmisión. Encontré cierta satisfacción en la forma en que llegué a comprender la magia de las máquinas.
Una mañana, mientras reparaba un gobernador roto, un trabajo delicado, dos pares de zapatos lustrados se detuvieron en la plataforma encima de mí.
Miré hacia arriba. Dos hombres me miraron.
"Este es el indicado", dijo mi supervisor de turno.
El otro hombre, vestido con un traje impecable, parecía escéptico. "¿Es usted el hombre al que se le ocurrió la idea de usar un volante más grande para el motor viejo?"
Asenti. Me enorgullecía la forma en que podía sacar más potencia de mis máquinas de lo que soñaban sus diseñadores.
"¿No le robaste la idea a un inglés?" su tono era severo.
Parpadeé. Un momento de confusión fue seguido por una oleada de ira. "No," dije, tratando de mantener mi voz calmada. Me escondí debajo de la máquina para continuar con mi trabajo.
"Es inteligente", dijo mi supervisor de turno, "para un chino. Se le puede enseñar".
"Supongo que también podríamos intentarlo", dijo el otro hombre. "Sin duda será más barato que contratar a un verdadero ingeniero de Inglaterra".
El Sr. Alexander Findlay Smith, propietario del Peak Tram y un ávido ingeniero, había visto una oportunidad. Previó que el camino del progreso tecnológico conduciría inevitablemente al uso de la energía del vapor para operar autómatas: brazos y piernas mecánicos que eventualmente reemplazarían a los culis y sirvientes chinos.
Fui seleccionado para servir al Sr. Findlay Smith en su nueva empresa.
Aprendí a reparar mecanismos de relojería, a diseñar intrincados sistemas de engranajes e idear usos ingeniosos para palancas. Estudié cómo platear metal con cromo y cómo dar forma al latón en curvas suaves. Inventé formas de conectar el mundo del mecanismo de relojería reforzado y reforzado con el mundo del pistón regulado y miniaturizado y el vapor limpio. Una vez que los autómatas estuvieron terminados, los conectamos a los últimos motores analíticos enviados desde Gran Bretaña y los alimentamos con cinta perforada con densos agujeros en el código Babbage-Lovelace.
Había necesitado una década de arduo trabajo. Pero ahora los brazos mecánicos servían bebidas en los bares a lo largo de Central y las manos de las máquinas fabricaban zapatos y ropa en las fábricas de los Nuevos Territorios. En las mansiones de Peak, escuché, aunque nunca había visto, que las barredoras y trapeadores automáticos que diseñé recorrían los pasillos discretamente, chocando contra las paredes suavemente mientras limpiaban los pisos como elfos mecánicos que exhalan trozos de vapor blanco. Los expatriados finalmente pudieron vivir sus vidas en este paraíso tropical sin recordatorios de la presencia de los chinos.
Tenía treinta y cinco años cuando volvió a aparecer en mi puerta, como un recuerdo de hace mucho tiempo.
La metí en mi pequeño apartamento, miré a mi alrededor para asegurarme de que nadie la seguía y cerré la puerta.
"¿Cómo va la caza?" Yo pregunté. Fue un mal intento de broma y se rió débilmente.
Fotografías de ella habían aparecido en todos los periódicos. Fue el mayor escándalo de la colonia: no tanto porque el hijo del gobernador tuviera una amante china —se esperaba que lo hiciera— sino porque la amante había logrado robarle una gran suma de dinero y luego desaparecer. Todos rieron mientras la policía volvía la ciudad al revés, buscándola.
"Puedo esconderte por esta noche", dije. Luego esperé, la segunda mitad tácita de mi oración colgando entre nosotros.
Se sentó en la única silla de la habitación, la bombilla de luz tenue proyectaba sombras oscuras en su rostro. Se veía demacrada y exhausta. "Ah, ahora me estás juzgando."
"Tengo un buen trabajo que quiero mantener", dije. "El Sr. Findlay Smith confía en mí".
Se inclinó y comenzó a subirse el vestido.
"No lo hagas", le dije, y volteé la cara. No podía soportar verla intentar ejercer su oficio conmigo.
"Mira", dijo. No había seducción en su voz. "Liang, mírame."
Me volví y jadeé.
Sus piernas, lo que pude ver de ellas, estaban hechas de cromo brillante. Me incliné para mirar más de cerca: las articulaciones cilíndricas de las rodillas estaban torneadas con precisión, los actuadores neumáticos a lo largo de los muslos se movían en completo silencio, los pies estaban exquisitamente moldeados y moldeados, las superficies lisas y fluidas. Estas eran las piernas mecánicas más hermosas que jamás había visto.
"Me drogó", dijo. "Cuando me desperté, mis piernas habían desaparecido y fueron reemplazadas por estas. El dolor era insoportable. Me explicó que tenía un secreto: le gustaban las máquinas más que la carne, no podía ponerse duro con una mujer normal".
Había oído hablar de hombres así. En una ciudad llena de cromo y bronce, ruidos y silbidos, los deseos se confundieron.
Me concentré en la forma en que la luz se movía a lo largo de las brillantes curvas de sus pantorrillas para no tener que mirarla a la cara.
"Tenía una opción: dejar que siguiera cambiándome para que se adaptara a él, o podía quitarme las piernas y echarme a la calle. ¿Quién iba a creer en una puta china sin piernas? Quería sobrevivir. Así que me tragué el dolor y dejé él continúe ".
Se puso de pie y se quitó el resto de su vestido y sus guantes de noche. Observé su torso cromado, con listones alrededor de la cintura para permitir la articulación y el movimiento; sus brazos sinuosos, construidos con placas curvas que se deslizan unas sobre otras como una armadura obscena; sus manos, formadas con una delicada malla metálica, con dedos de acero oscuro con puntas de joyas donde estarían las uñas.
"No escatimó en gastos. Cada pieza de mí está construida con la mejor artesanía y unida a mi cuerpo por los mejores cirujanos; hay muchos que quieren experimentar, a pesar de la ley, con cómo el cuerpo puede ser animado por la electricidad, los nervios reemplazados. Siempre hablaban sólo con él, como si yo ya fuera sólo una máquina.
Entonces, una noche, me lastimó y le devolví el golpe con desesperación. Cayó como si estuviera hecho de paja. Me di cuenta, de repente, de cuánta fuerza tenía en mis brazos de metal. Le había dejado hacer todo esto, para reemplazarme parte por parte, lamentándome todo el tiempo por mi pérdida sin comprender lo que había ganado. Me habían hecho algo terrible, pero también podía ser terrible .
"Lo estrangulé hasta que se desmayó, y luego tomé todo el dinero que pude encontrar y me fui.
"Así que vengo a ti, Liang. ¿Me ayudarás?"
Me acerqué y la abracé. "Encontraremos alguna manera de revertir esto. Debe haber médicos ..."
"No," me interrumpió. "Eso no es lo que quiero."
Nos tomó casi un año completar la tarea. El dinero de Yan ayudó, pero algunas cosas que el dinero no podía comprar, especialmente la habilidad y el conocimiento.
Mi piso se convirtió en taller. Pasamos todas las tardes y todos los domingos trabajando: dando forma al metal, puliendo engranajes, volviendo a unir cables.
Su rostro era el más duro. Todavía era carne.
Vertí libros de anatomía y tomé moldes de su rostro con yeso de París. Me rompí los pómulos y me corté la cara para poder entrar en los consultorios de los cirujanos y aprender de ellos cómo reparar estas lesiones. Compré costosas máscaras con joyas y las desmonté, aprendiendo el delicado arte de dar forma al metal para que tomara la forma de un rostro.
Finalmente, llegó el momento.
A través de la ventana, la luna arrojó un paralelogramo blanco pálido al suelo. Yan se paró en el medio, moviendo la cabeza, probando su nuevo rostro.
Cientos de actuadores neumáticos en miniatura estaban ocultos bajo la suave piel cromada, cada uno de los cuales podía controlarse de forma independiente, lo que le permitía adoptar cualquier expresión. Pero sus ojos seguían siendo los mismos y brillaban a la luz de la luna con entusiasmo.
"¿Estás listo?" Yo pregunté.
Ella asintió.
Le entregué un cuenco, lleno del carbón de antracita más puro, molido hasta obtener un polvo fino. Olía a madera quemada, al corazón de la tierra. Se lo echó en la boca y lo tragó. Podía oír el fuego de la caldera en miniatura de su torso calentarse más a medida que aumentaba la presión del vapor. Di un paso atrás.
Levantó la cabeza hacia la luna y aulló: era un aullido hecho por el vapor que atravesaba una tubería de latón y, sin embargo, me recordó ese aullido salvaje hace mucho tiempo, cuando escuché por primera vez la llamada de un hulijing .
Luego se agachó en el suelo. Engranajes rechinando, pistones bombeando, placas de metal curvadas deslizándose unas sobre otras, los ruidos se hicieron más fuertes cuando ella comenzó a transformarse.
Había dibujado los primeros destellos de su idea con tinta sobre papel. Luego lo había refinado, a través de cientos de iteraciones hasta que quedó satisfecha. Podía ver rastros de su madre en él, pero también algo más duro, algo nuevo.
Partiendo de su idea, había diseñado los delicados pliegues de la piel cromada y las intrincadas articulaciones del esqueleto de metal. Había ensamblado cada bisagra, ensamblado cada engranaje, soldado cada cable, soldado cada costura, engrasado cada actuador. La había desarmado y la había vuelto a armar.
Sin embargo, fue una maravilla ver que todo funcionaba. Frente a mis ojos, se dobló y se desdobló como una construcción plateada de origami, hasta que finalmente, un zorro cromado tan hermoso y mortal como las leyendas más antiguas se paró ante mí.
Caminó por el piso, probando su nueva forma elegante, probando sus nuevos movimientos sigilosos. Sus extremidades brillaban a la luz de la luna y su cola, hecha de delicados alambres plateados tan finos como un encaje, dejaba un rastro de luz en la penumbra.
Se volvió y caminó —no, se deslizó— hacia mí, una gloriosa cazadora, una antigua visión cobrando vida. Respiré hondo y olí fuego y humo, aceite de motor y metal pulido, el aroma del poder.
"Gracias", dijo, y se inclinó mientras yo ponía mis brazos alrededor de su verdadera forma. La máquina de vapor dentro de ella había calentado su frío cuerpo de metal, y se sentía cálido y vivo.
"¿Puedes sentirlo?" ella preguntó.
Me estremecí. Sabía lo que quería decir. La vieja magia había vuelto, pero había cambiado: no piel y carne, sino metal y fuego.
"Encontraré a otros como yo", dijo, "y te los traeré. Juntos, los liberaremos".
Una vez fui un cazador de demonios. Ahora soy uno de ellos.
Abrí la puerta, Swallow Tail en mi mano. Era solo una espada vieja y pesada, oxidada, pero perfectamente capaz de derribar a cualquiera que pudiera estar al acecho.
Nadie lo estaba.
Yan saltó como un rayo. Sigilosamente, con gracia, se lanzó a las calles de Hong Kong, libre, salvaje, un hulijing construido para esta nueva era.
. . . una vez que un hombre ha puesto su corazón en un hulijing , ella no puede evitar escucharlo sin importar lo lejos que estén. . .
"Buena caza", susurré.
Ella aulló en la distancia, y vi una bocanada de vapor elevarse en el aire mientras desaparecía.
(Parte III - Final)
La imaginé corriendo por las vías del funicular, una locomotora incansable subiendo y bajando, hacia la cima del Pico Victoria, hacia un futuro tan lleno de magia como el pasado.
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La (mejor) peor noche de tu vida
Como todas las noches, Shaytan salió a pasear por la Calle de la Hojalata. Lucía su esmoquin perfectamente planchado e idéntico a los otros siete de su colección: todos ellos trajes de alta costura confeccionados a partir de lana de alpaca de máxima calidad por Noorah, la mejor costurera del Convoy. En la penumbra, el matiz rojo y rayado de su pelaje apenas si se podía advertir, mas sus ojos, aquellos ojos innaturales, violetas, relumbraban con un especial esplendor. Caminaba con un trote alegre y sereno, a pesar de las últimas novedades acerca de los crímenes de la Bestia Vil. A él todo aquel revuelo no parecía alarmarle en exceso: antes bien, le preocupaban sus finanzas y cómo podía afectarle al Nyx la creciente atmósfera de pánico. Por eso, que se diese una vuelta por el distrito era tan importante: tenía que proyectar una imagen de confianza para los residentes de la Calle de la Hojalata; esto es, sus clientes y los del Cártel Noir.
–¡Buenas noches, Dork! –Saludó el empresario–. ¿Cómo van esos chanchullos?
Dork el orco, que estaba aporreando a un elfo de sangre en el estómago en un callejón poco transitado, pegó un brinco al oír la voz de Shaytan. Giró el cuello, observó de refilón sus cuernos de demonio y casi inmediatamente empezó a hiperventilar del nerviosismo. Soltó al elfo al que estaba apaleando y retrocedió unos pasos, alzando las manos como si quisiera excusarse (o protegerse de él).
–Mira, no quiero "poblemas" con el Cártel Noir, pero este tío me debe pasta, Shaytan –reveló Dork.
Shaytan esbozó una sonrisa diabólicamente encantadora y miró a los ojos al elfo de sangre. Dork le había roto los labios y estaba sangrando por la nariz. Además, tenía las ropas hechas un guiñapo y apenas si era capaz de mantenerse en pie.
–Mi querido Dork, ya sabes que la jefa no aprueba las riñas en su distrito: le dan un mal nombre al Cártel Noir. De modo que resolvámoslo como caballeros, ¿de acuerdo? –Contestó el vulpera–. Considera su deuda transferida a mi persona. Y ahora dúchate, ve al Nyx, tómate un copazo y disponte a pasar la mejor noche de tu vida, amigo mío.
El vulpera se acercó al orco y le ofreció su zarpa amigablemente. A la pálida luz de los carteles de neón podían distinguirse los ribetes metálicos de la extremidad. No era una garra orgánica, sino una prótesis robótica de última tecnología en la que se apreciaba el logotipo de un ratón rosa rodeado de cartuchos de dinamita: Tiny Toon (TNT).
–¡No "lontiendes"! –bramó Dork, golpeándole ligeramente la mano y rechazándosela–. ¡Con eso no basta! ¡Me debe diez de las "gandes"!
Casi al instante, Shaytan deformó su expresión en una mueca de desprecio. En menos de un segundo, agarró a Dork por el antebrazo y le clavó sus dedos mecánicos.
–Puedo tolerar tu hedor pestilente, puedo soportar tus constantes atentados contra el diccionario, pero si hay algo que me repatea, Dork, es la mala educación…
Sin pensárselo dos veces, Shaytan le retorció el brazo hasta que sonó "crac".
–¡AAAAH! ¡AAAH! –Se quejó el orco–. ¡Mi "bazo", joder!
–Te noto muy tenso, Dork –Indicó Shaytan, que ya volvía a sonreír–. Ve a que te examinen esa herida y después, pásate por el Nyx para tomar algo, ¿quieres?
El orco se marchó a la carrera, aullando alaridos de dolor. Unos segundos más tarde y tras proferir un dilatado suspiro, el vulpera le tendió su mano con amabilidad al elfo de sangre que yacía sobre una pila de chatarra oxidada. El elfo dudó: apenas medio minuto antes había presenciado cómo Shaytan le rompía el brazo a un orco sin siquiera inmutarse. Sin embargo, la gratitud venció al miedo y acabó por cogerle la zarpa.
El vulpera lo ayudó a enderezarse y le sacudió las prendas de polvo y de herrumbre.
–Gracias –musitó el elfo de sangre.
–No hay de qué.
El elfo de sangre le devolvió la sonrisa y empezó a andar en dirección contraria.
–No te vayas muy lejos.
–¿Cómo? –Preguntó el sindorei.
–Que no te vayas muy lejos –Repitió Shaytan–. No estarías planteándote hacer un "simpa", ¿verdad? Dork ha sido muy generoso transfiriéndome tu deuda, una deuda que pretendo cobrar.
–Pero… ¡pero ya no me queda dinero! Lo perdí todo en… las apuestas.
El vulpera se recolocó la chaqueta del esmoquin y se encogió de hombros, sin mudar su gesto risueño.
–Hay un dicho en mi tierra natal: "el oro va y viene, pero las deudas son eternas" –sentenció él–. Si no puedes pagarme, harás recados para mí. Reúnete mañana conmigo en el Nyx. Y por favor, no intentes escapar de la ciudad: el Cártel Noir tiene agentes vigilando todas las carreteras que entran y salen de la isla. Si se enteran de que te vas sin saldar tu deuda, se pondrán MUY tristes. Y cuando se ponen tristes, disparan para animarse. ¡Qué gente tan alegre y sencilla! ¿No te parece?
–¡No, no me iré a ninguna parte! ¡Te lo juro por el Sol Eterno!
Shaytan se estremeció y puso cara de repelús: como si estuviese chupando un limón.
–Mejor júramelo por la Noche Eterna: la noche es siempre más divertida.
El elfo de sangre reformuló su promesa y partió entre reverencias de agradecimiento.
–Con o sin Bestia Vil, uno nunca se aburre en la Calle de la Hojalata…
Un Gatobot contempló a Shaytan encaramado en un cubo de basura. El animal de relojería, que se aseaba como un felino real, lo miraba con sus retinas como cámaras. Esas cámaras lo grababan todo –por cortesía de Tiny Toon– y ponían al alcance de Dipsa y del Cártel Noir información de primera mano sobre lo que ocurría en su distrito, permitiéndoles anticiparse a cualquier problema y controlar la situación.
–Hola, preciosidad. ¿Quién quiere un mimito? Michi, michi, michi…
El Gatobot arqueó su lomo y bufó. Antes de que el vulpera consiguiese rozarlo, ya había puesto pies en polvorosa y había saltado a un tejado cercano.
–¿Otra vez? No lo entiendo… ¿Será que huelo demasiado a perro?
Shaytan se quitó un par de escamitas de can manáfago que se le habían quedado adheridas al traje. Resignado, elevó los hombros y reanudó su paseo de regreso al Nyx. Había realizado su buena acción del día y había obtenido un peón útil. Estaba feliz.
Frente a la colorida puerta de su local –que tenía el aspecto de una falla del Vacío (aunque algunos vulperas malintencionados insistían en su semejanza con una vagina)– dos Zandalari gigantescas, embutidas en armaduras de placas y adornadas con pieles de tigre, le cortaron el paso. Las trols eran como dos gotas de agua: calcos la una de la otra.
–¡Kuba, Nuba! Soy yo, Shaytan –Se presentó–. El dueño. Dejadme pasar, por favor, ejem…
Las trols Tekuani tardaron unos segundos en reconocerlo: eran nuevas en el Cártel Noir y no poseían una visión nocturna tan aguda como la de los vulperas.
–Lo siento, jefe –dijo Kuba.
–Sí, perdónanoh. Aún ehtamoh un poco verdeh en to' ehto –añadió Nuba.
–¡Para nada, chicas! Vuestra ingenuidad resulta refrescante y francamente encantadora –respondió Shaytan–. Si fuese diez años más joven, me casaría con vosotras.
–No, graciah, jefe –Se apresuró a replicar Nuba–. Ya tuvimoh suficiente con nuehtro anterior ehposo…
–Jo'ho el Inmortal… Máh bien Jo'ho el Patán –agregó Kuba.
–Uh, ya veo –dijo el vulpera–. Espero que Jo'ho esté ardiendo en algún lugar remoto de las Tierras Sombrías ahora mismo. Y no de deseo, precisamente.
Las gemelas se sonrieron y Shaytan asintió mientras pasaba al interior del Nyx. Era un edificio muy espacioso, un antiguo taller de varias plantas modificado para albergar a casi un centenar de personas. En la barra, una sethrak albina atendía a una jauría de beodos; había numerosas mesas en las que charlaban, apostaban o negociaban tanto los integrantes del Cártel Noir como los clientes de su prestigioso establecimiento; así como una tarima con una barra (móvil) en la que bailaba un ¿Roso del Desierto? enardecidamente al son de la música de DJ Vulpo; y en un rincón, vetado, proscrito a su mirada, un viejo y polvoriento piano de cola. Por las esquinas, los traficantes de droga del Lirio Rojo se ponían las botas; de hecho, él mismo compró un par de pinkis antes de dirigirse a la barra para dialogar con la camarera sethrak.
–Buenas noches, Roa.
–Buenas noches, ssseñor Sssshaytan –Habló la sethrak–. ¿Te ssssirvo un Viltónic?
–Esta noche no, Roa. Tengo que atender un asuntillo dentro de un rato –expuso el vulpera, volviéndose hacia los parroquianos del Nyx–. Mala señal, ¿eh?
–¿Mala sssseñal?
–Sí. Esta noche podemos oírnos –explicó–. Hay poca clientela en comparación con otras veces.
–Yo lo consssidero una bendición de Sehtraliss.
–No te acostumbres demasiado, Cascabeles: "otro llegará que bueno me hará", ya te sabes el refrán –alegó–. Es cuestión de tiempo que pillemos a la Bestia Vil. Es más, yo ya he ofrecido una recompensa en la Gaceta de Vol'dun…
–Hablando de llegadasss, ha venido alguien extraño…
–¿Extraño? ¿De verdad? –A Shaytan se le iluminó el rostro–. Pero… ¿extraño como yo, con cuernos demoníacos, u otra clase de extrañeza?
Roa señaló a una mesa solamente ocupada por un vulpera que estaba cruzado de brazos, con un sombrero de vaquero, un rifle enorme a sus espaldas y ropas de montar a zancudo. No hablaba, no fumaba y lo único que bebía era un triste vaso de leche.
–Tienes razón: ¡es un individuo extraordinario! –Ponderó Shaytan–. ¿Cómo en la capital del alcohol y del pecado a alguien se le ocurre pedir un estúpido vaso de leche? Y a todo esto, ¿de dónde has sacado la leche?
–Lo cierto essss que lasss sethrak tenemos…
–"Demasiado largo, no lo he leído" –La cortó el vulpera–. Lo siento, Roa, te veré más tarde: tengo que interrogar a ese cowboy.
La sethrak emitió un audible resoplido: debía de estar más que habituada a las bruscas interrupciones de su patrón. Por su parte, Shaytan se abrió camino entre un bullicioso grupo de moteros de los Diablos de Fuego hasta la mesa del visitante de la Frontera. Le regaló la mejor de sus sonrisas.
–¿Estás pasando una buena noche, vaquero?
–Tú debes de ser el dueño…
–¡Bravo! –Lo elogió Shaytan–. ¿Qué me ha delatado? ¿Ha sido mi esmoquin de la Boutique de Dorothy, la seguridad en mí mismo, mi legendaria apostura…?
–Kuba y Nuba me dieron una descripción física bastante ajustada –Reconoció él, levantando la vista. Era joven, muy joven–. Salvo por la tripa, ya sabes.
–Auch –Protestó el brujo, como si de verdad le hubiese lastimado el comentario–. Verás, es difícil conservar el tipo cuando frisas los cuarenta. Ya te darás cuenta, ya.
–No hay problema. No he venido para eso…
–A beber vasitos de leche seguro que tampoco has venido… Aunque te confieso que me sorprendería que me contestases afirmativamente.
–¡Ja, ja, ja! –Se carcajeó el cowboy–. Estoy de servicio, ¿vale? Me tomo mis obligaciones muy en serio: nada de beber en el tajo. El sheriff me cortaría la cola.
El pistolero le mostró a Shaytan la insignia que lo identificaba como ayudante del sheriff Bakari y asesino de los Halcones de Plata: un águila de metal forjada Mitra el día que él y Éclair se dejaron caer por la Frontera para propagar las bondades de su "división" de la Mamba Negra: los Halcones de Plata.
–Entonces asumo que estás aquí en misión oficial. Un placer, ayudante del sheriff, eh…
–Kane. Ayudante del sheriff Kane –dijo él–. Mucho gusto.
Kane se tocó el ala de su sombrero y dibujó una sonrisa chulesca.
–Aplaudo tu pasión y tu interés, muchachito, pero ¿qué te hace creer que tienes lo que hace falta para cazar a la Bestia Vil?
–Fácil –respondió él–. Yo soy el que la tiene más grande.
Shaytan lo observó con los ojos entornados, como si no lo estuviera comprendiendo, o –más bien– como si se negase a hacerlo.
–¿Seguimos hablando de colas?
–Me refiero a la pipa, hombre. ¡Todos en la Frontera tenemos una de estas!
El ayudante del sheriff Kane descansó su arma, una escopeta repleta de lucecitas, válvulas e indicadores, de tecnología puntera (también obra por TNT) en la mesa.
–Hola, Kane –Habló una voz automatizada procedente del rifle–. Te recuerdo que te quedan cinco monedas de plata en el banco. Si sigues gastándote el salario a este ritmo, no llegarás a fin de mes.
–Pero qué pesada –Bufó el vaquero.
–Hazle caso, Kane –insistió Shaytan–. No te interesa deberme dinero.
–Bueno, ¿dónde está la jefa? Me encantaría hablar con ella y compartir información, ya sabes…
–¿Dipsa? –A Shaytan le entró una risa tonta–. Me temo que vas a tener que pedir cita. La agenda de la jefa del Cártel Noir está más apretada que las nalgas de esa Rosa del Desierto.
El propietario del Nyx señaló al danzarín vulpera que se deslizaba sobre el escenario. Kane frunció las cejas y torció el hocico.
–Es una cuestión de vida o muerte, Shaytan: los ciudadanos de la Frontera corren peligro.
Shaytan lanzó una leve exhalación, sonrió y apoyó con suavidad su zarpa en la espalda del ayudante del sheriff.
–Relájate, cachorro. Yo te invito a la siguiente, eh… al siguiente vaso de leche –Le propuso el brujo–. Dipsa no te va a recibir así como así: dale tiempo. Y mientras tanto, disfruta de los entretenimientos gratuitos que te brinda el Nyx. Vive el momento, Kane: esta podría ser la mejor noche de tu vida.
El vulpera maduro le guiñó el ojo con complicidad. Kane bufó, pero no se quejó más.
–Está bien. Si ella no me recibe, quizás tú puedas ayudarme. Verás…
Shaytan contoneó las orejas. Notó una sensación desagradable hormigueándole en la base de la cornamenta. Se revolvió e inmediatamente, alzó su mano.
–Perdona que te interrumpa así, pero acabo de recordar que llego tarde a una cita –dijo. Su mirada ya viajaba hacia las ventanas del local–. Son… unos asuntillos pendientes. Unos negocios. No son muy importantes, pero mi reputación está en juego. Y ya sabes lo que dicen: "al diablo lo conocen por sus cuernos".
El brujo se tocó el ápice de uno de sus cuernecillos, sonriendo con picardía.
–¿Son auténticos o son… uno de esos implantes mecánicos del Cártel Noir?
–Son totalmente naturales, chico. Bueno, ¡tan naturales como te parezca la magia vil, claro!
–Ya veo –afirmó él–. Oye, ¿quieres que te acompañe, jefe? Quizás te vendría bien contar con una pistola extra…
–Técnicamente soy un rifle, Kane –Le corrigió su arma.
–¡Que sí, lo que tú digas! –Le espetó el vulpera–. En fin, ¿qué me dices, Shaytan?
–Es la oferta más gentil que me han hecho en toda la noche: por un segundo, he experimentado la misma sensación que se siente al echar un polvo, Kane… Pero no –respondió Shaytan–. Hazme caso, chico: no se te presentarán muchas oportunidades como esta. Diviértete y disponte a pasar la mejor noche de tu vida aquí, en el Nyx.
El vulpera de pelaje rojo se largó antes de que el vaquero pudiese replicarle. Cogió una gabardina, se la abrochó y salió con paso raudo del Nyx. Se había entretenido demasiado: tanto que casi había descuidado su otro trabajo. Después de caminar durante más de media hora, dejó atrás el Muelle Pantoque. Era una noche fría y la niebla invadía la carretera y obstaculizaba su visión. A pesar de que oyó ruidos extraños, perturbadores, de rechinar de dientes, de criaturas que se movían en las sombras, acechando, él no se alteró. Había algo siniestro en su mirada púrpura. Su sonrisa, habitualmente amistosa, se había deformado en un gesto inquietante, soberbio, maligno. La Bestia Vil no lo intranquilizaba: en realidad, se moría de ganas por toparse con ella...
Frente a un cruce de caminos, Shaytan se paró al fin: una silueta negra, pequeña, asfixiada por la neblina circundante. Escuchó pasos acercándose a él, pasos veloces, apresurados; y después, una respiración jadeante…
–Buenas noches, Grizzix.
Grizzix, el goblin, emergió del banco de niebla, sofocado y sin aliento.
–Por favor, señor Shaytan…
–Deduzco que no tienes lo que me debes, ¿verdad? –Preguntó el vulpera–. Te gusta jugar con fuego, ¿eh? A mí me sucede lo mismo: las llamas poseen un je ne sais quoi de lo más atrayente, ¿no crees? Pero ya sabes lo que dicen de los que juegan con fuego…
–Una semana más. Solo una semana más…
–Me parece que estoy teniendo un déjà vú, Grizzix…
El goblin se arrodilló y pegó la cocorota al suelo en señal de humillación.
–Por favor, te pagaré. Te lo prometo…
–¡Claro que me pagarás! –Recalcó Shaytan mientras paseaba lentamente hacia él–. Si no con dinero, lo harás con tu…
Bang, bang, bang. Grizzix, un vendedor de armas de fuego de poca monta, descargó todo el plomo de su pistola en el pecho de Shaytan. En cuanto estuvo lo bastante cerca, para cerciorarse de que no fallaba un solo disparo, vació el cargador. Del tirón. Como resultado, el vulpera cayó al suelo desvanecido. Se hizo un silencio sepulcral.
–Je… ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Esa no te la veías venir, CABRÓN! –Rugió el goblin–. ¡Ja, ja, ja, ja! ¡Chúpate esa! ¡Ja, ja, ja, ja!
De pronto, Shaytan movió su mano. Muy despacio, se puso en pie.
–¿Qué ? ¿Qué… qué? –Tartamudeó Grizzix.
Shaytan se limpió el traje de polvo escrupulosamente y se abrió la chaqueta. Llevaba puesto un chaleco antibalas.
–Debiste haber apuntado a la cabeza… Eso ha dolido, ¿sabes?
El vulpera ladeó el cuello. Las vértebras le crujieron.
–No… ¡No, no, no!
Grizzix echó a correr en sentido contrario, pero ya era tarde: habían detectado su rastro. Podía oírlos, gruñendo en la oscuridad, camuflados tras la niebla. Los mastines infernales, los súbditos del Rey de las Encrucijadas, llevaban allí todo aquel tiempo. Y ahora iban a por él: iban a arrancar la carne de su cuerpo y a devorar su alma.
–Ay, Grizzix –Se compadeció el vulpera, acariciando el lomo de sus gigantescos perros demoníacos–. Prepárate: ¡esta va a ser la peor noche de tu vida!
Shaytan esbozó una sonrisa cruel y poco después, una retahíla aguda de chillidos anunció la prematura muerte de Grizzix.
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Breve Introducción: Frigost 3; Background
Antes que nada, para siquiera poder llegar a la zona de Frigost 3 es necesario haber derrotado a los 4 jefes de Mazmorra de Frigost 1 (Jalamut Real, Morsaguino Real, Ben el Ripata y el Obsidiante) y a los 4 jefes de Mazmorra de Frigost 2 (Tengu Gelifux, Cil, Tejossus y el Golosotrón Real)
La zona de Frigost 3 corresponde en su totalidad a la zona del castillo del Conde Kontatrás. La zona del castillo esta dividida en 5 subzonas, de las cuales 4 podemos encontrar a los maestros artesanos del Conde y en la ultima subzona podremos encontrar al propio conde.
En los jardines invernales rondan las Alquimeras, criaturas artificiales increíblemente inestables y agresivas creadas por el mismísimo Iván Yansedaki, mejor conocido como Nileza. Nileza es uno de los alquimistas más famosos del mundo de los Doce, es conocido por participar en el enorme proyecto de la clepsidra del conde Kontatrás y por ser el creador de la bebida más popular de Frigost, la CocaCarol.
Al encontrar la receta incompleta de la pócima de la inmortalidad, el alquimista se obsesionó en probar diferentes ingredientes para lograr descubrir este misterio que le apasionaba. En un fallido intento de crear la pócima una explosión destrozó su taller y desfiguró completamente el rostro de Nileza. Para no tener que mostrar su cara desfigurada y su cuerpo quemado, Nileza empezó a usar su mascara y atuendo tan familiares en él
En la muralla Tapan encontraremos un enormes transportador estacionado, en el se encuentra el maestro del bricolaje, el temible Sylargh
Sylargh es un inventor con un gran talento, un artesano sin par que posee un don muy particular: el de comprender «cómo funcionan las cosas». Fue él quien construyó las máquinas para los obreros que asistieron al conde Kontatrás en sus obras. Probablemente, Sylargh también haya participado en el ensamblaje de las piezas de relojería de la clepsidra.
La muralla Tapan esta resguardada por sus creaciones, los Bricoléricos, robots basados en la fauna del continente frigosteño y traídos a la vida gracias a la Nicro mancia
En la guarida escarlata, en una zona muy particular, podremos encontrar una sala privada donde hay fiestas de un tono algo elevado, si nos adentramos en ella tarde o temprano nos toparemos con el maestro artesano Klim
Se cuenta que Klim es un artesano polivalente, capaz de desplazarse más rápido que el tiempo. Este increíble talento se lo debe a un par de botas que él mismo fabricó. Al parecer, Kontatrás le contrató para acelerar la construcción de la clepsidra. Además de zapatero, también es un maestro marcial en el campo del cuerpo a cuerpo. Aún con su naturaleza cruel, fue la glaciación la que empeoró las cosas. Klim se volvió loco, sin siquiera dudar al tener que matar a alguien a sangre fría.
La guarida escarlata esta resguardada por los encuerados, criaturas artificiales de cuero que son mas poderosas y molestas de lo que aparentan
En la fortificación de las legiones frías, en el corazón de la Forjafría se encuentra Mizz Frizz, la mujer del corazón de hielo
Antes de ser tan fria como es ahora, Mizz Frizz estuvo casada, casada con un xelor llamado Víctor Frizz. Frizz lo amaba perdidamente, ¡él hacía que su corazón latiera tan fuerte como las pulsaciones de los mismos Dofus!. Pero él era un hombre frío y severo. Obsesionado con sus investigaciones, pasaba la mayor parte de su tiempo en su laboratorio. Nunca acariciaba a Mizz Frizz, la miraba con una mirada helada, como si ella le molestara cada vez que le pedía atención. Así, Mizz Frizz se resignó, pensando que él se había casado con su trabajo y que en su corazón no habría lugar para una mujer.
Pero estaba equivocada.
Una noche, Mizz bajó de improvisto al taller de Víctor, y lo sorprendió en compañía de otra. ¡Una anutrof que por poco parecía trool! Cuando Mizz vio a esta mujer abrazando a su marido, su corazón dejó de latir y su sangre se heló.Entonces, un frío mortal se apoderó de ella. Mizz salió de su escondite y invocó una horda de agujas buscadoras, las cuales atravesaron a ambos completamente. Breve, frío y violento, como siempre fue Víctor.
Al principio, Mizz se sentía destrozada por el dolor de haber sido traicionada, pero rápidamente se dió cuenta que también sentía un gran alivio. Así, Mizz Frizz, decidió abandonar el lugar donde el amor le había cegado durante tanto tiempo y empezar de cero, donde empacando sus maletas, se encontraría con documentos de su 'querido esposo', los cuales tenían toda la investigación que le había obsesionado por tanto tiempo, ¡la fórmula de un líquido de remojo, destinado a forjar un acero revolucionario!
Mizz Frizz viajo a Pandala donde aprendió a forjar agujas mas duras que el diamante con un maestro artesano. Lamentablemente tras un accidente, el maestro resbaló y derrame parte de ese liquido en la cara de Mizz, dejándola ciega de un ojo, y ella lo mató a sangre fría sin dudarlo
En la fortificación de las legiones frías encontraremos a los Armadutinados, lo curioso de estos seres es que no son criaturas artificiales creadas por Mizz Frizz, como los demás esbirros de los maestros artesanos. Ella simplemente creó las armaduras y armas que utilizan en combate, pero los Armadutinados en si son espíritus en pena que están ligados al castillo, por lo que no pueden dejar los limites de la zona donde habitan
Finalmente, encerrado en la cima de la torre de Clepsidra, se encuentra el Conde Kontatrás
Sei Correa Justo Kontatrás, conde de Frigost, relojero, genio e inventor algo tocado, se ha convertido en el Xelor más tristemente conocido del Mundo de los Doce. Como muchos de sus semejantes, soñaba con dominar el tiempo. Quizás podría haberlo conseguido, puesto que era inteligente, rico y apasionado: el conde tenía muchísimas cualidades, pero también tenía pensamientos oscuros... Su gusto por el poder terminó en tragedia para Frigost Con la intención de que su isla, la cual era castigada por unos inviernos de los más helados, tuviera la oportunidad de competir comercialmente con el Continente Amakneano diseñó una Clepsidra monumental con la ayuda de sus secuaces, una máquina que le permitiría acabar con el frío de Frigost y así gozar de unas tierras más prósperas. Con la ayuda de Jiva, la sabia, que les entregó el preciado Dofus de los Hielos su proyecto fue posible. Al alterar el frío de Desiembro, Kontatrás atrajo la atención colérica del demonio Djaul, el gran chapoteador. En su ira desenfrenada, el demonio decidió congelar la isla, Clepsidra incluida, y condenó a Frigost a vivir en un invierno eterno. Una ola de frío tan brutal y tan poderosa de la que el Conde nunca se recuperó: El hielo le afectó el cerebro y Kontatrás quedó... ¡helado!Desde ese día, Kontatrás se hunde cada día un poco más en la locura. Lunático, obsesionado por el frío, los libros y los relojes, vive recluido en la torre de de la Clepsidra. No confía en nadie, ni siquiera en sus secuaces. Sólo lo hace en los seres mecánicos que se construyen velozmente ante sus ojos, los siniestros.
Aquellos que deseen tener acceso a la Torre de la Clepsidra y enfrentase a Kontatrás, necesitas derrotar a los 4 maestro artesanos y recuperar los 4 trozos de la llave de la torre
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No. de ítem: RL-P000008
Fecha: circa 1900
Descripción: Reloj de bolsillo. Parte de las pertenencias de Dolores Suárez. Se recuperó del taller de relojería familiar.
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Pendientes, anillos, bolsos, accesorios Tous con hasta –40% de descuento con motivo del Prime Day 2020. La marca TOUS tiene cien años de existencia, fundada en 1920 en un pequeño taller de relojería, hoy tiene más de 600 tiendas en todo el mundo. Fabrica joyería, pero también accesorios como bolsos, gafas o perfumes. Si tienes que […]
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Batas, mascarillas, desinfectante e impresión 3D: así se ha reconvertido la industria de la moda y la belleza durante la crisis del coronavirus
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Empresas de lujo llevan a cabo cuantiosas donaciones mientras fábricas donde habitualmente se producen las prendas, fragancias y calzados más exclusivos del mundo adaptan su actividad para atender la llamada de las autoridades sanitarias a raíz de la pandemia de Covid-19 La fábrica de Baby Dior, la línea infantil de Christian Dior, en Redon (Francia), vive estos días una actividad atípica. En ella, un grupo voluntario de petites mains –nombre con que se conoce al personal que trabaja en las manufacturas de la moda de lujo francesa– se afanan para confeccionar mascarillas destinadas a los servicios sanitarios franceses, golpeados, al igual que los de muchos otros países, por la pandemia del Covid-19. No es la única imagen sorprendente. En la fábrica de Industrie Cosmetiche Riunite (ICR) en Lodi, Italia, las líneas de producción rellenan con gel desinfectante para las manos frasquitos de 75 centilitros que habitualmente suelen contener productos cosméticos de Bulgari. En su taller de Madrid, la diseñadora Laura Martínez, fundadora de PeSeTa, graba un tutorial para fabricar mascarillas de uso casero (ojo, no sanitario) con tela, aguja e hilo. A su vez, las impresoras 3D de Camper en Mallorca están empezando a fabricar máscaras protectoras faciales a partir de un modelo homologado. La industria de la moda y el lujo pone estos días sus infraestructuras al servicio de las necesidades de las autoridades sanitarias, mientras firmas de todo el mundo donan distintas cantidades a entidades implicadas en la lucha contra la pandemia. Estas son las aportaciones más relevantes.
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Mascarillas elaboradas en los talleres de Baby Dior en Redon (Francia). Giorgio Armani: batas en un momento decisivo. Las fábricas del grupo Armani en Italia se han reconvertido para producir batas de un solo uso para personal sanitario. Además, el propio Giorgio Armani ha efectuado donaciones a la Protección Civil italiana y a varios hospitales de Milán, Bérgamo y Roma. En total, aproximadamente 2 millones de euros, tal y como calcula el diario económico Il Sole 24 Ore. Mayhoola y la Fundación Valentino: una sorpresa para España. Puede que para el gran público este nombre no sea muy conocido, pero es la empresa propietaria de firmas como Valentino, Pal Zileri y Balmain. Y, tras hacer cuantiosas donaciones a la sanidad italiana, esta semana ha anunciado una donación que toca muy de cerca de los españoles: un millón de euros para el hospital de emergencia instalado en IFEMA (Madrid) para atender a afectados por el Covid-19. Previamente la empresa había hecho también donaciones al sistema sanitario italiano: un millón de euros para mejorar la UCI del hospital Sacco de Milán, y otro para Protección Civil. Por su parte, también Valentino Garavani y Giancarlo Giammetti han donado, a través de su fundación privada, un millón de euros adicional a un hospital romano. Gucci: espíritu comunitario y ‘crowdfunding’ digital. La firma italiana cuenta con una de las audiencias digitales más fieles e implicadas del sector de la moda. Por ello, ha decidido emplear las herramientas que le son propias para unirse a la lucha contra el Covid-19: el activismo en redes sociales. Sus donaciones a dos campañas de crowdfounding –una nacional, a favor de la Protección Civil, y una global a través de la OMS– van unidas a una campaña para que sus seguidores –la llamada #GucciCommunity– hagan sus aportaciones a través de Instagram y Facebook bajo el lema “We are all in this together”. Herno: reconversión en momentos difíciles. Las fábricas de Italia donde Herno produce sus sofisticadísimas y tecnológicas prendas de abrigo se han adaptado para confeccionar artículos sanitarios. Concretamente, 10.000 batas y 25.000 mascarillas al mes. Cada tarde, la Protección Civil italiana acude a la fábrica para recoger las entregas y distribuirlas en la zona cercana a Verbania (Lago Maggiore). Ralph Lauren: fondos para la sanidad estadounidense. La fundación capitaneada por el propio Ralph Lauren ha anunciado la donación de 10 millones de dólares al fondo de solidaridad promovido por la Organización Mundial de la Salud y la fabricación de mascarillas y batas para los servicios sanitarios americanos. “En el corazón de nuestra empresa, siempre ha habido un espíritu de unión que inspira nuestra creatividad, nuestra confianza y, lo más importante, nuestro apoyo mutuo”, ha declarado Ralph Lauren.
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Laboratorio de la universidad Humanitas en la que el profesor Mantovani investiga acerca del Covid-19 gracias a fondos proporcionados por Dolce & Gabbana. Dolce & Gabbana: ayuda a la investigación. La firma italiana fue una de las primeras en hacer su aportación a la lucha contra el Covid-19, y lo hizo atendiendo a la investigación, con fondos a la universidad Humanitas de Italia donde se indaga en torno a la respuesta del sistema inmunitario ante el coronavirus SARS-CoV-2, algo que puede ser crucial para el desarrollo de soluciones médicas y mejores herramientas de diagnóstico. “Ante tragedias de tan gran escala, cada acción puede parecer insignificante”, explicaron los diseñadores en el comunicado de prensa. “Pero el profesor Mantovani nos contó una fábula africana acerca de un colibrí. Mientras todos los animales huían de un incendio en el bosque, el colibrí volaba en sentido contrario para llevar agua con que apagar el fuego. Entendimos que, en todo caso, valía la pena hacer algo. Incluso un pequeño gesto puede tener un enorme significado. Apoyar la investigación científica es un deber moral para nosotros, y esperamos que esta contribución ayude a resolver este problema”.
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Frascos de líquido desinfectante en la fábrica de Bulgari en Italia. Foto: Bulgari LVMH: gel hidroalcohólico en plantas de producción de lujo. Las plantas de producción en suelo francés de LVMH, donde se elaboran perfumes y cosméticos de firmas como Dior, Givenchy o Guerlain, están produciendo de manera excepcional gel desinfectante gratuito para los hospitales franceses y las autoridades sanitarias. Pero no solo en Francia: Bulgari, la firma de joyería, relojería y complementos que también forma parte de LVMH, ha anunciado que ha comenzado a hacer lo propio en suelo italiano. “Gracias a nuestra experiencia en fragancias, hemos podido desarrollar, junto con ICR , un gel de limpieza para manos con desinfectante que se producirá en nuestra fábrica de Lodi en la cual se elaboran nuestros perfumes de alta gama y las comodities de los hoteles”, ha declarado Jean-Christophe Babin, consejero delegado de Bulgari. Por otro lado, la fábrica de Baby Dior en Francia produce de manera voluntaria mascarillas. Puig: desinfectante en estado de alarma. La multinacional española de moda y fragancias Puig, cuyas marcas incluyen nombres tan conocidos como Carolina Herrera, Jean Paul Gaultier o Paco Rabanne, confirmó igualmente que colaborará con el Gobierno español en la fabricación de desinfectante. El anuncio coincidió con un comunicado de la asociación Stanpa, que representa el sector de la perfumería y la cosmética en España, en el que indicó que “las principales compañías del sector, sean o no fabricantes de este tipo de productos, están transfiriendo de forma inmediata capacidades de producción de perfumes, tintes u otros productos con alcohol a la fabricación de soluciones hidroalcohólicas”. L’Oréal España: una fábrica vanguardista al servicio de la emergencia. La fábrica internacional de Productos Capilares que L’Oréal tiene en Burgos, una de las más avanzadas de este sector, produce una media de 20.000 unidades diarias de geles desinfectantes destinados a las autoridades sanitarias, a hospitales y residencias de Madrid, Castilla y León y País Vasco. Además, la Fundación L’Oréal ha donado un millón de euros a distintas iniciativas destinadas a paliar los efectos de la pandemia. Moncler: compromiso con Milán. “Milán es una ciudad que nos ha dado cosas extraordinarias. No podemos y no debemos abandonarla. El deber de todos es aportar a una ciudad que nos ha dado tanto”. Las palabras en Instagram de Remo Ruffini, consejero delegado de la firma de lujo Moncler, iban parejas al anuncio de la donación de 10 millones de euros para construir un nuevo hospital en Milán con 400 unidades de cuidados intensivos. Salvatore Ferragamo: contra la expansión del virus en Toscana. La firma florentina está estrechamente ligada a la región de Toscana, así que fue una de las primeras en unirse a la llamada a la acción para contribuir a la lucha con la pandemia en los centros sanitarios de la zona. Como ha anunciado la casa en sus redes sociales, Salvatore Ferragamo se ha comprometido a fabricar y donar 100.000 mascarillas antibacterianas TNT, proporcionar 50.000 piezas de desinfectante de manos y 3.000 mascarillas FPP1 para la atención sanitaria local. Prada: unidades UCI y mascarillas. La fábrica textil de Prada en las inmediaciones de Perugia ha comenzado a producir 80.000 batas de médico y 110.00 mascarillas destinadas a la región de Toscana. Se trata de un encargo solicitado por la región italiana de Toscana. Por otra parte, Miuccia Prada, Patrizio Bertelli y Carlo Mazzi, respectivamente co-consejeros delegados y presidente de Prada, han donado dos unidades de cuidados intensivos a cada hospital milanés. Camper: impresión 3D y zapatillas para los hospitales. La firma de calzado tiene sus raíces en Mallorca, donde se encuentran sus oficinas centrales y también talleres como el dedicado a la impresión 3D de componentes. Desde esta semana, esas máquinas están a pleno rendimiento para producir componentes para pantallas protectoras faciales, a la espera de recibir la autorización para hacer lo propio con piezas especiales para respiradores. Desde la firma cuentan que también han donado zapatos para sanitarios y zapatillas para estar en casa, procedentes de sus hoteles casa Camper, para pacientes de Covid-19, y han ofrecido los iPads de sus puntos de venta para facilitar la comunicación de los afectados en los hospitales. Tod's: ayuda para los familiares de víctimas. El pasado 6 de abril, la cuenta de Instagram de Tod's indicaba que la familia Della Valle, propietaria de la firma de calzado y de otras casas como Fay, Hogan o Elsa Schiaparelli, ha donado en su nombre y en el de sus empleados 5 millones de euros destinados a los familiares de profesionales sanitarios fallecidos durante la lucha contra el Covid-19. Read the full article
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MADRID: LOS 5 LUGARES COMERCIALES MÁS IMPORTANTES
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Las principales calles comerciales de Madrid son una sucesión de tiendas de las grandes marcas internacionales y de las marcas españolas independientes: te sentirás muy a gusto con la elección. Quienes visitan Madrid para hacer compras compulsivas generalmente prefieren los grandes nombres de la moda, pero no faltan oportunidades para comprar gadgets, joyas y mucho más a precios razonables. Los bulevares más concurridos se encuentran en el centro y en el Barrio de Salamanca.
Se pueden encontrar descuentos durante todo el año, pero las mejores compras se realizan durante las rebajas de invierno, de enero a marzo, y las rebajas de verano, de julio a septiembre. También durante el "Viernes Negro", el último viernes de noviembre, puedes conseguir grandes ofertas.
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Calle Gran Vía
Un exclusivo bulevar comercial en el centro de la ciudad
La Gran Vía es una calle de 1,3 kilómetros de longitud, también conocida como el "Broadway de España" o "la avenida que nunca duerme", porque está animada por teatros, cines, restaurantes y tiendas. Zadar, Lacoste, H&M, son sólo algunas de las marcas internacionales que tienen una tienda aquí. A lo largo del bulevar, que está bordeado de edificios de arquitectura imponente y majestuosa, hay también grandes almacenes como El Corte Inglés. En los alrededores de la Gran Vía, la elección de un hotel es muy difícil.
Calle de Preciados
Una avenida sólo para peatones
Justo al sur de la Gran Vía, la Calle de Preciados es una animada avenida peatonal de unos 500 metros de longitud, de visita obligada para los amantes de las compras, donde se puede encontrar desde videojuegos hasta ropa para hombre y mujer, pequeñas boutiques o almacenes de las grandes cadenas como FNAC y El Corte Inglés. Si necesita un descanso después de ir de compras compulsivas, en el primer tramo de la carretera hay muchos restaurantes y bares donde puede relajarse y disfrutar de unas tapas.
Ubicación: Entre la Plaza Santo Domingo y la Puerta del Sol, 28013 Madrid.
Calle de Serrano
Compras de lujo y libres de impuestos en la calle más de moda
La Calle de Serrano, de unos 3 kilómetros de longitud, se encuentra en el exclusivo barrio de Salamanca, un poco al norte del centro de la ciudad. La mayoría de las tiendas están situadas en la parte sur de la avenida: centros comerciales, relojerías, joyerías y boutiques de los grandes nombres de la moda internacional, como Gucci y Louis Vuitton. Un verdadero paraíso para las compras chic, en la Calle de Serrano también encontrará una excelente selección de elegantes restaurantes, algunos dentro de los centros comerciales como el Serrano 43.
Ubicación: Entre la Plaza de la Independencia y la Plaza de la República Argentina, 28006 Madrid
Calle de Fuencarral
La calle comercial alternativa
¿Busca tiendas alternativas y de moda? No se pierda los singulares escaparates de la insólita calle de Fuencarral, que se extiende hacia el norte a lo largo de 1.500 metros entre la calle Gran Vía y el Monumento a Quevedo. Puedes comprar la ropa de grandes nombres como Diesel, Kipling y GI Joe, así como de diseñadores casi desconocidos pero de gran talento. Talleres de tatuajes y piercings, boutiques asiáticas, cafeterías y restaurantes extravagantes te esperan para hacer una pausa en el ambiente inconformista que se respira aquí.
Ubicación: Entre la Calle Gran Vía y el Monumento a Quevedo, 28004 Madrid.
El Rastro en la calle de la Ribera de Curtidores
El rastro más famoso de Madrid
Si te gusta pasear por los mercados y estás en Madrid un domingo, El Rastro es una visita obligada. Partiendo de la neurálgica Plaza de Cascorro y extendiéndose por las calles de los alrededores, este mercado es una experiencia única en la que participan turistas y madrileños. Puede navegar a través de todo tipo de bienes: artículos nuevos y de segunda mano, ropa excéntrica, animales pequeños, sellos y electrónica. Para concluir su visita, deténgase en uno de los muchos bares de tapas y restaurantes que alegran este vibrante y energético barrio. El mercado siempre está muy concurrido. Alrededor de El Rastro hay muchos alojamientos baratos, ¡así que aprovéchalos al máximo!
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