#la Casa de Su Majestad el Rey
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SÁNCHEZ SE ENFRENTA AL REY General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez
Para gobernar una nación es preciso conocer a fondo su forma de Estado y en caso de tener un cargo institucional dentro del Gobierno asumir el poder que te otorga y el respeto a los límites del mismo. Máxime si eres el Presidente del Gobierno de esa nación lo que te obliga no solo a saber y cumplir, sino también a hacerlo cumplir. De no ser así la gobernanza deja paso a la Dictadura. La…

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Amo tus dibujos (y más si es de mi Catita)
Espero que algún día hagas un dibujo de Arthur y Catalina con sus hijos (ese es el "what if" que más amo)
Ayyyys, gracias!
Intentaré! Creo de todo corazón que Arthur habría sido infinitamente un mejor esposo de lo que Henry lo fue. Y tengo una duda! Como rey, habría sido “Arthur I” o “Arthur II” (si se contase su tocayo legendario, el rey Arturo). Cual es tu opinión
Por cierto, creo que esto te interesaría. Lo escribí hace ya algún tiempo:
—Las circunstancias me convierten en el mensajero de una tragedia terrible — dijo el heraldo, y tras una luctuosa pausa, anunció: —nuestra católica Majestad, la reina Isabel de Castilla, ha muerto. Arturo contuvo el resuello, y por unos momentos, guardó silencio. Había oído sobre su vapuleada salud de su suegra, de la melancolía que la había asediado tras la prematura muerte de su muy querido hijo Juan y el póstumo hijo que su viuda había alumbrado ya sin vida; de la pérdida de su primogénita, Isabel, en un infeliz parto, y del portugués hijo de esta, Miguel de la Paz, cuando no tenía más que un año. Tenía razones para creer que la reina no viviría por mucho más tiempo, pero ni la certidumbre de esto mismo lo había preparado para ser receptor de aquella triste noticia. En la vecina alcoba dormía su esposa, su Catalina; de acercarse al lecho y bajo la mortecina luz de una vela, podía intuirse la ligera curva de su vientre. Hacía casi año atrás, recuperados a penas de sus padecimientos, le había asaltado el tormentoso deseo de abrazarla, y dispuesto todo, la había amado; y la había amado con toda la premura que trae el conocimiento de la muerte, la impericia propia de su juventud y el muy sincero cariño que ya entonces le profesaba; y antes de que pudiese darse cuenta, se hallaba encinta, y la sucesión de la Casa Tudor, que durante su gravísima enfermedad había quedado en entredicho, había quedado asegurada. Como puede un hombre despertar a su mujer y decirle que ha perdido a su madre?
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CAPITULO 13 - CHISPA DE ESPERANZA
Drake sigue con la mirada fija en el suelo, claramente luchando con la idea de aceptar el puesto. El silencio en la habitación es pesado, y el peso de la decisión parece casi palpable. Finalmente, levanta la vista, sus ojos mostrando un atisbo de resolución, pero también de resignación.
|| ¿Drake? ||
|| Liam, no puedo prometer que será fácil. Pero… por ti, haré lo que pueda. || dice con un suspiro, su voz temblando ligeramente.
Me siento aliviado y profundamente agradecido por su decisión.
|| Gracias, Drake. No sabes cuánto significa esto para mí. || Le aseguro, sintiendo un profundo vínculo entre nosotros. Si él no aceptara, me sentiría perdido. Ahora, con su aceptación, tengo una chispa de esperanza de que todo saldrá bien.
|| Solo espero no decepcionarte. ||
|| No lo harás. || Respondí con firmeza. En ese momento, justo cuando estábamos a punto de sentarnos nuevamente, alguien llama a la puerta. || Adelante. || Ordené. Jacob, con una pequeña reverencia hacia nosotros, entra en el despacho.
|| Con permiso, Su Majestad, Drake... Solo quería informarles que Lady Riley, junto con sus amigos y el resto del grupo, ya se dirigen en una de las caravanas reales hacia el restaurante. ||
|| Perfecto, Jacob. Por favor, prepara una caravana para nosotros para que podamos salir también. ||
|| De inmediato, Su Majestad. Con su permiso. || Jacob respondió con eficiencia antes de salir rápidamente.
Una vez que Jacob se fue, Drake suspiró profundamente, una mezcla de resignación y pesar en su rostro.
|| ¿Realmente tengo que soportar todo esto? || Preguntó con un tono que reflejaba su incomodidad y cansancio. || Si ya encontraba estas formalidades molestas, ahora me siento como si estuviera atrapado en una jaula de oro. ||
|| Prepárate para ser tratado de manera diferente, Drake. || Continué, tratando de alentarle. || Si ya encontrabas esto molesto, deberás acostumbrarás aún más. Dentro de unos días, haré el anuncio oficial para que todos conozcan mi decisión. ||
Drake cerró los ojos brevemente, tratando de asimilar lo que se venía.
|| ¡Cielos! || Exclamó finalmente, con un tono que denotaba tanto sorpresa como una resignación dolorosa.
<<<Punto de Vista de Riley>>>
Recorríamos la hermosa costa de una amplia bahía, mientras la caravana real nos trasladaba desde la casa de Madeleine. El trayecto fue tranquilo, con la brisa marina entrando por las ventanas del auto y el sol iluminando el paisaje.
Al bajar del auto, me quedé impresionada al ver el imponente restaurante que se alzaba en lo alto del muelle. Construido en madera oscura con detalles dorados, su elegante interior se vislumbraba a través de los grandes ventanales, reflejando la luz dorada del mediodía.
Desde allí, la vista era espectacular. El horizonte se extendía en un vasto manto azul, donde el mar y el cielo se encontraban en una línea difusa. El sol, en su punto álgido, bañaba las aguas con tonos dorados y plateados, mientras pequeñas embarcaciones se mecen tranquilamente en la distancia. La brisa marina traía consigo el aroma salino y el suave murmullo de las olas, creando un ambiente sereno y casi mágico, perfecto para disfrutar del momento.
|| Honestamente, es una vista hermosa || digo, emocionada por el paisaje que se desplegaba ante mí. || Nunca había visto algo igual. ||
|| Tienes razón, amiga, deja sin palabras || responde Hana, que también admira el panorama a mi lado.
|| Lady Riley || Mara interviene después de aclararse la garganta, || El Rey Liam pidió que lo espere unos minutos, está por llegar. ||
|| Perfecto, gracias, Mara || le contesto, y ella hace una pequeña reverencia antes de retirarse.
|| ¡Dios santo! Qué vergüenza. El Rey llegando tarde a una reunión tan importante como esta. No puedo creerlo || refunfuña Madeleine con visible irritación.
|| Madeleine, aún estamos a tiempo, así que calma. Es un almuerzo, y la cita era al mediodía… Y, si no te has dado cuenta, aún no es la hora indicada || le digo, intentando suavizar su enojo. || Además, el Rey nunca llega tarde; los demás llegan mucho antes que él. ||
|| ¡Cielos! Son tal para cual… La puntualidad es primordial en todo sentido, pero qué se puede esperar || exclama con frustración antes de alejarse de nosotros rápidamente. De repente, noto la llegada del auto de Liam. Baja acompañado de Drake, quien sorprendentemente luce muy bien vestido. Liam se acerca a mí con una sonrisa en los labios.
|| Mi futura reina || exclama Liam mientras levanta mi mano, dándole un suave beso antes de acercarse para un tierno beso en mis labios.
|| Mi amado rey || respondo, haciendo una pequeña reverencia con una sonrisa || Te ves muy guapo hoy. ||
|| No más que tú, mi hermosa Riley... Estás deslumbrante, radiante, y ese vestido... te queda perfecto || dice con una sonrisa que me derrite.
|| ¡Gracias! || Mis mejillas se encienden ante sus palabras, y no puedo evitar sonrojarme. Miro a nuestro alrededor, tomando aire. || Este es el paisaje más bello que he visto, Liam. ¿No te parece? || comento con emoción, aunque noto que sus ojos no se apartan de mí.
|| Sin duda, el mejor || responde, pero la intensidad de su mirada me dice que no se refiere solo al paisaje. Me acerco a él con picardía y susurro en su oído.
|| Me refería al paisaje, amor || le digo con una sonrisa juguetona, disfrutando de su reacción cuando me besa en la mejilla.
|| Yo también, pero... ambos son el mejor paisaje de todos || responde Liam con un guiño, haciendo que ambos soltemos una risa cómplice.
|| ¿Y a ti qué bicho te picó, Drake? || interrumpe Olivia con sarcasmo, y ambos nos alejamos un poco, pero aun riendo entre dientes.
|| ¿Por qué te parece raro? || responde Drake, levantando una ceja mientras intenta mantener su compostura.
|| Porque estás bien vestido, Drake, lo cual es bastante raro en ti || dice Olivia, mirándolo de arriba abajo con una ceja levantada. Drake simplemente la observa en silencio.
|| Las personas cambian, Olivia... ¿No te parece? || responde él con calma, dejando claro que no tiene intención de continuar la conversación. Luego se gira hacia Liam. || Li, será mejor que empecemos a subir. || Responde Drake, obviamente evitando cualquier otra pregunta.
**
|| Wow, ¡mil veces WOW! || exclama Maxwell con entusiasmo cuando llegamos a la parte superior del muelle. Si la vista desde abajo era impresionante, desde aquí era absolutamente espectacular. || Esto es lo más hermoso que he visto en todos los viajes que he hecho. ||
|| Portavia tiene las aguas más claras de toda Cordonia, || añade Liam con una sonrisa, orgulloso del paisaje que nos rodea.
|| Demasiadas ventanas si me preguntan, || comenta Olivia, señalando las grandes cristaleras que rodean el restaurante. || No parece el lugar ideal para un almuerzo tranquilo. Es demasiado inseguro. ||
|| ¿Acaso esperábamos encontrarnos con un grupo militar armado aquí arriba? || pregunta Maxwell en tono de broma.
|| Disculpa, Olivia, pero pensé que al menos teníamos a uno, || responde Drake, mirando fijamente a Olivia. || Considerando que tú estás con nosotros. ||
|| Ha-ha, qué gracioso eres, Walker, || responde Olivia con sarcasmo, virándole los ojos.
De repente, una voz muy familiar interrumpe el momento. Es Penélope, quien llega corriendo hacia nosotros tan pronto como nos ve.
|| ¡Qué alegría, todos están aquí! || exclama Penélope, radiante de emoción.
|| ¡Hola, Penélope! ¿Cómo has estado? ¡Sinceramente, te hemos extrañado en la corte! || le digo con una gran sonrisa, lo que provoca que ella me abrace con fuerza de inmediato.
|| Estoy tan contenta de que estés bien, Riley, || me dice con calidez, mientras se aleja para hacer una pequeña reverencia a Liam, que está a mi lado. || Es un placer verte, Liam. ||
|| Gracias, Penélope, || responde Liam respetuosamente.
|| Es bueno verte de nuevo, Penélope, || añade Hana, acercándose también para darle un pequeño abrazo.
|| Gracias, Hana. Siento lo mismo. De hecho, estoy encantada de verlos a todos, || dice Penélope mientras su mirada recorre el grupo. || Drake, Maxwell, Olivia… || De repente, su expresión cambia al ver a Madeleine, adoptando un tono más receloso. || Y... uhmm... a Madeleine también. ||
|| Buenas tardes, Penélope, || responde Madeleine, desplegando la más política de sus sonrisas, aunque yo diría que más bien hipócrita. Es evidente que Penélope se siente nerviosa en su presencia.
|| Tranquila, Penélope, ella está con nosotros. No dejaremos que te muerda, || bromea Drake con una risa, mientras Madeleine, visiblemente molesta, pierde su sonrisa y lo mira con furia.
|| Gracias, Drake, || responde Penélope, riendo entre dientes. || Me alegra verte ya recuperado del disparo. || Drake le sonríe levemente, mientras Penélope se aparta un poco del grupo y nos observa con atención. De repente, una pareja sonriente se acerca rápidamente hacia nosotros. || ¡Perfecto, llegaron a tiempo! || exclama Penélope con entusiasmo. || Amigos, déjenme presentarles a mis padres ||
Ambos con sonrisas amables, saludan a cada uno de nosotros.
|| Es un placer conocerlos || dice el padre de Penélope mientras extiende la mano a los presentes. || Soy Landon, y esta es mi esposa, Emma. ||
Emma asiente y sonríe.
|| Encantada de conocerlos a todos. || Luego, ambos hacen una pequeña reverencia ante Liam.
|| Su Majestad, es un honor verlo de nuevo. || Exclama Landon.
|| Es un placer verte, Landon, y un completo gusto conocerte, Emma, || dice Liam, extendiendo la mano a Landon y dándole un beso en la mejilla a Emma.
|| Papá, mamá, me gustaría presentarles a Riley Brown, Duquesa de Valtoria y prometida del Rey, || dice Penélope con entusiasmo, colocándose a mi lado.
|| Es un gusto conocerte, Lady Riley, || dice Landon observándome detenidamente. || ¿Estás usando los colores de nuestra casa? || exclama, visiblemente sorprendido, mientras Penélope me mira con los ojos muy abiertos.
|| ¡Miren! ¡También lleva el sello narval de nuestro escudo! No sabía que luciría tan lindo como una gargantilla || Penélope exclama con entusiasmo, admirando mi collar. Su madre, Emma, me sonríe cálidamente. || Lady Riley, veo que los cumplidos que hemos escuchado sobre ti son bien merecidos. Es maravilloso conocer finalmente a una de las buenas amigas de nuestra hija || dice Emma con una sonrisa sincera.
|| Muchas gracias, Emma. El placer es mío al conocerlos || respondo con genuina gratitud. Landon asiente, su rostro iluminado por una sonrisa orgullosa.
|| Me alegra profundamente que mi hija haya encontrado amigos tan increíbles. Sin duda, han dejado una gran impresión en Penélope, lo cual me llena de alegría || dice con amabilidad, y yo les devuelvo una sonrisa agradecida por sus palabras.
|| Landon, Emma… En nombre de la corte y del mío, les agradezco formalmente por su hospitalidad. Es un honor estar en su hogar || Liam interviene con la autoridad y cortesía propias de un rey, sus palabras llenas de respeto.
|| El Rey tiene toda la razón. Estamos muy felices de estar aquí || añade Madeleine, luciendo una expresión angelical que raramente se ve en ella, lo que provoca que los padres de Penélope sonrían aún más. Si supieran cómo Madeleine ha tratado a su hija...
|| Honestamente, es un gran honor tenerlos en nuestra casa || responde Landon, dirigiéndose a todos nosotros || Por favor, tomen asiento. La comida está lista, y estamos seguros de que disfrutarán de los sabores que hemos preparado para ustedes || finaliza, invitándonos a la mesa con una sonrisa.
Nos acomodamos en las mesas, elegantemente dispuestas, mientras un equipo de camareros uniformados desfilaba con bandejas de plata, sirviendo cuidadosamente los primeros aperitivos. Cada plato era un festín para los sentidos: delicados mariscos frescos, finos quesos artesanales y, en el centro de cada mesa, un atractivo plato con patas de cangrejo, dispuestas como una obra de arte culinaria.
Maxwell, con los ojos brillando de emoción, apenas pudo contenerse cuando vio las patas de cangrejo.
|| ¡Patas de cangrejo! || exclamó emocionado, alargando la mano hacia una || Mmmm... estas patas se merecen un premio || comentó, aún antes de probarlas, con la anticipación de alguien que estaba a punto de disfrutar algo excepcional.
|| Vamos, amigo, no sobrevivirías a tanto colesterol || BromeoDrake, observándolo con una mezcla de diversión y advertencia. Maxwell, con una sonrisa que reflejaba pura felicidad, replicó:
|| Moriría feliz || Su respuesta arrancó risas de todos... bueno, de casi todos.
|| Me alegra tanto que estén disfrutando de la comida || dijo Emma, sonriéndonos cálidamente.
|| Quisiera ofrecerles una mayor variedad, pero, lamentablemente, las recientes inundaciones han afectado gravemente nuestra industria pesquera || comentó Landon con visible pesar. Emma, tocando suavemente el hombro de su esposo, añadió:
|| Estos son tiempos difíciles para toda Portavia y, por ende, para Cordonia ||.
|| Estamos completamente al tanto, y es precisamente por eso que estamos aquí. Liam y yo deseamos unir a toda nuestra corte, y por lo tanto, queremos invitarles personalmente a nuestra boda. Esperamos contar con la presencia de su casa en Cordonia || dije con entusiasmo.
|| Así es. Será una gran demostración de la unidad Cordoniana, y, por supuesto, también podrán disfrutar de nuestro matrimonio || agregó Liam, esbozando una amplia sonrisa.
|| Liam, estamos muy contentos por ustedes, pero... || Emma comenzó, lanzando una mirada preocupada hacia Landon, quien frunció el ceño con evidente inquietud. Ambos suspiraron al unísono.
|| No estoy seguro de que podamos dejar Portavia mientras nos encontramos en una situación tan desesperada, Su Majestad || expresó Landon con una profunda preocupación en su voz.
|| ¿Que no están seguros? ¡Pero si su país los necesita ahora más que nunca! ¡Su Rey los necesita! Él mismo ha venido a pedirles su apoyo. No tenemos tiempo para cobardes || dijo Olivia, visiblemente indignada y enojada. Sus palabras hicieron que la familia Ebrim se sobresaltara, abriendo los ojos con incredulidad.
|| ¿Disculpa? ¿Dijiste cobardes? || exclamó Emma, claramente sorprendida, pero antes de que la situación escalara, decidí intervenir.
|| Uh… Olivia se refería a los... uh… ¡A los atacantes del palacio! || improvisé rápidamente.
|| ¡Exacto! ¡A esos cobardes insensatos! || añadió Maxwell, apoyándome de inmediato.
|| Como dijo Olivia, necesitamos unir a Cordonia frente a esta nueva amenaza y... || comencé a explicar, pero Olivia me miró con frustración e intentó interrumpir.
|| Riley, yo estaba hablando de--- || comenzó, pero Drake la codeó rápidamente, haciendo que se callara y le lanzara una mirada furiosa.
|| Riley, Liam… Apreciamos sinceramente lo que están tratando de hacer, pero Portavia necesita toda nuestra atención en estos momentos. No estoy seguro de que sea prudente dejar a nuestra gente así || nos dijo Landon con tristeza y angustia, reflejando la tensión que sentía por la situación.
|| Landon, entiendo tu preocupación, pero unidos podremos lograr más. ¿No te parece? Lo importante es que no hay tiempo que perder || digo, intentando persuadirlos || Además, quería que Penélope regrese con nosotros a la corte ||
|| ¿Llevarme de nuevo? || Penélope, inmersa en sus pensamientos, se sobresalta al escucharme, su voz llena de angustia || Pero ¿por qué? ||
|| Querida… debe ser porque todos en la corte te extrañan || responde Emma, intentando consolar a su hija, pero Penélope no puede ocultar la creciente preocupación en su rostro || Riley, aunque agradezco la intención, será bastante difícil para Penélope… || dice Emma, su voz suave pero llena de preocupación.
|| Mi mamá tiene razón, no quiero irme si recién acabo de llegar. ¡Merlín y Morgana todavía no me han perdonado por dejarlos! Ahora al menos juegan conmigo un poco, pero aún me miran con esos ojos tristes de cachorrito || exclama Penélope, su voz temblorosa, reflejando la angustia que siente por la idea de partir nuevamente. Sus ojos, brillantes por la tensión, buscan alguna señal de comprensión en los míos, mientras que Madeleine y Olivia observan en silencio, cruzándose de brazos con un suspiro de frustración.
|| Cariño, ¡son solo perros! Esos son los únicos ojos que tienen || dice Emma, con un matiz de tristeza en su voz, claramente afectada por el dolor de su hija.
|| Riley… ¿Penélope realmente tiene que volver a la corte? || pregunta Landon, su mirada llena de preocupación genuina. Sé que necesitamos a Penélope, pero no puedo ignorar la angustia en sus ojos.
Tomo un respiro profundo antes de responder, tratando de encontrar las palabras adecuadas para aliviar sus temores.
|| Ella puede regresar solo si realmente quiere hacerlo. Landon, no puedo mentirte: me encantaría que volviera porque ahora necesitamos más amigos en la corte. Y como les dije, Cordonia requiere todo el apoyo posible en estos momentos tan difíciles, pero… || Mi voz se suaviza mientras dirijo mi mirada hacia Penélope. Extiendo mi mano, apretando la suya con suavidad || Si ella no está lista para volver, no tiene que hacerlo. Yo lo voy a entender ||
|| Pero, Riley… || empieza a decir Madeleine, pero su voz se desvanece ante la mirada feroz de Liam. Mientras tanto, veo cómo Penélope aprieta los labios, luchando contra las lágrimas. Aunque agradece mi comprensión, aún está llena de incertidumbre sobre qué hacer.
|| ¡Gracias, Riley, por entenderme! No te imaginas cuánto he extrañado estar en casa, pero después del ataque, yo… || La voz de Penélope se quiebra, incapaz de terminar su frase, el recuerdo del ataque parece sofocarla. Landon, al notar el dolor de su hija, coloca suavemente una mano sobre su hombro.
|| Mi niña, recuerda que aquí estás a salvo. Como dijo Riley, no tienes que ir a ningún lugar si no lo deseas || dice Landon, sus palabras están llenas de apoyo, lo que provoca un suspiro de alivio en Penélope.
|| Así es, Penélope… Como dice tu papá, ahora estás a salvo || añado con calma, intentando ofrecerle un poco de consuelo.
Justo en ese momento, el ambiente en la sala se transforma cuando los camareros comienzan a desfilar hacia nosotros con bandejas de plata, cubiertas por cúpulas brillantes. El aroma salado y fresco de los mariscos empieza a inundar el aire, despertando los sentidos de todos los presentes.
|| Muy bien, queridos invitados, ha llegado la hora del plato principal || anuncia Landon con entusiasmo, su voz vibrante mientras observa a los meseros con satisfacción. Uno a uno, los platos son colocados frente a nosotros, revelando una selección impecable de mariscos dispuestos con elegancia. Ostras brillantes, langostinos jugosos, y mejillones delicadamente sazonados se presentan sobre camas de hielo, adornados con rodajas de limón y ramos de hierbas frescas. El espectáculo es tanto visual como olfativo, un verdadero festín para los sentidos || Por favor, sírvanse || añade Landon con una sonrisa, invitándonos a disfrutar de la opulencia culinaria que han preparado con tanto esmero.
**
Momentos después, mientras seguíamos disfrutando de la comida, Liam aclaró su garganta con elegancia, captando de inmediato la atención de todos y silenciando las conversaciones que llenaban el ambiente.
|| Queridos amigos, || comenzó Liam, poniéndose de pie con un porte digno y majestuoso. || Me honra poder dirigirme a ustedes en esta ocasión tan especial para compartir una noticia de gran relevancia. || Con una mirada decidida, le dio una palmada en el hombro a Drake, quien, sorprendido pero con una expresión de firmeza, se levantó a su lado. || Después de una profunda reflexión y en concordancia con los intereses de nuestro reino, he decidido que nuestro estimado amigo Drake Walker será el futuro regente de Cordonia. A partir de este momento, él será mi mano derecha durante mi reinado. Aunque el anuncio oficial se llevará a cabo durante el festival de disfraces, he considerado oportuno compartir esta decisión con ustedes, quienes son cercanos y de confianza. ||
Las palabras de Liam resonaron con autoridad en la sala, y las reacciones no se hicieron esperar. Todos se mostraron sorprendidos, pero sus rostros pronto se iluminaron con sonrisas de apoyo, a excepción de Madeleine, cuyo rostro denotaba un desconcierto palpable.
|| ¿Liam? ¿Estás seguro de esta decisión? || preguntó Madeleine con una mezcla de curiosidad y escepticismo.
|| Sí, Madeleine. Como rey, he tomado esta decisión tras una exhaustiva consideración y con la plena convicción de que es lo mejor para nuestro reino. || respondió Liam con seriedad, su mirada implacable y su postura inquebrantable reafirmando su autoridad. || Estoy seguro de que Drake, con su lealtad y habilidades, será un pilar fundamental en la estabilidad y el progreso de Cordonia. || Madeleine, comprendiendo la firmeza en las palabras de Liam, se limitó a guardar silencio. Olivia, con su habitual reserva, observó sin emitir un juicio, aunque se podía intuir su acuerdo con la decisión real.
|| Me parece muy bien, Majestad. Como miembro de su consejo, confío plenamente en su juicio. Si ha elegido a Drake, es porque cree que es el mejor para el cargo. Felicitaciones, Drake || dice Landon con firmeza, asentando con respeto.
|| ¡BRAVO! ¡Un brindis por mi amigo Drake! || exclama Maxwell con entusiasmo. Todos levantamos nuestras copas, uniéndonos a la celebración en honor a nuestro querido amigo, aunque sé que Drake no disfruta ser el centro de atención. Su sonrisa, aunque contenida, refleja una mezcla de gratitud y modestia.
Después del brindis, la conversación fluye con naturalidad durante la sobremesa. Aprovecho la oportunidad para conocer más sobre nuestro entorno.
|| Emma, he escuchado que esta propiedad ha pertenecido a su familia durante generaciones. Me encantaría saber más || pregunto con genuina curiosidad, mientras Emma y Landon intercambian una sonrisa afectuosa, visiblemente orgullosos de su legado familiar.
|| Así es, Riley. Puede que no seamos una de las casas más ricas o grandiosas de Cordonia, pero siempre hemos vivido aquí, junto a este maravilloso mar. Lo que nos define y ha permitido que nuestro legado perdure es nuestro compromiso con el bienestar de nuestra gente || responde Emma con sinceridad.
|| Exactamente, medimos nuestro éxito por la prosperidad de nuestra comunidad || añade Landon con orgullo.
|| Pero precisamente por eso nos resulta tan difícil verlos sufrir ahora. Entre el terremoto y las persistentes inundaciones, nuestros recursos se están agotando. Mantenernos a flote se ha vuelto cada vez más complicado || dice Emma, con una profunda preocupación en su voz.
|| Landon, desde que todo esto comenzó, he asignado todos los recursos que la Corona puede ofrecer. Sin embargo, si hay algo más que podamos hacer de manera personal… || ofrece Liam, dirigiéndose a nuestros anfitriones con seriedad.
|| Por supuesto, estoy de acuerdo con Liam. Si hay algo más que podamos hacer para ayudar, estamos aquí para hacerlo || añado, apoyando la propuesta de Liam.
|| Les agradecemos de corazón, pero por el momento no hay mucho que puedan hacer. Mañana está previsto un partido benéfico de polo para recaudar fondos, pero lamentablemente, apenas hemos vendido la mitad de las entradas || responde Emma, con visible pesar. Pero entonces, una idea cruza mi mente. Miro rápidamente a Liam, quien también me observa con una expresión intrigada.
|| ¡Se me acaba de ocurrir una idea! ¿Qué tal si Liam y yo jugamos en el partido de mañana? ¡Piénsenlo! Si el rey de Cordonia, su prometida, y algunos miembros de la corte participan en un evento benéfico, la gente no podrá ignorarlo. Estoy segura de que la atención será abrumadora || propongo con entusiasmo, sintiendo la emoción burbujear dentro de mí. Aunque nunca he jugado polo, sé que puedo cabalgar con destreza, y estoy dispuesta a intentarlo si eso puede ayudar a Portavia a recaudar los fondos que necesita.
|| Debo admitir que es reconfortante ver a la nobleza interesada en nuestra pequeña pero hermosa provincia || dice Emma, mirándome con renovada esperanza.
|| Emma, con mucho gusto utilizaré la influencia de la Corona para ayudar a la gente de Portavia. Me parece una excelente propuesta || exclama Liam, dedicándome una sonrisa amplia.
|| Es una oferta muy generosa, Su Majestad || dice Landon, dirigiéndose a Liam con respeto.
|| Un partido de celebridades sin duda atraerá a una gran multitud. Si están seguros de que están preparados para jugar... bueno, ¿quiénes somos para negárselo? || dice Emma, visiblemente contenta con la idea.
|| ¡Genial, entonces queda confirmado! || digo, contagiada por la emoción del momento, decidida a dar lo mejor de mí a pesar del reto.
♕♕♕♕
Horas después de disfrutar de una conversación más ligera y una deliciosa comida, nos dirigimos a la casa de Penélope, donde seríamos recibidos amablemente. Nos encontrábamos en la parte inferior, despidiéndonos, ya que Landon y su esposa tenían asuntos que atender. Mientras caminaba junto a Liam, conversando con Landon en dirección a nuestro auto, él se detuvo de repente, mirando a Liam con seriedad.
|| Su Majestad, ¿sería posible hablar con Lady Riley un momento? ||
|| Por supuesto || respondió Liam, estrechando la mano de Landon antes de darme un beso en la mejilla. || Los dejo solos. ||
Landon esperó a que Liam se alejara antes de volverse hacia mí, tomando mis manos suavemente, con gratitud reflejada en su mirada.
|| Riley, quería agradecerte personalmente por ser tan buena amiga con mi hija, a pesar de lo que ella te hizo pasar || dijo Landon con sinceridad. || Penélope nos contó todo. ||
Sus palabras me sorprendieron, pero traté de mantener la calma.
|| Landon, no necesitas agradecerme por eso… Penélope es una amiga maravillosa y una persona excepcional. Lamentablemente, cuando ocurrió lo que ocurrió, se dejó llevar por la presión de la corte. ||
Landon asintió, su expresión llena de comprensión y culpa.
|| Sé que se dejó llevar, pero eso no justifica lo que te hizo. Creo que, en parte, fue nuestra culpa. A veces nos cuesta entender lo difícil que es para ella estar en la corte, y bajo esa presión, tomó decisiones equivocadas. Gracias por perdonarla. ||
|| Como te dije, Landon, no tienes por qué agradecerme. Lo hice de todo corazón. ||
|| Honestamente, por actos como este, puedo ver el noble y gran corazón que tienes. No sé si Penélope decidirá regresar a la corte, pero si lo hace, estaré más tranquilo sabiendo que tiene personas como tú que la cuidan. ||
|| No te preocupes, Landon. Si ella decide regresar, siempre cuidaré de ella || respondo con sinceridad y seguridad, mientras él me sonríe con gratitud.
|| Riley, en cuanto a tu boda, no puedo hacer ninguna promesa hasta que evaluemos nuestros ingresos después del partido. Pero si todo va bien, me encantaría asistir en representación de nuestra casa. Hablaré con Emma al respecto. ||
|| Muchas gracias || digo, manteniendo la calma mientras por dentro me siento emocionada. || Esperemos que todo salga bien mañana || añado con una gran sonrisa, a la que él responde de igual manera.
|| Nos vemos luego || me dice, antes de hacer una pequeña reverencia y alejarse para reunirse con su familia.
|| Esa fue una... actuación decente || De repente, Madeleine se acerca cuando Landon ya no está cerca.
|| Gracias, lo tomaré como un cumplido || le respondo con una sonrisa, sin dejarme afectar por su sarcasmo.
|| Recuerda que una victoria no es suficiente, Riley. Todavía necesitas a Penélope de tu lado. Te sugiero que trates de llegar al fondo de sus sentimientos sobre la corte. Quizás, así, esté dispuesta a regresar contigo || me dice con total seriedad.
|| Ok, gracias por el consejo. Veré qué puedo hacer || le respondo.
|| De nada… Por cierto, Liam me dijo que te espera en el muelle. ||
|| Muchas gracias... Voy para allá || le respondo, mientras ella me sonríe levemente antes de retirarse.
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Ideas random que se me ocurren cuando me estoy lamentando por mi deplorable existencia ajajajaja
"—Mi príncipe —la suave mano de Daeron sostiene la de Jace con delicadeza. Su tacto cálido provoca una sensación hormigueante en su estómago, está lejos de sentirse como náuseas, pero cerca de algo que ha experimentado últimamente con las atenciones del alfa.
Jace no sabe si se debe a que es un omega recién presentado. Su madre le explicó que era casi milagroso que un omega naciera en la Casa Targaryen. Aegon el Conquistador fue uno, la Reina Buena Alysanne fue la siguiente, y ahora, más una década desde su muerte, Jacaerys se ha presentado como uno. A los doce años experimentó la dolorosa transformación de su casta, pasando la prueba con "honores" de acuerdo con las evaluaciones de los maestres. El rey Viserys, extasiado por la noticia, ordenó se informara de la buena nueva. Fue como si recuperara la energía, pues se afanó en que se realizara un torneo en honor a su nieto.
Se invitó a cada señor importante, por supuesto, y con ellos vendrían sus hijos, alfas y betas dispuestos a demostrar que podían ser dignos de la mano del príncipe Jacaerys aunque nunca se hubiera hablado de un compromiso. Como estaba las cosas, Jacaerys se vio envuelto en un montón de responsabilidades, de reuniones a las que tenía que asistir con un chaperón para conocer a los alfas y betas de los Siete Reinos.
Los pocos momentos que tenía para él los pasaba con su familia, aunque la reina Alicent hubiera prohibido a sus hijos acercarse a él. Aemond obedeció al instante, como el hijo devoto que se jactaba de ser. Aegon lo hizo para evitar más castigos. Helaena ni siquiera necesitó que se pidieran, ensimismada como era prefería sus insectos que con las personas. Pero con Daeron era distinto.
Como hermanos de leche, ambos había compartido un vínculo íntimo desde bebés, por lo que a pesar de los intentos de Alicent por alejar a su hijo de Jacaerys, Daeron solía pasar su tiempo en su compañía. Jugando, leyendo, soñando con lo que el mundo les depararía.
Justo como ahora. Daeron besando la mano de Jacaerys como un galante caballero. El omega dentro de Jace se regocijó antes sus atenciones y él le dedicó una sonrisa pequeña a Daeron.
—No puedo ser tu príncipe a menos que ganes el torneo, tío —enfatizó Jacaerys deseando que Daeron nunca soltara su mano.
—Si eso es así, entonces pediré prestada una armadura y entraré a las justas como un caballero errante —respondió Daeron—. Su Majestad verá mi valor y sabrá que soy el mejor aspirante para ser tu pareja. Nos comprometerá y reinaremos juntos.
Jacaerys se rió, extasiado con sus palabras.
—Hablas como si fueramos a gobernar después del abuelo. Te recuerdo que después de él sigue mi madre.
—¡Mucho mejor! —la alegría en el rostro de Daeron siempre es algo digno de ver. A diferencia de las muecas crueles de Aegon o del desprecio en la mirada de Aemond, el rostro de Daeron se caracteriza por la sinceridad en sus gestos; si está feliz, es porque sencillamente se siente así—. ¡Después de que mi hermana sea coronada, pediremos su permiso para viajar por el mundo! Volaremos en nuestros dragones a donde queramos. Iremos a Pentos, luego a Norvos y más allá, quizás hasta Qohor hasta atravesar el Mar de los Dothrakies. Y nuestros hijos...
—Espera, espera, ¿nuestros hijos?
—¡Por supuesto, es nuestro deber proveer de herederos a la Corona! —las mejillas se le tiñen de rojo en cuanto lo dicen—. ¡Pero no creas que sólo quiero hijos por eso!
—Ah, ¿y por qué sería? —dice de manera juguetona.
La cara de Daeron se ruboriza aún más, pero no desvía la mirada. Si hay otra cosa que admirar de él, es esto: su valor.
—Porque te quiero —confiesa Daeron con el corazón palpitándole fuertemente en el pecho. Jacaerys no tiene que verse al espejo para saber que él también se ha sonrojado—. Por eso quiero que seas mi omega, y yo... yo seré tu alfa, pero sólo si me aceptas. Y-Yo sé que los omegas no pueden elegir, pero si tú... si una mujer puede ser reina, entonces... un omega puede elegir con quien quiere casarse.
Las palabras de Daeron conmueven a Jacaerys profundamente y no le cuesta mucho tomar una decisión. Sabe que su chaperona está cerca (una de las hermanas de Ser Harwin), pero también sabe que ella no dirá nada sobre lo que va a hacer (posiblemente a sus padres, pero Jace metería las manos al fuego al decir que ni Rhaenyra ni Laenor le echarían bronca por esto).
Se suelta de la mano de Daeron, para usar las suyas para tomarlo de sus mejillas. Cuando acerca sus labios a la frente de su tío deposita un pequeño beso.
—Por ahora tendrás que conformarte con esto —informa Jacaerys cuando termina. Sus mejillas están profundamente rojas—. Cuando crezcamos... cuando estemos casados, podrás besarme de verdad.
Daeron parece tan impactado con lo que acaba de suceder, que Jacaerys casi se siente mal por haberlo dejado en tal estado. Lo que no espera es ver a Daeron caer de rodillas ante él, como hace un caballero al pronunciar sus votos, y levantar su mirada purpura hacia él con determinación.
—Juro por los Dioses Antiguos y los Nuevos, por las Catorce Llamas, por todos los Dioses que adoran en el Mundo, que tendrás para siempre mi alma y mi corazón, príncipe Jacaerys. Nada ni nadie podrán impedir que esté a tu lado —y para sellar su juramento, toma de nuevo la mano de Jace para besarla—. Siempre seré tuyo".
Mi hc es que Daeron se llevaba mejor con los hijos de Rhaenyra, y por eso Alicent pidió que se lo llevaran a Oldtown :(
O sea que después de esto, Daeron y Jacaerys fueron separados y el juramento fue olvidado (o quizás no)
Y un bonus extra de Aegon, Aemond y Lucerys planeando asesinarse entre sí por ser quien se queda con Jace jajaja
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Ser suficiente (Aegon x lectora)
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Masterlist de mi autoría
Nota: +18
Sinopsis: Después de la caída de Meleys y el "accidente" de Aegon, el rey quedó postrado en una cama. Se sentía desolado, abandonado. Pero entonces descubrio a la cuidadora de la fosa, una mujer fascinada con su dragón. Y pronto sería el mismo el fascinado con ella.
Aegon se sentía solo.
En su juventud, incluso en parte de su adultez, siempre había estado rodeado de gente que consideraba amigos, compañeros de copa. Pero ahora, cuando las responsabilidades y miedos no lo dejaban dormir por las noches, y nadie se detenía a escuchar su pedido de apoyo, entendía que no tenía a nadie. Nunca lo tuvo.
—No debería ir, majestad.—
—... ¿Disculpa?—
Aegon bajó aquella copa, mirando a la chica que lo recibió en la fosa.
—Ha estado bebiendo... Más de lo normal.—
—No necesito que te preocupes por mi.—
—... Me preocupa Sunny.—
Aegon bebió el último sorbo de su copa y la lanzó al suelo. La chica apenas se inmutó.
—¿Quién carajos eres para ponerle apodo a mi dragón?—
—Soy ____, la encargada de cuidar de Sunfyre en la fosa... Es por eso que temo por su seguridad, pues su jinete no está en... Sus mejores condiciones.—Aegon se acercó a la mujer, mirándola con cierta molestia.
—Es mi dragón... Yo sé qué carajos hacer con él.—
____ tuvo que tragarse su angustia.
Desde pequeña, la joven había sido instruida para cuidar dragones, y Sunfyre era su dragón favorito. Era adorable, dócil... Todo lo opuesto a Vhagar o Dreamfire. Y ahora que su padre había muerto, ella era la cabecilla de los cuidadores, y el dorado era el que se llevaba todo su cariño.
Lástima el jinete tan descuidado que le había tocado...
—Sólo... Por favor, cuídelo, majestad...—
Aegon se extrañó.
Era la primera vez que veía a la chica allí, y la primera vez que alguien demostraba tanta preocupación por Sunfyre.
—... Prepárale algo de comer para cuando volvamos.—El rey pasó de ella, adentrándose en la fosa.
Desde la entrada, ____ vio la alegría que el dragón tenía por su jinete. Era un vínculo hermoso.
Sunfyre ha caído.
La noticia del rey derrotando a Meleys y matando a Rhaenys llegó a todo el reino. Pero lejos de festejar, ____ se desesperó.
—¿Qué pasó con Sunny?—se acercó a Aemond, quien caminaba por las calles junto a Criston.
—Sigue en la arboleda, dudan que sobreviva.—el príncipe notó lo mal que la chica se puso con aquello—... Es imposible moverlo, pero guardias lo cuidan día y noche... Tal vez puedas ir a verlo.—
—Gracias, mi príncipe...—
Esa tarde, tras alistar la cena de Vhagar y Dreamfire, ____ salió rumbo al bosque.
Siempre fue de espíritu positivo, por lo que no asimiló lo lejos que estaba de su casa. Tardó horas en llegar, y al hacerlo, notó la cantidad de cosas que le faltaron por llevar.
—Hola, Sunny.—En cuanto la mujer se asomó entre algunos guardias, el dragón se removió eufórico. Pero el dolor lo hizo quedarse inmóvil de inmediato—. Ya ya... Sé que duele, pequeño... ¿Te parece si revisamos esas heridas?—
____ le indicó a algunos guardias que le dieran cada tanto unos filetes de oveja que había traído consigo. Y durante esos minutos de cena, la joven intentaba detener el sangrado de las heridas que aún estaban abiertas. Eran muchas.
No había que ser un genio de los dragones para entender la horrible paliza que le habían dado a Sunfyre.
¿Derrotar a Meleys? Ridículo.
Tal vez tenía ya más de 20 años, pero para un dragón eso no era nada. Sunny era un bebé, uno que ____ sufría al ver de esa manera.
—¿Diagnóstico?—Cole se acercó a la mujer, alcanzándole una toalla húmeda.
—Una de las alas esta destrozada. Siendo muy optimista, podrá volar... con dificultad.—____ limpió sus manos, mirando pensativa las heridas del pecho—. No traje tanto ungüento para las heridas... Pero al menos la hemorragia ha frenado. Mañana volveré con más ungüento para el resto... ¿Cree posible taparla?—
—¿Con qué, señorita? ¿Árboles?—
—... Traeré algo mañana. No la pierdan de vista.—____ se acercó a la cabeza del dragón, notando que su respiración era tranquila. Ya no dolía tanto, supuso—. Hola, corazón ¿Ya comiste todo?—apoyó la mano en su hocico—. Vendré mañana, asi revisamos el resto de las heridas ¿Bien?—
A los ojos de los guardias, la actitud de ____ parecía ridícula. No era Targaryen, mucho menos hablaba fluido en valyrio.
¿Por qué tomarse la molestia de hablarle a algo que no le entendía?
Pero el dragón entendía, apreciaba. Y ____ era, además de su jinete, un humano que protegería a toda costa.
Sunfyre levantó la cabeza, y entonces ____ notó la corona que resguardaba.
—¿Se le cayó al rey? Debería devolvérsela.—La chica tomó la corona, y en cuanto Cole quiso quitársela, el dragón rugió—... Se la daré yo misma al rey, si no le molesta.—Cole no se opuso.
Convencer a los guardias para entrar al castillo fue difícil, pero lograr que le permitieran entrar a los aposentos del rey fue incluso peor. Aún así, ____ no se dió por vencida. Y ahora ahí estaba, tocando la puerta.
—Disculpe, majestad.—____ entró al cuarto, sintiéndose incómoda desde el momento en que pisó el lugar. Tragó en seco—. Fui a ver a Sunfyre hoy... Vivirá.—
Aegon en ningún momento se había movido, pero al escuchar el nombre de su dragón volteó a mirarla. Su rostro estaba vendado casi en su totalidad, asi que fue dificil para la mujer detectar emociones.
—¿Esta vivo? ¿De verdad?—
____ se acercó a la cama, notando que el rey no podía moverse. Entonces recordó lo que Aemond le dijo a Cole horas antes.
"Cadera rota, al igual que las piernas. Quemaduras en todo el cuerpo.
Sigue vivo de milagro..."
Lo último, Aemond lo había suspirado.
—Tenga... Él quiso que se lo trajera.—____ dejó la corona en su pecho, pues era incómodo dejarlo en su cabeza.
—¿Por qué... Por qué te tomaste la molestia? Mamá dijo que Sunfyre moriría.—
—Soy su cuidadora, y no es solo un trabajo para mi... De verdad me preocupo por él.—____ jugaba con sus manos nerviosa—. Mañana iré otra vez a verla, después de cumplir mis tareas con los otros dragones, iré a verlo en la tarde si-
—No.—____ lo miró confundida—. Irás a primera hora, que otro se encargue de la basura de Vhagar y Dreamfire.—
____ no estaba muy segura de aquello, pero se inclinó junto a la cama, mirando más de cerca al rey.
—No quiero que se ofenda con esta pregunta, majestad. Pero necesito saberlo... Quien mató a Meleys... No fue Sunny ¿Verdad?—
El hombre la miró, y sus ojos no tardaron en aguarse.
—Lo siento, me pediste que no lo montara, que lo cuidara... No cumplí ninguna de ellas.—
____ quiso consolarlo, pero no supo cómo.
—Le prometo que para cuando usted deje esta cama, podrá volver a ver a Sunny... Y un amanecer cálido dará inicio a un mejor mañana ¿Si?—la chica se levantó—. Mañana iré con Sunny, y apenas vuelva vendré a informarle todo, majestad... que su descanso sea reconfortante.—
En cuanto ____ dejó el cuarto, Aegon se sintió extrañamente solo.
Desde que despertó, no recibió ni una sola muestra de preocupación real, no hasta que aquella corona fue dejada en su pecho.
Puede que en realidad a la cuidadora solo le importaba su dragón, pero era suficiente para él.
Si Sunfyre vivía, Aegon estaría satisfecho. Y el saber que tenía una amiga lo dejaba más tranquilo.
Al otro día, Aegon esperó ansioso que ____ volviera a sus aposentos. Y eso solo sucedió con la bajada del sol.
—¿Cómo está?—
—Bien, majestad.—____ le alcanzó una escama, aún brillaba—. Logré que guardias lleven materiales, construyen un refugio temporal... Oh, y sus heridas ya fueron tratadas.—Aegon escuchó más que aliviado como la joven relataba cada cosa, y encontró en su tono de voz positivo un gran consuelo—. Estoy intentando encontrar alguna manera de acomodar su ala, para que al menos suelde y no quede suelta.—
—¿Es posible?—
—Pienso en ello como un brazo fracturado... no quedará como antes pero al menos estará unida a su cuerpo.—
Aegon miró por la ventana, algo pensativo.
—Me gustaría mucho poder verlo...—
—No se preocupe, en cuanto pueda caminar, yo misma lo escoltaré. Iremos juntos a verlo.—le sonrió.
—Gracias, ____... en toda la semana, eres la única que me ha traído buenas noticias... que me ha traído noticias...—Frunció el ceño, gesto que la mujer no pudo ver por las vendas que aún cubrían su rostro—. Que ha venido a verme, en realidad.—la chica lo miró preocupada.
—¿la reina no ha venido?—
—A quejarse porque soy un bueno para nada, y no mucho más.—
____ quiso preguntar por su esposa, por su hermano, pero entendió que era en vano. No quería urgar en la herida.
Diablos, ahora se sentía mal por él...
¿qué podía hacer para lograr que un pobre tipo que estaba todo el día en cama despejara su mente?
Entonces se le ocurrió algo.
Tenía el objeto perfecto...
—¿Qué es esta cosa?—
La cuidadora dejó en la falda del rey un gran libro, su tapa imitaba la textura de escamas de dragón.
—Este libro es mi súper enciclopedia de dragones. Mi orgullo.—la chica alzó las cejas sonriente—. Todo lo que he aprendido y he recopilado está aquí... pensé que tal vez le gustaría una lectura relajada.—
En cuanto el rey abrió la primera página, no pudo evitar sonreír al ver un dibujo de Sunfyre.
—Diablos, realmente te gusta mi dragón.—
—Majestad... yo amo a su dragón.—____ notó la mirada de Aegon sobre ella, y apartó la mirada apenada—. Como sea, solo venía a dejar el libro. Iré a ver cómo amaneció Sunny... vendré más tarde con información.—
El rey la miró desaparecer del cuarto, y entonces le dedicó su atención al libro.
—A ver qué diablos tiene esto...—
El resto de la tarde Aegon se dedicó a leer el libro de la mujer. Podía confirmar que era la primera vez que leía algo interesante en su vida.
Recopilaba datos de cada dragón que habitaba actualmente la fosa. Qué comían y cuánto, hábitos y pequeños trucos para lidiar con cada uno. Cada sección con sus dibujos correspondientes. Todos maravillosos.
También detallaba cómo tratar heridas, dolencias o como manejar las estructuras de la fosa. Incluso contenía palabras claves en valyrio.
Para cuando la chica volvió al atardecer, el rey ya había aprendido unas cuantas cosas. Antes de que ella pudiese decirle las novedades del día, él le contó orgulloso lo que había entendido del libro. Y ____ escuchó atentamente todo, como si realmente ella no lo había escrito a mano.
Le hacía ilusión, no rompería eso.
—Es asombroso, majestad.—la chica le sonrió—. Me alegra que mi libro haya hecho su tarde más amena.—
—Tus dibujos son magníficos, quiero uno enorme de Sunfyre para encabezar la sala de reuniones.—
—Lo que guste.—
—Te pagaré muy bien... Por el dibujo y por haber cuidado de Sunny. Serás bien recompensada. No volverás a pasar necesidades.—la miró con determinación.
—Me honra, majestad... pero no hace falta. Con saber que usted lo pidió exclusivamente es más que suficiente... y Sunny... él no es un trabajo.—El hombre se sintió extrañamente bien con aquello. Era la primera vez en su vida que alguien le ofrecía algo sin querer sacar beneficio económico de ello—. Por cierto, Sunny ya está muy bien.—____ lo bajó de su nube—. Hoy pudo levantarse y caminar un poco... ¿Le parece prudente comenzar a moverlo hacia aqui?—
—¿Traerlo caminando? ¿De tan lejos?—
—Acercarlo a nuestras tierras, majestad.—la chica se removió nerviosa—. Se qué el castillo esta bajo su dominio ahora pero... algo me genera desconfianza. Quiero que Sunny pise las tierras aledañas al reino, al menos.—
—... Estoy totalmente de acuerdo.—Aegon le dio la razón—. Mañana a primera hora le indicaré a los guardias que te ayuden en lo posible para acercarlo poco a poco.—
La chica sonrió emocionada, y Aegon sintió la necesidad de ver más de eso.
Alguien estaba feliz con sus decisiones...
—Gracias, majestad... De verdad.—
—Por cierto... No terminé el libro aún ¿Crees que pueda quedármelo un poco más?—
—Por supuesto, majestad. Lo que necesite.—____ notó que el sol comenzaba a bajar por la ventana—. Creo que debería irme, la cena no se prepara sola.—
—¿Alguien te espera en casa?—
—Bueno... tengo una cabra.—sonrió apenas—. Mi padre falleció hace un tiempo, así que me temo que no comparto comida con nadie.—
—¿La cabra no cuenta?—____ rió con aquello, y Aegon entendió que le gustaba demasiado—... cena conmigo entonces.—
—¿Disculpe?—
—No puedo levantarme y recibirte en el comedor... pero prometo que será una rica cena aqui.—se emocionó por su propia idea—. Podemos discutir mejor lo de Sunny también.—
____ no sabía si eso sería adecuado.
¿Una simple cuidadora cenando a solas con el rey en sus aposentos?
Pero podía ver la ilusión que aquello le generaba al hombre, y solo pudo pensar en todas las noches que pasaba solo...
—Sería un honor, majestad... ¿Podría ir a casa a tomar un baño y volver más tarde? Huelo a tierra y dragón.—sonrió apenada.
—No, no te vayas... Le pediré a las sirvientas que te ayuden con eso.—
La mujer fue presentada ante los sirvientes como la cuidadora de Sunfyre, y que por sus esfuerzos sería tratada como una invitada especial esa noche.
La bañaron, le dieron una vestidura adecuada y en solo media hora ya estaba en el cuarto del rey, quien no pudo evitar sentirse atraído por la joven.
Era bellisima, y eso sumado a su hermosa personalidad, terminaron por cautivarlo. Cenaron más que a gusto aquello noche.
El sol esa mañana no pudo salir por unas nubes aterradoras que cubrían el cielo, por lo que ____ partió con un clima deprimente hacia la arboleda.
Y fue aún más deprimente cuando notó que el dragón no estaba en su lugar.
—¿Cómo que desapareció?—
—Se fue por la noche.—
Cole no entendía la angustia de la mujer al ver que el dragón no estaba ahí.
—¿Volando? ¿Caminando?—____ lo miró angustiada—. Es una criatura enorme, sir... ¿Cómo no-
—¿Qué? ¿Querías que lo amarrara con una correa?—
____ quiso golpearlo.
Pudo haber avisado antes.
Pudo haber asignado a alguien para que le siguiera el rastro un poco...
Pero no, no hicieron nada.
La joven no supo cómo enfrentaría al rey ahora.
¿Cómo le diría que su preciado dragón había desaparecido?
____ volvió al reino pasada la medianoche, pero ni con la oscuridad de la noche abrazándola pudo cerrar los ojos. Y no lo haría por días.
—¿Y ____?—
—Sigue paseando por todo King's Landing. No hay forma de hacerle entender que es en vano.—Cole miró a su rey, a quien algunos maestres comenzaban a quitarle los vendajes del rostro.
—Al menos intenta algo ¿Ustedes qué diablos han hecho para ayudar en estas semanas?—En cuanto la última venda fue retirada, Aegon lo notó. La mirada de preocupación de los maestres le confirmó algo que hace tiempo venía pensando—. ¿Esta horrible o asqueroso?—soltó desganado mientras se sentaba con algo de dificultad.
—... Esta vivo, majestad. Es más que suficiente.—
—Entonces es ambas.—
El día anterior los maestres lo habían alentado a levantarse, y Aegon pudo dar algunos pasos. Pero no mucho más.
Aegon tenía la esperanza de poder presentarse ante el pueblo a la brevedad, pero ahora que veía su reflejo, las cicatrices en su rostro le generaban duda.
—Cicatrices de guerrera, majestad.—
—Cicatrices de un Dracarys de mi hermano en la cara, Sir Criston...—Aegon lo miró desganado—. Ya, lárguense de aqui.—
El rey se quedó a solas nuevamente, y su mirada volvió al reflejo. Era desagradable de ver.
Al igual que su padre en sus ultimos días...
—Que mierda...—
Aegon se sentó en la mesa del cuarto, tomando una copa y sirviéndose vino. Pero antes de darle un sorbo, algo lo hizo detenerse.
No era momento de perderse en eso...
Apartó la copa, relajándose en la silla. Entonces recordó el libro del otro lado de la mesa. Decidió volver a leerlo.
Estuvo rato largo repasando las páginas, moviendo sus piernas cada tanto. Comenzaba a valerse de velas para leer cuando alguien tocó su puerta.
—Largo, no quiero que me molesten.—
La puerta se abrió a pesar de la negativa, y Aegon volteó dispuesto a mandar al diablo a quien sea que había entrado.
—¿Majestad?—
Al escuchar la voz de ____, Aegon hundió su rostro en aquel libro de nuevo, pues de todas las personas que vivían en King's Landing, la última que quería que lo viera asi era ella.
—Ya es muy tarde, ____. Vuelve mañana.—
—Majestad, puede levantarse ¡Que gusto me da verlo!—La joven se acercó a la mesa, y no le costó mucho notar que Aegon ya no traía las vendas... Ni que esquivaba su mirada a toda costa. Se hizo una idea del porqué—. Escuché... Rumores de algunos campesinos. En campos norteños del reino... Creen haber visto algo enorme moverse en una arboleda cercana.—Aegon no respondió—. Mañana a primera hora iré a ver, majestad... Tal vez pueda acompañarme, si ya puede caminar.—
—Con la apariencia que tengo ahora, no creo que deba salir de la fortaleza.—
—¿Por qué?—lo escuchó resoplar.
—Las pasas de uva que comí en la mañana tenían mejor piel que yo.—
____ se acercó al rey, quien seguía evitando su mirada. Fue así hasta que ella se paró junto a él.
—Déjeme verlo, majestad.—
—No, no quiero.—
Lejos de darse por vencida, ____ llevó sus manos al rostro del hombre, sintiendo de inmediato las durezas de sus mejillas. Levantó su rostro, y entonces lo notó.
Aquella herida ya cicatrizada surcaba cual camino el suelo la mitad de su cara. Sus ojos no estaban afectados, al igual que su boca. Solo un poco de su labio superior se fruncía un poco. Pero los pómulos y su nariz...
—No es para tanto... Al menos no se le cae la cara.—
—¿Como a mi padre?—
—... No es gracioso.—Aegon sintió que sus latidos se apresuraban cuando la joven se agachó, quedando a su altura. Las manos ajenas tallaban con cuidado sus cicatrices, y un par de ojos curiosos lo examinaban sin una pizca de miedo o maldad—. Sus ojos siguen siendo tan bonitos como siempre, su voz no ha cambiado y su cabello albino sigue estando ahí... Asi que no, majestad. No es para tanto.—le sonrió—. A mi no me importa, dudo que a Sunny tampoco... Asi que mañana vamos por él.—La chica quiso levantarse, pero entonces las manos de Aegon se lo impidieron.
—Mañana iremos por él. Pero hoy... Quédate conmigo.—Aquel par de ojos cristalinos la miró con necesidad, desesperación. Y ____ no tardó en entregarse a su pedido.
Acunó el rostro ajeno entre sus manos, mirando ese par de orbes azules (celestes, azules, lilas según libros... Yo qué sé we).
Transmitían impaciencia... Inseguridad.
—¿Algo le preocupa?—
—¿Preocuparme?—Aegon se levantó, reprimiendo una mueca de dolor al apoyar mal su pie—. Cariño, eres la única persona en este reino de mierda que se preocupó por mi y por la única cosa que amo. Todos hablan mierda de mi pero tú vienes aquí...Y me haces sentir... Existente.—Tomó las mejillas ajenas, tallando con sus pulgares las comisuras de sus labios—. Eres algo tan... Puro y bello que siento que no eres real.—se acercó poco a poco—. Una basura como yo... No sé si merece algo asi.—
____ lo besó, cansada de escuchar tan mala referencia a si mismo. Le dolía que una persona se tuviera tanto odio propio, y más cuando ese odio propio fue plantado por terceros.
Los reyes, los hermanos... todos tenían una pizca de culpa en ese enmarañado círculo de oscuridad que rodeaba a la familia real.
Nadie era bueno, nadie era malo. Pero todos sufrían y causaban sufrimiento...
¿Qué tipo de familia haría eso?
Apartó todos esos pensamientos conflictivos al sentir las manos de Aegon clavarse en su cintura y atrayéndola más hacia él.
El rey fue retrocediendo poco a poco, hasta llegar a la cama. Solo entonces se detuvo a ver a la mujer.
—... No sé qué tan decente sea esto... Aún estoy medio roto.—
—Podemos detenernos y-
—No no, de eso nada...—la miró inseguro—. Pero tampoco quiero que tengas una mala impresión mia... Creo que un viejo crujiría menos de las rodillas.—La chica rió bajito, para luego llevar sus manos a la camisa del rey y comenzar a desabrocharla.
—Déjeme ayudarlo... Yo haré la parte difícil ¿Si?—deslizó la prenda por sus brazos, notando que las quemaduras también ocupaban gran parte de su torso. Desató la parte baja de aquel pantalón pijama, y solo entonces le indicó que se acostara. Aegon en ningún momento dejó de mirarla. No podía. Aquella mujer que apenas y conocía hace unas semanas se había robado su corazón por completo. La adoraba, la quería cerca, solo para él.
Ese momento hipnótico se rompió al sentir como la mujer se sentaba sobre su abdomen.
—Si algo le duele, me lo dice.—____ desató su corsé, deslizando el simple vestido por sus brazos y lanzándolo a un lado.
—Si eso hará que te detengas, entonces no te diré nada.—Aegon posó sus manos en la cintura de la mujer, sintiendo la suavidad de su piel.
Deslizó las manos por el cuerpo ajeno con fascinación, y entonces fue consiente de que hasta ese momento, nunca había tenido pensamientos impuros con ella. La apreciaba por quién era, por cómo lo hacía sentir...
Pero por los dioses... Era hermosa.
Presionó sus pechos con cuidado, arrancándole suaves suspiros. Por su parte, ____ le brindó caricias también. Tallaba sus cicatrices con cariño, intentando que con ese gesto, Aegon viera que a ella no le desagradaban.
No pasó mucho más cuando cierta presión chocó en su parte baja.
—Bueno... Esa parte no se ha quemado.—la chica rió apenas.
—¿Suele hacer chistes tontos en este tipo de situaciones?—
—Solo cuando una mujer hermosa me hace compañía y me pone nervioso... Así que es la primera vez.—se tensó al sentir que ella se movía, generando fricciones que le daban escalofríos.
—De verdad... si duele, majestad...—
—Corazón, me duele que todavía no lo hayas metido.—____ se levantó apenas, tomando el miembro del rey y acomodándolo en su entrada. Fue bajando poco a poco, hasta que llegó al fondo. Solo entonces respiró—. ¡Por los... dioses!—Aegon se aferró con fuerzas a las caderas de ____—. Se siente maravilloso...—
La mujer comenzó a moverse con cuidado, intentando no generar más peso del que el rey pudiera soportar. Iba a un ritmo lento, constante, buscando el placer que la situación no mesquinaba en brindarle.
—¿Se siente bien, majestad?—
—Aegon... Dime Aegon.—el hombre la miró, aún aferrándose a su piel.
—Aegon...—____ se inclinó, tomando su rostro y besándolo con ganas.
—No te haces idea de lo frustrante que es no poder hacer mucho más...—quiso moverse, pero sus heridas se lo impidieron—. La próxima vez... haré todo yo, haré que grites mi nombre.—
—¿"Próxima"?—El rey la miró indignado.
—Eres mi mujer ahora, no pienso dejarte ir...—Aegon se aferró a su cuello, acercándose a su oido—. Sunfyre tuvo suerte de conocerte y yo de tenerte ahora... Eres nuestra...—
Aquello le causó escalofríos.
—¿Segura de que es por aquí?—
—Asi dijeron los aldeanos... ¿Por qué?—Aegon bajó de aquel carruaje, e ignorando el llamado de los guardias, se adentró en la arboleda. La joven lo siguió enseguida—. ¿No me dirás qué sucede?—____ se puso a su par.
—Bueno, solo quería alejarme de esos idiotas.—se aferró a la mano de la mujer—. Hola ¿Qué tal, milady? ¿Cómo amaneció?—____ rió bajito, presionando su mano de vuelta—. Pero volviendo a lo de este lugar, aquí veníamos con Jace y Luke a aprender a volar. Esquivábamos los árboles volando bajo, asi que no es desconocido para mi.—Aquello hizo que ____ se emocionara.
—¿Crees que Sunny lo recordó?—
—Es muy probable, si.—
Caminaron un poco más, y la mujer notó que Aegon sabía exactamente a dónde ir.
Lo ayudaba cada tanto, cuando sus piernas lo traicionaban y flaqueaban un poco.
Minutos después ya estaban en una cueva, Una que se expandía hacia abajo. Y Sunny estaba ahí.
—Hola, corazón.—____ se acercó emocionada, justo cuando el dragón levantaba la cabeza—. Nos diste un buen susto.—
Aegon se puso a su par, acariciando el hocico del animal. Verlo sano y salvo lo llenaba de felicidad.
Y ver a ____ sentir esa misma alegría solo le confirmaba lo sincera que había sido todo ese tiempo.
—Esa vez... Prometiste que dejaría la cama, que podría volver a ver a Sunny... Y un amanecer cálido daría inicio a un mejor mañana.—____ lo miró, notando que Aegon la miraba fijamente—. Creo que hoy es ese mañana, ____. Hoy contigo.—La mujer sintió algo bonito en el pecho. Le dio un besito en la mejilla, haciéndolo sonreír.
—¿Y si nos vamos lejos? ¿Escapamos?—
—¿Con un dragón herido y su jinete igual o peor? No creo que lleguemos muy lejos.—
—Que mala... Dejémoslo para más adelante.—recibió otro besito.
Esa mañana, en aquella cueva algo oscura y húmeda, lejos de lujos y cuidados...
Aegon entendió que era feliz.
Y no necesitó un trono o ser rey para ello.
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@SimyBenarroch UNA CARTA A LA REINA RANIA
El sábado pasado, la reina Rania de Jordania escribió un artículo titulado Gaza: una distopía moderna en el diario brasileño O Estado de S. Paulo. Uno de los principales oncólogos de Brasil, el Dr. Sergio Simón, radicado en São Paulo, respondió con una carta a la reina Rania de Jordania: Su Majestad la Reina Rania al Abdullah de Jordania Amman, Jordania
Vivo en Brasil, un país alejado de tu hermosa Jordania, que nunca he visitado. Sin embargo, como médico judío con un profundo interés en los trágicos acontecimientos de Oriente Medio, me alegró leer su columna de hoy en O Estado de Sao Paulo, uno de los principales periódicos de Brasil. En tu conmovedor artículo nos hablas de la distopía, un lugar imaginario donde la gente vive en la mayor desgracia y sufrimiento. Y usted menciona que Gaza no es sólo una distopía sino una realidad en nuestros días, quizás el lugar más trágico de la Tierra en la actualidad. No podría estar más de acuerdo con Su Majestad. Cualquier persona razonable en el mundo se ha sentido profundamente conmovida por las escenas de sufrimiento humano vistas en la televisión estos últimos días. Y - como bien señala Su Majestad - 1,8 millones de personas viven bajo asedio, rodeadas de enemigos, viendo sus casas y efectos personales destruidos en esta batalla sin sentido. Según Su Majestad, cada habitante de Gaza sólo quiere lo que todos queremos: una vida normal, ¡nada más y nada menos! Usted pide que la gente actúe y reaccione, que ayude a salvar al pueblo de Gaza y que haga donaciones a la UNRWA.
Su Majestad no puede recordar los siguientes hechos, ya que ocurrieron pocos días después de que usted naciera en agosto de 1970 en Kuwait. En ese momento, el rey Hussein de Jordania (que Allah bendiga su memoria), que se convertiría en su suegro, inició una de las batallas más sangrientas contra el pueblo palestino en lo que se conocería como el “Septiembre Negro”. Estaba firmemente decidido a no permitir que la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), bajo el liderazgo de Yasser Arafat, se hiciera cargo del gobierno de Jordania o incluso del gobierno de la Margen Izquierda. Y probablemente tenía razón, ya que esto habría amenazado la autonomía del Reino Hachemita. Su suegro, con la leal ayuda de las Fuerzas Armadas jordanas, mató a miles de refugiados palestinos a punta de pistola. No fue una guerra larga: terminó en julio de 1971, pocos días antes de su primera fiesta de cumpleaños en Kuwait. Pero según Yasser Arafat, cerca de 20.000 palestinos fueron asesinados durante el Septiembre Negro. Otras organizaciones palestinas, como el Frente Popular para la Liberación de Palestina de George Habash y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina de Nayef Hawatmeh, cuestionaron abiertamente la legitimidad de la monarquía de su suegro y participaron igualmente en la lucha.
Y ustedes se preguntarán –con razón– “¿Cómo es que había refugiados palestinos en Jordania en 1970, si habían abandonado Israel en 1948? Veintidós años después seguían siendo “refugiados”. Sí, Su Majestad la Reina Rania, el Rey Hussein bin Talal, su suegro de bendita memoria, siempre mantuvo a los palestinos desplazados en campos de concentración, como lo hicieron todos los demás países árabes de la época. En lugar de absorberlos en la sociedad jordana, los mantuvieron en condiciones inhumanas en campos de concentración para presionar a Israel y las Naciones Unidas. Nadie quería que se resolviera el “problema” de Palestina. ¡Oh, por supuesto que también estaban los refugiados judíos de los países árabes! Cientos de miles de judíos tuvieron que huir de Egipto, Líbano, Siria, Irak, Argelia, Túnez, Yemen y Marruecos sin nada, dejando atrás todas sus pertenencias y propiedades… Pero Israel no los metió en campos. Fueron fácilmente absorbidos por la sociedad israelí y hoy, una o dos generaciones después, son abogados, médicos, profesores y profesores universitarios en Israel. Ya no existe el problema …. 1/2
….Ya no existe el problema de los “refugiados judíos”. Esto podría haber sucedido con los palestinos pobres si el rey Hussein en Jordania, Gamal Abdel Nasser en Egipto y Shukri al-Kwatli y Hafez al-Assad en Siria hubieran hecho lo mismo.
Entonces, Su Majestad, pensé que debería saber que su Reino de Jordania ha desempeñado un papel importante en la creación de la situación en Gaza, donde los terroristas de Hamás lanzan miles de cohetes sobre los civiles israelíes y luego utilizan a niños y mujeres palestinos como escudos. – un monstruoso crimen de guerra. Incluso las escuelas de la UNRWA, para las cuales Su Majestad está recaudando fondos, han sido utilizadas como escondites para bombas y cohetes (lo dijo Ban Ki-moon, el Secretario General de la ONU. Y yo le creo).
Pero Su Majestad, como Reina de Jordania, tiene la oportunidad de contribuir significativamente a resolver esta situación tan grave. Por favor, dígale a su marido, el Rey Abdullah II de Jordania (que Allah le bendiga) que convenza a los líderes árabes de resolver el problema palestino. lo antes posible. Deberían absorber a los palestinos en sus sociedades; deberían reconocer a Israel como un Estado y hacer las paces con él (¿sitios religiosos? Israel daría a todos acceso libre e inmediato, estoy seguro; ¿compensación por la pérdida de propiedad? Esto se puede resolver fácilmente, también estoy seguro); deberían dejar de educar a sus hijos para que odien a los judíos; deberían aceptar la igualdad para las mujeres y para todas las minorías y religiones. ¡Fácil! ¡Tan sencillo como eso!
Así que esta noche, Reina Rania, cuando le preguntes al espejo mágico: "Espejo, espejo en la pared, ¿quién es la más bella de todas?" el espejo responderá “Tú, mi Reina, eres la más bella de todas. Justo no sólo por la belleza que Allah te derramó, sino también por ser justo con todas las partes”.
¡Que Allah conceda a Su Majestad mucha salud y felicidad! Sergio Simon Sao Paulo, Brasil 2/2
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baekho - gumiho - más de trecientos años - 03 de septiembre - virgo - consejero real de la familia kang - fc: kang taehyun
Su nombre significa “blanco y puro”, aunque su forma animal sea un zorro de color negro con tres líneas blancas en la frente, cada una por cien años de su vida. Tiene pupilas negras con tres delgadas líneas alrededor definiendo la forma de sus ojos.
Actualmente tiene tres colas, queriendo decir que ha vivido por trecientos años. Sabe que debió vivir mucho más tiempo, en su forma completamente animal, hasta adquirir longevidad y con ello sus poderes mágicos. Pero no tiene recuerdos de aquel entonces, solo hasta que comenzó a vivir como un gumiho.
Baekho nació cuando la sangre de una virgen se derramó sobre un campo de lirios blancos, tiñendo estos de rojos y luego de negro, cubriendo completamente entre sus hojas oscuras como la noche y malditas como su naturaleza, el frágil cuerpo de un semi-humano con una afelpada cola, dos orejas sobre su cabeza y amplios colmillos que desgarrarían piel.
Era un ente agresivo, seductor y sumamente letal, arrancándole los corazones a las personas que tenían contacto con él, siempre durante la noche de bodas o de encuentro sexual. Seguía su naturaleza como un zorro astuto que buscaba mantenerse con vida. No obstante, su vida cambió cuando conoció al actual rey del bosque, a quien había decidido embaucar y comerse su corazón mientras lo guiaba más dentro del bosque donde nadie pudiese encontrarlo. No obstante, su corazón se ablandó, cediendo por primera vez a la razón y en lugar de enredar al rey en el bosque, lo llevó hasta el camino que le llevaría a casa. El rey decidió darle una nueva vida, un hogar entre las paredes del palacio.
Baekho conforme los años pasaron, abandonó sus pocos modales y su forma salvaje de ser, volviéndose el ente centrado, agraciado y razonable que es ahora, sirviendo de consejero no solo para sus majestades actuales, sino para el par de capullos que vio nacer y crecer hasta convertirse en los herederos, corriendo detrás de ellos para evitar que se metan en problemas y siempre regañándolos con mano dura, pero con una caricia gentil a pesar de sus garras.
Sirve como profesor y catedrático para las villas y pueblos que son gobernados por sus señores, moviéndose constantemente para enseñar a los más pequeños historia, geografía, botánica y lenguas. Es una criatura sumamente inteligente, además de habilidosa en muchas cosas, todo gracias a años de aprendizaje que solo se acumulan para seguramente, brindarle una cola nueva pronto.
#* ⠀ 🍒 ⠀ ╱ ⠀ bio ⠀ 、 ⠀ ❪ ⠀ baekho ⠀ ❫#* ⠀ 🍒 ⠀ ╱ ⠀ dialogue ⠀ 、 ⠀ ❪ ⠀ baekho ⠀ ❫#* ⠀ 🍒 ⠀ ╱ ⠀ polaroid ⠀ 、 ⠀ ❪ ⠀ baekho ⠀ ❫#* ⠀ 🍒 ⠀ ╱ ⠀ inside ⠀ 、 ⠀ ❪ ⠀ baekho ⠀ ❫#bios*#* ⠀ 🧁 ⠀ ╱ ⠀ plot ⠀ 、 ⠀ ❪ ⠀ once upon a dream ⠀ ❫#nació el otro bebito del fantasy auuuu <3
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¿Amor o amistad? Parte 48
Al final no pudo decir que no, así que informó a Alphys de que el rey quería las cámaras de la zona específica de Hotland apagadas, no dijo porque, simplemente dijo que era una orden y que no había necesidad de preguntas. Claramente iba a negarle cualquier tipo de información a su pequeña pero revolucionada asistente, ya tenía bastante material para escribir y suficiente imaginación como para que encima tuviera la oportunidad de ver en directo.
No, no iba a pasar nada más que disfrutar un poco el tiempo allí, no iba a seguir las ideas de una mocosa atrevida, aún si en cierto modo no le molestaría del todo si algo pasaba. Agitó la cabeza repetidas veces muerto de pena al notarse a sí mismo imaginando cualquier situación; suspiró por lo bajo, Asgore preparó todo en un bolso mediano para ambos, un segundo cambio de ropa que había conservado del primer mes donde lo cuido prácticamente todos los días, dos toallas grandes, bueno, grandes para él, no para el rey.
Asgore se tomó también la molestia de preparar algo sencillo de comer, para el camino o para hacerlo después de entrar, justo después de avisar a un centinela de que necesitaba la zona sin nadie, ya que quería “probar” que tan bien servía el agua termal con el doctor. Gaster no estaba muy a favor que la guardia real supiera, pero poco podía quejarse, si no, podrían encontrarlos en mal momento mientras estuvieran en el agua.
Antes de cualquier queja, Asgore lo levanto en brazos para poder ir por New Home.
—S-Soy perfectamente capaz de caminar majestad.
—Estás empezando a cojear, te bajare en el barco, solo sostén la canasta mientras.
El científico refunfuño, más no podía hacer nada una vez que lo cargaba, no es que no podía llevarle la contra, podría, pero sabía que era para tener una discusión que no iba a ganar y solo terminarían yendo de todos modos de mala gana porque ya habían ordenado todo; cuando vio el puerto suspiro con cierto alivio en el momento que lo apoyo en el asiento a su lado.
—Majestad, ¿está bien hacer todo esto?
—Necesitas relajarte un poco, si termina no siendo de tu agrado te regresare a casa.
—Supongo que es un buen trato.
Fueron tranquilamente por el trayecto del río hasta Hotland, donde Asgore lo llevo de nuevo en sus brazos aun cuando Gaster “podía” caminar, prefería no arriesgarlo a que dañe lo que se está curando lentamente, no es que se curara tan lento como los humanos, esas lesiones eran severas pero los monstruos podían curarse mucho más rápido, y su pareja lo haría si no fuera tan terco de forzar sus tobillos y rodillas en momentos innecesarios.
Una vez llegaron, Asgore lo dejo sentado en una roca media, para luego soltar la bolsa justo a su lado, Gaster lo miró ligeramente nervioso, no es que no viera su cuerpo ya quien sabe que cantidad de veces, es solo que hacerlo al aire libre, podría decirse que lo ponía un poco nervioso, por si algún monstruo se colaba a la zona por no llegar a oír la orden del rey.
—¿Te sientes nervioso? ¿No has vuelto a venir?
—Pocas veces, no he vuelto desde que mi cuerpo cambio.
—Podríamos venir más si te gusta cómo se siente ahora.
—A decir verdad, espero no terminar quemado.
—No es tan caliente como uno esperaría.
—Le tomare la palabra.
Sin mucho que decir, Asgore le dejo su espacio para poder desvestirse y a regañadientes lo dejaría meterse solo a las termas, como no eran muy profundas Gaster podía permitirse agacharse y entrar con cuidado; al final confirmó que el rey no mentía, las aguas estaban a una temperatura ideal para relajar los músculos. Luego de un minuto o dos, Asgore entro también a las aguas.
—¿Está en su punto verdad?
—Debo admitirlo, se siente realmente agradable.
—Igual luces un poco tenso todavía, nadie vendrá a ver Dings.
—Se que no, pero debe entender que aún estoy muy paranoico.
—Bueno, si alguien de todos modos viera, dudosamente le creerían.
—Si, se de eso, todos creen…. como sea.
Hundió la cabeza hasta que solo el hueco de su nariz y cuencas fueran lo único que se notara, claro que todos creían que el rey aun esperaba con esperanzas que la reina regresara, incluso sabiendo que eso no era así ya, sabía que probablemente le alegraría volver a verla, a veces esos pensamientos intrusivos le arruinaban el día o la semana entera hasta volver a ver a Asgore en los informes o en sus citas.
—¿Estás celoso? —Gaster lo miró de reojo y negó con la cabeza. —Sabes que eres un pésimo mentiroso cuando estás fuera del trabajo.
—Ugh —se enderezo un poco —no estoy celoso.
—¿Seguro? —le atrapo el mentón —te cuesta mucho mirarme a la cara cuando algo te molesta y no me lo quieres decir.
—Quizá… solo un poco. —Refunfuño inflando las mejillas.
—Oh vamos —lo jala para que se ponga sobre él.
—¡¿A-Asgore?! —lo mira un poco aturdido por la sorpresa.
—Te amo.
Asgore sonrió al verlo enrojecer por completo, terminó por pegarlo contra él para poder besarlo, adoraba ver su cara avergonzada, solía no decir demasiado aquellas dos palabras por costumbre con Toriel, que a veces lo sentía demasiado pegajoso y aún tenía un poco de reserva con su actual pareja, pero eso lo hacía más divertido, lo decía con poca frecuencia solo para que no se acostumbrara y sorprenderlo.
—A-Ah… e-es peligroso Asgore…
—Oh, no lo es, estamos solos tú y yo.
—P-Por favor…
—Oh, está bien, está bien —rio suave, soltándolo despacio. —¿Te parece hablar un poco?
—Eso suena bien.
Gaster suspiró un poco más relajado, con la pequeña charla de antes, no habían tenido su actualización de la semana, sobre todo saber cómo iban sus niños con sus tareas, que nueva cosa se le había ocurrido a Undyne para mantener a Papyrus entretenido, que nuevas creaciones culinarias había experimentado, donde Sans había caído dormido que fuera nuevo y tonterías varias, cosas cotidianas. También otro tema un poco más delicado.
—¿Qué tal la rehabilitación en casa?
—Se puede decir que bien, aunque Undyne tuvo que venir a explicarle a Papyrus que hay movimientos que ya no puedo hacer.
—Oh, ¿tomo mucho que entendiera?
—Bueno, un poco, lo teórico nunca fue lo suyo y enseñárselo de forma práctica no es una opción en mi estado.
—¿Entonces? No creo que se quede de brazos cruzados.
—Él hace la mitad de las curaciones, aplicando magia verde para sanar parcialmente mis rodillas, yo me encargo por mi cuenta de los ejercicios y de vendar adecuadamente mis tobillos, Sans a veces viene a ver que todo esté en orden, diría que me vigila un poco.
—Conociendo como velas por tu salud, no sería una sorpresa.
—¡Hey!
—¿Me lo vas a negar justo a mí Dings?
—Ugh… —desvió la mirada —puede que no sea un fanático de cuidar de mí mismo, pero no podría ni trabajar si no hago los ejercicios.
—¿Cómo sientes las piernas ahora?
—Han ido mejorando, a paso lento supongo —miró un poco el agua —las termas relajan bastante los músculos también, que complicado tener un cuerpo blando.
—Te acostumbraras —sonríe suave —¿Puedo ver que tal vas?
—Oh, supongo, deje que suba al borde.
Se levantó con cuidado para poder sentarse, dejando un poco sus pies aun remojándose en el agua, Asgore tomó gentilmente una de sus piernas para levantarla un poco, al menos podía decir que las marcas de las rodillas habían prácticamente desaparecido, pero las de sus tobillos se resistían a irse por completo, y ni siquiera tenía que mirar demasiado para no saber que las de sus muslos nunca se irían, ese marcador perverso, de ambos lados, un total de veinte marcas de líneas.
—Majestad… —junto las piernas.
— Oh, ah, lo siento, sé que no te gusta tenerlas al descubierto.
—No es algo que pueda evitar en ciertos puntos, las tendré para siempre probablemente.
—Fueron cortes profundos, —separa suave sus piernas, sin abrirlas demasiado. —¿Has pensado que hacer con ese bastardo?
—Tengo… muchas ideas, muchas de las cuales no estará de acuerdo.
—Haré la vista gorda, sé que seguramente quieras torturarlo, así que no me digas lo que piensas, solo hazlo cuando te sientas listo para verlo cara a cara.
—Aún tomara un tiempo, intente ir con la escolta de Undyne, pero…
—Me dijo, vomitaste en la puerta antes de poder entrar, aún no estás listo.
—Me pregunto si alguna vez lo estaré ugh… —se llevó una mano al vientre.
—Oh, ¿estás bien? —le acerca una mano al vientre.
—Es solo… que cualquier cosa relacionada con él hace que mi vientre duela…
—Oh, ven aquí.
Salió del agua también para sentarse a un lado y pasar la mano por su pecho mientras le sostenía con la que tenía libre, como otras veces que vio, su alma mandaba esas señales mágicas dolorosas para que dejara de pensar sobre ello, sobre lo que paso, si bien volvió al pasado, su cuerpo, alma y mente lo tenían muy fresco como si hubiese pasado de nuevo de todos modos, besó suave cerca de sus labios, mientras iba mitigando lentamente el dolor.
—Siento arruinar nuestra salida…
—Yo no debí mencionar nada en primer lugar —restriega la cara contra la suya —sabes que, si duele o lo que sea, puedes decirme siempre y haré que se vaya.
—Lo sé… —respiró aliviado —Asgore…
—¿Estás mejor? ¿Sigue doliendo?
—Estoy bien, no se preocupe… —se apoya un poco en él.
—¿Pasa algo más? Sabes que te escuchare.
—No, está bien así…
Asgore lo miró un poco y termino por ponerlo sobre una de sus piernas para poder abrazarlo cómodamente, claro que notaba que algo rondaba la mente de su pareja, cada que “eso” medio intentaba salir, él lo escondía, no quería presionarlo por el momento, aún estaba bastante estresado en todos los sentidos por lo que paso. Notó a Gaster quejarse un poco de nuevo por el hecho de que podrían verlos, pero siendo sinceros él no quería soltarlo todavía, no hasta saber que realmente su alma estuviera calmada.
Después de quizá un minuto, el científico se rindió y se acurruco contra él.
Lo mantuvo un rato más contra él hasta que su alma dejo de sentirse tan inquieta de forma negativa, también, que el calor del lugar hacía un poco más difícil mantenerse juntos, así que se separó suavemente, solo teniendo ambos el agua hasta casi las rodillas, ya habían pasado bastante rato en las termas, quizá un poco más de lo que cualquiera recomendaría, así que solo estuvieron unos cinco minutos más antes de levantarse para ir a secarse y volver a vestirse.
Miró un poco al otro cuando ya estaba listo, notando que estaba un poco en las nubes, si se podía decir de esa forma, quizá demasiado distraído o pensando demasiado, se dijo a si mismo que no iba a presionarlo, pero claro que la curiosidad era una mala consejera a la par de insistente. Respiró hondo antes de acerca una mano a su hombro para hacer que lo mire.
—¿Asgore?
—Dings, sé que dices que está bien, pero siento que hay algo que te ha estado molestando, ¿si me has dicho antes todo?
Pudo notar como se ponía rojo completamente y volteaba la cara, inquieto de quien sabe que ideas que cruzaban por su cabeza, pero eso solo avivaba su mala curiosidad, así que espero un poco a ver si tenía el valor de contarle que estaba molestándolo.
—N-No es…. no es algo que… haga… quiero decir… —mantenía la mirada desviada.
—Puedo notar que algo ronda tu mente, pero no podré saberlo hasta que me lo digas, como todo lo anterior Dings.
—N-No es… ah… —suspiró rendido —es… sobre algunas sensaciones que tengo…
—¿Sensaciones? —lo miro confuso.
—Sobre… lo que paso con Jack, q-quiero… borrar como se sienten, o la palabra sería reescribirlas.
—¿Puedes explicarme eso?
—Yo… quisiera… bueno… —desvió la mirada —la sensación en mi boca s-suele volver en los terrores también, o en mi vientre cuando… él…
—No pienses en ello, volverá a doler —le levantó suave el rostro —lo siento, estoy presionándote demasiado.
—No…—lo miró intranquilo —Asgore… quiero sacar esto de mi mente… dejar de sentir que sigue profanándome incluso en sueños… —tembló ligeramente.
—Puedo imaginar eso —le acaricia suave las mejillas —ah, siento que es muy pronto, aun así, si tú sientes que podemos ir más lejos, lo intentaremos.
—Hay… ¿hay posibilidad de intentarlo… ahora?
—¿No te oponías a hacerlo aquí como insinuó Undyne?
—¡N-No aquí! —sintió su cara arder. —S-Solo digo… i-ir a su hogar.
—Bueno, también podríamos ir al laboratorio, estará bastante desolado a esta hora ¿no?
—¿A-Allí? P-Puede que Alphys esté despierta…
—Podemos probar suerte, además si quieres ir un poco más lejos sería bueno que te prepare y sé que aún escondes el lubricante en tu escritorio.
—¡¿A-Aún recuerda eso?!
—Oh vamos Dings, lo hicimos bastantes veces allí.
—S-Se que sí, p-podríamos solo ir por el frasco.
—¿Seguro? Luces muy… impaciente. —No pudo evitar sonreír divertido.
—Y-Yo… ah —se cubrió la cara, completamente apenado.
Asgore tomó las cosas antes de llevar a Gaster de la mano para ir en dirección al laboratorio, que estaba relativamente cerca por lo que permitió que él caminara ese trayecto, no le tomó más de un par de minutos antes de llegar a la parte trasera del laboratorio, por donde estaba más cerca la oficina del científico. El rey lo termino por llevar en brazos cuando lo vio apoyarse en las paredes, como solía hacer, intentó hacerse el fuerte intentando no mostrarle que sus piernas no estaban bien para caminar tanto como quisiera.
Lo llevó al lugar para poder sentarlo en el sillón.
—Sabes que puedes decirme que no quieres hacerlo aquí. —Le miró de reojo mientras iba a cerrar la puerta con seguro.
—Ah —lo miró avergonzado —s-solo me preocupa que no estemos solos.
—¿Seguro? —se siente a un lado y le toma suave de las manos. —Quiero saber… ¿no te estas presionando a ti mismo?
—Yo… —levanto la vista, inquieto —quizá un poco… solo quisiera poder disfrutar como antes de que todo esto pasara…
—Cada ser supera las cosas a su manera, aunque debo decir que forzarte a superarlo rápido podría no salir tan bien como quieres.
—Lo sé Asgore, es solo que… mi libido sigue casi intacto.
—¿Oh? —lo miro curioso de aquel dato —bueno, muchas veces te quedas conmigo para tener un rato más íntimo, así que no es que me sorprenda.
—Es que cuando pasa… suele doler al poco rato si no hago algo… —murmuró por lo bajo, apenado. —Intento mantenerme en el trabajo, pero a veces pasa de todos modos.
—¿Desde cuándo pasa?
—Desde mi celo, pensé que mi libido se apagaría un tiempo por lo sucedido, no fue así…
—También me sorprendió un poco que aún quisieras… bueno, no es que fuera algo que me molestara —le besa los dedos.
—Yo… ¿debería intentar contenerme?
—No, solo será más doloroso, —miró a otro lado.
—¿Asgore? —Intento verlo a la cara.
—Ah, lo siento, solo divague un momento.
—Puedo suponer que lo dice por su celo.
—Ugh… ¿tal vez? En todo caso, no quisiera que terminaras reprimiéndote tampoco, ninguno de los extremos es bueno.
—Entonces… me permitiría probar… algo por mi cuenta…
—¿Oh? Adelante Dings.
Nerviosamente, el científico se puso un poco sobre el rey apoyando las manos en el pecho, haciendo que este se sorprendiera un poco, pero por mera curiosidad y sobre todo por mantener tranquilo a su pareja, dejó que siguiera hasta donde se sintiera cómodo en lo que trataba de intentar. Gaster se notaba bastante indeciso al principio, pero al final termino por empezar él un beso, lamiendo tímidamente los labios de Asgore, como si pidiera permiso; el rey le permitió hacer aquel acercamiento más intenso, tanto como pudiera hacerlo, él intento torpemente jugar con sus lenguas como lo hacía el rey cuando tomaba todo el control y claro que el otro que notó un poco de magia en aquel beso. Asgore no podía negar que tenía una gran tentación de tomar el mando, sin embargo, quería ver que tan lejos podía llegar su tímido científico.
Pasado solo un rato separó sus bocas, notándose bastante apenado.
—A-Ah yo… ah… —balbuceo nervioso.
—Ha sido una sorpresa, es la primera vez que tomas un poco de control —lo atrae de la cintura —también estabas intentando usar tu magia, ¿me equivoco?
—Y-Yo uah… —lo miro avergonzado —l-lo siento…
—Oh, no me molesta en absoluto, es lindo verte atrevido, —le pego a él —aunque creo que deberías practicar un poco lo de tu magia, ¿quieres hacerlo como yo cuando lo hago en celo?
—A-Ah, s-solo q-quería p-probar… si funcionaba.
—¿Quieres provocarme como yo lo hago contigo? —no pudo evitar sonreír divertido.
—N-No, yo… —sintió la magia acoplarse en su cara.
—Está bien Dings, —lleva su mano libre a la mejilla —debo decir que es una faceta tuya difícil de ver.
—A-Ah… —se apoyó en su mano, sin verlo.
—Rara vez te aventuras así.
—¿Es demasiado?
—Por supuesto que no, en todo caso yo te diría si es mucho —le besa suave —¿Qué tal si sigues? Quiero ver más de este lado tuyo.
Gaster solo asintió suave, volviendo a intentar usar su magia, aunque él lo sentía más aún que Asgore, quizá por el hecho de que inconscientemente buscaba su magia también; bajo tembloroso las manos por el pecho, queriendo sentirlo más, tocar un poco, siempre tuvo demasiada pena para intentar poner sus manos sobre él y el rey podía hacer que tocarlo fuera algo que no pensara mientras estaban juntos. Paso los dedos por su cuerpo, delineando sobre todo el pecho mientras pegaba más su cadera contra la suya.
—A-Ah —jadeo por lo bajo apenas recuperando el aliento.
—Nada mal Dings —sonríe suave, podía notar el sabor dulce de la magia en su boca.
—Asgore yo… —sus manos quedaron quietas justo en su vientre.
—¿Quieres tocar más? No voy a mentir, besar así puede que me encendiera un poco.
—¿E-En verdad?
—Sí, —le tomó suave una de las manos y la bajo más.
—¡¿A-Ah?! —pegó un salto al notar el bulto medio.
—Siempre note que mirabas, pero nunca te atrevías a tocarlo.
—Y-Yo ah e-es que… —murmuró sintiendo que moriría de pena en cualquier momento.
—Si es demasiado podemos detenernos.
—N-No… m-me niego —murmuró por lo bajo —y-yo… hay algo que… quiero hacer.
—¿Qué quieres hacer?
—Y-Yo… p-podría… —recorrió con los dedos inquietamente por el bulto.
—Haz lo que quieras Dings, yo te diré si no me gusta, ¿de acuerdo?
Lo miró nervioso durante unos segundos antes de asentir nuevamente y pasar ahora las dos manos por debajo de su vientre, decidiendo al final bajarse para estar a la altura de su cintura, pasó saliva, inquieto antes de tomar la tela que estorbaba, se estremeció por completo al tocarlo tímidamente con los dedos de forma directa, se veía más imponente de lo que recordaba además sentirse mucho más caliente, aunque siempre lo veía, no lo había mirado de cerca desde hacía mucho tiempo; acarició despacio, mientras mantenía la cara cerca, aún sin estar en celo ninguno de los dos, él podía sentirse un poco mareado por el calor que emanaba.
Asgore pudo soltar un jadeo ronco al notar los toques torpes y tímidos de su pareja, además de la suave respiración tan cerca de su piel que empezaba a arder; no iba a decirle a su esqueleto que el que estaba un poco reprimido era él, la mayoría de las veces solo tomaba un largo baño frío en la bañera para calmarse, así que cuando dijo de contenerse, sabía que sería peor para Gaster y agregar más dolor o incomodidades no era la idea.
Al final tuvo un salto de sorpresa cuando pudo sentir de repente la suave y caliente lengua de su científico comenzar a recorrer el largo de su miembro, acariciando la base cuidadosamente con sus dedos, él lucía tan concentrado en eso que no parecía notar que sus ojos estaban teniendo un cambio, a como lo solía ver cuando la excitación era mucha, esos lindos ojos de corazón.
Decir que eso no encendía su alma sería una mentira.
—Así que, ¿esto rondaba tu cabeza todo este tiempo?
—A-Ah yo… quiero… grabarlo en mi mente… —lo miró desde abajo.
—Oh, es así… —sintió que su erección se hacía más fuerte de oír aquello.
Pudo notar el jadeo en su piel mientras lo recorría con su lengua, como si no quisiera que ninguna parte de él quedara sin probarse, estuvo así alrededor de un minuto antes de decidirse a tomarlo con su boca, apretándolo con cuidado pero firme con sus labios, moviendo su lengua alrededor de la cabeza, también lo notaba temblar, aunque no como si le temiera como otras ocasiones, ahora parecía temblar más por los nervios y quizá por sentirse ansioso por saber si podría continuar.
Gaster de vez en cuando levantaba la vista cuando metía más dentro de su boca lo del rey, presionando con su lengua por debajo para poder apretarlo mejor dentro, podía sentir como su paladar ardía, pero de una forma completamente diferente, la sensación de como cada que frotaba su boca con su miembro sentía que su mente se entumecía, seguida de una pequeña ráfaga desde su nuca, haciendo el calor se sintiera placentero otra vez.
Su mente no estaba para pensar del todo con razonamiento, solo quería sentirlo hasta el fondo, así que cada vez que lo tomaba en su boca iba tomando con cuidado un poco más del miembro hasta que de un momento a otro después de una honda respiración lo tomó hasta la base de una vez, sintiendo un escalofrío recorrerle por completo cuando sintió la punta bajar más allá de su boca, golpeando su garganta.
—Ah mierda Dings eso… dios —jadeo roncamente y tuvo la tentación de querer tomar el control, pero se detuvo, dejaría que su pareja lo hiciera a su ritmo.
Pudo notar que torpemente aumentaba el ritmo, aunque curiosamente parecía saber bastante bien los buenos puntos, no preguntaría sobre eso ahora, prefería disfrutar de la vista, en especial cuando sus miradas se cruzaban, cada que lo hacía en el momento que lo tomaba entero, apretaba fieramente la cabeza con su garganta, haciendo que su miembro tuviera un fuerte tirón que le robaba algún gemido grave, haciendo eso aleatoriamente hicieron que su resistencia se esfumara a los pocos minutos, sin siquiera darle tiempo a retirarse y terminando en su boca.
“Este sabor…. es tan bueno… es como si quemara mi mente.” Pensó mientras sentía que tanta cantidad de magia apenas lo dejaba respirar.
Asgore miró de nuevo a su pareja, este se retiró despacio mientras aún su magia seguía a la vista, con la lengua y el interior de su boca teñida de blanco, cerró sus labios mientras temblaba levemente haciendo la mueca de tragar un par de veces antes de volver a abrirla soltando un gemido ahogado, con su interior completamente limpio.
Debía decir que esa imagen era más que excitante, nunca lo había visto tan malditamente ardiente.
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Parte 47
Parte 49
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Toda esta flor | Alicent Hightower x oc female Tyrell | AU
advertencia: contenido sexual explícito
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— Mamá siempre pensará en tu felicidad ¿Lo sabes, cierto? Está bien si no quieres asistir a la celebración de tu nombre. Podemos divertirnos juntos aquí, como siempre ¿Si?— Violeta tomó el rostro de su pequeño hijo, coronado en flores hasta el cabello blanco. Él no la miraba a los ojos, se demostraba con suma pesadez como si estuviera arrepentido de haberse trepado en los brazos de su mamá rechazando a todos los vasallos que festejaban.
— Quería tener una fiesta. Hoy fue un día muy especial para su Majestad— suspiró el niño mientras ella le quitaba cuidadosamente las florecillas engarzadas a la túnica. En eso ambos vieron entrar a la abuela Olenna, con sus exuberantes casquetes, pero no le dieron demasiada atención.
Desde que ese niño había llegado a la vida de Violeta, era toda la luz de sus ojos. Nada más importaba. Y eso estaba bien, decía su hermana Maegary comprendiendo cuánto deseaba ser madre.
— Garth, hoy fue un día muy especial para ti, para mi... Para todos. El Rey Viserys te ha legitimado. Eso significa que eres un Tyrell como yo, como la tía Maegary y el tío Loras, como la abuela... Y todos estamos tan felices por eso. Es lo mejor que podría habernos pasado, miel mía— sonreía Violeta acariciandole las mejillas y llevándolo luego contra su cálido pecho para abrazarlo tanto como le gustaba.
— Solo hoy era un día especial aquí en el Castillo y huí de la celebración que su Majestad dio en mi nombre, como un tontito— suspiró él.
— No, Garth. Hoy y todos los días serán especiales mientras estés con nosotros. Si te preocupa el Rey, él ha comprendido que no te gusta el tumulto de gente y los ruidos de las fíestas. Si te preocupa la celebración, al irnos a Altojardín haremos una celebración aún mejor, en nuestro hermoso jardín.
— aseguró su madre.
— Ya no será una verdadera fiesta, si es en Altojardín su Majestad, la reina Alicent, no podrá asistir— murmuró dejando a su madre con el corazón en la boca y las criadas ingresaron a la habitación que había sido asignada para Violeta allí. Ellas se llevaron respetuosamente a Garth para darle un baño, entonces Violeta se quedó a solas con su abuela.
— No conocía tu habitación, pareciera que la mismísima reina duerme aquí, Violeta. Es muy lujosa, Maegary tenía razón y Loras también al envidiar estas construcciones divinas— comenzó Olenna a hablar juntando sus manos y evaluando juiciosa ya.
— ¿Qué quieres decirme?— preguntó la joven castaña alzando una ceja, aun luciendo su bella ropa blanca con flores rojas. Olenna observó nuevamente que en su mano grande y delicada lucía un anillo verde esmeralda, tan verde como la ropa de su Majestad. La anciana no emitió palabra alguna como rara vez pues se había emocionado tiernamente. Violeta estaba reluciente cada día y reconocía el brillo del amor en donde quiera que mirase, tal y como le había dicho a la Reina.
— ¿Abuela? ¿Estás llorando?— Violeta alzó las cejas, sin siquiera acercarse puesto que una distancia se pronunciaba desde su cercanía con la reina, Olenna no perdía oportunidad para hacer comentarios inoportunos.
— No, querida. Gajes de la vejez. Aunque debo reconocer que, quien hoy casi llora es el Rey Viserys.
La crueldad, Violeta, la crueldad que se ha vivenciado hoy ha sido para impresionarse. Entiendo que estés cegada por el amor, pero la reina Alicent es tan cruel como devota— exclamó la anciana negando con la cabeza.
— El Rey Viserys está pudriéndose en vida en esa cama, amarrado con la anestésica leche de amapola, obligado a callar para que sir Otto y la Reina gobiernen. Y hoy ella dejado de sedarlo, hoy lo ha levantado de entre las putrefactas mantas. Hoy la Reina lo ha arrastrado por todo el castillo, obligado a sentarse en ese Trono. Ha hecho todo eso solo por ti, Violeta— soltó Olenna con solemnidad, inspirada por la magnitud de las escenas, por el poder que tan solo el amor le inspiraba actualmente a la casa Tyrell.
— ¿Por qué hablas como si fueras Rhaenyra? El Rey está convaleciente pero ha reconocido a Garth como un Tyrell. Si quieres nombrarme a la Reina como lo haces siempre, te diré que ha sido un gran acto de cortesía de su parte. Ella sabe los bastardos desperdigados que Aegon ha dejado en este mundo, ella sabe que tan solo un acto suyo bastará para nuestra eterna felicidad— sentenció Violeta aun más verborrágica que nunca, el cansancio de lidiar con las conspiraciones de su abuela tan deshonorables, le sacudía la templanza.
— ¿Qué rumores ahora saldrán de tu boca? ¿Me compararás con Loras y su clandestina sexualidad? ¿Someterás mi nombre a tus calumnias que desde tu inconsciencia, brotan como espinas haciéndote sangrar lo que alguna vez tu fuiste?— Violeta por primera vez hablaba realmente frustrada, en el fondo sabía que su abuela tenía toda la razón. El puente que la unía con la reina era ya milimétrico y cada día se hacía más feliz al vivir la crianza de Garth con la compañía tan humana de la reina. Soñaba una familia con ella pero conservaba tanto la libertad de los designios subjuntivos que hervía en su sangre cada vez que su abuela lo insinuaba con naturalidad.
Olenna tan solo dijo una palabra y le bastó para sellarle la razón y el honor.
— Todos los actos de amor son eternos— le había dicho relegándola a los últimos rincones de la fascinación aturdidora.
— Violeta, he venido a darte las buenas noches para no perder la costumbre. Garth ya está creciendo y no duerme en tu misma habitación. He ido a saludarlo, he ido a arroparlo pero no podía dormirme sin saludarte a ti— la reina apareció cuando ya los cielos oscurecían en el egocentrismo de la luna.
Halló a la muchacha de la casa Tyrell aún vestida con esa fina ropa blanca que había lucido en la misma ceremonia, aquella misma tarde.
— Su Majestad, merece usted la liviandad del alma. Su acto el día de hoy con Garth, ha irrigado el jardín de nuestras almas— sonrió ella tomándole dulcemente las manos, y esta vez como todas las últimas noches la reina la besó justo en esas manos. Por encima del anillo de esmeralda que le había regalado esa misma mañana, en secreto y sin saberlo ambas pensaban en un casamiento imposible.
— Garth es el alma más pura que alguna vez he conocido. Sé de tu amor inconmensurable hacia su ser, por eso mi acto no fue solo para él. Las flores lanzadas hacia mí, tantos halagos, lo he sentido verdaderamente. Estas flores han de brotar en tu honor, Violeta— afirmó la Reina con la dulzura deformando bellamente la grandeza de sus ojos marrones.
— Quería besarte las manos, quería saber cómo te sientes— insistió intencionada desde el alma, acariciándole el dorso de las manos con lunares, observándola con tanto maravillar. Violeta la miró como una doncella ha de mirar a su caballero, con toda la fuerza que las historias de caballería Alicent leía en su adolescencia.
El silencio otra vez, sus corazones prometiendo aturdirlo.
— Estoy sintiéndome bien, bien de cuerpo y alma, Alicent— expresó por primera vez dejándola de llamar por su desgraciado título monárquico de consorte. La voz le nacía de entre la multitud de campos floridos en el pecho y se presionaron las manos. Tal fuerza prometía fecundar la dinastía dominante de los próximos años pero ¿Cómo? Si eran apenas dos mujeres de la corte con relaciones tan serias, si aquello significaría la impureza de sus almas.
Aquello fue deseado tanto tiempo por Alicent con la misma intensidad de su culpa. Su mano pequeña acarició lentamente la cintura baja de Violeta mientras su nariz respingada le respiraba en el extenso cuello floreado en accesorios.
— Del cuerpo nace la ausencia de virtudes, el desasosiego de la sangre, el ardor de la pasión— predicó seriamente como si alguna dominación primara por sobre todos sus principios, y un diablo le dictase en la oreja tal discurso.
Violeta callada, sin resistirse a la humedad de esa boca como veces anteriores, ahora cerró los ojos. La saliva de la reina prontamente nutría su piel a sabiendas de todos sus poros erizados. La menor respiración hacía de sus miembros la coagulación compacta y la suave orquesta de la boca de la reina desperdigando besos a succión divina sobre su piel, bendecía como ninguna otra oración en la faz de la piel de los Siete.
Sus cinturas prontamente danzaron en lentitud, productos del espejismo que exigía traspasar realidades mundanas. Queríanse fundirse prontamente y era poco el entendimiento de ambas y la cortesía. Nunca habían deseado su cintura en otra como aquella vez. Jamás.
La Reina delicadamente le descubrió las caderas descollante a la honradez. Así encontróse con su pelvis desnuda mientras Violeta también delicadamente y como si fuera a romperse, le desabrochaba el oro que le prendía el traje verde. Aprendía a besarla en el lóbulo de la oreja con pronta y efímera timidez, mientras percibía con pronta desazón las manos de la Reina acariciarle las piernas y la cintura baja con interés declinable.
Declinaron entonces en la cama y ya no existía lo amarrado de sus cabellos, ni los santos escritos. Todo estaba en silencio que plácidamente la reina se encargaría de llenar al encimarse en el cuerpo, con caricias y danzas que prontamente volviéronse bestiales pero que parían a fuerza de orgasmos el amor retenido.
#hotd alicent#alicent hightower#queen alicent#lesbian#house of the dragon#team green#asoiaf#house hightower#house tyrell#gaemon palehair#aegon ii targaryen
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SANGRE Y FUEGO
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CAPÍTULO 4: los ojos del dragón
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La herida quedó en nada cuando el maestre de Rocadragón puso lo que parecía un ungüento sobre el corte abierto y luego una venda limpia y preparada para esa clase de situaciones. De joven había visto varias de las heridas abiertas del Rey, antes y después de que tuviera que acabar postrado en una cama y dormido por la leche de la amapola que le servían mañana, tarde y noche. Sabía lo que significaba el dolor, tanto que podía oler el miedo de otros y transfórmalo en el suyo... Más o menos. El maestre los despidió de forma educada, dejándolos en el dormitorio con el guardia y la doncella que siempre la acompañaba. Esta comenzó a examinarle la mano al mismo tiempo que comenzaba a recoger los objetos que le había traído al sanador para cuidarla.
-No es como si se me fuera a caer la mano, Dorothea -anunció. Su doncella era una mujer de las calles pobres de Desembarco del Rey que consiguió entrar a su servicio cuando solicitó tener una doncella propia que la ayudase.
Algunas doncellas podían ser del otro continente, pero esas no gozaban de la libertad ni la buena reputación que las doncellas de Poniente tenían. Eran más esclavas y sirvientas que otra cosa. Lo que ella solicitó fue una doncella, no una prostituta que pudiera convertirse en la amante de su cuñado en algún momento. O que pudieran informar a la Reina en todo lo que hacía y dejaba de hacer. Eso, era más conocido como una espía al servicio de la Corona.
-Si se me permite la osadía, excelencia, he visto heridas menores que acabaron en peor.
-Confío en los cuidados de los maestres -le informó, tranquila y desde el asiento de su dormitorio. El mismo en el que su esposo pasaba más tiempo leyendo que compartiendo espacio con otros hombres.
-No en los maestres desconocidos.
Casi sonaba igual que Aemond con esos comentarios. Quizás su cabeza estuviera ordenada de la misma manera que el resto de sirvientas que atendían a la familia real y a las Grandes Casas de Poniente. Naerys se acarició la parte alta de la muñeca.
-Los votos de los maestres son iguales para todos. Atender, cuidar y proteger. Un matrimonio sonaría más libre que eso.
-Por supuesto, mi princesa.
Puede que tal vez eso fuera exagerado. Sabía demasiado bien que la traducción de algunos ritos a la lengua común no eran...del todo acertados. La Fe de los Siete proclamaba una cosa. El rito valyrio, por otro lado, una muy diferente a la de siete dioses capaces de controlar la vida de los humanos.
HACE 5 AÑOS
-Entonces, ¿puede explicarme alguien qué es lo que ha ocurrido para que se haya convocado una reunión así?
-Majestad, créame que el motivo está más que justificado.
-Bien, entonces -el Rey se recostó al frente de la enorme mesa de piedra negra del Consejo. Su cara enojada miraba a cada uno de los que estaban sentados...y a los que estaban de pie-. ¿Qué es tan grave para convocar una reunión a estas horas?
Ambos, Aemond y ella, habían llegado a Desembarco del Rey hacía menos de una hora. Cuando dejaron a los dragones custodiados, fueron interceptados por la Guardia del Rey y obligados a montar en el carruaje que esperaba a la entrada del enorme Pozo Dragón. Ni siquiera era la hora del lobo.
Nada más llegaron a la Fortaleza Roja, custodiados por el jefe de la guardia en persona, fueron llevados de forma inmediata a los aposentos de la Reina. Esta esperaba despierta pero con el camisón puesto su llegada, con el rostro contraído de angustia. Lo primero que hizo fue vociferar si estaban locos por haber desaparecido de la capital de esa forma y no regresar hasta esa hora, al día siguiente de su marcha; juraba que todo el rato la recriminaba a ella de dar la idea. Naerys ni siquiera llevaba la ropa de vuelo, sino el mismo vestido que el día de ayer se había puesto y con el que había bebido la sangre de su primo -ahora, esposo- a las faldas de Monte Dragón.
Al igual que a ella, Aemond se vio sometido a un interrogatorio feroz lleno de preguntas y recriminaciones. Le recordó al interrogatorio en Marcaderiva, solo que a excepción de ese momento, ella no pudo sujetar su mano por la delicada situación en la que estaban. Sin embargo, tampoco es como si no lo hubiesen discutido con tiempo. Su única respuesta fue la verdad, cómo no, de lo que había sucedido en ese tiempo y a su marcha.
La reacción de la Reina fue convocar al Consejo Privado del Rey, al Rey y a todos los involucrados que estuvieran en la capital inmediatamente. Ambos fueron separados en contra de su voluntad; una doncella se llevó a Naerys a sus aposentos y varios guardias la custodiaron. No supo qué fue de Aemond hasta que lo volvió a ver en la Sala del Consejo.
Varias miradas incómodas recorrieron la sala por los integrantes del consejo. Lord Lyman Beesbury, el Consejero de la Moneda, fue el que se atrevió a romper el silencio:
-Su Majestad, vuestro... -las palabras parecieron atascarse en la garganta del hombre- hijo y vuestra sobrina han tomado los votos matrimoniales según el rito valyrio en Rocadragón.
El Rey Viserys I pareció no creerselo en un principio, puesto que la sombra de una sonrisa amenazó con salir, hasta que vio los rostros pálidos y la mirada avergonzada de la Reina clavada sobre la mesa. Naerys apretó los dedos de las manos, entrelazados delante de ella. Tenía los hombros caídos y no se atrevía a decir nada que pudiera acabar torciéndose. El anillo provisional adornaba su dedo anular, frío, entre otros anillos que solía llevar.
-¿Eso eso cierto?
Naerys sintió varias miradas curiosas voltearse hacia donde estaban. La más incómoda, la del Rey. Se suponía que había cosas que no debían decirse de esas formas. Pero eso era la Corte, el Consejo privado del Rey. Cosas así se debían discutir cada semana.
-Sí, Majestad -acabó por sucumbiendo a decir. Para qué mentir, se dijo, si ese Consejo se había formado para resolver esa clase de problemas.
La princesa Saerra, hija del anterior Rey, había sido obligada a convertirse en septa cuando su padre descubrió sus escándalos e intentos de casarse para resolver el problema. Lo único que había conseguido con eso era su expulsión de la Corte y posterior marcha a las casas de placer de Lysh.
-Mandad una misiva urgente -dijo, entonces-. A Rocadragón. Esto debe ser informado. Cuando la princesa Rhaenyra y el principe Daemon lleguen a la capital, que entonces este tema sea discutido. Hasta entonces...que el asunto sea mantenido en silencio.
Aemond y ella se miraron de reojo, ella sin atreverse a hacer contacto visual por completo en esa situación. Todavía habría gente que diría que estaba instándole a rebelarse contra las órdenes de su madre y la Mano. La reina Alicent abrió la boca, pero de ella no salió nada. El Consejo comenzó a levantarse, una vez el Rey se levantó. El rostro anciano, pero bien cuidado con el paso del tiempo, y despierto de la Mano fue a parar hacia ellos de nuevo.
-Majestad, no creo que el asunto sea tan...ligero, digámoslo así. Vuestro hijo y la hija de vuestro hermano con Lady Laena Velaryon han contraído matrimonio en secreto. Cómo sabemos que no mienten para cumplir sus deseos o mancillar la Corona. O peor, cubrir un acto tan delicado como la reputación dañada de la princesa en algún momento.
Todos se detuvieron al escuchar ese detalle. Varias miradas de nuevo sobre ellos, por no decir todas las del Consejo. La reina los miró con el rostro contraído de agonía y ansiedad, mientras que los ojos del Rey pasaban de ellos hacia la Mano.
-Eso no ha ocurrido -habló entonces Aemond, en un tono serio que buscaba la tranquilidad del que lo escuchase, pero firme. El ojo que miraba hacia el suelo ascendió y fue a parar hacia el Rey-. La princesa sigue como el día en el que nació.
-La única buena decisión de todo esto -gruñó Tyland Lannister, sonriendo, pero Naerys tuvo la sensación de que ese comentario iba con segundas intenciones.
-Entonces el asunto está resuelto -la reina levantó la cabeza en busca del apoyo de su marido-. Si no se ha consumado, el enlace no es válido. Rompamos esa tontería y comprometamos a los príncipes cuanto antes y alejémoslos.
Larys Strong, el único sucesor que quedaba de Harrenhal y de la familia Strong por línea directa tras el incendio del castillo, alzó la voz desde la esquina de su puesto. Siempre le había parecido un hombre extraño, con una pierna mal formada, y que acababa sabiendo sobre la vida de los demás antes que cualquier otro. Un hombrecillo misterioso, sin lugar a dudas.
-Si actuamos con rapidez, Majestad, un matrimonio entre ambos principes podría resolver el problema, si bien ha dicho ya la Reina. Sin embargo, podría levantar sospechas por su inmediatez.
Otto Hightower, Mano del Rey y abuelo del príncipe, lo miró vagamente. Casi podía ver la sonrisa triunfal en su rostro, de no ser por la siempre impecable barba que llevaba, con algunos pelos comenzando a teñirse de blanco.
-Nadie sospechará de una unión entre dos príncipes solicitados. Majestad -el Rey lo miró, casi de reojo, cuando comenzó a hablar del tema-, las hijas de Lord Borros Baratheon, las tres, están solteras y en edad de casarse. La más joven podría resultar útil, si bien la mayor ya puede considerarse demasiado adulta. Y una alianza con Dorne sería beneficiosa para el reino, si bien la princesa no está en línea directa al trono.
-No se hará tal cosa.
-Aemond -llamó la Reina, rápida y conteniendo una furia.
El hijo miró a la madre.
-Me arrancaré el otro ojo si eso ocurre y repudiaré a alguna de esas mujeres que se me ofrezcan.
-Deberías haberlo hecho antes, chico -la Mano lo miró sin expresión-. El sinsentido de está unión, si es que puede considerarse así, roza los límites de la paciencia que este Consejo ha tenido estos últimos años. Primero con la descarada boda que el príncipe Daemon tuvo con la princesa Rhaenyra sin haber pasado los seis meses de duelo.
El único sentido para la vida de ese hombre era criticar cada una de las acciones que su padre tomara. Desde sus puestos en el Consejo hasta con quién decidía casarse. Lo último que le faltaba decir era que ella podía ser una bastarda conociendo las preferencias en su pasado.
El Rey intervino, alzando una mano para detener un posible conflicto entre ellos, la otra yéndose a su cabeza.
-También hay otra opción.
-¿Cuál? -preguntó su tío.
-Legitimar el enlace de dos Targaryen de la misma forma que Aegon el Conquistador hizo con sus esposas. Pero tomando la oportunidad que en ese momento no pudo hacer para formar alianzas -los miembros del Consejo lo miraron como si comprendieran lo que estaba planteando. El rostro de Aemond se volvió de piedra-. Si bien no pudimos casar al príncipe Jacearys con la princesa Helaena porque ya estaba prometida, una alianza como esa entre el príncipe Aegon y la princesa Naerys sería beneficiosa.
Si bien las pocas veces que había visto una reacción tan violenta por parte de Aemond, esta vez no tuvo nada que ver con perder algún entrenamiento o la defensa de su propio reclamo sobre un dragón. Naerys lo miró, y si ella al menos hubiera podido resistir el impulso de gestualizar o manifestar sus emociones, tal vez pudiera haber sido menor el impacto de su rabia.
-Por encima de mi cadáver dejaré que eso ocurra -vociferó dando un paso hacia delante. Los guardias que tenían a la espalda y esos que custodiaban la protección del Rey se movieron al percibir una posible amenaza-. Que se case con una de sus putas o con una cabra.
-¡Aemond! -exclamó la Reina, levantándose, roja de ira y de vergüenza.
Humillar al hijo que favorecía y protegía por encima de todo era una cosa, pero que el hijo al que protegía y del que había dependido desde su nacimiento dijera esas cosas era suficiente para ella.
-Y yo lo seguiré -respondió ella. Lord Lyoman volvió la cabeza hacia ella, temblorosa-. Las torres son altas allá en Dorne, tengo entendido. Y las fosas de la Fortaleza Roja parecen profundas.
El Consejo guardó silencio por esa insinuación.
Naerys suspiró, pero no dijo nada, dejando que le diera la razón como a los tontos. Quién era ella para contradecirla. Podría tener una opinión contraria, pero a ningún noble le interesaba saberla. Dorothea se puso de pie y dispuso a salir del dormitorio, pero no antes de recoger el vestido de vuelo que se había quitado antes de dejar que le curasen la herida. El cuero estaba manchado de tierra y polvo, y parecía más un atuendo de batalla que de una señora dragón. Naerys le llamó la atención.
-¿Qué estás haciendo?
-Supuse que le vendría bien descansar, mi princesa.
-Aún es media tarde -se quejó.
En ese momento, una doncella rubia y de rasgos infantiles entró en el dormitorio. Llevaba un gorrito que ocultaba gran parte de su melena, pero algunos mechones caían por sus mejillas redondas y sonrojadas. Era más baja que su doncella.
-Princesa, la Reina quiere saber si está dispuesta para hablar con usted.
Entreabrió los labios. La Reina quería hablar con ella. Tal vez hubiese escuchado ya sobre el incidente en Pozo Dragón, o hubiera algún problema desde la llegada de la princesa Rhaenyra y los Targaryen y Velaryon de Marcaderiva. ¿Tan pronto? Imposible. Era imposible causar tantos problemas en unas pocas horas. A no ser que ella hubiese perdido el tiempo entre no ir a ver a su padre y a sus hermanas. Pensó en su abuela. Debería estar viendo ya al Rey, o esperaba que al menos pensando en las cosas que le había dicho.
-Por supuesto -miró por encima de su hombro-. Sir Arryk, ¿podría avisar a mi esposo de que el maestre ya ha finalizado su trabajo?
Sir Arryk, cuya apariencia era idéntica a la de su gemelo Erryk, cabeceó una respuesta afirmativa y marchó. El metal resonando a cada movimiento. Al poco de salir, la presencia de la Reina se hizo con todos los aposentos. Fue como tener la presencia de la propia Madre. La miró con suspicacia mientras se acercaba a donde estaba, el vestido verde como la llama del faro de Antigua moviéndose con ella.
-Me han contado sobre el pequeño accidente en Pozo Dragón -anunció a su llegada, una sonrisa extraña en sus labios. Llevaba el pelo castaño pelirrojo recogido tras su cabeza, con pendientes y accesorios dorados decorando su atuendo. La estrella de siete puntas brillaba en su pecho-. Espero que todo esté bien.
Una de las primeras cosas que había aprendido de Alicent Hightower con el tiempo, era su inmaculada fe y su favoritismo por proteger la Corona de cualquier amenaza sin importarle los costes. Recordaba a la perfección su cara reflejada en el cuchillo cuando fue a atacar a la princesa Rhaenyra tras el accidente en Marcaderiva, su conversación sobre el deber y las advertencias del Rey llamando a ambas para que se detuvieran. Se había quedado agarrando a sus hermanas, protegida a su vez por los brazos de su abuela y la figura de su abuelo por delante de las tres.
No dudaba de sus buenas intenciones. Pero siempre que fueran dirigidas hacia sus hijos. Ya había visto el favoritismo hacia su hijo mayor, el intento de acercarse a su hija -pero que ella rechazaba, de alguna manera- y las quejas que podía llegar a tener tanto con Aemond y Daeron. Podía intuir que despreciaba la idea de que Aemond estuviera casado con ella, desde su actitud en el Consejo que se formó cuando se enteraron de la noticia hasta algunas miradas y comentarios. Tanto a ella como a su familia. Y que no pudiera cumplir las pocas expectativas que tenía en ella, eso debía de hacer muy feliz porque entonces estaría demostrando su punto. Y Daeron... No lo conocía tan de cerca, puesto que vivía en Antigua con su familia Hightower como copero del hermano de su abuelo.
-Gracias, excelencia -respondió-. Me han curado bien. Desde pequeña siempre he sanado rápido.
-No lo dudo. La sangre valyria es especial.
Naerys se llevó la taza de té a los labios, anteriormente había sido dejada ahí por su doncella mientras el maestre trabajaba, no sin antes dirigirle una sonrisa a la Reina. Luego, le hizo un gesto invitándola a sentarse. Ella se quedó de pie, observándola.
-Espero y que la princesa Rhaenyra haya ido a veros después de ver al Rey -comentó. Pudo ver en el rostro pálido de ella, con unos rasgos y expresiones que daban miedo de lo parecidos que eran a los de su esposo, una reacción-. Entiendo que mi padre, el príncipe Daemon, haya llegado bien.
-La salud de ambos es igual a la última vez que nos vimos, aquí en capital. No puedo decir lo mismo de tus hermanos, a los que no he visto desde ese tiempo.
Y así esperaba que continuase. Sin embargo, la situación iba a obligarlos a estar a todos juntos mañana, si es que no ocurría algo por el camino que hiciera que se adelantara el momento. Rezaba porque no ocurriese algo. Tampoco entendía porque el tema no se discutía cuanto antes, ese día. Pero no se lo pensó demasiado.
-Venía a hablar con Aemond -dijo, entonces-, pero supongo que los hombres hacen cosas extrañas cuando no están con sus mujeres o madres, quienes les dan la vida. Me preguntaba si tú lo sabrías.
-Majestad, es muy amable en pensar que yo estoy al tanto de lo que el príncipe hace. También me preguntaba dónde podría estar, he mandado a sir Arryk en su búsqueda.
-Qué considerada -le sonrió, pero incluso eso le quedaba demasiado forzado.
Los rizos castaños a su espalda se movieron cuando se acercó a la baldosa sobre la chimenea. Ahí, Aemond depositaba diferentes armas cortas, en concreto tres dagas con empuñaduras concretas, algunas destinadas para el uso del arma y otras más decorativas que otra cosa. Al lado de ellas, un candelabro de cinco varas y una réplica exacta en miniatura de un huevo de dragón expuesto.
-Mañana será el juicio sobre la herencia de los Velaryon, un tema delicado para esta familia -se quedó mirando a las dagas en silencio, y pudo percibir algo de tensión sobre sus hombros. Siempre caminaba erguida, tal vez demasiado, y eso la hacía intimidante. Elegante y mortífera-. Puedo intuir que Aemond está en un momento delicado también. Al tener que volver a ver a quien le quitó algo que le pertenecía.
Se refería a Lucerys. Y a la pelea que tuvieron siendo unos niños. La misma por la que dejó una cicatriz en el brazo a la heredera. Aemond no hablaba del tema más de lo debido, salvo cuando tenía un mal día y tenían que darle leche de amapola para los dolores en la cuenca del ojo. Ella intentaba controlarlos, de verdad que lo hacía, pero algunos dolores acababan en el exterior y ahí estaba ella para recibir sus gritos y amenazas. La primera vez, fue tal la pelea que acabó llorando y volviendo a sus antiguos aposentos por miedo a lo que pudiera desarrollarse. Sobre lo demás, evitaba hablar del tema, aunque había momentos en los que ella lo veía acariciando la zona o mirando al parche
-Los dos ya son mayores, su gracia, no niños pequeños. A excepción de Lucerys.
-Una esposa debe servir y defender los intereses de su marido, aunque se contraria a ellos. A veces, incluso, te haces a la idea de que tal vez su pensamiento no es tan malo.
Otro sorbo. El té sabía diferente, tal vez por la llegada de alguna nueva especia de Essos o de Dorne. Inspiró para olerlo; fuerte y dulce, pero de sabor amargo. Lo poco que había comido ese día, junto con su té, sabían diferente.
-Y atiendo en todo lo que respecta a mi esposo.
-No lo dudo.
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Me imagino así a ambos en alguno de los bailes en esos años de matrimonio, aunque a él no le gusta bailar. Y a Naerys de esta forma, pero con un predominio por el azul Velaryon
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Le tomó sólo un par de reuniones oficiales del Consejo del Rey para que Elizabeth supiera que no había manera de que la Guardia Real dejara salir a la pequeña princesa de once meses fuera de los límites de la ciudad si un escuadrón especial y su propio padre no la acompañaban. Después de todo era la heredera de Albus y que la reina planeara llevarse a Fabian también, complicaba aún más todo.
—Su Majestad no tiene de que preocuparse, ni siquiera se dará cuenta de que estoy aquí—dijo a Elizabeth luego de llegar al Norte con la comitiva. Su suegro en persona le asignó un dormitorio en una torre opuesta a la que ocuparían sus hijos y esposa, estaba seguro que por órdenes directas de Lizz.
Aún así se las arreglaba para ir todos los días a mostrar sus respetos a los dioses del bosque y visitar a los bebés que se veían increíblemente cómodos a pesar del clima y de que casi todas las personas que los cargaban y llenaban de halagos, eran desconocidos.
También hizo lo necesario para ocultar a Cory por casi una semana sin que su reina lo supiera. Había sido buena idea ocultarla entre los otros niños que amamantaban las nodrizas. Aunque el color de su cabello resaltaba demasiado, su tamaño disimulaba bastante su edad. Casi nadie creería que también estaba próxima a cumplir un año.
—¡Ya dije que no necesito ayuda con el baño, déjenme solo en nombre del rey!— gritó desde la habitación donde la bañera llena de agua caliente lo esperaba, pues escuchó que intentaban abrir la puerta. Ya había pasado por algo similar en casa de su prima donde aparentemente era la costumbre que alguien entrara a asistirlo. Estaba usando sólo la tela con la que se secaría al salir del agua alrededor de la cintura y no quería a nadie con él y alimentar aún más los rumores de su supuesta infidelidad.
Que ni siquiera se inmutara iba a volverla loca. Lo poco que le importaba lo que había hecho y el cómo es que ella se sentía al respecto era más que suficiente para querer lanzarlo por la ventana cada vez que se encontraban en la misma habitación.
— Lo único que eres es mi problema más grande. ¿Desde cuándo importa la opinión del consejo? Porque eso no fue impedimento para nombrar a Alice tu heredera.— Le había dicho que era mala idea, pero ni siquiera se molestó en escucharla antes de hacerlo. Ahora sabía que la única razón por la que lo había hecho era esa niña por la que había tenido el descaro de hacer que George la trajera a la ciudad.
— ¿Para que puedas seguir restregándome a esa niña por los siete reinos? Adelante, vamos al Norte a ver qué sucede.— La gente de Winterfell no estaba nada contenta con Potter después de saber lo que había sucedido apenas días después de que los gemelos nacieran. Si bien la invitación que les habían extendido era para pasar una temporada en El Valle, no lo dudaría dos veces antes de cambiar su itinerario si eso significaba librarse de Albus.
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Latif era el pordiosero más pobre de la comarca, cada noche dormía en el zaguán de una casa diferente. Sin embargo, Latif era considerado el hombre más sabio del pueblo.
Una mañana el rey apareció en la plaza, hasta que tropezó con Latif y sus súbditos le contaron de el.
El rey, divertido, se acercó al mendigo y le dijo:
-Si me contestas una pregunta te doy esta moneda de oro.
-¿Cuál es tu pregunta?
Y el rey se sintió desafiado, entonces, se despachó con una cuestión que hacía días lo angustiaba y que no podía resolver.
La respuesta de Latif fue justa y creativa.
El rey se sorprendió y dejó su moneda a los pies del mendigo.
Al día siguiente el rey volvió y le hizo otra pregunta, ny otra vez Latif la respondió rápida y sabiamente.
-Latif, te necesito - le dijo el rey. - Te pido que vengas a palacio y seas mi asesor. Te prometo que no te faltará nada. - Juró el rey.
Lafit aceptó la propuesta, y durante las siguientes semanas las consultas del rey se hicieron habituales.
Obviamente esto desencadenó los celos de todos los cortesanos.
Un día todos los demás asesores pidieron audiencia al rey y le dijeron:
Tu amigo Latif, como tú le llamas, está conspirando para derrocarte.
-No puede ser, no lo creo. - Dijo el rey.
-Puedes confirmarlo con tus propios ojos.
El rey se sintió defraudado y dolido.
Debía confirmar esas versiones. Esa tarde a las cinco, aguardaba oculto en el recodo de una escalera.
Desde allí vio cómo, en efecto, Latif llegaba a la puerta, miraba hacia los lados y con la llave que colgaba de su cuello abría la puerta de madera y se escabullía sigilosamente dentro del cuarto.
-¿Lo visteis? - gritaron los cortesanos.
Seguido de su guardia personal el monarca golpeó la puerta.
-¿Quién es? - dijo Latif desde adentro.
-Soy yo, el rey. - Dijo el soberano... -¡Ábreme.
Latif abrió la puerta.
No había nadie, salvo Latif. Ninguna puerta, o ventana, ninguna puerta secreta, ningún mueble que permitiera ocultar a alguien.
Solo había en el piso un piso un plato de madera desgastado, en un rincón una vara de caminante y en el centro de la pieza una túnica raída colgando de un gancho en el techo.
-¿Estás conspirando contra mí, Latif?
-¿Cómo se te ocurre, majestad. - Contestó Latif- De ninguna forma, ¿por qué lo haría?
- Pues vienes aquí cada tarde en secreto. ¿Qué es lo que buscas si no te ves con nadie? ¿Para qué vienes a este cuchitril a escondidas?
Latif sonrió y se acercó a la túnica rotosa que pendía del techo. La acarició y le dijo al rey: "Hace seis meses cuando llegué a tu castillo, lo único que tenía eran esta túnica, este plato y esta vara de madera” -dijo Latif.
-Ahora me siento tan cómodo en la ropa que visto, es tan confortable la cama en la que duermo, es tan halagador el respeto que me das y tan fascinante el poder que regala mi lugar a tu lado… que vengo cada día para estar seguro de una sola cosa... no olvidar nunca: “QUIÉN SOY Y DE DÓNDE VINE”.
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Lecturas del Lunes de la 19ª semana del Tiempo Ordinario
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Lecturas del día 11 de Agosto de 2024
Primera lectura
Lectura de la profecia de Ezequíel 1,2-5.24–2,1a El año quinto de la deportación del rey Joaquín, el día cinco del mes cuarto, vino la palabra del Señor a Ezequíel, hijo de Buzi, sacerdote, en tierra de los caldeos, a orillas del río Quebar. Entonces se apoyó sobre mí la mano del Señor, y vi que venia del norte un viento huracanado, una gran nube y un zigzagueo de relámpagos. Nube nimbada de resplandor, y, entre el relampagueo, como el brillo del electro. En medio de éstos aparecia la figura de cuatro seres vivientes; tenían forma humana. Y oí el rumor de sus alas, como estruendo de aguas caudalosas, como la voz del Todopoderoso, cuando caminaban; griterío de multitudes, como estruendo de tropas; cuando se detenían, abatían las alas. También se oyó un estruendo sobre la plataforma que estaba encima de sus cabezas; cuando se detenían, abatían las alas. Y por encima de la plataforma, que estaba sobre sus cabezas, había una especie de zafiro en forma de trono; sobre esta especie de trono sobresalía una figura que parecia un hombre. Y vi un brillo como de electro (algo así como fuego lo enmarcaba) de lo que parecía su cintura para arriba, y de lo que parecía su cintura para abajo vi algo así como fuego. Estaba nimbado de resplandor. El resplandor que lo nimbaba era como el arco que aparece en las nubes cuando llueve. Era la apariencia visible de la gloria del Señor. Al contemplarla, caí rostro en tierra. Palabra de Dios
Salmo
Sal 148,1-2.11-12.13.14 R/. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria Alabad al Señor en el cielo, alabad al Señor en lo alto. Alabadlo, todos sus ángeles; alabadlo, todos sus ejércitos. R/. Reyes y pueblos del orbe, príncipes y jefes del mundo, los jóvenes y también las doncellas, los viejos junto con los niños. R/. Alaben el nombre del Señor, el único nombre sublime. Su majestad sobre el cielo y la tierra. R/. Él acrece el vigor de su pueblo. Alabanza de todos sus fieles, de Israel, su pueblo escogido. R/.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según San Mateo 17,22-27 En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.» Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?» Contestó: «Sí.» Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?» Contestó: «A los extraños.» Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.» Palabra del Señor
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mientras yo, voy adonde me llama el servicio. Y suspirando como Porthos pudiera haberlo hecho, añadió: –¡Oh vosotros, felices mortales!
–¡Qué! ¿os vais? –dijeron Aramis y Baisemeaux a una e impulsados por la alegría que les proporcionaba aquella sorpresa, y que no fue echada en saco roto por el gascón.
–En mi lugar os dejo un comensal noble y bueno.
–¡Cómo! –exclamó el gobernador, ¿os perdemos?
–Os pido una hora u hora y media. Estaré de vuelta a los postres.
–Os aguardaremos, –dijo Baisemeaux.
–Me disgustaríais.
–¿Volveréis? –preguntó Athos con acento de duda.
–Sí, –respondió D'Artagnan estrechando confidencialmente la mano a su amigo. Y en voz baja, añadió: –Aguardadme, poned buena cara, y sobre todo no habléis más que de cosas triviales.
Baisemeaux condujo a D'Artagnan hasta la puerta. Aramis, decidido a sonsacar a Athos, le colmó de halagos, pero Athos poseía en grado eminentísimo todas las virtudes. De exigirlo la necesidad, hubiera sido el primer orador del mundo, pero también habría muerto sin articular una sílaba, de requerirlo las circunstancias.
Los tres comensales se sentaron, a una mesa servida con el más substancial lujo gastronómico.
Baisemeaux fue el único que tragó de veras; Aramis picó todos los platos, Athos sólo comió sopa y una porcioncilla de los entremeses. La conversación fue lo que debía ser entre hombres tan opuestos de carácter y de proyectos.
Aramis no cesó de preguntarse por qué singular coincidencia se encontraba Athos en casa de Baisemeaux, cuando D'Artagnan estaba ausente, y por qué estaba ausente D'Artagnan, y Athos se había quedado.
Athos sondeó hasta lo más hondo el pensamiento de Aramis, subterfugio e intriga viviente, y vio como en un libro abierto que el prelado le ocupaba y preocupaba algún proyecto de importancia. Luego consideró en su corazón, y se preguntó a su vez por qué D'Artagnan se saliera tan aprisa y por manera tan singular de la Bastilla, dejando allí un preso tan mal introducido y peor inscrito en el registro.
Pero sigamos a D'Artagnan que, al subirse otra vez en su carroza, gritó al oído del cochero:
Capítulo II
-¡A palacio y a escape!
Lo que pasaba en el Louvre durante la cena de la Bastilla
Saint-Aignán, por encargo del rey, había visto a La Valiére: pero por mucha que fuese su elocuencia, no pudo persuadir a Luisa de que el rey tuviese un protector tan poderoso como eso, y de que no necesitaba de persona alguna en el mundo cuando tenía de su parte al soberano.
En efecto, no bien hubo el confidente manifestado que estaba descubierto el famoso secreto, cuando Luisa, deshecha en llanto, empezó a lamentarse y a dar muestras de un dolor que no le habría hecho mucha gracia al rey si hubiese podido presenciar la escena.
Saint-Aignán, embajador, se lo contó todo al rey con todos su pelos y señales.
–Pero bien –repuso Luis cuando Saint-Aignán se hubo explicado, –¿qué ha resuelto Luisa? ¿La veré a lo menos antes de cenar? ¿Vendrá o será menester que yo vaya a su cuarto?
–Me parece, Sire, que si deseáis verla, no solamente deberéis dar los primeros pasos, mas también recorrer todo el camino.
–¡Nada para mí! ¡Ah! ¡muy hondas raíces tiene echadas en su corazón ese Bragelonne! –dijo el soberano.
–No puede ser eso que decís, Sire, porque –Sí, Sire, pero...
–¿Qué? –interrumpió con impaciencia el monarca.
–Pero advirtiéndome que, de no hacerlo yo, lo arrestaría vuestro capitán de guardias.
–¿No os dejaba en buen lugar desde el instante en que no os obligaba?
–Sí a mí, Sire, pero no a mi amigo.
–¿Por qué no?
–Es más claro que la luz, porque fuese arrestado por mí o por el capitán de guardias, para mi amigo el resultado era el mismo.
–¿Y esa es vuestra devoción, señor de D'Artagnan? ¿Una devoción que razona y escoge? Vos no sois soldado. –Espero que Vuestra Majestad me diga qué, soy.
–¡Un frondista!
–En tal caso desde que se acabó la Fronda, Sire...
–¡Ah! Si lo que decís es cierto...
–Siempre es cierto lo que digo. Sire.
–¿A qué habéis venido? Vamos a ver.
–A deciros que el señor conde de La Fere está en la Bastilla.
–No por vuestro gusto, a fe mía.
–Es verdad, Sire: pero está allí, y pues allí está, importa que Vuestra Majestad lo sepa.
–¡Señor de D'Artagnan ¡estáis provocando a vuestro rey!
–Sire...
–¡Señor de D'Artagnan! ¡estáis abusando de mi paciencia!
–Al contrario, Sire.
–¡Cómo! ¿al contrario decís?
–Sí, Sire: porque he venido para hacer que también me arresten a mí.
–¡Para que os arresten a vos!
–Está claro. Mi amigo va a aburrirse en la Bastilla; por lo tanto, suplico a Vuestra Majestad me dé licencia para ir a hacerle compañía. Basta que Vuestra Majestad pronuncie una palabra para que yo me arreste a mí mismo; yo os respondo que para eso no tendré necesidad del capitán de guardias. El rey se abalanzó a su bufete y tomó la pluma para dar la orden de aprisionar a D'Artagnan.
–¡No olvidéis que es para toda la vida! –exclamó el rey con acento de amenaza.
–Ya lo supongo –repuso el mosquetero; –porque una vez hayáis cometido ese abuso, nunca jamás os atreveréis a mirarme cara a cara.
–¡Marchaos! –gritó el monarca, arrojando con violencia la pluma.
–No, si os place, Sire.
–¡Cómo que no!
–He venido para hablar persuasivamente con el rey, y es triste que el rey se haya dejado llevar de la cólera; pero no por eso dejaré de decir a Vuestra Majestad lo que tengo que decirle.
–¡Vuestra dimisión! ¡vuestra dimisión! –gritó el soberano.
–Sire –replicó D'Artagnan, –ya sabéis que no estoy apegado a mi empleo; en Blois os ofrecí mi dimisión 01 día en que negasteis al rey Carlos el millón que le regaló mi amigo el conde La Fere. –Pues venga inmediatamente.
–No Sire, porque no es mi dimisión lo que ahora estamos ventilando. ¿No ha tomado Vuestra Majestad la pluma para enviarme a la Bastilla? ¿Por qué, pues, muda de consejo Vuestra Majestad?
–¡D'Artagnan! ¡gascón testarudo! ¿quién es el rey aquí? ¿vos o yo?
–Vos, Sire, por desgracia.
–¡Por desgracia!
–Sí, Sire, porque de ser yo el rey...
–Aplaudiríais la rebelión del señor de D'Artagnan, ¿no es así?
–¡No había de aplaudirla!
–¿De veras? –dijo Luis XIV encogiendo los hombros.
–Y –continuó D'Artagnan, –diría a mi capitán de mosqueteros, mirándole con ojos humanos y no con esas ascuas: “Señor de D'Artagnan, he olvidado que soy el rey: he bajado de mi trono para ultrajar a un caballero".
–¿Y vos estimáis que es excusar a vuestro amigo el sobrepujarlo en insolencia? –prorrumpió Luis.
–¡Ah! Sire –dijo D'Artagnan, –yo no me quedaré en los términos que él, y vuestra será la culpa. Yo voy a deciros lo que él, el hombre delicado por excelencia, no os ha dicho; yo os diré: Sire, habéis sacrificado a su hijo, y él defendía a su hijo; lo habéis sacrificado a él, siendo así que os hablaba en nombre de la religión y la virtud, y lo habéis apartado, aprisionado. Yo seré más inflexible que él, Sire, y os diré: Sire, elegid. ¿Queréis amigos o lacayos? ¿soldados o danzantes de reverencias? ¿grandes hombres o muñecos? ¿queréis que os sirvan o que ante vos se dobleguen? ¿qué os amen o que os teman? Si preferís la bajeza, la intriga, la cobardía, decidlo, Sire; nosotros, los únicos restos, qué digo, los únicos modelos de la valentía pasada, nos retiraremos, después de haber servido y quizá sobrepujado en valor y mérito a hombres ya resplandecientes en el cielo de la posteridad. Elegid, Sire, y pronto. Los contados grandes señores que os quedan, guardadlos bajo llave; nunca os faltarán cortesanos. Apresuraos, Sire, y enviadme a la Bastilla con mi amigo; porque si no habéis escuchado al conde de La Fere, es decir la voz más suave y más noble del honor, ni escucháis a D'Artagnan, esto es, la voz más franca y ruda de la sinceridad, sois un mal rey, y mañana seréis un rey irresoluto; y a los reyes malos se les aborrece, y a los reyes irresolutos se les echa. He ahí lo que tenía que deciros, Sire: muy mal habéis hecho al llevarme hasta ese extremo. Luis XIV se dejó caer frío y pálido en su sillón; era evidente que un rayo que le hubiese caído a los dos no le habría causado más profundo asombro: no parecía sino que iba a expirar. Aquella ruda voz de la sinceridad, como la llamó D'Artagnan, le entró en el corazón cual la hoja de un puñal.
D'Artagnan había dicho cuanto tenía que decir, y haciéndose cargo de la cólera del rey, desenvainó lentamente, se acercó con el mayor respeto a Luis XIV, y dejó sobre el bufete su espada, que casi al mismo instante rodó por el suelo impelida por un ademán de furia del rey, hasta los pies de D'Artagnan.
Por mucho que fuese el dominio que sobre él tenía, el mosquetero palideció a su vez, y temblando de indignación, exclamó: –Un rey puede retirar su favor a un soldado, desterrarlo, condenarlo a muerte; pero aunque fuese cien veces rey, no tiene derecho a insultarlo deshonrando su espada. Sire, nunca en Francia ha habido rey alguno que haya repelido con desprecio la espada de un hombre como yo. Está espada mancillada ya no tiene otra vaina que mi corazón o el vuestro, y dad gracias a Dios y a mi paciencia de que escoja el mío. Y abalanzándose a su espada, añadió: Sire, caiga mi sangre sobre vuestra cabeza.
Y apoyando en el suelo la empuñadura de su espada, D'Artagnan se precipitó con rapidez sobre la punta, dirigida contra su pecho. El rey hizo un movimiento todavía más veloz que el de D'Artagnan, rodeó el cuello de éste con el brazo derecho, y tomando con la mano izquierda la espada por la mitad de la hoja, la envainó silenciosamente, sin que el mosquetero, envarado, pálido y todavía tembloroso, le ayudase para nada.
Entonces, Luis XIV, enternecido, se sentó de nuevo en el bufete, tomó la pluma, trazó algunas líneas, echó su firma al pie de ellas, y tendió la mano al capitán.
–¿Qué es ese papel, Sire? –preguntó el mosquetero.
–La orden al señor de D'Artagnan de que inmediatamente ponga en libertad al señor conde de La Fere.
D'Artagnan asió la mano del rey y se la besó; luego dobló la orden, la metió en su pechera y salió, sin que él ni su majestad hubiesen articulado palabra.
–¡Oh corazón humano! ¡norte de los reyes! –murmuró Luis cuando estuvo solo. –¿Cuándo leeré en tus senos como en un libro abierto? No, yo no soy un rey malo ni irresoluto, pero todavía soy un niño.
Capítulo III
Un negocio arreglado por
M. de D'Artagnan
D'Artagnan había prometido a Baisemeaux estar de vuelta a los postres, y cumplió su palabra.
Athos y Aramis se habían mostrado tan cautos, que ninguno de los dos pudo leer en el pensamiento del otro. Cenaron, hablaron largo y tendido de la Bastilla, del último viaje a Fontainebleau y de la próxima fiesta que Fouquet debía dar en Vaux.
D'Artagnan llegó en lo más recio de la conversación, todavía pálido y conmovido de la suya con el rey.
Athos y Aramis notaron la emoción de D'Artagnan; pero Baisemeaux solamente vio al capitán de los mosqueteros del rey, y se apresuró a agasajarlo porque, para el gobernador, el codearse con el rey implicaba un derecho a todas sus atenciones.
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DE LA NAVIDAD A IMAGEN QUERIDA_ AMOR Y AMISTAD TAMBIÉN, TRADICIÓN ENTRE NACIONES POR GENERACIONES DE VIDA_ A EL MAGICO TIEMPO LAS PRINCESAS A CORRER...
ESPERAR LA NAVIDAD UN SUEÑO DE LAS NIÑAS FORMADAS LAS 2 EN DOS._ A GESTO JOVIAL Y RISUEÑO, A LA LUZ QUE APUNTA VÍSPERAS DE ESE DIA CON ELLAS APUNTA CON UN RAYO EL ASTRO SOL...
HOOOOO IMAGEN FAMILIAR MERECIDA_ AMOR Y NIÑES TAMBIÉN, DE LAS PRINCESAS UN DIA DE SU VIDA A SU VIDA_, ENTRE LAS NACIONES CON CARIÑO Y RESPETO A LAS PRINCESAS VER.
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DESPUÉS DE TODO A SU MAJESTAD EL REY A LADO_ SUS HIJAS PRINCESAS ANDAR Y JUGAR, SOÑAR CON SANTACLOS EN TRINEO Y BOTAS ROJAS A EL CIELO VOLANDO EN TODA EUROPA QUIZÁS PASAR...
FLORES ROSAS Y LIRIOS_ CORONAS DE FLORES PORTAR_ QUE A ELLAS EXCLAMAN_ EN TIEMPO REINAS A HOLANDA Y DINAMARCA EN LO FUTURO HARÁ...
EN SU EJE POR TIEMPO AHORA JUGAR, DE SI LA BELLEZA MIRAR, EN GENERACIONES JUNTOS, CADA AÑO LA MAGIA DE ELLAS AHORA DE LA BONITA NAVIDAD.
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DE LA NAVIDAD CAYENDO EL DÍA.- SU MAJESTAD EL REY DE REGRESO A CASA CANSADO_ AL MIRAR A ELLAS LE VUELVE LA ALEGRÍA_, EN ESE CANSADO Y AGOBIADO RATO...
LE DECIAN CON OJOS TRAVIESOS_ ANDA PAPA_ ¡JUGAMOS!_ EN QUE LA ADRENALINA Y VITALIDAD LE VUELVE DE LA NADA PARA IRSE EL CANSANCIO SIN DEJAR EN ESE MOMENTO UN SOLO RASTRO.
POEMA... 4
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DE DINAMARCA Y HOKANDA LAS PRINCESAS NIÑAS BONITAS, QUE AL VER EN FOTOS DICEN TERNEZAS_ ENTRE DULCES Y HALAGOS LAS DOS PRINCESAS PEQUEÑAS...
CABELLERA ALBOROTADA Y ALEGRE, Y SU NOMBRE EN FORTUITA IMAGEN DE NACION_ POR FUTURO ERASE QUE SE ERA...
POR DE SI EN UN PROLONGADO_ ¡SALVE!_ ESPERA, CUAL NO HABLABA NI EXISTÍA A POS DE SI DINAMARCA Y HOLANDA AHORA JUEGA_ EN QUE LA NAVIDAD EN SU VIVA MAGIA POR LO QUE ES Y LAS RODEA DE EL TIEMPO...
AHORA ES UN SALVÉ DE GRACIA EN ALEGRIA Y MAGIA ES POR DINAMARCA Y HOLANDA QUE ES A LO QUE EN SU MAGESTAD FUE Y ERA.
CONTINUARA
DANIEL GARCIA ROMAN
EL ZORRO
10 NOVIEMBRE 2015
SALVE
POEMARIO
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POEMA... 5
TITULO... SANTACLOSS
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EN UN TRINEO A DAR UN PASEO SANTACLOSS EN LA NAVIDAD SALE A PASEAR_ GORRO ROJO BOTAS ROJAS CINTURON NEGRO Y UN GRAN SACO CARGADO AL HOMBRO CON REGALOS Y DEMAS...
LAS MUSICAS NAVIDEÑAS AHORITA, EN CASCABELES LAS PRINCESAS A CANTAR EN LA NOCHE ESTRELLADA A EL PAISAJE ESTANDO HERMOSO, CUAL DE SI MIRANDO EL PINO ALUMBRADO DE NAVIDAD...
CRUZANDO CIUDADES CUAL DE SI INEFABLE IMAGINAR, EN UN MILAGRO PODEROSO ASOMBRADAS SALTACLOSS A ELLAS A DEJAR EL REGALO CANTANDO JO JO JO JO _ JO JO JO JO IRA.
POEMA... 6
TITULO... JUEGO DE NIÑAS
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EN EL PATIO DE LA CASA_ JUEGAN QUE JUEGAN LINDO_ A QUERUB PAISAJE MUÑECAS Y DULCES AL REDEDOR SUS VOCES ENTRE RISAS SU RUIDO...
DE LOS CARAMELOS POSTRADOS SABOREANDO ELLAS EL MÁS RICO_ EN LA MESA POSADA UN JUEGO DE PLATOS Y VASOS A MANTEL POR COMIDA JUGANDO CON LAS MUÑECAS A TIEMPO PARADO EN LIDO.
POEMA... 7
TITULO... VIENTO NAVIDEÑO
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A EL AIRE FRIO QUE SOPLA A UNA TARDE FRESCA, VIENTO ULULA A UN PAISAJE DECEMBRINO YA ASEMEJA_,
EN EL PELO UN PAR DE RISOS BRILLANTES_ NIEVE DE EL CIELO Y AGUA A SU CABEZA GOTEA.- AL CAMINAR SE AGITA ENTRE ROPAS ESA NIEVE QUE CAE Y LAS RODEA...
LOS CASCABELES QUE SUENAN ENTONCES_ CUANDO LA NAVIDAD Y SU MAGIA DESPIERTA_ EN TODOS LOS NIÑOS DEL MUNDO ESTANDO_ UN JUEGO INEFABLE POR SENTIMIENTO NAVIDAD NOCHE BUENA A JESUS ESPERAN.
POEMA... 8
TITULO... CANASTA DE FRUTAS
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DE UNA HERMOSA CANASTA DE FRUTAS_ NUECES ABELLANAS Y CASCABEL CREANDO PREPARANDO LA CENA DE NAVIDAD A BUENA NUEVA EN MERCED...
DOS HERMOSAS NIÑAS POR PRINCESAS EN LA TIENDA COMERCIAL JUEGAN_ ROSAS A QUERUB JAZMIN RISAS Y VOCES NUEVAS QUE NAVIDAD POR ELLAS ES FELIZ...
Y DE ESA DELICIOSA CANASTA DE FRUTAS DELICIAS A VISTA POR EXPRESIÓN EL PINO DE NAVIDAD Y SUS LUCES ENCENDIDAS CUAL ES DE SI DE LAS PRINCESAS A SU MAGICA ILUSION.
CONTINUARA
DANIEL GARCIA ROMAN
EL ZORRO
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POEMA... 9
TITULO... PASOS
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CUANDO A PASOS LLEVAS Y PASAS, TODO EN NAVIDAD SER_ CON MAMA Y PAPA EN CASA PINO Y LUCES PONER...
DE LA FLOR EN PASCUA ROSA, CAMPANAS Y ESFERAS LUMINOSAS QUE ENTRE RISAS Y ALEGRIAS VER...
EN FAMILIA COMIDA Y TRADICIONES, PREPARAR EN SIN FIN DELICIOSAS EN BEBIDAS POR VINO Y MIEL...
FLIRTEOS MIRIADAS DE ENTRE LAS COSAS QUE LUCE LA NAVIDAD EN SU SER.
POEMA... 10
TITULO... ALBA
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AL IRSE APOSTANDO EL ALBA ESTRELLA DE BELÉN VIENDO NAVIDAD EN SU ORIGINAL ACABADO PINO DE NAVIDAD LUCIENDO...
Y EN NOCHE BUENA ESPERAR LA MAÑANA LA PRINCESAS NAVIDAD A PAPA Y MAMA SONRIENDO...
CON SONAJA SONANDO Y VILLANCICO CANTANDO _ TRIQUI, TRIQUI, TRIQUI, PIN PON PAN_ TRIQUI, TRIQUI, PAN, PON PUN_
CEPILLANDO SU RUBIÓ PELO A LA PLATICA DE MAMA Y PAPA POR REVUELO DE REGALOS Y ABRAZOS FELICITACIONES SIENDO.
POEMA... 11
TITULO... PRINCESAS
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LAS PRINCESAS_ VIENEN Y JUEGAN Y VAN, A SONIDOS DE SUS ZAPATOS TIC TAC, TIC TAC,
ES EL SONIDO A CORRER DE AVISO DE LLEGADA DE SUS MAGESTADES_ PAPA Y MAMA_ EN SALUDO JOVIAL Y AMENO FAMILIA REAL EN NAVIDAD...
CUAL DE SI LA PLATICA DE ADULTOS SE ALEJA Y RESUENAN VOCES DE NIÑAS CUAL POSTURA EN POSE DEJA AL APRECIARSE EL MOMENTO TRANQUILO...
CON PALETA DE CARAMELO Y DULCES Y MUÑECAS VIENEN Y VAN EN JUEGO DE RUTINA AMENO QUE A LO FUTURO RECORDARA.
POEMA... 12
NOCHE BUENA
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JO JO JO ROJO Y BLANCO_ EN PALACIO REAL SANTACLOS SE ALOJA POR UN MOMENTO_ PARA DAR EN NOCHE BUENA, UN PAR DE ESPECIALES REGALOS...
A LA PRINCESA EN EL PINO DE NAVIDAD LUCES PARPADEAN EN SUEÑO ESPECIAL MIENTRAS DUERMEN...
SANTACLOS SONRIE AL VERLAS JO JO JO JO COLORES MATISES EN CORAZON ARROJO EN MOMENTO NAVIDAD EN CANCION A TONO IRSE Y QUEDARSE PARA SIEMPRE EN SENTIMIENTO.
POEMA... 13
TITULO... PINO DE NAVIDAD
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LA NIEVE CAÍA AFUERA EN EL ULULAR DE EL PAULATINO VIENTO_ UNA CANCION NAVIDEÑA RISUEÑA QUE DA REFLECCION POR MOMENTO...
PAZ LIVERTAD Y ARMONÍA EL CORAZON DE LAS PRINCESAS EN INVIERNO...
CUAL DE PINO DE NAVIDAD POR RAMA_ SU MAGESTAD COLOCA UNA ESFERA Y LA REINA COLOCANDO LAS LUCES Y LAS NIÑAS SONRIENDO, POR MOMENTOS...
EN ILUSIÓN MAGICA NAVIDEÑA QUE CON LA NIEVE CANTA EL VIENTO Y EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD RENACERIA EN PALACIO REAL NAVIDAD EN ESENCIA SIENDO.
POEMA... 14
TITULO... IMAGEN
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LA PRINCESA CON SU MAMA SU MAJESTAD LA REINA EN EL PATIO JUGANDO_ EN EL CENTRO DE EUROPA AMÉRICA DE SI GIRANDO...
COSTUMBRES TRADICIONES EN DAR Y GIRAR LLANOS SELVAS Y BOSQUES VIENTO EN LA NATURALEZA CANTAR...
EN ESENCIA MISMA VER DE EUROPA AMERICA, APRENDER JIRA QUE JIRA EL JUEGO PAISES POR CONTINENTE...
JUGAR A LA FAMILIA EN ESENCIA DE VALORES QUE CON EL TIEMPO EN GENERACIÓNES BONITAMENTE SER.
POEMA... 15
TITULO... CARRUSEL
MUSAS...
Las princesas Isabel de Dinamarca 🇩🇰
La princesa Alexia de Holanda 🇳🇱
La actriz juvenil estadounidense Mckenna Grace 🇺🇸
ESCUELA SECUNDARIA BACHILLERES ARTES Y OFICIOS ESBAO
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DE LA PRINCESA A NIÑAS JUGANDO_ EN ALEGRIA DE DAR VUELTAS SOBRE EL CABALLO MÁS PODEROSO DE COLOR CAFE MATIZADO ENTRE LUCES DE FIESTA...
VIENTO A EL POLVO A SU FUERZA DE GALOPE LEVANTADO QUE AL REVOLOTEAR SU RUBIO PELO EN ESA NOCHE DE NAVIDAD SOLÍA DAR VUELTAS ESTRELLADA EN ALEGRÍA INFANTILES...
CUAL EJE DE UNA MONEDA EN EURO_ LINDOS PEGASOS CABALLITOS EN EL CARRUSEL DE MADERA EN LA FERIA.
POEMA... 16
TITULO... LA LUNA
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La princesa Alexia de Holanda 🇳🇱
La actriz juvenil estadounidense Mckenna Grace 🇺🇸
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LA LUNA AHI Y ALLA_ SOBRE LOS CIELOS DE HOLANDA Y DINAMARCA ESTA CUENTOS ROMANTICOS SOÑADORES CANCIONES Y POESIA DAR...
A SU REFLEJO EN LOS LAGOS LA LUNA, A EL MAR CANCION ULULAR ESTA EN NAVIDAD Y SU ROMÁNTICA LUNA SANTACLOS EN SU TRINEO ANDARA...
CUAL NIÑOS BUSCADORES EN LOS CIELOS BUSCAN YA, BUSCANDO ESA INHÓSPITA IMAGEN QUE CADA AÑO RUMBO A PALACIO REAL PASARA...
LA LUNA, LA LUNA, LA LUNA, REDONDA_ NAVIDAD EN PALACIO REAL A DOS NIÑAS POR PRINCESAS DEJARA ESE MATIZ ESA ALEGRIA QUE A LA PRINCESAS SANTACLOS DEJARA.
POEMA... 17
TITULO... LETRA DE NAVIDAD
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A IMAGEN DE PAPA EL REY PRECAVE_ CUAL NORMALIDAD EN FOTOGRAFIA
MOMENTANEAMENTE POR MÁGICA Y NORMAL POESIA _¡MIRE!_
EN EJE ESENCIAL POR APARATO DE SEGURIDAD OPERATIVO EN TREVOL, CORAZÓN ARMONIOSO LATIR, EN UN ASTUR POR ALIENTO QUE ES DE PAPA SOLO, SI...
A EL PASO CAMINANDO LLEVANDO A LA MAS PEQUEÑA DORMIDA SOÑANDO LA NAVIDAD EN BRAZOS EN LA PRINCESA _ SI...
JUGUETES ENTRE LASOS A LA IMAGEN DE LOS PAPARAZZIS NAVIDAD LATIR.
POEMA... 18
TITULO... HOLANDA... BELGICA
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HOOO HERMOSO PATRIO SUELO.- NAVIDAD AHORA LLEGO, SE VE EN EL CIELO Y LA TIERRA Y LO CANTA EL MAR Y LO ANUNCIA EL SOL.-
CUAL CELESTE DE NIEVE SUS PRADERAS CUAL DE SI SE APOSTA ARREBOL.- MONTAÑAS ORGULLOSAS, EN DINAMARCA Y HOLANDA REPOSA ESTA MAGICA NAVIDAD DIOS.-
LLEVANDO BUENA NUEVA A TRAVES DEL MEXICANO (DANIEL GARCIA ROMAN) COMO POETA_ CON COMIDA Y BEBIDAS DELICIOSAS AL BEBER ...
COSAS DE UN PATRIO SUELO DE HOLANDA Y DINAMARCA ESTA NAVIDAD SOLO MÁGICAMENTE SER.
POEMA... 19
TITULO... LIBRO
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DE UN LIBRO VIEJO Y MIO_ ENNOBLECE MI MANO_ AL DAR INSPIRACIÓN EN LETRA POESIA A NACION EUROPEA LLEVANDO_
A INOCENCIA DE NIÑOS ASTUR INAGOTABLE NAVIDAD EN SABERSE EN FUENTE LUZ CUAL VER...
AL OJEAR EN PAGINAS PROFUNDAS SABIDURÍA ARMONÍA INFINITA, LLEVANDO A EUROPA EN MUNDO DE NIÑAS MISTERIO RISA Y ALEGRIA_ NAVIDAD POR REGALO DE MIRAR Y MIRAR AL MUNDO EN SUS PAGINAS LETRAS EN NIÑOS SER ALEGRÍAS.
POEMA... 20
TITULO... CORAZON DE NIÑAS
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SE LEVANTAN DÁNDOLE LOS BUENOS DIAS ENTRE PLATICAS Y TIERNAS BRISAS JUGANDO A LAS MUÑECAS TIEMPO PASARA...
EN LA COMIDITA EL TE DE HOGAR_ EN ARMONÍA CUAL ES HOY A LA PAR EN JUEGO POR SUS SONRISAS.
POEMA... 21
TITULO... LAS DOCTORAS
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AL AMANECER SU MAGESTAD EL REY QUIERO JUGAR
JAJAJA JAJAJA
CON LAS NIÑAS
LA REINA LES LLAMA A LA PRINCESAS
NIÑAS NIÑAS SU PAPA AMANECIÓ CON UN POQUITO DE TOS_ SE MIRAN ASUSTADAS CORRIENDO POR SU TRAJE DE DOCTOR...
LLEGAN LAS NIÑAS A VALORAR AL ENFERMO_ POR LARGO TIEMPO, EXAMINO_ UNA DE LAS PRINCESAS CON UN TRAPO MOJADO EN LA CABEZA COMO TERMÓMETRO EXAMINO MIRANDO SU RELOJ...
LA MAS PEQUEÑA LE LEVANTA LOS BRAZOS DICIENDO CON EMOCIÓN _¡MIRA!_ YA SE QUE TIENE _PAPÁ_ BAJANDO MUCHO LA VOZ Y ESA TOS SE LE CURA CON UN BESO EN LA MEJILLA CADA UNA AL MISMO TIEMPO LAS DOS.
POEMA... 22
TITULO... LAS NIÑAS
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LAS NIÑAS DE HOLANDA Y DINAMARCA ALEGRAN LA TIERRA_ TANTO POR SU PROPIA GRACIA_ AL IR A LA ESCUELA_ SUSPIRO...
DE SUS ALEGRES OJOS SUSPIRAR ESCONDIDO CUAL MOCHILA LLEVAN EN SUS MANOS TERNESAS EN RUIDO...
EN EL CAMPO QUE LLEVAN A SUS PASOS A SU BONITO PORTE ELEGANTE VESTIDO COLORIDO EN VESTIMENTA QUE DA A HOLANDA Y DINAMARCA IMAGEN Y ESTILO.
23
PENSAMIENTO
ES PARA MI UN GUSTO EN PODER ESCRIBIR SOBRE ALGO HISTÓRICO Y QUE SE VIVE EN GENERACIONES POR MAGICA ETAPA EN TIENPOS UNIVERSALES DE LA NAVIDAD...
ESTE AÑO FUE LA IMAGEN JOVIAL BONITA Y ALEGRE DE LAS ELEGANTES PRINCESAS DE EUROPA
24
SÍNTESIS
LA SÍNTESIS DE LA NAVIDAD CREO QUE SE COMPARTE EN LA COTIDIANIDAD DE LO ORDINARIO ESTA LO EXTRAOEDINARIO Y A SU VES LA FAMILIA ES EL NÚCLEO EL CENTRO DE LA MISMA
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A TODOS ESTE AÑO LES DESEO FELIZ NAVIDAD Y UN PROSPERO AÑO NUEVO EN QUE LOS SUEÑOS METAS ANHELOS SE CONSOLIDEN Y BUENA NUEVA PARA TODOS.
DANIEL GARCIA ROMAN
EL ZORRO
16 NOVIEMBRE 2015
Después de más de 15 años haberlo escrito este poemario presenta actualización de musas y de dedicatorias
Julio 2024
Daniel García Román
El zorro
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CENTRO DE OPERACIONES VIA GPS SATELITAL
Direccion de domicilio
Avenida orquidea calle durango numero 20 colonia san marcial fortin veracruz mexico código postal 94476
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