#agua segura
Explore tagged Tumblr posts
Text
Nueva Ley de Agua Universal: Equidad y Saneamiento para Zonas Urbanas y Rurales
La nueva Ley de Agua Potable Universal es una legislación crucial que tiene como objetivo garantizar el acceso al agua potable y a los servicios de saneamiento de calidad para todos los ciudadanos, especialmente aquellos en zonas rurales y marginales. Esta ley busca mejorar las condiciones de vida de la población, promoviendo el acceso equitativo y sostenible al agua potable. En este informe, se…
#agua potable#agua segura#Ana Acevedo#asociatividad#Capacitación#comunidades#desarrollo#desiguales#educación#Financiamiento#Gestión#gestores comunitarios#HOMAS#igualdad#Infraestructura#Jorge Luis Amaya#Latin Wash - COLSAR#Ley#Marcelo Encalada#Max Carbajal#MVCS#Nilda Vilcapoma#núcleos ejecutores#Participación#PNSR#programas#recursos#rural#salud#Saneamiento
0 notes
Text
¡Qué escándalo, aquí se roba agua!
Respingos de la calor (9 de 10) Por Pedro Costa Morata Resulta que en la Región de Murcia se roba agua, es decir, que hay quien extrae agua -de pozos, en primer lugar- sin la debida concesión administrativa y durante años. Esto se sabe de siempre, con escasa repercusión pública, ya que si el ladrón es un personaje o una empresa grande difícilmente trasciende; y si llega a tener eco, rápidamente…
#Agroindustria#Agua#Archivel#Caravaca#CHS#Macrogranjas#Municipal#Pedanías#Pedro Costa Morata#Río Argos#Río Quípar#Región de Murcia#Robo#Segura#Singla
0 notes
Text
Carlos Mazón y la ministra Teresa Ribera acuerdan “reuniones periódicas” para hablar de soluciones a la falta de agua en la Comunitat
El presidente de la Generalitat Valenciana Carlos Mazón ha pedido este lunes a la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, que se trate la falta de agua de los agricultores alicantinos como “un asunto de estado” Mazón ha acordado reuniones periódicas con Teresa Ribera para hacer un seguimiento exhaustivo a las necesidades de agua de la…

View On WordPress
0 notes
Text








Unidos contra el Dengue: Protejamos Nuestra Comunidad
Amigos y amigas de Baitoa,
En esta temporada de lluvias, el Dengue se convierte en una amenaza real para nuestra comunidad. Quiero recordarles a todos la importancia de estar alerta y tomar medidas preventivas para protegernos a nosotros mismos y a nuestras familias.
Eliminemos Criaderos: Revisemos nuestros hogares y patios para eliminar cualquier lugar donde el mosquito Aedes aegypti, transmisor del Dengue, pueda criar. Aguas estancadas en recipientes, neumáticos viejos y otros objetos pueden convertirse en criaderos.
Usar Repelente: Utilicemos repelentes de mosquitos para protegernos cuando estemos al aire libre, especialmente durante las horas del amanecer y el atardecer, cuando los mosquitos son más activos.
Ropa Protectora: Si es posible, usemos ropa de manga larga y pantalones largos para reducir la exposición de nuestra piel a las picaduras de mosquitos.
Mantengamos Nuestras Casas Limpias: Mantengamos nuestras casas limpias y ordenadas. Un ambiente limpio es menos atractivo para los mosquitos.
Educación y Concientización: Compartamos esta información con nuestros vecinos y amigos. La educación es nuestra mejor herramienta contra el Dengue.
Juntos, podemos detener la propagación del Dengue en Baitoa. Hagamos nuestra parte para mantener nuestra comunidad segura y saludable. Contamos con su apoyo y colaboración en esta lucha.
#Dengue #Prevención #ComunidadUnida #BaitoaSaludable #LeonardoTavarezComprometido
#Unidos contra el Dengue: Protejamos Nuestra Comunidad#Amigos y amigas de Baitoa#En esta temporada de lluvias#el Dengue se convierte en una amenaza real para nuestra comunidad. Quiero recordarles a todos la importancia de estar alerta y tomar medida#Eliminemos Criaderos: Revisemos nuestros hogares y patios para eliminar cualquier lugar donde el mosquito Aedes aegypti#transmisor del Dengue#pueda criar. Aguas estancadas en recipientes#neumáticos viejos y otros objetos pueden convertirse en criaderos.#Usar Repelente: Utilicemos repelentes de mosquitos para protegernos cuando estemos al aire libre#especialmente durante las horas del amanecer y el atardecer#cuando los mosquitos son más activos.#Ropa Protectora: Si es posible#usemos ropa de manga larga y pantalones largos para reducir la exposición de nuestra piel a las picaduras de mosquitos.#Mantengamos Nuestras Casas Limpias: Mantengamos nuestras casas limpias y ordenadas. Un ambiente limpio es menos atractivo para los mosquito#Educación y Concientización: Compartamos esta información con nuestros vecinos y amigos. La educación es nuestra mejor herramienta contra e#Juntos#podemos detener la propagación del Dengue en Baitoa. Hagamos nuestra parte para mantener nuestra comunidad segura y saludable. Contamos con#Dengue#Prevención#ComunidadUnida#BaitoaSaludable#LeonardoTavarezComprometido
1 note
·
View note
Text
REAL MAN (material perteneciente a mi próximo fic de Shadow Milk)

Shot NSFW Puro Vainilla Awakened x Lectora cookie (AU de Guerra)
ADVERTENCIAS: Esto es algo que puedo meter o descartar en mi próximo fic de Shadow Milk, solo quería dejar fluir la idea atorada que tenía, está basado en un AU de guerra de reinos entre PV y SM pero profundizaré en eso después, Angustia leve sin consuelo, ligera mención de violencia y guerra, porno descarado, sexo duro y sexo suave, breeding kink si entrecierras los ojos, relaciones sin amor, apodos, creampie, comer semen, sexo oral, apodos, Puro Vainilla no es puro ni es vainilla, PV nos desvirgó jajaja.
¿Soy la única que piensa que Puro Vainilla Awakened no tiene nada de Puro ni de Vainilla? Hermano, el hombre literalmente destrozaría tu cama y luego de disculparía y te recompensaría.
Como sea, estoy abierta a sugerencias. (Esto está hecho a medias lo siento).
El general Puro Vainilla era un buen amigo. Después de la primera guerra que asoló la vida y la luz de esperanza en Tierrapán, no tuviste a dónde correr ni alguien en el mundo en el que apoyarte.
Pero él, tan dulce y compasivo te ofreció un lugar a su lado dentro de la resistencia y un hogar en esa humilde morada de madera y piedra dulce escondida en lo más profundo del bosque que desemboca en el río.
Ambos arriesgan su vida todos los días, pero trabajan duro para poder llamar esa vieja choza un lindo hogar. Hacen de cenar cosas deliciosas con lo que pueden recolectar y cazar, limpian a menudo y confeccionan decoraciones para hacer más acogedor el lugar. Los veranos son refrescantes y los inviernos crueles, pero se tienen el uno al otro.
La vida subyugada por la guerra te ha vuelto loca y temeraria, pero dura y distante con las personas. Sabes que PV es viejo, vas siguiendo su camino. A diferencia de él, que sigue siendo tan amable y entregado con quienes buscan refugio bajo su manto.
Sus valiosas enseñanzas nunca dejan de llegar, tampoco las divertidas anécdotas acerca de sus días brillantes y soleados manteniendo seguras las naciones que hoy ya flanquearon frente al canciller del reino de arándanos. Donde sus amigos se reunían para bailar y brindar, para pactar tratos de comercio y políticos en beneficio de su gente.
También te habla acerca de su primer y último enfrentamiento con el dictador que trajo sufrimiento al continente y como él le hizo esa cicatriz en forma de estrella en la frente con una bala. PV siempre reconoce haber tenido demasiada suerte en poder detener eso con sus poderes curativos, pero también manifiesta con orgulloso su proeza donde le dejó una enorme cicatriz en el ojo derecho al hombre tirano.
Tu escuchas atentamente, nunca te haz encontrado con el canciller Shadow Milk. Ni siquiera lo haz visto de lejos a pesar de que siempre desfilas en las primeras filas de los batallones, tienes esperanza en que las anécdotas y experiencia de PV te sean de utilidad por si alguna vez te encuentras con la bestia.
Le rezas a las brujas para que eso nunca se cumpla.
No sabes exactamente cuando comenzaste a verlo de esa forma, es un alma vieja. Tu llevas tus buenas décadas peleando a su lado y otras cuantas más acumuladas en tu vida pacífica, pero eso no es ni una fracción de su tiempo pisando la tierra bajo tus pies. Pero mientras más pasaban los años, menos podías ignorarlo.
Ignorar su preciosa piel morena que él no tiene vergüenza en mostrar cuando se desviste a tu lado porque esa pequeña choza es un lugar de una sola habitación a excepción del baño. No puedes hacer la vista gorda cuando se baña contigo debido a la precarización del agua. Se te es imposible no escuchar el latido de tu corazón en tus oídos cuando se recuesta contigo y te abraza o te pega a él para dormir. Sobretodo en invierno.
Sabes bien que un día puedes simplemente no regresar viva, incluso si él está ahí para sanar a los heridos. Así que vives cada día como si fueses a morir mañana. Y él también lo hace.
Si, Puro Vainilla era tu amigo. Pero… no podías evitar verlo como un hombre por las noches.
Y él tampoco puede evitar ignorar cuando lo miras más instantes de lo normal mientras te habla atentamente de algo. Tu mirada bajo la luz de las velas no es difícil de descifrar.
Estás vacía.
Tienes hambre.
Igual que él.
Así que todas esas noches que lo miras, en silencio desde el otro lado de su hogar. Te detienes de intercambiar palabras y simplemente le bajas la mirada, lo llamas. Él no puede evitar ponerse de pie para caminar a grandes pasos hasta ti y estrellarte contra la pared.
Sus besos son descuidados y duros, un exquisito contraste con su título “el compasivo”. Pero todas aquellas personas bondadosas son las más desesperadas. Por un toque, por un roce, por un beso.
Se inclina sobre ti mientras te pega a la pared con su pelvis y su cuerpo. Te empuja con una rodilla entre tus piernas y te toma de las manos para entrelazar sus dedos.
Nadie los escucha, nadie está cerca. Así que te permites gemir solo son la sensación de sus labios recorriendo tu cuello, chupando y lamiendo para prepararte.
“Ah… Puro Vainilla.” Llamas a su nombre por desesperación y el choca contigo en respuesta. Haciendo que sientas su pene duro a través de su túnica contra tu estómago.
“Shh shh… no he comenzado todavía.” El sanador abandona tus manos y cubre tus pechos con ellas para apretar y tentarte. Cierras los ojos y bajas tu mano para pasar tu palma por la punta de su polla que ya se encuentra apuntando hacia ti. Él responde con un quejido y una embestida al aire. “¡Ah! Querida mía, quería prepararte esta noche…” Toma tu muñeca para detener tu toque sobre su pene erecto, el líquido pre seminal comienza a filtrarse entre sus ropas. “Pero quiero estar dentro de ti, no puedo soportarlo… me siento…”
Vacío
“No creo aguantar más, quiero tomarte. Que me sientas así. Áspero, rápido, esos son mis deseos esta noche”. Y las palabras atrevidas son suficientes para mojarte.
“Puro Vainilla… te deseo.” Vuelves a acariciarlo, incluso si él pone un poco de resistencia sobre tu muñeca para evitar que lo toques más. Pero te deja. Porque lo necesita, te necesita, quiere reclamarte una y otra vez. Sentirte en crudo, quiere estar dentro de ti y estrellarse en tu cervix para mancharte con su semen. Él quiere… “Solo sé gentil.”
“Ah… dulce mujer, te devolveré el favor después.” Con su actitud modesta y dulce, siempre olvidas la gran fuerza que posee. Pues no necesitó de más instrucciones cuando te volteó rápidamente contra la pared y se pegó a ti para que sintieras su necesidad apretándose contra tu trasero.
Puro Vainilla rápidamente se pone a trabajar y te baja los pantalones y la ropa interior mientras besa y lame tu nuca, haciendo que se te erice la piel. Pasa sus manos por tus caderas y no puede evitar apretar la piel de tu vientre y muslos.
Detrás de ti escuchas el eco del collar que sostiene su souljam desbrochándose y su modesta túnica cayendo al suelo. Pronto pega todo su cuerpo contra ti y puedes sentir su polla dura y gorda acomodándose entre tus muslos, mojándote la piel con su pre semen.
Su punta busca tu entrada con desespero, así que comienza a darte embestidas rápidas y certeras. Apretándose contra tus pliegues y alrededor de tus muslos, gimiendo de alivio mientras te besa la espalda y deja algunos mordiscos aquí y allá.
Debido a la nula preparación, PV abre tus nalgas y observa con un brillo oscuro en sus ojos como tus pobres pliegues están apretados y poco dilatados. No puede evitar relamerse los labios, ya te ha hecho mujer tantas veces; tu agujero debería estar agradable y abierto a su medida para ocasiones como estas. Pero deberá seguir intentando.
Baja aún más una de sus manos, pero no para tocarte. Sino para extender tus pliegues hasta que la entrada a tu apretada y húmeda vagina inunda su vista.
Entonces, con movimientos practicados; su adolorida polla se desliza entre tus pliegues hasta descansar en el borde apretado de tu coño.
“¡Puro Vainila!” Lo llamas con un grito, sintiendo su punta ya estirándote con vulgaridad. Pero sin penetrarte del todo.
“Ah… quizás es mi culpa y debería abrirte con mi pene más a menudo.” El sanador comienza a dar embestidas superficiales para penetrarte poco a poco. Primero su punta ancha y ansiosa por estrellarse contra tu cervix. “Así siempre estarías linda y con un agujero hecho a mi medida, ¡oh!” Una vez que su punta entra, siempre es un viaje satisfactorio hasta el final. Te ha moldeado las entrañas a su tamaño, por supuesto que sería fácil para él penetrarte de esta forma.
Y tu gimes con gusto, encontrando el equilibrio entre el placer, estar llena y un poco de escozor por la intrusión de Puro Vainila. Te apoyas y él te empuja contra la pared para meterse de lleno en ti, y lo sientes en el estómago; te está tocando en cervix.
Y entonces te monta en seco, como los venados montan a sus siervas. Y se asegura de aparearse apropiadamente contigo, dándote las embestidas más profundas para sentir exactamente donde debe correrse.
“Qué bonita, si justo así.” Él coloca una mano sobre tu vientre para moverte para encontrarlo a mitad del empuje y con la otra se apoya contra la pared donde te está embistiendo con hambre, desesperación. Sin amor. Esta noche no le importas en la primera cópula, solo quiere perseguir su propio orgasmo y meterse hasta las bolas dentro de ti para llenarte con semen.
“¿Vas a dejarme correrme dentro?” Te susurra al oído, la pregunta totalmente cargada de lujuria y desenfreno. Su largo cabello rubio se pega a tu espalda. Pero solo puedes responder con un gemido, la brutalidad de su monta te deja sin aire. “Oh, claro que lo quieres dentro… ¡ah! Siempre lo quieres.”
Pero esta solo es una faceta de Puro Vainilla que nadie más ve, solo aquellos que son testigos de sus emociones reprimidas desenfrenadas como tú, pueden llevarse el premio más dulce cuando ha terminado.
Estás lejos de correrte, tu clitoris no ha sido estimulado y tu pobre y maltratado coño no ha lubricado lo suficiente. Y, aún así, Puro Vainilla te clava en la pared con un gruñido y se mete en ti hasta el fondo para correrse duro, rápido y sucio. Se asegura de que te quedes con todo y se detiene momentáneamente para suspirar de gusto, los músculos tensos de sus brazos que te rodean se relajan.
“Perdóname…” Se disculpa en medio de jadeos de debilidad, aún tomándote, aún sosteniéndote cerca. Coloca su frente en la curva de tu cuello y hombro para descansar unos segundos, alternando entre darte pequeños besos y suaves caricias con la mano que aún te sostiene. “¿Estás bien?”
Asientes con la cabeza levemente, no sueles estar acostumbrada a su trato rudo y apático. Es muy raro llegar a ver esa faceta suya, pero solo es prueba de que los restos de su época como Recluso de la Verdad no son más que la amalgama que ahora conforma su compasivo ser.
“Ay no… pobrecita.” Puro Vainilla te da una embestida suave, aún sin haberse retirado de ti y sin dejar escapar su semen. Echas la cabeza hacia atrás, se siente más agradable, más suave y más mojado. Pero todavía está duro dentro de ti. Él responde con una risa desairada y aprovecha para besarte el cuello a boca abierta. “Hiciste un buen trabajo, mírate; toda abierta y llena para mí. Justo como debías estar desde el comienzo.”
El sanador rápidamente comienza a trabajar tu cuerpo con experiencia y maestría, después de todo; debía darte una recompensa amorosa y devota por haber sido tan receptiva con él.
Te penetra suavemente, tomándose su tiempo de sacar su pene hasta que solo su punta esté dentro de ti y después se vuelve a enfundar con un profundo gemido.
Su mano que descansaba en tu cadera, se mueve suavemente y arrastrando sus uñas hasta llegar a tu pobre clitoris rojo e hinchado que cruelmente no tocó en toda la noche.
Te estremeces cuando frota y toca con dureza donde habías estado deseando toda la noche, mientras te sientes llena. Apretando y acariciando uno de tus pechos con su mano libre y pellizcando tu pezon que se endurece debajo de la tela de tu camisa. “¿Quieres ir a la cama, dulce mujer?” Te pregunta, después de dar tajantes lamidas y chupetones en tu cuello. Tu asientes.
Entonces deja las atenciones de tu cuerpo y te toma suavemente de las manos, quita su peso que te clavaba a la pared pero sin salir de ti. Y te guía lentamente por el lugar, dejando un rastro de besos desde tu nuca hasta donde puede llegar de tu espalda. Soba con gentileza tus manos y te empuja suavemente para que camines delante de él, pero no lo suficiente para escapar de su pene que descansa plácidamente dentro de ti. Después de todo si lo saca, hará un desastre en el suelo.
El sonrojo te baja hasta los hombros y tus suspiros y gemidos se elevan a medida que Puro Vainilla te provoca y te demuestra devoción.
Pronto tus rodillas chocan contra la cama y el sanador te inclina sobre ella, crees que quizás te quiera llevar duro y contundente otra vez en esa posición. Pero simplemente te está acomodando para acostarte boca abajo y que él pueda pegarse de lleno a ti.
Y echas la cabeza hacia atrás cuando la nueva posición te hace sentirlo más adentro, casi golpeándote el útero. Su pecho contra tu espalda y sus brazos fuertes abrazándose para tocar tus pechos.
“Me estás tomando muy bien, corazón.” Te habla al oído, sus embestidas son suaves pero justas y profundas. Tu flanqueas entre enterrar tu cara en las sábanas o buscar su tacto y su piel. La posición le permite rozar tu clitoris y darte el estiramiento que necesitas para tapizar tu camino a un clímax satisfactorio.
“Puro Vainilla… Puro Vainilla.” Lo llamas y comienzas a desesperarte, ansiosa de que mantenga su ritmo para poder llegar a donde buscas. “Por favor, sigue así.”
Lo animas y él en lugar de mantener el ritmo suave, toma impulso para hacerlo más metódico y seguido. Tus quejidos suaves son una señal de que lo está haciendo bien, cruzas los ojos. Estás casi ahí.
“Estás tan apretada…, mantente así. Siempre tomándome tan bien.” Puro Vainilla coloca ambos brazos a tu lado para buscar apoyo y clavarte una vez más contra la superficie donde te tiene, puedes palpar su desesperación. Él también quiere correrse. “Y luces tan bonita, haces que solo quiera… ¡oh!”
No pudo completar sus palabras cuando se sentía tan cerca. Tú levantas tu trasero para encontrarlo a mitad de camino y frotarte donde lo necesitabas y él te ayudaba, dando un pequeño empujón extra cada vez que chocaba contra tu piel.
Pronto te encontrabas gritando su nombre y él el tuyo en esa especie de danza que orquestaban hasta quedar satisfechos. Juras que en algún momento del subidón le dices que lo amas y él a ti, pero esas palabras son olvidadas por el orgasmo desgarrador que se arrancan mutuamente.
El hombre compasivo no tiene ningún otro deseo más, así que se levanta para voltear tu rostro y terminar con un beso mientras te penetraba superficialmente para prolongar la sensación lo más que pudiera. Y te sientes más estirada con esa carga extra de semen espeso que metió en ti, aunque la placidez de la bruma del clímax no te hizo quejarte.
Cómo es una mala costumbre de Puro Vainilla, se queda dentro de ti a pesar de que el encuentro termina y deben recuperar la fuerza para otro día.
Pero no te deja, sale de ti pero cuando intentas levantarte. Él te empuja contra la cama con una mano fuerte sobre tu espalda, y le reprochas y te quejas por la sensación de algo escurriéndose fuera de tu usado agujero. Pero no te hace caso y te manipula a su antojo, demostrando la fuerza de un hombre y moviendo su cuerpo a su antojo.
Esa noche el hombre te inmoviliza y te hace sexo oral. Había algo vulgar, asqueroso y lujurioso en la forma en que lo hacía aún contigo goteando su semen. Pero tus quejas únicamente fueron de placer, tan poco propio de ambos. ¿Qué diría la gente? SU GENTE.
Si se enteraran de la forma en que Puro Vainilla se mete en ti con una maestría ensayada y grabada, como se da la bienvenida a él mismo entre tus piernas y como se prueba y te saca lo que con mucha avaricia puso dentro de ti. Y tú te dejas, permites que te manipule a su antojo. Que te maltrate, te mueva y te ponga donde quiere. Por el mero placer de tener alguien a quien tocar y ser tocada. Porque no sabes si el día de mañana volverás al lugar que aprendiste a llamar hogar a su lado, pero al mismo tiempo se siente como una condena.
Puro Vainilla siempre se imagina que, en otra vida. Su vida como un humilde pastor de ovejas, pudo haberte hecho tan feliz. Cortejarte apropiadamente, trabajar duro para darte un hogar humilde pero con los suficientes lujos para que desearas volverte su bonita esposa, te haría suya y te montaría hasta que el fruto de su acto te pusiera un hijo en el vientre y pasaran la vida juntos.
Pero ustedes nunca terminan de quererse del todo, a pesar de que él te quitó la pulcritud de una doncella virgen. Y a pesar de que le regalas tu cuerpo casi todas las noches.
No sabes porque, pero el amor nunca ha tocado a su puerta. Incluso si se ofrecen a ustedes mismos y comparten un techo y el campo de guerra.
Asumes, mientras observas el cuerpo desnudo de Puro Vainilla a tu lado, sereno. Casi pacífico a causa de los múltiples orgasmos que se arrebataron. Te acurrucas a su lado y lo abrazas, él te recibe inconscientemente y te aprieta contra su pecho.
Asumes que…, simplemente ustedes estaban hechos para otras personas. Pero la guerra los ha obligado a vivir juntos cruelmente, buscando algo en el otro que jamás podrán encontrar.
Pero ese pensamiento se pierde dentro de los recuerdos que olvidarás, para no hacerte llorar.
#pure vanilla cookie#pure vanilla x reader#pure vanilla crk#pure vanilla awakened#pure vanilla smut#smut#crk x reader
62 notes
·
View notes
Text
Lejos del Sol (Quema de Amor) - Esteban Kukuriczka


+18! Dom!Esteban. Biting, (alusión a) belly bulge, choking, (posible) dacrifilia, (breve) degradation, dirty talk, (mención de) marking, sexo sin protección, somnofilia, spitting, edades no especificadas. Uso de español rioplatense.
Buenos Aires, 17:53
Los últimos rayos de sol iluminando la cocina te permiten ver las infinitas e inevitables partículas de polvo danzando en el aire. El pensamiento te hace arrugar la nariz y, cuando tu expresión llama su atención, tu novio sigue la dirección de tu mirada para encontrar el motivo de tu disgusto.
Él no se fija en el polvo, sólo en la luz, extendiendo su brazo para que lo ilumine como un reflector y moviendo sus dedos.
La acción te saca de tus pensamientos y lo imitás con una pequeña risa que interrumpe el silencio reinante en la cocina. Te sonríe, su mano todavía suspendida en el aire busca la tuya con un gesto que sólo podés catalogar como dramático, y su índice señalándote -probablemente con intenciones de evocar una famosa pintura- te hace reír nuevamente.
-El café- dice antes de que el sonido de la cafetera los sorprenda a ambos-. ¿Servís vos...? Ya vengo.
Es un sábado extremadamente aburrido, tranquilo, pacífico, y la mayor parte del día estuvieron acurrucados entre las sábanas, con tu cabeza descansando sobre su pecho y su respiración acompañándote hasta que el sueño te ganó en más de una ocasión. Cuando por fin abandonaron la cama, cerca de la hora del almuerzo, lo hicieron con movimientos lentos y perezosos.
Moviéndose en silencio, siempre cerca del otro, prepararon el almuerzo y ocuparon sus respectivas sillas en la mesa. El ruido de la televisión en la sala de estar los acompañaba, lejano e incomprensible entre las palabras que intercambiaban, logrando distraerte en algún momento y permitiendo que tu novio arrojara todavía más queso sobre su comida.
Ocultó su sonrisa pícara sin mucho éxito y cuando lo regañaste, argumentando que consumir queso en cantidades industriales no podía ser sano, intentó comprarte con una mueca que debió considerar que sería extremadamente tierna; en realidad -tenías que admitir- lo era, pero su cabello despeinado cayendo en todas direcciones resultaba gracioso y no le fue de ayuda.
-Peinate- suplicaste cuando dijo que tomaría una rápida ducha. Dejó salir un sonido de molestia, una mezcla entre un quejido y un gruñido, pero el esbozo de una sonrisa tiró de sus facciones y antes de marcharse acarició tu brazo por un breve instante.
Cuando abandonó el baño te encontró en la habitación y se arrojó sobre la cama, ataviado únicamente con un bóxer y una camiseta holgada que caía dejando ver uno de sus hombros. Observó en silencio tu indecisión a la hora de escoger ropa, sin comprender por qué dudabas tanto entre dos prendas igual de cómodas.
-Podrías haberme hecho compañía, ¿no?- dijo contra el colchón-. Ahorrábamos agua.
-Sí, seguro- negaste, más que consciente de la manera poco ecológica en que terminaban todas las duchas que tomaron juntos.
Regresaste media hora más tarde y él se encontraba profundamente dormido sobre tu lado de la cama, abrazando tu almohada con fuerza. Su cabello todavía estaba húmedo, algún que otro mechón iluminándose bajo esa franja de luz que atravesaba la habitación desde la ventana. Abrazaste su cintura y descansaste tu mejilla sobre su espalda.
Fue un alivio (y en parte una pena) no caer nuevamente en su trampa, pensás ahora y te ponés de pie lentamente. Todavía pueden compartir despiertos los últimos vestigios de la tarde.
Mientras esperás su retorno te encargás del café y te preguntás que estará haciendo. No recordás en qué dirección se desvaneció una vez que cruzó el umbral y no escuchás ruidos que te permitan saber en qué lugar de la casa se encuentra, pero por la expresión en su rostro estás segura de que recordó algo impostergable.
Esteban es así. Siempre.
Tiene la costumbre de interrumpirse a media oración para explicar algún pequeño detalle, relacionado directa o indirectamente con lo que sea que esté diciendo; si recuerda algo o un pensamiento lo invade tiene que expresarlo en voz alta, esperando el momento oportuno para compartirlo, por no mencionar los momentos en que huyó de una habitación corriendo para buscar algún objeto o pertenencia random.
Cuando estás relatando una anécdota suele perderse en el movimiento de tus labios, sostenerte la mirada como si intentara leer tu mente e invadir tu espacio personal como si tuviera la única intención de fusionar sus átomos con los tuyos. El destello en sus ojos todavía provoca que tropieces con las palabras y él jamás parece saber que es el responsable, pero completa tus frases para ayudarte a retomar el hilo.
Observás en trance las tazas y los hilos de vapor dibujando espirales, esfumándose en el aire, recordando todos esos pequeños detalles mientras la luz del sol continúa derramándose por toda la habitación, iluminando la cerámica blanca y las plantas.. Y entonces llega a tus oídos el sonido de sus pasos acompañados por una melodía que reconocés con facilidad.
Volteás en el momento exacto en que entra en la pequeña cocina y su sonrisa es inmensa, brillante y cautivadora. Comienza a caminar hacia vos con pasos rítmicos y tu expresión de resignación, como si estuviera por torturarte, lo hace soltar una carcajada.
Esteban gira sobre sus talones con una energía impropia del día y de la hora antes de extender una mano en tu dirección. Tu resistencia comienza a desmoronarse y te sentís presa de la fluidez con que su cuerpo en constante movimiento, elegante pero aún así desenfadado y perfectamente sincronizado con la canción, provoca que su ropa se arrugue y su cabello dorado baile.
-Dale- insiste y cruzás tus brazos sobre tu pecho-, no seas mala.
-Estoy cansada- decís para escapar de su invitación-. Y se va a enfriar el café…
Resistirte es cada vez más difícil porque tu cuerpo comienza a seguir la música en contra de tu voluntad y ocultarlo es imposible. Tus manos están ahora entrelazadas, todavía fingiendo estar en una profunda negación, pero el sutil vaivén de tu figura es delator y una sonrisa comienza a crepitar en tus labios.
Esteban extiende su otra mano y, cuando por fin aceptás con una risa, tira hasta que te rendís contra su pecho. Colocás tus manos en sus hombros y toma tu cintura para guiarte, tus torpes movimientos volviéndose más naturales luego de unos segundos y sincronizándose con los suyos, que parecen insistir con guiarte hacia la sala de estar.
Tus movimientos se tornan más seguros y la armonía de sus risas se entremezcla con la canción. Esteban te hace girar, siempre sosteniendo tu mano, y cuando su mirada vuelve a encontrar la tuya estás segura de que no existe en el mundo un mejor lugar que este, repleto de amor y complicidad, intimidad y alegría.
El mundo exterior parece desvanecerse y el tiempo detenerse mientras ambos continúan bailando. Sus sombras se proyectan sobre la alfombra y los muebles, cada vez más largas y también más cercanas la una de la otra por el espacio ahora inexistente entre sus cuerpos.
Sus respiraciones se entrelazan.
-¿Sabías que Bill Withers era tartamudo?- pregunta en un susurro.
Intentás contenerte pero se te escapa una carcajada.
-¿Qué tiene que ver eso?
-Nada- contesta con una risa.
Deshace el abrazo y te deslizás por toda la sala, más segura, más relajada, más perdida en el amor que deja entrever su expresión. Esteban te sigue, prácticamente pisándote los talones, aplaudiendo mientras cuenta tus giros y observa los saltos que te hacen perder el ritmo.
Adaptándose a tus movimientos pero todavía dándote el espacio suficiente vuelve a tomarte de la mano. El impulso de sus pasos te hace girar con él y en más de una ocasión tropiezan, arrastrándose mutuamente pero recuperándose en un parpadeo y retomando el baile.
Cuando te atrapa entre sus brazos sentís su respiración, el subir y bajar de su pecho contra tu espalda, pero te distraen sus labios en tu mejilla y el roce fugaz de estos contra tu oreja. Te dejás llevar por sus pasos lentos, mientras tararea la canción en voz baja, con un susurro que es sólo perceptible para tu oído.
Girás para poder ver su rostro y él descansa su frente sobre la tuya. Repite la letra de la canción sobre tus labios una y otra vez y sin importarle que sus pasos pierdan velocidad, porque sólo puede pensar en los lugares donde su cuerpo hace contacto con el suyo.
-El café- le recordás, lamentando interrumpir el momento-. Ya debe estar frío.
-No creo.
Vos creés en su palabra.
05:47
Lo primero que sentís cuando despertás son los dedos de Esteban deslizándose por tu abdomen y finalmente encontrando hogar en la delicada piel de tu cadera. No importa cuánto tiempo lleven juntos y tampoco cuánto te toque, sus dedos todavía te hacen cosquillas.
Lo segundo que notás son sus labios sobre tu cuello y, por último pero no menos importante, su erección caliente entre tus piernas y acariciando tu centro. Un grito débil deja tus labios cuando sus dientes capturan tu oreja, sincronizados con su punta golpeando tu pequeña entrada.
-Perdón, mi amor, no quería despertarte- se disculpa con voz ronca.
Suspirás y reprimís una sonrisa.
-¿No podías esperar un ratito?
-No- besa tu mejilla-. ¿Querés volver a dormir?
Es una pregunta de doble filo.
-No.
-Ya sabía- ríe contra tu piel y temblás-. Me vas a dejar hacer lo que quiera, ¿no?
Su mano recorre tu costado, su palma dejando un rastro de fuego en cada parte de tu ser que toca, para luego deslizarse sobre tu abdomen hasta detenerse cerca de tu clítoris.
No deja de moverse para utilizar tus pliegues y muslos para satisfacer su necesidad; estás segura de que de bajar la mirada, con ayuda de la escasa luz filtrándose por la ventana, verías su punta –y más, considerando su tamaño- asomándose.
Reprimís un gemido cuando sentís la excitación brotando de tu cuerpo, su miembro ahora brillante esparciéndola por tu piel junto con sus propios fluidos, cada vez más abundantes.
Te dejás caer aún más sobre su pecho, buscando más contacto, y él parece complacido por el gesto porque te recompensa jugando con tu clítoris. Jadeás y empujás tu cadera contra su pelvis.
-Más.
-¿Ya?- pregunta con tono burlón y asentís-. No sé, no contestaste lo que te pregunté.
-¿Qué…?
-¿Me vas a dejar hacer lo que quiera?- repite. Ejerce todavía más presión con sus dedos y dejás salir un sonido similar a un quejido de dolor.
-Sí, sí.
Ignora tus protestas cuando deja de tocarte y acaricia la parte posterior de tu muslo antes de sujetarlo con fuerza, obligándote a levantar la pierna para tener mejor acceso.
Sus largos dedos terminan de empaparse cuando los dirige hacia tu entrada, rodeándola con cuidado, tanteando antes de introducirse con suavidad y delicadeza en tu interior.
Tu cuerpo lo recibe sin más.
-Mirá cómo estás.
No tenés oportunidad de chequear por tu cuenta porque lleva ambos dígitos a tus labios: permitís que los deslice sobre tu lengua y succionás con fuerza para provocarlo, bañándolos con tu saliva ante su silenciosa pero evidente orden.
Luego de unos minutos y un tercer dedo sumándose, estirando tus labios todavía más, los retira y regresan a su habitual lugar.
-Ya está, ya está- intenta calmarte cuando te quejás.
Roza en tu interior los puntos que te hacen estremecerte y pronto tus gemidos son lo único que escucha junto con su respiración cada vez más descontrolada. Arrastra sus dientes entre tu cuello y tu hombro, sobre ese lugar con el que tiene una obvia fijación, mientras continúa tocándote con intención de volverte un desastre.
No estás segura de poder resistir mucho más.
-Dale, amor- suplicás-. Estás…
Estás tardando, querías decir, mucho. Esteban no te permite completar la frase porque comienza a mover sus dedos con, curvándolos hacia arriba y torturándote con la precisión de sus caricias, prácticamente obligándote a olvidar tus pensamientos sobre su tardanza.
En tu desesperación te empujás más contra su cuerpo, caliente y también desesperado por vos, sólo para poder sentir su erección palpitante contra tu piel.
Ataca tu cuello con besos húmedos, suspirando y murmurando palabras que tu cerebro cada vez menos coherente ya no comprende, y cuando buscás su miembro él aparta tu mano para centrarse en tu cuerpo sin distracciones.
Te aferrás a las sábanas, presa de sus dientes marcando tu hombro y de sus dedos abusando de tu interior, hasta que unos minutos más tarde cubre tu boca con su otra mano para silenciarte mientras un violento orgasmo sacude tu cuerpo.
La intensidad de la sensación te hace llorar, cortándote la respiración y deshaciendo los últimos pensamientos que habitaban tu mente.
-Quieta- ordena cuando intentás alejarte.
No tenés la fuerza necesaria para tolerar el placer una vez que se vuelve insoportable, amenazando con regalarte otro orgasmo, y tampoco tenés la fuerza para batallar con él mientras termina de prepararte para recibirlo en tu cuerpo.
Simplemente te dejás hacer y sollozás contra su palma.
En un rápido movimiento reemplaza sus dedos por la punta de su miembro. Tu cuerpo todavía sensible y su tamaño son una combinación que no falla en hacerte delirar, seguro, pero también te hacen morder tu lengua para soportar el ardor de la penetración mientras él intenta consolarte.
Tu mano tira de su cabello en cuanto continúa deslizándose en tu interior, haciéndolo gemir y provocando que sus movimientos hasta ahora delicados pierdan el ritmo. Introduce los últimos centímetros de manera brusca y protestás, tu voz todavía ahogada por su mano, mientras él entierra su nariz en tu cabello para embriagarse con tu perfume.
Estás más que segura de que también intentaba disimular un gemido y, cuando por fin descubre tu boca –arrastrando sus dedos entre tus labios, humedeciéndolos y luego manchando tu mejilla con tu saliva-, intentás burlarte como suele hacer con vos.
-¿Qué pasa?- intentás disimular el temblor de tu voz-. ¿Estás desesperado?
Sus uñas enterrándose en tu cadera son la única advertencia que recibís antes de que te sorprenda con la fuerza de sus embestidas. El impacto entre ambos cuerpos resuena entre las cuatro paredes, opacando el resto de sonidos cotidianos que llegaban a tus oídos.
La mezcla entre tu humedad y su excitación es evidente cada vez que vuelve a enterrarse en vos y tus gemidos descontrolados te resultan en extremo humillantes considerando la pregunta que hiciste. Intentás recobrar la compostura, fingir que sus acciones no te afectan tanto para no darle la satisfacción, pero podés sentir su sonrisa cuando pregunta:
-¿Qué decías?
El tono de su voz te hace temblar e inconscientemente empujás tu cadera contra su pelvis en busca de más.
Su respuesta es rodear tu cuello con su brazo, inmovilizándote y dejándote sentir la tensión en sus músculos, mientras reafirma su agarre en tu cadera para seguir con su brutal ataque. Sabe cuánta fuerza necesita emplear para privarte de oxígeno y lo demuestra presionando de manera experta sobre los lugares justos.
Con cada golpe su punta toca tu cérvix, la sensación en combinación con la presión sobre tu cuello permitiéndote saborear un orgasmo cada vez más cercano, y su respiración bañando tu piel cada vez que jadea sólo empeora la situación.
En caso de mover su mano unos centímetros, Esteban podría sentir en tu abdomen bajo la profundidad de sus embestidas y torturarte utilizando sus largos dedos o su mano.
Eso es justo lo que hace luego de rozar tu piel con sus uñas.
-Mirá- toma tu mano, posicionándola y cubriéndola con la suya-. Acá estoy…
Tus músculos se contraen sobre él y tu visión se nubla. El orgasmo te hace gemir con fuerza, olvidándote por completo de la hora y de los vecinos, los dedos de tus pies se contraen por el placer y el calor que recorre tu cuerpo desde tu centro quema.
Esteban no deja de moverse, prolongando tu clímax sin importarle tu sensibilidad o tus uñas enterrándose en su brazo –todavía sobre tu cuello-, ignorando los espasmos que sacuden tu cuerpo.
Cuando por fin se detiene, unos minutos más tarde y sólo luego de ver que comenzás a desesperarte por la sobre estimulación, te concede unos pocas respiraciones para recuperarte antes de arrojarte sobre tu espalda y terminar de arrancar las prendas de tu cuerpo.
Se posiciona entre tus piernas, separándolas sin importarle tu flexibilidad, y desliza su miembro ardiente entre tus pliegues brillantes.
-¿Querés más?- su expresión es seria y cautivadora. Asentís, todavía sin palabras y perdida en él, en su rostro y en su cuerpo, pero eso no es suficiente-. Decime, ¿querés más?
-Sí, por favor.
-¿Qué querés?- empuja contra tu entrada y cuando no obtiene respuesta golpea con su mano sobre tu clítoris. Entre dientes, repite:- ¿Qué querés? Contestá, dale.
-A vos, Kuku, por favor- otro golpe. El calor de tus mejillas es nulo en comparación con el calor entre tus piernas y, sin importar la vergüenza que sentís, contestás con las palabras que tanto quiere oír:- Quiero tu pija, por favor.
El tormento no cesa allí.
-Sos una putita, ¿no?- jadeás-. Mi putita.
-Sí…
-Decilo- se desliza en tu interior hasta ver desaparecer la punta de su miembro y con su pulgar comienza a dibujar círculos sobre tu clítoris. Tu gemido, más agudo de lo usual y patético, te sorprende. Su miembro palpita-. Decí que sos una putita.
Cerrás los ojos en busca de valor para hablar. Humedecés tus labios.
-Soy una putita.
-¿Y de quién sos?
-Tuya.
Un sonido grave y gutural deja su garganta cuando tus paredes, imposiblemente cálidas y más húmedas que antes, vuelven a cerrarse sobre él. Se arroja sobre tu cuerpo y el nuevo ángulo te hace ver las estrellas, cada centímetro y cada vena que recorre su miembro estimulándote y provocando que las lágrimas caigan en cascada por tus mejillas.
-Mirame.
Tus párpados son pesados y tus pestañas brillan cuando te encontrás con la profundidad de su mirada. Los centímetros que los separan son prácticamente inexistentes y antes de comenzar a contar sus pecas o nombrar los colores que decoran la paleta de sus irises -en un absurdo intento de mantenerte cuerda-, tus dedos rozan su pómulo y su mejilla.
Tu pulgar traza su labio inferior suavemente, como si su miembro no estuviera haciéndote temblar o sacudiendo tu cuerpo sobre el colchón con la fuerza de sus embestidas, pero esta es una acción que dura milisegundos. Mueve su rostro sin precio aviso, obligándote a retirar tu mano, y escupe sobre tus labios entreabiertos antes de besarte.
Mientras te dejás llevar por sus besos hambrientos podés sentir la desesperación emanando de su figura y el constante palpitar de su miembro, siempre tan adictivo y la causa de tu perdición en más de una ocasión.
Tus piernas abrazan su cadera y él suspira contra tus labios para luego recostar su frente sobre la tuya.
-Estás muy apretada- susurra como si fuera una confesión. Tomás su mejilla y se deja caer contra tu mano-. Me encantás.
-Vos también me encantás- contestás entre suspiros.
Un gemido llega a tus oídos en el momento exacto en que su ritmo se vuelve frenético. Deslizás una mano entre su cuerpo y el tuyo, consciente de tus nervios reclamando tu atención, sin reparar en que ese pequeño primer roce es suficiente para tropezarte con un orgasmo desgarrador.
Tus uñas dibujando sobre su hombro lo hacen gruñir, su voz grave y cargada de deseo presa en su garganta, pero es cuando lo tomás por el cuello para obligarlo a besarte que su orgasmo lo golpea y llena tu interior. El calor de su liberación te hace sollozar contra sus labios y él aprovecha el momento para morder tus labios, tu mejilla, tu cuello, sin contenerse.
Besa las marcas que sus dientes dejaron, su huella, fingiendo no notar algún que otro vaso sanguíneo roto decorando tu piel con tonos de rojo y violeta. Recorre la línea de tu mandíbula mientras las últimas gotas de su semen pintan tus paredes, reclamándote como suya una vez más, marcándote permanentemente.
Unos pocos centímetros de distancia le permiten contemplar tu expresión.
-¿Estás bien?- besa tus mejillas juguetonamente.
Respirás profundamente.
-Muy bien. ¿Vos?
-Perfecto- sonríe-. ¿Puedo…?
-No- lo interrumpís-. Quiero estar así un ratito.
Besa tus labios.
-El tiempo que quieras- promete.
Iría a la guerra por este hombre. Moriría por él. Espero que hayan disfrutado la lectura así como yo disfruté escribir (hace muchas lunas) esta historia para ustedes 🤭
taglist: @madame-fear @chiquititamia @creative-heart @llorented @recaltiente @delusionalgirlplace @lastflowrr ♡
#deep inside - love letters#esteban kukuriczka#esteban kukuriczka fluff#esteban kukuriczka smut#esteban kukuriczka x reader#lsdln cast#lsdln smut#lsdln x reader
69 notes
·
View notes
Text
La vida que dejastes atrás-
Parte 1 parte 2: vigilancia
parte 3
Resumen: Jasón después de descubrir que tiene un hijo decide seguir/vigilar a su hijo y la madre desde una distancia prudente, ya que tiene miedo que si se acerca puede arruinar todo.
advertencia: Acoso, intento de robo, violencia, mención de embarazo adolescente.
-------
Jason ha vivido muchas cosas, vivió en la calle, fue adoptado por un multimillonario, se convirtió en Robin, murió, resucito y se convirtió en red Hood, todo con tan solo con 21 años, vivió y vio mucha mas de lo que cualquiera debería. La verdad, se sentida preparado para todo...
pero..
Un padre jamás, ahora no pueden culparlo, su padre biológico era un desgraciado (que gracias a Dios esta en la cárcel), mientras su padre adoptivo lo dejo morir (aunque ya estaban hablando de eso), por lo tanto nunca se imagino siendo padre... y uno a los 15!.
Por eso cuando Tim y Damián le hablaron sobre la existencia de un hijo de 6 años que andaba por hay en Gotham City, pensó que se trataba de una especie de venganza después de una broma de mal gusto que les hizo unas noches atrás cuando estaban en patrulla. Pero cuando miro la pantalla de la baticomputadora donde estaban todo la evidencia (demonios, también había 3 pruebas de ADN) sintió que le vaciaron un balde de agua fría en la cabeza y cuando se dio cuenta se había desmayado.
Ahora bien, no podían culparlo, Jason podía ser todo, un asesino, un criminal, vigilante, jefe mafioso, hermano mayor, hijo desencariñado, entre otras mil cosas mas!.
pero nunca un padre...
jamás un padre..
No sabia ser un padre, apenas recordaba ese colegio, cuando murió y lo metieron en el pozo de lázaro lo ayudo físicamente pero no mentalmente (en realidad lo empeoro), muchos de los recuerdos que tenia desaparecieron y otros son como una neblina la cual no puede ver nada, por eso no sospechaba que tenia un hijo o que había dejado embarazada a una chica (demonios, el pensaba que todavía seguía virgen cuando murió!) ni siquiera recuerda a la chica (cosa que le deja mal sabor de boca, aunque ni siquiera es su culpa).
Por eso un mes después del descubrimiento y de haber tenido una crisis, decidió que por lo menos debía ver al niño. También porque Alfred dijo que por lo menos debía verlo aunque sea de reojo. Porque no se podía revertir lo que hizo (o lo que no hizo).
Cuando se entero que había una cafetería al frente del jardín de niños donde estudiaba su hijo (¡Tenia un hijo por el amor de Dios!), pensó que podía verlo de lejos en una distancia prudente, sentado en una mesa junto a la ventana que daba una gran vista de la entrada del jardín, lo que no esperaba fuera que su hermano mayor Dick decidiera acompañarlo.
-Nadie pidió que vinieras- Jason miro a Dick quien estaba a frente suyo bebiendo un batido, no quería que estuviera hay, el siente que necesitaba hacer esto solo.
-oh vamos, te la pasaste un mes encerrado en una de tus casas seguras sin hablar con nadie y cuando por fin sales esperas que no te apoye?- Jason sabia que Dick no tenia malas intenciones y que también el tenia emoción por conocer a su hijo (todavía no se acostumbra a esa palabra).
-si hable con alguien, hable con Alfred quien es mejor que cualquiera de ustedes- Alfred siempre ha sido la voz de la razón en la familia y la mejor persona con quien hablar con los problemas, después de todo los demás tienen problemas de comunicación (como el).
-y eso es genial, pero no solo cuentas con Alfred, ¿recuerdas?, también estamos nosotros, no estas solo Jasón-
-no se porque estando aqui me ayudas-
-apoyo morar, conocerás a... no, mejor dicho, veras por primera vez a tu hijo hoy creo que necesitas todo el apoyo que te podamos ofrecer.- Jason en vez de sentirse agradecido, solo puede sentirse desesperado.
-escucha Dick...-
-Oye mira, mira!- Dick no parada de señalar algo que estaba al otro lado de la ventana.
Jason miro como los niños empezaban a salir del jardín, todos con sus respectivas madres o padres, algunos estaban corriendo, otros saldando como unos locos y hablando tan rápido que seguro ni se le entendía ni la mitad de lo que decía, pero se veía como los padres solo asentían y sonreían a lo estuvieran diciendo. Parecían felices...
Y por un momento Jasón no pudo evitar imaginarse si hubiera sabido sobre el embarazo, si no hubiera muerto solo tal vez... tal vez el seria uno de ellos, uno de esos padres llevando a sus hijos de la mano y que les contara que como fue su día en el jardín, lo que hicieron, lo que descubrieron, lo que aprendieron...
Como seria.. como seria tener su mano entre la suyas, una mano tan pequeña comparada con la de el que es grande, como seria fácil cargarlo y mecerlo cuando tenga sueño...
Jasón no pudo evitar que su mente volara, tantas cosas que se perdió y que no podría experimentar..
-Oye mira, hay esta-cuando Dick dijo eso Jasón levanto rápidamente la mirada y lo que vio lo hizo congelarse en su lugar.
Hay esta un niño con un libro contra su pecho mirando de un lado a otro buscando posiblemente a su madre. Se dio cuenta que si, efectivamente era suyo, no se podía negar el parentesco.
El niño tenia el pelo, ojos y forma de cara a Jasón, pero había cosas que eran diferentes, como la forma de la nariz y la boca eran diferentes a la suyas, debió haberlo sacado de su madre.
Jason bajo los ojos para ver mejor el libro que tenia el niño, dándose cuenta que era un libro sobre mujercitas de Louisa May Alcott, jason se llevo una mano a la boca mientras sonreía, ese era una de sus libros favoritos también, al parecer el niño tenia el mismo gusto de libros que el. Se acuerda cuando Tim le dijo que cuando fue a buscar el ADN del niño vio un montón de libros en su cuarto en una estantería, Jason se preguntaba cuales otros libros les gustaban y si había otro que juera el favorito de Jasón.
-Valla tienes un hijo muy lindo, seguro que lo saco de su madre-Ah cierto, la madre, se preguntaba como serias, ¿también te gustaba los libros como el?, ¿Qué tanto se conocía el uno al otro?, ¿Por qué quisiste conservar al niño? (no lo malinterpreten, para el es una pregunta justa).
El niño sin saber que su padre biológico estaba a una pasos de el, empezó a correr hacia un lado, en seguida tanto Jasón como Dick se alarmaron y se levantaron de sus respectivo lugares (después de todo ¿Por qué un niño correría tan de repente si no fuera por peligro).
Pero los dos se calmaron casi al instante cuando el niño salto a los brazos de una mujer quien lo alzo y dio algunas volteretas con el, hay ambos se sentaron dándose cuenta quien era. Era tu la mujer de las fotos, la chica que Jasón había dejado embarazada (a quien le debía un montón de pensión alimenticia, demonios).
tu, la mujer en cuestión estaba vestida de una forma formal como de oficinista. Bajaste al niño, quien rápidamente empezó a saltar y mostrarte su libro, tal vez hablando sobre las paginas que leyó en el recreo, en todo caso, solo sonreías y asentía a todo lo que el niño decía.
Jasón miro como tu tomabas la pequeña mano del niño y empezaba a caminar por donde la la joven había aparecido, el solo se quedo mirando ambos se alejaban del jardín... de los demás niños y padres.... de El.
-Parecen felices, ¿verdad Jasón?- Dick volteo a mirar a Jasón después de ver como te dabas la vuelta a una esquina y desaparecían.
-Si, muy felices- Jasón solo se quedo mirando por donde la joven se había ido, eran felices.. muy felices y bien.. sin el. (aunque tampoco podía culparlos).
-------
Después de ver a su hijo y a la madre por primera vez (se esta acostumbrando a la palabra) un poco mas sobre ellos, aunque Tim y Damián ya lo habían ello y le dieron una carpeta con toda su información, no lo acepto por que decidió que quería hacerlo el mismo.
así que cuando descubrió como te llamabas se alegro de por fin colocarle un nombre a la cara (porque se estaba cansando de llamarla la madre de su hijo o la joven embarazada). Pero lo que si le sorprendió era el nombre se su hijo, cuando descubrió que tenia un hijo, trato de ignorar por completo el nombre, no quería ni verlo en pintura porque estaría aceptando algo que no estaba preparado.
Pero ahora era distinto, ya estaba aceptando el echo que tenia un hijo e incluso lo había visto cuando salió del jardín, así que ya se sentía preparado para el nombre..
Resulta que no, no estaba preparado..
Peter...
No había que ser un genio para saber de donde venia el nombre, ahora bien, no había forma de confirmar se le habían puesto el nombre en honor a el o por si fue casualidad de la vida, pero aunque no te conozca, tu parece una mujer que haría eso.
En todo caso cuando se descubrió donde vivía empezó a patrullar por la zona, aunque esta estuviera un poco lejos de su territorio no le importo, en realidad se alegro, eso quería decir que estaban mas lejos del peligro (aunque en todas las esquinas de Gotham fueran peligrosas).
Algunas veces solo se sentaba en el edificio del alado para mirar a la ventana de tu departamento y verlos interactuar en la sala o solo estar comiendo mientras ven una pelicula, era reconfortante ver esos momentos era como una terapia de relajación que Jasón tanto necesitaba. Sus momentos favoritos eran cuando estaban en el cuarto de su hijo y escuchar como tu le leía una pagina de algunos de los libros que Peter tenia en tu habitación o cuando los dos simplemente jugaban con las figuras de Superman y la mujer maravilla.
Mientras que Jasón estaba en las escaleras de incendios tratando de permanecer escondido escuchando todo lo que ellos dos decían y sentir una calidez en corazon, después de todo su hijo tiene lo mismo gustos de libros y de superhéroes, todos en la familia sabían que Jasón era fanático de la mujer maravilla y saber que su hijo también lo fuera solo lo hacia sonreír como un loco y cuando se entero que Peter no era fanático de Batman como todos en la ciudad, lo único que pudo hacer fue saltar de felicidad (por fin alguien que piensa como el!).
Si amaba esos momentos, eran relajantes y reconfortantes, aunque no le gustaba como su mente a veces divagara en que el también podía ser parte de esos momentos, que el también le leería libros a su hijo y a ti y que en algún momento estarían dormidos en el piso todos abrazados.
Debido a eso siempre pensó que hubiera pasado si se abriera enterrado desde el principio.
hubiera estado hay para su nacimiento, para sus primeras palabras, la primera vez que caminara, diablos apenes pensara si pudieron a ver sido una familia feliz, si las cosas contigo abrieran funcionado y hay estaría el, siendo una familia de 3 felices.
pero ya no había vuelta a tras, ellos estaban mejor sin el.. sin Jasón Todd quien es un jefe mafioso, quien estaba roto y que seguro en cualquier momento podría arruinarlo todo si se involucraba con ellos.
Por eso era mejor así, después de todo ellos estaban mejor sin el..
Sin un desastre como el...
-------
Había pasado dos meses desde que Jasón patrullaba en la zona cerca de tu casa de y su hijo (se dio cuenta que amaba llamar a Peter su hijo), los incidentes eran en su mayoría menores, solo unos robos aquí y allá y nada mas. por eso estaba feliz deseando poder verlos por la ventada del apartamento esa noche también.
aunque se dio cuenta rápidamente que ninguno de los dos estaba en el departamento, si no que habían ido a comprar algunas cosas para mañana, ya que aparecer a ti se te olvido en el ultimo segundo. Jasón se dio cuenta que eras una mujer muy olvidadiza, no se sorprendería si algún momento se te olvidara de su hijo en el jardín un día de estos, aunque estaba seguro de que paso alguna vez en el pasado.
Cuando tu y el niño salieron (siendo tu quien cargaba a Peter por que este se desmayo del cansancio después de un día tan largo), Jason siguió a ambos de cerca a un distancia considerada para poder asegurarse que todo estuviera bien, lo cual estaba todo en orden en su momento. pero cuando los dos doblaron en una esquina y Jasón la doblo también vio como un hombre estaba parado enfrente a ellos con un cuchillo en mano y tratando de arrebatar tu bolso, siendo complicado teniendo en cuenta que estabas cargando a Peter.
-No te enseñaron a respectar a las mujeres?-Jasón estaba feliz de llevar su casco de red Hood puesto todavía.
ambas personas se dieron vuelta para mirarlo, el ladrón palideció cuando lo vio, en cambio tu parecía mas sorprendida al verlo.
-Red Hood.. que haces aquí, este no es tu territorio-
-Si bueno, a veces es buena salir de la zona de confort-Jason saco su pistola apuntando al ladrón.
-Sera mejor que pienses tu próximo movimiento- obviamente las balas que tenia no eran letales, ya que Batman lo convenció de hacerlo, pero eso el ladrón no necesitaba saberlo.
Dicho y echo el ladrón soltó el bolso y salió corriendo al lado contrario de donde apareció, dejando a los tres solos de nuevo. Jasón estaba apunto de guardar su arma y salir de hay cuando sintió un tirón en su camisa. levanto la mirada a ti quien lo sonreía todavía cargando a un inconsciente niño, que parece que no se perturbo por el pequeño alboroto.
-Gracias por salvarnos- esto no era bueno, Jasón no quería que se involucraran con el de ningún modo, y mucho menos como red Hood.
-Si bueno es mejor si no vuelves a salir de noches a esta hora- Jasón quería salir de hay lo mas rápido posible.
-Aun así nos ayudaste mucho, si me hubiera robado tendría muchos problemas-
-Si bueno, de nada- Jasón estaba por darse la vuelta y marcharse a un lugar mas seguro para seguir vigilándolos.
-Como..- Pero parecía que tu quería seguir hablando.
-Que?...- Jasón la volteo a ver.
-Como te llamas?.. yo soy ..... y el mi hijo Peter- eso ultimo ya lo sabia.
-Cariño no me conoces?- okey el no quería llamarla así, fue algo natural que se le escapo.
-Se quien eres-
-Entonces?, no puedo revelarte mi identidad, por algo se llama identidad secreta- Jason cree que te has svuelto loca por preguntarle eso, no fue que escucho como ella se llevaba la mano a la boca tratando de no reírse, que lo confundió.
-Se quien eres.. pero quiero que tu me lo digas- que?, Jasón estaba confundido.
-¿Quieres que te diga quien soy?, ¿aunque tu ya sabes quien soy?- Jasón solo pudo ver como tu solo asentía mientras buscaba algo en el otro bolso de la compra.
-Red...Red Hood..-
-Bueno Red Hood aquí tienes, tómalo como un regalo de agradecimiento- le entregastes un jugo a Jasón mientras que el todavía estaba confundido.
-De nuevo gracias por salvarnos- le sonreíste por ultima vez a Jasón mientras que este todavía estaba congelado en su sitio viendo como tu y su hijo (todavía dormido) desaparecían de su vista.
Jason solo pudo mirar la botella de jugo mientras pensaba que con quien se había involucrado cuándo era mas joven.
Esa noche Jasón soñó con una chica sonriéndole en un colegio mientras le preguntaba como se llamaba..
-------
Termine la segunda parte, yo sabia que si hacia la primera parte tenia que hacer obligatoria mente la segunda parte.
feliz día/tarde/noche.
@4rachn3 por cierto aquí esta la segunda parte, lamento no haberte respondido.
#jason todd x y/n#jason todd x you#jason todd x reader#jason todd fanart#batfamily#batman#dick grayson#tim drake#damian wayne#alfred pennyworth#pero solo mención#red hood#no use of y/n#bruce wayne
23 notes
·
View notes
Note
Tengo una pregunta muy pero muy personal... /ref al cap del maguito
Que opinas del ship de Tulio x Bodoque x Juanín?
Una idea que a mi siempre me gusto es que Tulio y Bodoque se encamen primero y formen una relación, Juanín ande loco de celos pero pretenda que todo normal, y Bodoque obviamente se da cuenta (pero Tulio no porque no le sube agua al tanque-) y se dedique a molestar a Juanín hasta que explote, porque así de toxico es Juan Carlos xd
La idea de ellos tres juntos como una pareja poliamorosa, no me funciona, pero porque estos personajes en específico están muy trastornados...
Si crees que Juan Carlos está algo focalizado en Tulio (ya que es su único amigo de verdad fuera de sus amigos de pachanga), para Juanín, Tulio es toda su vida.
1) En cada entrevista que leas o dato curioso que encuentres, siempre menciona que Tulio es la persona que más quiere, la más importante en su mundo, o incluso más que él mismo (sí, nula autoestima). Al no tener deseos propios, Juanín llena ese vacío con los deseos de alguien más, en este caso, los de Tulio, volviéndolo el motor que impulsa todos sus días, posiblemente desde que son niños. Un amor tan longevo como la amistad de Tulio y JC.
No me imagino a Juanín, de repente, desviando completamente su atención hacia Juan Carlos (o cualquier otra persona) sin abandonar su "misión" de satisfacer a Tulio. Además de que ha trabajado junto a él 2 décadas también. Quizás, Tulio tendría que hacer algo realmente grave y Juanín se eche un par de años de terapia encima (aunque ya le ha hecho de todo, supongo no existe algo que apague ese motor). Pero incluso en tal caso, Juan Carlos tiene el síndrome del impostor. En cuanto se dé cuenta de que es "el clavo que saca otro clavo", nadie sale ileso de esa situación(?) JAJAJA.
2) Por otra parte, Juan Carlos es competitivo, celoso y mujeriego. Si alguna vez llega a salir con Tulio, en lugar de ampliar sus libertades a medida que genera un poco confianza en el amor que Tulio "quizás" sienta por él (nunca creerá que es amado al 100%), ocurriría lo contrario: Se volvería cada vez más restrictivo. (No voy a entrar en detalles a menos me quieras caer en el chat, no quiero que me funen, jajaja).
Sin embargo, no voy a mentir, la situación que planteas al final sí se me hace muy canon. Juan Carlos tiene un buen olfato para las relaciones interpersonales, y siendo el mayor y más experimentado, notaría si Juanín sigue pegado a Tulio, incluso si su actitud no ha cambiado desde que eran niños, incluso aunque Juanín apague sus celos con todas sus ganas.
Y aunque a JC no le interese Tulio para nada, siendo su mejor amigo, hetero, y maestro de la puta joda, no perdería la oportunidad de joderle la vida a Juanín, jajaja. Hacer bullying ya es demasiado fácil para él, pero lo sería mucho mas fácil aún considerando que es un blanco... tan blanco.
3) Y si ya nos ponemos en un escenario donde Juan Carlos sí sale con Tulio, la situación se vuelve macabra💀: Juan Carlos sería perfectamente capaz de regalarle "momentos" a Juanín con Tulio. Momentos que ni siquiera parezcan planeados, solo para recordarle sutilmente el control que tiene sobre él. Convencería a Tulio de cualquier cosa, aunque Tulio no se diera cuenta de que con cada movimiento están estrangulando el corazón de Juanín. Ya sabes, es apostador, "apostaría" a su pareja, usándolo como carnada. Experimentaría hasta dónde llega el control de Juanín, hasta dónde se quiebra y confiesa su amor infantil. Necesita que Tulio lo vea por sí mismo, porque para él, Juanín solo hace lo que le corresponde como la "Secretaria" que se merece tener.
Y una cosa es segura... Gane quien gane esta batalla, incluso si se comportan de manera madura para seguir trabajando chill en el mismo canal, están tan arraigados a Tulio en el show, tan dependientes de su presencia, que nada volverá a ser igual entre ellos dos. Es posible que JC y Juanín terminen perdiendo la amistad.
14 notes
·
View notes
Text
CUANDO EL RAYO SACÚDE LA TIERRA:
Movimiento nudoso de los dedos. cae en una timidez irremediable en este deambular de palabras seguras...
Con las manos vacías, desarmado, En malestar, en alarma, casi muero...
Cerca de las enredaderas unidas a estacas cuando el rayo sacude la tierra en barbecho...

La luna llena ilumina las colmenas arrastrado por la oleada de agua subterránea...
Un escorpión se arrastra al borde de cada susto..
Escondo los dolores en la estrechez de los días, y aprendo de los animales a usar las mantas de noche porque siento el doloroso soplo del viento desgarrando la intimidad de las nubes...
Amén...DTBM.!! 🙌🦋🌼🍃
32 notes
·
View notes
Text
•●•●•●•●•●•●•●•●•●• A D V E R T E N C I A •●•●•●•●•●•●•●•●•●•
▪︎Canibalismo.
•Muerte, sangre.
•Su/ci/io, enfermedad mental.
• Ab/so se/ual.
•Uso de drogas.
•●•●•●•●••●•●•●••●•●•●•●●•●•●•●•●••●•●••●•●•●•●•
Capitulo 4
Capitulo 1
•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•●•��••●•●•●•●●•●•●•
5. Silencio.
Mientras avanzaban, tus ojos vagaron por cada rincón de aquella oscura caverna bucando algún indicio de peligro, pues aún seguías un poco paranoica con que la criatura de hace un momento haya decidido bajar y seguirlos. A pesar de que tu estado fuera de alerta máxima, lo único que tus oídos escuchaban eran las pequeñas gotas de agua que golpeaban contra las húmedas rocas creando un eco que de forma lenta te volvía loca, pues la tranquilidad era demasiada después de todo lo que habían pasado. Era probable que tu cabeza aún no procesara del todo que ya eras libre y no estabas encerrada en una celda peleando por tu supervivencia, sino en el bosque de este mundo del cual sabías poco. Avanzando junto al alien que intentó matarte varias veces.
Ahí fue cuando decidiste dirigir tu mirada hacia aquella criatura, encontrando su enorme espalda y sus hebras negras que caían por debajo de sus hombros. Aún podías ver el dispositivo amarrado a su rostro para brindarle oxígeno de su mundo, aunque ya no lo necesitará pues ya estaba fuera. Ignoraste ese hecho para centrar tus ojos en su espalda la cual se iluminaba en la oscuridad observando aquellos lunares iridiscentes que recorrían toda su piel. Además, si prestabas suficiente atención podías notar pequeñas cicatricez en su espalda.
No eran muy comunes. Enormes líneas cual rasguños y algunas marcas de pequeños dientes bajando por su columna.
Tus ojos fueron atraídos por los movimientos de su cola, la cual se veía mucho peor que su espalda. Pues esta tenía bordes irregulares, pedazos faltantes gracias a, lo que asumes, son mordidas. Aunque también había líneas rectas cual cortes de algún bisturí.
Podías asegurar que era un regalo de Mark. Todo este na'vi tenía marcas que gritaban "Mark".
Lanzaste un suspiro agotada al pensar en toda esta situación, cada vez más consciente del dolor que recorría cada extremidad de tu cuerpo, al igual del dolor ante las probables balas que te rozaron y aún no estabas segura de si alguna te había atrevesado. Ambos necesitaban revisarse, porque a pesar de tener chalecos antibalas estos no hacían milagros y te volvían inmune a todo.
Cuando tus ojos volvieron a mirarlo tu mente fue capaz de entender qué estaba sucediendo y a pesar de ya no estar cautiva ahora tenías un problema mucho más grande. Este tipo que te tomaba de la mano te superaba en altura y fuerza y hace meses había tratado de devorarte. Sin embargo, aquí estaba él, tomando tu mano mientras caminaban por esta oscura y mágica caverna y tú le estabas permitiendo hacerlo en lugar de mantener distancia por el peligro que representaba. Tu garganta carraspeó intentando llamar su atención mientras que tu mano libre se aferró al arma que ahora cuidaban con tanto cariño, porque definitivamente ya era parte de ti...
Por suerte lo de la RDA era armamento avanzado y estas cosas podían mojarse.
-----¿ A dónde iremos? ---- preguntaste sin detenerte, buscando con la mirada a dónde irías por si tu amigo decidía atacar ----. ¿Tienes planeado ir a algún lugar o solo vagaremos?
El alien frente a ti no te miró en ningún momento, pero sí siseó por lo bajo cual gato arisco provocando que tus hombros se tensaran ante la pequeña imagen de él lanzándose contra ti para morderte.
---- ¿Eso es un no sé? ---- preguntaste con el ceño fruncido apretando la culata de tu arma -----. Sabes, no entiendo tu idioma "hisss", tal vez podemos empezar a ser más comunicativos.
Lo que te ganaste fue una mirada de la cual no entendías muy bien lo que quería decirte.
---- Tomaré eso como que eres mudo o algo así, sabes en verdad necesitamos saber qué es lo que haremos por-
Lo que tus ojos vieron fue una enorme criatura darse media vuelta para avalancerse contra ti, tus ojos miraron fijamente aquellos enormes colmillos que se asomaran sin pudor. Sus manos, las cuales, tenían unas uñas largas y sucias se acercaron a ti y a pesar de que tus sentidos te gritaron para que le dispararas no lograste moverte a tiempo y su mano ya estaba encima de tu boca mientras que su cuerpo te empujaba con fuerza contra la húmeda pared de roca. Tu ceño se frunció mientras te obligabas a quedarte quieta por el simple hecho de que al mirar su rostro se veía ansioso, mirando a quien sabe qué con sus orejas moviéndose desesperadas en busca de cualquier sonido. Removiste su mano con cuidado moviéndote para dar un pequeño vistazo y ver de qué se estaban escondiendo.
Tu rostro formó una mueca de fastidio al ver lo que parecía un ciempiés gigante color blanco con tonos azules luminiscente.
Sus patas se movían con lentitud por una de las paredes, camiando con cuidado entre las rocas acompañado de un pequeño chasquido que asumes eran de sus dientes.
Volviste a mirar al na'vi quién aún te sostenía contra su cuerpo. Sus iris amarillos ya estaban encima de tu persona y por su entrecejo arrugado asumías que no estaba para nada feliz. Tus dedos apretaron el arma contra ti y sin apartar tus ojos de sus pupilas levantaste aquel artefacto apuntando hacia el ciempiés gigante. Diego no hizo nada por lo que tomaste su silencio como visto bueno para disparar. No tardaron ni dos segundos cuando el sonido de las balas hicieron eco por toda la caverna. La criatura lanzó un chillido provocando que tus tímpanos doliera ante el agudo sonido. Palpitaron al punto que llegaste a estar segura de que explotarían en cualquier momento si aquella cosa seguía chillando. Tu cuerpo fue lanzado a un costado causando que tu espalda fuera golpeada de forma brusca contra las rocas. Abriste los ojos mientras que tu boca dejaba salir un quejido ante el dolor. Restándole importancia, dirigiste tus ojos hacia aquel gusano gigante. Entendiendo que diego te había empujado lo más lejos posible de aquel animal para que él pudiera pelear con aquella cosa.
No podías observar nada más que la enorme espalda de aquel ciempiés.
Te levantaste de forma inmediata ignorando el agudo y molesto sonido de pitido en tus oídos para ir a defender a tu acompañante, esperando que siguiera vivo y que los movimientos que veías no se deban a que aquella cosa ya se lo estaba comiendo. Decidiste que no gastarías balas aquí, no cuando solo les quedaba esta arma y mas adelante podrían necesitarla. Tus manos tomaron la navaja que habías robado, regalo del primer soldado muerto. Corriste hacia la criatura con el arma en mano saltando para clavarla con fuerza en su espalda haciéndola chillar. No te alejaste por mas que aquella cosa se removiera, no cuando podías oír los bufidos de esfuerzo del na'vi debajo del ciempiés. No te separaste bajaste de encima de la criatura aunque tus oídos estuvieran punzando debido al volumen del chillido. Tus piernas se obligaron a dejarte caer contra el suelo para ayudar a tus manos con la fuerza y hacer a la navaja bajar por el peso de tu propio cuerpo. La carcasa del ciempiés se abrió por la mitad mientras los dentros de la criatura se desparramaron en el suelo y el líquido carmesí manchó tus botas y ropa.
Tus iris prestaron atención a sus patas, las cuales poco a poco se dejaban de mover dándote a entender que habían acabado con ella. Cuando sus patas quedaron rectas y el chillido desapareció te alejaste unos cuantos pasos observando cómo Diego lo dejaba caer al suelo envolviendo a ambos en un silencio, pues toda su atención estaba en la criatura, tal vez, esperando a que volviera a levantarse.
Después de que tu paranoica mente lograra relajarse llevaste tus manos a tus oídos con una mueca de dolor ante las pequeñas punzaciones molestas dentro de tus oídos. El líquido en tus dedos te dejó en claro que no habías salido ilesa y probablemente ya estabas mucho mas sorda que antes cosa a la que le restaste importancia. Intentando que tu cerebro se concentrara en limpiar los restos de sangre con cuidado. Al menos era así hasta que tus vellos comenzaron a erizarse debido a una sensación de peligro, tus pupilas miraron a Diego quien tenía toda su atención en tus dedos, más específico en la sangre que pintaba las yemas de estos.
---- Se dice gracias -----. Bromeaste intentando desviar su atención de lo que sea que estuviera formulando su cabeza dañada.
Como era de esperarse aquello no sirvió de nada pues sus iris dorados seguían hipnotizados por el color carmín que manchaba tus dedos. No se movió ni un milímetro de su lugar y el único movimiento que había era el de sus hombros a causa de su pesada respiración y finalmente su mano comenzó a moverse en dirección a tus propios dedos. No te moviste por el simple hecho de que habías aprendido a no hacer movimientos bruscos cuando se trataban de depredadores. Permitiste que sus dedos tocaran los tuyos con suavidad, comenzando a entrelazarlos. Tu mano desocupada fue a la navaja que habías guardado lista para sacarla y clavarla en su garganta si Diego decidía que era momento de la merienda.
Cuando menos lo esperaste Diego jaló tu mano de forma brusca causando que te movieras en consecuencia sacando la navaja para ponerla contra el rostro de tu compañero quien no se inmutó ante la amenaza o no se dio cuenta de esta al estar demasiado fascinado ante el sabor que invadía su boca, pues tus dedos ya estaban dentro de esta. Una mueca de desagrado apareció en tu rostro al sentir cómo su lengua recorría con cuidado tus dedos con una mirada que demostraba lo extasiado que estaba ante el sabor del hierro. Podías sentir sus dientes rozar con la piel de tus yemas provocando que imagenes de cadáveres desparramados en el suelo de la celda llegaran a tu cabeza, la cruel idea de que este alien decidiera arrancarte los dedos de un mordisco enviaron escalofríos por toda tu espalda. Prestaste atención al cómo sus pupilas se dilataban, sus iris amarillos te miraron fascinados mientras por el rabillo del ojo podías notar cómo su cola se movía con entusiasmo detrás de su cuerpo. Su respiración se volvía mas errática con cada segundo que pasaba. Tomaste eso como una clara señal de que era suficiente.
Alejaste tu mano de su agarre poniéndole fin a su degustación.
Guardaste la navaja después de alejarla de su rostro y con cuidado diste un paso hacia atrás notando la molestia en su expresión.
----Eres bien rarito -----. Murmuraste intentando relajar la tensión de tus hombros comenzando a alejarte sin despegar tus ojos de los de él.
Cuando sentiste que estabas a una distancia segura te diste media vuelta, deteniendo tu cuerpo ante el repentino sonido de carne siendo rasgada.
Tus ojos miraron hacia atrás con intriga encontrando la escena de Diego rasgando al ciempiés para llevar lo que arrancaba del cadáver a su boca, sus dientes mordieron con desesperación mientras que sus manos se llenaban de la sangre de aquel animal. Una mueca de disgusto se presentó en tu cara, te diste media vuelta ignorando su actitud y brindarle la privacidad que necesitaba. Comenzaste a explorar la caverna por tu cuenta, aunque no te alejarías tanto para no separarte de Diego, pues aún existe esa posibilidad de que estas criaturas estuvieran en cualquier parte escondidas, esperando a atacar y comerte.
Conforme avanzabas tu mente fue capaz de prestar más atención a todo lo que te rodeaba, por ejemplo, el brillo bajo tus pies a cada paso que dabas, las flores brillantes que decoraban las paredes y las gotas luminscentes que caen del techo formando pequeños charcos en el camino. Frunciste el ceño ante tu imprudencia levantando tu arma para apuntar al frente tuyo lista para defenderte de cualquier peligro siendo ayudada por la vegetación brillante. Entre más te adentrabas por el pasillo tus oídos eran capacez de oír un eco mucho más fuerte y el sonido de la calma comenzaba a invadir cada rincón de las paredes y finalmente ante tus ojos una luz azul brillante comenzaba a crecer en el fondo. Tus pies fueron con lentitud hacia allá, evitando pizar las enormes raíces que salían del suelo, subiendo por las paredes cual venas irisdiscentes. Cuando prestaste más atencion a estas mismas fue inevitables que tu curiosidad entrara en juego y tus dedos rozaron con suavidad aquellas raíces, alejando tu mano con sorpresa al notar cómo éstas se movían al ritmo de tu propia respiración, como si fueran conscientes.
Seguiste avanzando sintiendo tu cuerpo mucho más ligero, tu alrededor se volvía fresco y el extraño susurro de las paredes te obligaba a no detener tu avanzar notando el crecimiento de las raíces, las cuales se volvían mucho más gruesas conforme el pasillo se volvía angosto.
Finalmente el tesoro se presentó ante tus ojos al salir de quel lugar.
Ante tus ojos un enorme claro de agua se extendía.
Ahora la cueva que era angosta se volvió una enorme habitación donde el techo estaba demasiado alejado del suelo, podías ver pequeñas criaturas brillantes volar por encima tuyo para colgarse en las raíces que caían del techo, podías notar cómo delgados rayos de sol entraban por los pequeños agujeros en el techo reflejándose en la laguna de la cueva, sin embargo, lo que se robaba por completo la atención en este lugar era el enorme árbol brillante. Un azul tan puro que era seguro podrías confundirlo con la plata.
Era imponente, irreal y fantasioso.
La calma que llenaba este lugar era tan irreal que la desconfianza se presentó en tu pecho obligándote a levantar tu arma sin poder confiar en la tranquilidad que este lugar simulaba brindar.
Tus pies se adentraron en el agua con cuidado notando como pequeños pecesillos rodeaban tus pies con curiosidad.
Les apuntabas mientras avanzabas hacia el centro mientras el agua sin movimiento cada vez se hacia más profunda hasta que se detuvo a la altura de tu cintura. Aquellas apenas visibles criaturas marinas seguían rodeándote golpeando tu cuerpo con curiosidad. Cuando las clasificas en "inofensivas" miraste al frente concentrando a tu cabeza en llegar al árbol, el cual, parecía llamarte. Sus poderosas raíces se asomaran por debajo del agua, haciendo figuras dentro del agua que te llenaban de incertidumbre, tus manos se levantaron rozando con tus dedos las hojas que caían como una cascada formando un pequeño refugio a tu alrededor con las flores haciéndote sentir extraña, pues aún estabas llena de desconfianza ante la bella naturaleza que te rodeaba.
Sin embargo, eso no te detuvo en jugar un poco con las ramas que caían con elegancia a tu alrededor.
Si lo comparabas con algo de la tierra podías decir que era un sauce, un sauce brillante que te concedería deseos. Justo como los que te gustaba imaginar de niña, esos que tu madre siempre mencionaba en sus cuentos para dormir cuando estabas segura que algún monstruo aparecería debajo de tu cama.
Tus ojos miraron hacia arriba notando pequeñas criaturas flotantes que avanzaban con cuidado por encima del árbol.
No recordabas haberlas visto cuando entraste, pero ahora estaban ahí. Eran como medusas y eso te hizo ser incrédula ante la escena, era como un cuento, una fantasía que nunca creíste ver alguna vez.
Estabas a punto de seguir avanzando, sin embargo, te detuviste de golpe. Obligando a tu cuerpo a girar de forma brusca apuntando con tu arma a lo que sea que estuviera detrás tuyo encontrándote con unos iris dorados profundos que te miraban con atención.
Sus miradas se quedaron encima del otro llenando a tu cuerpo de adrenalina que erizaba los vellos de tu cuerpo. Tus pupilas observaron de forma atenta su boca, la cual se encontraba manchada de la sangre de aquel animal brindándote la menor de laa confianzas, más era mejor que otra criatura extraña.
-----Eres tú ----. Señalaste bajando tu arma con cuidado.
Acomodaste el arma en tu espalda volviendo tu vista a Diego quien tomaba una de las ramas del árbol brillante sin dejar de mirarte. Su mano se extendió hacia a ti con suavidad casi como si fueras una criatura asustadiza. Tus ojos lo observaron extrañada, notando las heridas que decoraban su mano, tus iris volvieron a los suyos y con desconfianza, tal vez un poco de estupidez, tomaste su mano dejando que él la llevara a la rama que él mismo tomaba. Tus ojos miraron atenta cómo el árbol comenzaba a moverse ligeramente dejándote en claro que realmente respiraba o al menos es de lo que tu fantasiosa mente intentaba convencerte.
Un ligero apretón en tu mano te distrajo y tu mirada volvió a él en segundos asintiendo cuando notaste su insistencia, ¿en qué? Quién sabe.
-----Si, está cosa respira, ¿qué con eso?
Él rodó los ojos, soltando tu mano para comenzar a caminar y dejarte atrás.
Frunciste tu ceño ante su insufrible actuar, sin embargo, no tardaste en imitar su acción. Comenzando a avanzar detrás suyo mientras mirabas a tu alrededor, intentando distraer a tu cabeza del incómodo silencio.
El resto del camino estuvo lleno de agua y silencio. A pesar de que ambas cosas te incomodaban tu cabeza se centró en lo pesadas que se estaban volviendo tus botas debido al agua que los rodeaba. La tela de tu pantalón comenzaba a pegarse a tu piel y en poco tiempo te habías vuelto consciente que el nivel del agua comenzaba a subir conforme avanzaban. Llegó al punto donde ya estaba en tu cuello y el bombeo nervioso en tu pecho te obligó a abrir la boca.
-----Oye — Llamaste a tu compañero el cuál no se dignó en mirar hacia atrás.
Cuando ya estabas caminando en puntitas y tu cabeza fue incapaz de ignorar la ansiedad, tu mano se movió sin pensarlo demasiado y tomó lo primero que alcanzaste de él, que fue exactamente su cola. Por supuesto, esa fue una estúpida y desesperada decisión, pues en cuanto tus dedos apretaron aquella parte de su cuerpo él se giró de golpe. Su mano tomó con fuerza tu cuello y eso te hizo reaccionar. Tus manos tomaron el arma con rapidez, recargándola en segundos y enseguida apuntar a su frente.
Se miraron fijamente sin despegar sus ojos del otro.
Su expresión iracunda y desquiciada solo provocaba que tus ojos lo miraran expectantes, esperando cualquier ataque de su parte para dispararle sin dudar. Podías sentir cómo eras incapaz de tomar el oxígeno que la máscara te brindaba.
A pesar de que podías sentir cómo la inconsciencia comenzaba a invadir tu mente no bajaste el arma y tampoco apartaste tus pupilas de sus iris dorados.
Decidida a ganar esta batalla de poder.
Su agarre se alejó de golpe, tu boca tomó una gran bocanada de aire y de forma inevitable comenzaste a toser mientras masajeabas tu cuello. Tus ojos miraron a Diego quien tallaba su mano contra la pared con desesperación, mirándote enojado mientras dejaba salir un siseó de amenaza y extraños murmullos comenzaron a salir de su boca los cuales no eran para nada entendibles.
De todos modos, esa acción te caló en lo más profundo de tu orgullo.
-----Pendejo, ni que estuviera envuelta en mierda -----. Murmuraste indignada mirando a otro lado mientras rodabas los ojos.
Luego recordaste que llevabas meses sin tomar baño, así que lo dejarías pasar.
Tus ojos miraron con atención las acciones que de forma repentina comenzaban a surgir de Diego, quien ya estaba rasguñando su piel con desesperación, casi como si esta le estuviera ardiendo en llamas. De tu boca no salió ni una palabra, porque a tu cabeza llegaron los recuerdos que en algún momento viviste en el pasado por lo que ya tenías en claro el significado.
Lo habías visto en muchas personas que pasaron alguna situación traumática, más en soldados que vivieron torturas físicas y no toleraban ser tocadas. Seguramente ser tocado por los científicos dejó secuelas que jamás podría olvidar y era seguro que el alien requeriría demasiados años por tratar.
Te giraste intentando ignorar la situación, esperando a que terminara su rutina de limpieza para no hacerlo sentir incómodo. Te quedaste en tus pensamientos maldiciendo en tu cabeza cuando tus ojos se concentraron en tu arma notando que las balas se habían terminado y ahora no era nada más que un objeto vacío y obsoleto. Aquello significaba que lo único que te quedaba era el cuchillo para defenderte de los depredadores de este peligroso y extraño planeta.
Después de esperar por unos largos minutos y que tus hombros comenzaran a sentirse tensos decidiste girarte. Te encontraste con sus ojos amarillos los cuales te miraban con atención, sus cejas se elevaban preguntando con su mirada por qué lo habías hecho pasar por este calvario de ser tocado, cuál fue la razón para torturarlo con esta repentina acción.
Tus ojos incrédulos lo miraron de forma fija estirando tus brazos ante lo cuestionado.
----No sé nadar y mi nariz ya está por hundirse en el agua ---- explicaste sin apartar la mirada.
Sus ojos no se apartaron ni un segundo de los tuyos.
Sus iris se movían de un lado a otro expresando la desconfianza y el pavor que lo invadía ante la idea. Notaste cómo su mandíbula se apretaba y sus hombros que estaban tensos comenzaron a subir y bajar de forma brusca. Él soltó un suspiro mientras sus ojos se apartaban de tu persona y se giraba para darte la espalda agachándose permitiendo que te acercaras . Tú lo entendiste sin que soltara alguna palabra. Tus manos se movieron con cuidado hacia sus hombros apenas rozando con las yemas de tus dedos, gracias a esto su cuerpo se exaltó y un profundo sonido de advertencia se formó desde su pecho.
— Voy a subir, no te haré nada — intentaste tranquilizar acercándote con lentitud mientras el agua que los rodeaba se removía ante tus movimientos.
Esta vez, tus manos tocaron por completo sus hombros y tus dedos apretaron estos mismos para brindarte seguridad, también para dejarle en claro que no le harías nada malo.
Finalmente tuviste que enredar tus brazos alrededor de estos porque el pánico te dejó en claro que poco a poco el agua comenzaba a ser demasiado alta incluso para él. Tú estarías bien, al menos, de forma física pues la máscara de oxígeno te permitiría respirar debajo del agua, lo que te preocupaba era que no sabías si él estaría bien y si resultaba que no, tú estarías perdida. Pues la ansiedad era probable que te afectaría y te dejaría imposibilitada para poder salir por tu propia cuenta. Conforme más se adentraban en las profundidades de la caverna el agua empezaba a cubrirlos a una velocidad que te ponía los vellos de punta. Tus labios se apretaron cuando sentiste el agua en tus hombros, tus ojos se cerraron con fuerza y ante la ansiedad del agua que te rodeaba decidiste concentrarte en algo más.
El sonido de Diego tomando grandes respiraciones fue lo que te distrajo.
Obligaste a que tus ojos se abrieran para ver su mano, la cual subía y bajaba conforme el ritmo de su propia respiración. Cuando menos lo pensaste ambos se vieron debajo del agua, la frialdad de esta misma rodeó todo tu cuerpo y tus oídos se envolvieron en el silencio de la oscuridad, una estática que te abrumaba y te obligaba a recordar cosas que deseabas olvidar. Tus brazos se apretaron y tus ojos se cerraron con fuerza intentando concentrarte en algún otro recuerdo, forzando a tu cabeza a llenarse de cualquier canción de cuna que tu hermana te cantó en el pasado.
Diego no dejó de nadar, la corriente golpeaba con tu piel y tu cuerpo se movía junto con su brusco nadar. Tus rodillas de vez en cuando golpeaban sus muslos ante sus movimientos provocando que su cuerpo se tensara ante el tacto repentino.
De todos modos, tú te dejabas llevar.
La incertidumbre de cuánto faltaba para salir de aquel lugar te obligó a abrir tus ojos observando a tu alrededor y contrario a la oscuridad que esperabas encontrar lo que te rodeaba eran algas brillantes, flora acuática que brillaba como todo lo que habitaba en este planeta. Los colores brillaban orgullosas por debajo del agua, iluminando las oscuras paredes que los rodeaban. Además de las criaturas doradas que nadaban a su alrededor brindándoles compañía.
No era habitual en ti dejarte llevar por tu curiosidad, sin embargo, estabas en una situacion crítica y la necesidad de olvidar te abrumaba. De forma inconsciente estiraste tu mano tocando uno de estos pecesillos provocando que estos mismos nadaran desesperados alrededor de ambos.
Una pequeña risa escapó de tus labios.
Tus brazos se desenredaron con cuidado aún insegura de la oscuridad.
Esta vez lo único que se aferraba a sus hombros eran tus dedos, mientras que de forma inútil tus pies daban pequeños pataleos intentando ayudarle y no hacerlo llevar todo tu peso encima. Pero, gracias a tu movimientos sentiste que un criatura alargada tocó tu muslo de forma repentina. Tu cabeza pensó en una serpiente que los acechaba listo para envenenarlos.
Tus manos apretaron con fuerza a sus hombros y sin dudarlo moviste tu mano con rapidez yendo a tu cadera donde descansaba la navaja que habías robado. Cuando tus dedos rodearon el mango de esta misma miraste hacia aquella serpiente, deteniendo tus acciones al ver como lo que pensabas era una serpiente en realidad se trataba de la cola de Diego que se movía junto a la corriente y con suvaidad comenzó a enrrollarse en tu muslo.
Alzaste una ceja confundida, con el pensamiento claro de que le incomodaba el contacto físico y sin embargo, aún así parecía que buscaba de forma inconsciente el consuelo del tacto.
Tus ojos miraron el costado de su rostro, notando sus orejas agachados ante la incomodidad de tu persona. Tomaste una gran bocanada de aire, desviando la mirada a otro lado para no incomodar aún más al pobre de Diego.
-----Debería ponerte un nombre ----- comenzaste a conversar para desviar la ansiedad de ambos ----. ¿Qué te parece "Carlos"?
Su rostro se contorsionó en una mueca de disgusto y aquello provocó que una pequeña carcajada abandonara tu boca. Carraspeaste volviendo a poner tu atención en alguna planta por ahí.
-----Bueno, lo admito es un nombre horrible.
Una sonrisa burlesca apareció en tu rostro y con un rostro lleno de diversión abriste la boca
----¿Michi...? Qué te parece.
Su mirada de desagrado volvió a golpearte lo cual, por supuesto, volvió a hacerte reír. Estabas a punto de volver a abrir la boca de no ser porque viste una luz a lo lejos y no habías captado cuánto tiempo llevaban debajo del agua.
Suponías que la máscara lo ayudaba.
Tus ojos lo observaron con curiosidad.
----¿Eres inmortal?, ¿tus papás eran peces? -----. Preguntaste burlona -----. Es increíble que aún puedas nadar, seguro tienes branquias por ahí, eh.
Diego te ignoró por completo dando a entender que por más que siguieras hablando no te prestaría atención por nada del mundo.
Decidiste llevar tu atención a cualquier otra cosa que no fuera la oscuridad que te rodeaba.
Tus ojos se distrajeron en los puntitos blancos que recorrían por toda la espalda del alien, incluso brillaban bajo el agua. Tus pensamientos impulsivos te decían que debías tocarlos y terminar con la curiosidad que te invadía acerca de entender si eran parecidos a los lunares o la varicela. Te obligaste a mantener tus manos quietas, porque tenías muy en claro que Diego no va a volver a dejar pasar la situación si volvías a tocarlo de forma inesperada y sin consentimiento. Cuando estabas por molestarlo de nuevo para distraerte te diste cuenta que ya habían salido de la oscuridad de la caverna y tus ojos lograron percibir la extensión del mar frente a ustedes. Por encima de sus cabezas la iluminación de un azul más claro que los llamaba a la libertad.
Sus largos brazos se movieron con mucha más brusquedad y desesperación hacia la superficie.
De forma inevitable moviste tus pies junto con él.
Tus manos se seguían aferrando a sus hombros y su cola aún seguía envuelta en tu muslo para brindarse compañía. Las burbujas comenzaban a escapar de su boca y cuando la luz del cielo ya estaba a unos escasos centímetros tu mano se estiró saliendo del mar y sintiendo la frescura del aire. Cuando fueron expulsados de las profundidades los rayos del sol golpearon tu cara o la mascarilla y aquello te hizo sonreír.
Al fin.
Después de tanto la ansiedad que te invadía por todo este tiempo desaparecía, pues el sonido de personas siguiendolas o el peligro de cualquier criatura se había alejado y ahora solo los rodeaba el sonido de la marea.
La libertad se sintió como un golpe de tranquilidad, una felicidad salvaje que te llenaba y esperabas expulsar. Cuando estabas a punto de festejar tu voz se quedó en tu garganta y tu atención fue al alien que te acompañaba, pues... Podías sentir cómo sus hombros estaban llenos de tensión y su cuerpo comenzaba a temblar bajo tu toque. Tu mirada intentó encontrar su rostro esperando que no estuviera convulsionando de estrés o algo por el estilo, sin embargo, eras incapaz de ver su expresión. Así que de forma impulsiva tu mano tomó su mentón obligando a su rostro a girarse y poder ver su cara.
Tus ojos lograron ver su expresión que exclamaba el más puro dolor.
De sus ojos escapaban lágrimas y sus ojeras se habían vuelto rojas.
Cuando sus pupilas se encontraron con tus iris, sollozos llenos de angustia escaparon de su boca provocando que tu corazón diera un vuelco, porque odiabas oír a la gente llorar. Apretaste los labios al entender que esta criatura gigante se quebraba entre tus brazos, estaba llorando en medio del inmenso mar mientras los rayos del sol le daban la bienvenida.
Si eres sincera no habías analizado la situación, no lo habías pensado, pero... Tú llevabas unos meses encerrada.
Él llevaba ahí años.
Podías notarlo en sus cicatrices, podías verlo en las manchas del suelo que ya eran parte de la celda, podías notarlo por su incomodidad a la presencia ajena.
Tus manos se movieron con lentitud, abrazándolo entre tus brazos con cuidado recargando tu cabeza en su nuca. Sentiste cómo sus dedos se aferraban con fuerza a tus antebrazos, podías oír como gorgojeaba contra el agua mientras sollozaba.
Tus piernas se movieron intentando ayudarlo a mantenerse a flote mientras él descargaba los sentimientos que estuvo guardando por todo ese tiempo que estuvo en confinamiento.
----Vamos, chico... Aún no acabamos ----- murmuraste suave ----. Debemos de ir a tierra firme, ¿Me entiendes? No te rompas aquí, solo un poco más.
Él negó mientras sus sollozos seguían saliendo sin reparo y en poco tiempo fuiste consciente de que su estado mental le estaba evitando mantenerse a flote y aquello los estaba hundiendo a ambos.
----Por favor, vamos. Aún no, no puedo mantenerte a flote por mi cuenta — intentaste hacerlo entrar en razón — aún no te rompas, solo un poco más —. Pediste mientras te aferrabas a su cuerpo, pataleando para mantenerte en la superficie. Tus manos lo obligaron a mirarte y tus pupilas se encontraron con esos iris dorados, obligando a tu tono de voz a ser firme ----. Te prometo que después estarás bien y podrás llorar y soltar todo, pero NO ahora. Te necesito fuerte, muy fuerte.
Abrió y cerró su boca sin dejar de lagrimear mientras su labio era mordido esperando retener los sollozos. Él asintió limpiando sus lágrimas con sus dedos temblorosos, comenzando a patalear en alguna dirección para llegar a un lugar seguro.
----Txur txe'lan ----- murmuró provocando que lo miraras extrañada.
Él volvió a asentir sin dejar de murmurar aquella frase por lo bajo como un mantra de apoyo.
Tú asentiste sin entender realmente lo que quieren decir aquella palabras que salen de forma repetitiva de su boca.
Además aún tenías la sorpresa de que este mencionara palabras claras que podías oír.
-----Si, si "tujur selan" ----- aprobaste repitiendo lo que él decía -----. Así es, no te rindas. Vamos, tujur selan.
Él asintió comenzando a nadar mientras que de su boca salían palabras que no entendías.
---Txur txe'lan.
Tú hiciste una mueca de frustración porque realmente estaban a la deriva y no sabías dónde habría tierra firme, hasta que recordaste que salieron de una caverna.
-----¡Espera!— exclamaste mientras movías su cuerpo de forma brusca — ¡Atrás, vayamos atrás! ¡puede haber tierra firme y de ahí será más fácil!
El na'vi escuchó.
Realmente oyó tus palabras y nadó de dónde vinieron.
Después de un largo tiempo donde no estabas segura de si encontrarían algo o si él resistiría nadar por tantas horas encontraron algo.
Tal vez fue un milagro de Dios o el destino que ya estaba teniendo clemencia por el pobre Diego y le brindaba paz mostrando a la distancia un trozo de tierra firme. De forma inevitable reíste meneando sus hombros para que el alien nadara más rápido y cuando finalmente tus pies tocaron la orilla, casi besabas la arena. Festejaste en grande casi dispuesta a bailar de no ser porque escuchaste esos sollozos de antes, sollozos llenos de dolor y toda la angustia que acumuló todos estos años.
Tus iris se concentraron en tu antiguo compañero de celda.
Reía.
Reía mientras lloraba desconsolado.
Sus manos apretaban la arena debajo suyo y sus lágrimas humedecían la arena bajo sus rodillas.
Sin dejar de mirarlo te sentaste a su lado con suavidad intentando no asustarlo con tu presencia.
Recargaste tus codos en tus rodillas esperando a que él lograra tranquilizarse. Tus ojos se concentraron en la arena porque el sonido del mar no te agrada. Además del sonido de las olas, lo acompañaban los sollozos desgarradores de Diego, quien parecía querer rasgar su garganta para olvidar el dolor en su pecho.
Lo dejaste ser.
Hiciste figuras en la arena con uno de tus dedos para distraerte, estuviste así por unos segundos hasta que de forma repentina su mano estaba tomando con fuerza la tuya.
Tu rostro se giró encontrándose con su figura encorvada. Su rostro estaba oculto entre sus piernas y su cola se enredaba con fuerza su propio muslo, tus ojos lograron percibir con mayor claridad todas su cicatricez en la espalda.
Todos los años de sufrimientos acumulados en cicatrices.
Sus hombros temblaban mientras que lo único que escapaba de aquel pequeño refugio que él mismo había creado con su cuerpo era su mano, que se estiraba en tu dirección aferrándose a lo único que podia sostenerlo... Lo que casualmente, eras tú.
Nunca fuiste buena consolando a las personas. No estabas segura de cómo reaccionar o que palabras expresar. Aunque con él era claro... Solo guarda silencio y deja que se rompa sin ser juzgado.
Así que... A pesar de tu desconfianza lo dejaste brindarse apoyo en tu tacto. Sus manos temblorosas se aferraban a tu pequeña mano. Apretaste el agarre intentando expresar que no te molestaba.
Despues lo único que hiciste fue girar tu rostro para brindarle privacidad .
Él siguió llorando y estabas segura de que pasaría toda la noche llorando.
Más no hiciste nada por apresuralo.
Te quedaste ahí... Esperando paciente.
•●•●•●•●•●●•●●•
#artists on tumblr#loak headcanons#loak smut#loak sully#loak x reader#avatar loak#avatar x fem reader#james cameron avatar#avatar cameron#avatar the way of water#lo'ak sully#lo'ak te suli tsyeyk'itan#lo'ak x reader#lo'ak avatar#neteyam sully
12 notes
·
View notes
Text
Han pasado cuatro horas desde que el caos comenzó, y ROSEWOOD está completamente sumida en la desesperación. El sonido de los gritos y los pasos tambaleantes de los infectados resuenan por todas las calles. El aire está pesado, cargado de humo y miedo. A pesar de que la horda ha comenzado a dispersarse por las calles, el peligro sigue siendo inminente. Los sobrevivientes se aferran a lo que pueden: unos buscan refugio, otros sobreviven en la incertidumbre, y algunos han decidido tomar el control de la situación.
—¡A la comisaría! ¡¡A la comisaría!! —la voz de Aiden resuena, desesperada, atravesando el miedo que inunda el vecindario.
Ha corrido de un lado a otro, buscando desesperadamente una salida, y finalmente ha encontrado algo a lo que aferrarse. La comisaría. Un lugar que, aunque vacío y probablemente en ruinas, ofrece algo de seguridad en este desastre. El tono de Aiden está lleno de urgencia y las pocas personas que aún quedan en las calles lo siguen, empujadas por la promesa de refugio. No hay tiempo que perder. La comisaría es el único lugar que parece no estar completamente rodeado por los infectados, y eso es todo lo que necesitan para seguir adelante.
Mientras tanto en MAPLEWOOD Luisa toma la delantera.
—¡Vamos a la alcaldía! ¡Rápido, hay que refugiarnos ahí antes de que sea tarde!
La alcaldía está a unas cuadras, y aunque no es el refugio perfecto, es lo suficientemente cerca y lo suficientemente segura como para brindarles una oportunidad. La multitud la escucha sin dudar. Luisa ha sido siempre una persona práctica, y no hay tiempo para temores innecesarios. El pánico sigue desbordando las calles, pero su liderazgo es lo que los mantiene en movimiento. En este mundo roto, su dirección es un faro en la oscuridad.
En OAKWOOD Juliet no pierde tiempo. Observa a su alrededor con una calma desconcertante. No se deja llevar por el pánico; sabe exactamente lo que deben hacer.
—¡A la farmacia! —ordena, con la misma determinación que siempre la ha caracterizado.—Necesitamos suministros. No podemos quedarnos sin medicinas ahora.
Con la misma firmeza con la que siempre organiza cualquier situación, Juliet avanza sin titubear. La farmacia es un objetivo claro, y aunque hay un riesgo, quedarse sin medicamentos sería mucho peor. El grupo la sigue, con algunos aún dudando, pero la mayoría confiando en su juicio. Juliet ha estado en situaciones peores, y siempre ha sabido cómo hacer lo necesario para sobrevivir.
En BLOOMWOOD Zohan se alza como un líder inesperado.
—¡Escúchenme! —grita, su voz fuerte y autoritaria.— Vamos al supermercado, ahí encontraremos lo que necesitamos, no hay tiempo que perder.
En medio del caos, el supermercado es su objetivo, aunque la entrada a ese lugar está llena de incógnitas. Nadie sabe qué hay dentro, pero lo que sí saben es que no pueden seguir adelante sin recursos. El supermercado ofrece lo que necesitan para seguir adelante: comida, agua, herramientas, y lo más importante en este momento, algo que les permita durar otro día. Zohan sabe que es una jugada arriesgada, pero no tiene otra opción. Su voz es la que empuja a los demás a moverse, a avanzar a pesar de las dudas.
Los helicópteros sobrevolando la ciudad comienzan a ser una presencia constante. Sus luces brillan en la oscuridad, cegando a los infectados, desorientándolos momentáneamente. Pero esta distracción solo dura unos segundos. Mientras los helicópteros giran sobre la ciudad, un mensaje grabado comienza a sonar a través de los altavoces:
—Atención a todos los civiles en la zona. Se procederá con el aislamiento del pueblo mientras se controla el brote de infección. Les pedimos que no intenten escapar, el perímetro está sellado. La ayuda está en camino.
El mensaje se corta abruptamente, y por un momento, todo queda en silencio. Nadie sabe qué hacer con esa información. ¿Cuarentena? ¿Una solución drástica para un brote incontrolable? La sensación de desesperanza se extiende por las calles mientras los residentes intentan refugiarse del peligro.
𝗔𝗖𝗟𝗔𝗥𝗔𝗖𝗜𝗢𝗡𝗘𝗦: Todos los personajes escucharon el mensaje del helicóptero. El pueblo se encuentra sellado y en cuarentena mientras el gobierno se encarga de los infectados. No pueden salir del pueblo.
Son libres de continuar con sus convos actuales, dar saltos en el tiempo o abrir starters públicos para avanzar y enfocarse en esta nueva intervención. Sin embargo se debe respetar el solo interactuar con su mismo vecindario.
Les pedimos por favor responder esta encuesta como parte del desenlace de la actividad. Tienen hasta el último día de la misma para responder. Los usuarios en hiatus y semi hiatus también deben responderla.
17 notes
·
View notes
Text
❃ 𝙱𝙰𝙸𝙻𝙰𝙽𝙳𝙾 𝙴𝙽𝚃𝚁𝙴 𝙻𝙾𝙱𝙾𝚂 - 𝙲𝙰𝙿Í𝚃𝚄𝙻𝙾 3 ❃


» Temática: SKZ híbridos x Oc (Lis) » Género: Poly, fantasía, OMEGAVERSE » Warnings: Fluff, smut con historia, angst, tensión sexual, sexo, degradación, dinámica A/B/O explícita, dom/sub, sado, amor, entre otros. » Warning de CAPÍTULO: Menciones a comida, menciones a inseguridad física. Si me dejo algo me lo decis. » Tipo: Serie. » Palabras: 3.630.
» Masterlist « | Anterior | Capítulo 4
Al despertar al día siguiente, no encontró a Seungmin en la cama con ella.
Intentó sofocar el absurdo sentimiento de abandono que empezaba a acuciar su mente estirándose y bostezando. Había dormido raro. Aunque al principio de la noche lo había pasado genial en brazos del vocalista, ahora notaba el cuello tenso y contracturado, y el cuerpo entumecido. No se había cambiado las ropas de calle y para su horror estas estaban arrugadas de mala manera.
Emitió un gruñido exasperado y buscó una muda limpia y, con ellas en la mano, cruzó el pasillo hacia el baño. El agua le relajó los músculos y le calmó la mente. El vapor le destapó las fosas nasales y le aplacó la creciente ansiedad de un trabajo para el que no estaba mentalmente preparada. Al salir, planteó mirarse al espejo, pero se contuvo. No quería verse, no quería ver su reflejo en él.
No sabía realmente si tenía algo como una dismorfia corporal. Era un tema serio desde el maltrato sufrido en casa que no había hablado ni con Seungmin. Cada vez que se miraba en un espejo, solo veía defectos. Odiaba su cara, odiaba su pelo. Odiaba su pecho, odiaba cada parte de su ser incluso solo pensando en ello. Y el único que la había aceptado por quien era, con sus —escasas— virtudes y —crecientes— defectos desapareció de su vida al acabar el instituto.
Ahora que lo había reencontrado y parecía que todo seguía igual entre ellos, ¿podría cambiar también la percepción que tenía de sí misma?
La suerte no estaba de su lado hoy tampoco. Al intentar llegar a por la toalla se dio cuenta de que no había traído ninguna. Se acercó a la puerta, escrutando el exterior con ojos atemorizados. Una opción era correr a por ella a la habitación y volver a recoger sus cosas una vez seca. ¿Qué podría salir mal?
Sin embargo, un movimiento al pie de las escaleras la clavó en el sitio y cuando vio a uno de los chicos subir, tuvo que contenerse para no soltar un improperio. En fin, tenía otra opción un poco más... violenta.
— ¿Hola? —dijo con un hilo de voz.
La figura se detuvo y se dio la vuelta. Minho. De TODAS las personas en la casa tenía que ser él. El chico alzó las cejas y se acercó a la rejilla de la puerta, curioso.
— ¿Sí?
— Eh... Verás... —bajó la cabeza, ruborizada—. Me he dejado la toalla. Podrías... Si no es molestia... Por favor... ¿Traerme una?
Hubo un silencio prolongado. Un silencio en el que Lis empezó a tiritar bajo la penetrante mirada del beta. Vio cómo tragaba saliva lentamente y ladeaba la cabeza con una expresión nueva. Casi como si se estuviera... divirtiendo, y algo más...
— ¿Dónde? —preguntó de improviso.
Lis casi se olvidó de lo que le había pedido.
— ¿Qué?
— Que dónde están tus toallas.
— Ah, eh... —se rascó la nuca, nerviosa—. En el armario. Segundo cajón.
Minho no dijo nada y Lis cerró los ojos. La cosa no podía ir a peor.
O sí.
— ¡Los supresores! —exclamó, dándose cuenta de que estaban en ese mismo cajón, justo al lado de las toallas.
Por favor, que no los viera. No estaba segura de poder soportar las preguntas que recibiría al respecto y no estaba preparada para ello. Al cabo de un rato que le pareció eterno, Minho asomó una mano por la rejilla de la puerta y le tendió una de las toallas color caoba que había encontrado. La chica le buscó los ojos, alterada.
— Gracias...
— No hay de qué.
— Y... —se mordió el labio—. No has visto nada más de allí, ¿no?
Una sombra le cruzó el rostro al híbrido, tan breve y tan rápida que Lis creyó que se lo había imaginado. Lo vio dudar, hasta que por fin se puso las manos en los bolsillos y sonrió con sorna.
— Demasiadas toallas. —fue lo único que dijo antes de marcharse.
La joven se arropó en la toalla (aunque ahora le era bastante inútil, puesto que casi estaba seca), y suspiró aliviada. No se había fijado, menos mal. Había estado a punto de poner en el ojo de la tormenta su tapadera.
Minho los había visto, por supuesto. No era tan tonto como para no reparar en las cajitas blancas con prospecto de farmacia. Al principio frunció el ceño, confuso. ¿Por qué tendría una humana esas pastillas? Creyó que sería como con los preservativos: Siempre había que tener uno en la billetera por si el otro se los olvidaba, pero descartó esa opción. Solo llevaba un día en aquella casa y no podía hacer asunciones de una persona que no conocía.
Le echó un vistazo a la habitación de Jisung, donde, por el momento, dormía entre los brazos de Hyunjin. Este levantó la cabeza un segundo y asintió, viendo en él una maraña de cabello húmedo y labios al rojo vivo.
— ¿Cuándo paró? —susurró, no queriendo despertarlo.
— Hace unos cinco minutos. —le contestó el chico con voz ronca. Estaba empezando a cansarse, su pecho subía y bajaba rápidamente. Hasta el más insaciable tiene que descansar de un poco—. En última instancia quería verte.
Minho asintió.
— Después de desayunar le traeré algo y me quedaré con él. Así podrás parar unas horas.
— Gracias.
Cerró la puerta y siguió su camino. El tema de las pastillas seguía manteniendo su mente ocupada. Iba a descubrir el por qué. No solía ser un cotilla, pero últimamente estaba muy aburrido. Y eso era peligroso para todos. Cuando estaba así necesitaba estímulos externos, ya fuera encontrándolos en el cuerpo de los demás miembros, o resolviendo enigmas.
Y por fin había encontrado uno que valía la pena investigar. Solo esperaba que no le decepcionara el resultado. ¿Sabría Seungmin, su amigo de la infancia, lo que ocurría?
Cuando Lis bajó con el pelo mojado y la camisa blanca de cuello alto, ya había movimiento en el comedor. Minho terminaba de hacer el desayuno de algunos miembros, mientras que Felix y I.N comían cereales charlando animadamente. Changbin tenía un plátano en la mano y el mando a distancia de la televisión en la otra haciendo zapping, distraído.
Seungmin terminaba un bol de arroz que debería haber sido el acompañamiento de lo que fuera que estuviera cocinando el segundo mayor, pero no había tenido la paciencia necesaria para esperar.
El estómago de la muchacha gruñó como el motor de un coche, llamando la atención de los presentes. En cuanto la vio, Seungmin se acercó a ella y Felix lo secundó con una sonrisa plasmada en la cara que le iluminó las cientos de pecas esparcidas por sus mejillas como estrellas.
— ¿Has dormido bien? —quiso saber el primero.
— No había mucho polvo, ¿verdad? —preguntó el segundo—. Lo limpiamos todo el día anterior.
— Qué va, todo es perfecto, muchas gracias. La habitación es genial, el cochón es cómodo y me encanta la vista desde la ventana. —miró a todas partes, no encontrando al que faltaba—. ¿Y Chris?
— Viene ahora. —dijo I.N con la boca llena de cereales—. Está con Jung Han recogiendo los papeles del contrato.
Como si los hubieran invocado, la puerta de la calle se abrió y de él emergió un Chan con gorra negra y el que hasta ahora había sido su mánager, los dos charlando animadamente. Llevaba una camisa blanca que le hacía parecer incluso más ancho de hombros de lo que era. En cuanto los vio reunidos en el comedor, sonrió.
— Genial. Esto facilita las cosas. Lis, ¿puedes venir un segundo con nosotros a mi despacho? Vamos a empezar con el contrato. —dijo, animado.
— Creía que quien se encargaba de estos asuntos era el propio PD-nim. —lo miró, confusa, refiriéndose a Park Jin Young.
— Por lo general, sí. Pero ahora mismo está atendiendo unos premios en Busán, así que me ha delegado el trabajo. Te aseguro de que esto es completamente legal y los papeles irán a su oficina en cuanto vuelva. —levantó el contrato al aire.
Los tres ingresaron en el pequeño despacho, se sentaron en las sillas y Lis tuvo todo el tiempo del mundo para leer con atención cada cláusula. Pasando por alto la suma de dinero que iba a recibir —eran 25.000.000 wons en vez de 20.000.000 y casi le da un infarto—, reparó en una específica.
"...no tendrá la obligación de participar en las actividades de apareamiento, así como la persona contratada no podrá obligar a nadie a aceptarla en dichas actividades."
Lis enrojeció recordando lo que había pasado la noche anterior. No es que nadie la hubiera forzado a besar a Hyunjin, pero... No, no iba a comentarlo. Estaba fuera de lugar. Se mordió el labio y firmó. Al terminar, Jung Han lo metió en una carpeta que tenía bajo el brazo y se pusieron en pie.
— Bien, ya está todo. —una vez de vuelta al salón y encarándose a la puerta, el ex mánager parecía reacio a despedirse de ellos. Chan le dio un apretón de manos al más estilo occidental, que derivó en un abrazo de oso. El aroma de ambos hombres se entremezclaba en una profunda emoción de tristeza, junto a la de los demás. Sin embargo, Lis no dijo nada.
Se sentía una extraña en una manada que no era la suya y que no creía que nunca lo fuera. Tras la marcha del mayor, algunos ojos se volvieron hacia ella. Minho ya no estaba. En su lugar, más apartado del grupo había la última persona que se esperaba encontrar. Hyunjin, tomándose un zumito de naranja con la mirada perdida, el pelo mojado y las mejillas rojas.
En el momento en que sus ojos se encontraron, el chico desvió la vista, incómodo. Oh, sí. Recordaba demasiado bien lo que había hecho.
Y lo peor de es que, ahora que la había visto, sabía que lo volvería a hacer sin dudar.
Horarios, vuelos, contactos, números de teléfono, Excel... Ser mánager era peor que ser secretaria de Samsung.
Los chicos tenían concierto y no regresarían hasta dentro de cuatro días al tratarse de Japón. Jisung y Hyunjin habían detenido las actividades durante un tiempo, uno para recuperarse y el otro para cuidar del celo del primero. Con un poco de suerte, a la vuelta estaría ya recuperado y haciendo vida normal.
Lis se encontraba en su cuarto con la cabeza metida entre varias libretas, el portátil abierto con una tabla de números y letras y el cerebro frito. Vestía una sudadera ancha de color vino, así como un recogido alto y enredado.
— No sé por qué no me muero ya. —gimió, cansada. Eran las doce de la noche.
Hacer que coincidieran los horarios de actividades de ocho personas era un trabajo casi suicida. En varias ocasiones había tenido que llamar al ex mánager, presa del pánico, sin mucha idea de cómo narices reservar cuatro habitaciones en el hotel más lujoso de Seúl, ni de qué manera pedir un coche con las lunas tintadas a fin de entrar en el garaje de la MCountdown en unas semanas.
Por no hablar de que, una vez volvieran tenían que hablar de los planes de comeback, y eso comportaba la realización de un nuevo horario de ensayos, las interminables comidas que debía solicitar horas antes de que los chicos subieran a escenario, organizar el equipo de maquillaje y el de estilismo y, no nos olvidemos de los más importante, pillar los vuelos de los miembros que iban a ir a París en primavera poco después.
Dio un cabezazo contra el teclado. Solo llevaba siete horas frente a la pantalla, aunque siete horas sin hacer otra cosa. Como era novata, Chan había procurado encargarse de las actividades de Japón.
Suspiró, poniéndose en pie. Era hora de al menos, cenar.
La nevera estaba llena a reventar; no le fue complicado encontrar algo que echarse a la boca. Minho no había dicho directamente que le había hecho bibimbap el día anterior y que lo había dejado en la nevera por si tenía hambre, sino que la cosa había ido algo así como: "Nos hemos olvidado una porción de bibimbap en la primera bandeja del frigorífico. Cuando regresemos estará malo. Haz lo que quieras con él, pero limpia la fiambrera después."
Llevaba un par de días allí y ya entendía más o menos cómo eran los chicos bajo su cuidado. Minho pretendía que nada ni nadie le importaba, aunque en realidad siempre tenía un ojo puesto en las necesidades de los demás. Bangchan era algo parecido, pero por activo y por pasivo se preocupaba de todo el mundo más que de sí mismo.
Felix era un sol. Antes de irse le dijo que si necesitaba algo tenía la tarjeta negra de la empresa y le proporcionó todos los teléfonos del grupo. Changbin alegraba la estancia solo con su presencia, y se sentía a salvo con él siempre que aparecía por alguna esquina. I.N fue el primero en despertarse. Pese a que había cierta distancia entre los dos se sentó en el sofá junto a ella e intentó iniciar una conversación que, curiosamente, fue mejor de lo que esperaba.
Y eso que, a los coreanos, charlar sin un motivo no es que les apasionara, pero recibió sus intentos como una manera de acercarse más a su nueva mánager y aprender de su cultura. Lis no tenía ni idea de lo que le estaba por venir con él.
Seungmin... Seungmin despertaba en su pecho todas las emociones contenidas en su interior que con tanto ahínco había querido suprimir. Por una parte fue agradable tenerlo de vuelta, rememorar los días pasados en el balcón y dormir con él... Pero hasta ahí. Varios años después, eran dos extraños con la nostalgia de los recuerdos bailando en sus corazones.
Sin contar que tenía siete maravillosos compañeros, amigos y parejas a la vez. Una manada cerrada en el que no tendría cabida más que para ser una miembro platónica. Lis resopló contra la cucharada de bibimbap caliente que seguía sosteniendo delante de sus narices.
No tenía que afectarle así. Apenas los conocía de dos días.
Antes de lograr meterse la cucharada en la boca, la puerta de la cocina se abrió y Lis dio un respingo. Hyunjin entró a paso lento y se detuvo al verla sentada en la mesa. Como siempre pasa en estas situaciones, el silencio se cernió sobre sus cabezas, y el arroz se resbaló de la cuchara, acabando en la mesa.
Esta vez, Hyunjin iba vestido, más o menos. Tenía el pelo mojado, con una toalla rodeándole el cuello y la camisa blanca tres tallas más grande que él pegada a su abdomen por encima de los pantalones holgados.
De pronto, el chico soltó un sonido parecido a una risa por lo bajo, cortando así el contacto visual. Se giró, abrió la nevera y agarró una botella de agua. Estaba sediento. Lis por su parte no sabía qué decir, era una situación bochornosa. Le sobresaltó el sonido de la silla siendo apartada con un crujido metálico nada agradable. Reparó en cómo Hyunjin se desplomaba en la silla perezosamente, en la parte de la izquierda de la mesa, cerca de ella.
Tiró la cabeza hacia atrás y tragó saliva, exponiendo su cuello. Dios, era condenadamente atractivo, demasiado incluso para ser real. ¿Se trataba de un personaje anime y no se había dado cuenta? Cuando volvió a mirarlo a los ojos, vio que este también la observaba con una sonrisa cansada.
— ¿Qué? ¿Disfrutando de las vistas? —dijo con la voz ronca.
Ah, y al parecer estaba bastante pagado de sí mismo.
— Si hubiera algo que ver te diría que sí. —mintió, roja como un tomate.
En vez de enfadarse Hyunjin soltó una risotada, rompiendo la fachada de tipo duro y sexy. A decir verdad, tenía una sonrisa preciosa. Su aroma le transmitía una sensación de calma absoluta.
— Esa ha sido buena, te lo admito. —puso la barbilla contra la mesa y cerró los ojos—. Estoy cansado, jefa.
— No... No soy tu jefa. —el sonrojo se hizo más profundo, uno del que Hyunjin por supuesto, se había percatado.
— ¿Qué serás entonces? Déjame pensar. —se inclinó, juguetón. El olor a sal marina y chocolate se le metió en el paladar y contuvo un jadeo cuando su loba comenzó a despertarse—. ¿Líder? ¿Luna? ¿Reina? ¿Princesa? —arrastró la última palabra, degustándola en el paladar. Sí, esa era la adecuada. Ya que Seungmin parecía tenerla en tan alta estima, se merecía un buen nominativo.
Lis negó con la cabeza y fue a abrir la nevera.
— ¿Has comido? —preguntó al chico.
Hyunjin negó, aceptando el hecho de que lo había ignorado. Sin embargo, ya no había vuelta atrás: El sobrenombre estaba escogido.
— Solo agua. —añadió.
— ¿Qué te apetece? No soy demasiado habilidosa en la cocina, pero algo puedo hacer. He visto carne en el congelador y conozco un plato de mi tierra que puede que os guste.
— "¿Os?" —puntualizó.
Lis lo miró.
— A ti y a Han. Me imagino que estará hambriento. El sexo llena, pero no de la manera que el cuerpo necesita. —empezó a sacar cosas y a prepararlas.
— Pero, ¿no te caigo mal?
Ahora sí que la había dejado clavada en el sitio.
— ¿Qué? ¿Por qué tendrías que caerme mal?
— Ayer noche. El beso. Lo recuerdo todo, aunque es como ver a través de un televisor. Estaba, pero no estaba consciente. —Se le veía afectado de verdad. Supongo que ni él mismo había querido hacerlo. Dejando el tema del híbrido desencadenado a parte... ¿quién en su sano juicio querría besarla?
— Ah, eso. —siguió con su tarea con la cabeza gacha—. No fue nada, tranquilo. No te lo tengo en cuenta. Fue el momento equivocado y la persona equivocada. Si Seungmin hubiera venido unos segundos antes que yo, seguramente tú...
— Habría escogido besarte antes a ti que a él. —se sinceró, para sorpresa de la muchacha—. ¿Sabes? Desde que te vi, supe que había algo... Algo diferente. No es el simple hecho de que seas humana. No, hay algo más.
Lis se tensó. A pesar de sus esfuerzos por ocultar su naturaleza, ¿seguía siendo sencillo descubrirla? ¿Qué le fallaba?
— No hay nada de genial. Solo soy, MUY humana.
— Puede que sea eso, en realidad. —continuó Hyunjin, moviendo la botella de una mano a otra—. Puede que tu humanidad sea lo que me atraiga. Soy casi como tú.
— ¿Cómo yo?
Hyunjin inclinó la cabeza y se relamió los labios, pensando. ¿Podía dejar de hacer eso, por favor? Lo único en lo que podía pensar era en mordérselos.
— Eres nuestra mánager y creo que mereces saberlo. —inspiró profundamente antes de soltarlo—. Soy un omega sin órganos femeninos.
— ¿Perdón? ¿Te importaría repetir eso? —la cara de Lis era de estupefacción. ¿Un omega sin genitales femeninos ocultos? ¿Eso no lo convertía en beta o en alfa? No obstante, Hyunjin le dio la respuesta que no esperaba.
— Nací omega, sí, pero con un defecto genético. Impide que pueda engendrar... Y, por mi experiencia con los chicos, también de encintar a nadie. Soy estéril, a efectos prácticos. ¿A que es útil para ayudar en el celo de los demás? —sonrió, fingiendo un orgullo que no le llegó a los ojos.
— Y aun así tienes celo, ¿no? Los demás me han hablado de tus... fuertes instintos. —carraspeó, incómoda.
— Sí, pero estoy relegado a segundo plano, por detrás de cualquier otro. —bajó la cabeza y cuando la volvió a subir juraría que tenía los ojos llorosos—. Incluso por detrás de ti. La empresa me tiene en el punto de mira desde que lo saben. Un movimiento en falso, un escándalo de más y estoy fuera de la manada si así lo quiere Park Jin Young.
Tras esas palabras, Lis siguió removiendo la comida con gesto serio. Hyunjin parpadeó un par de veces antes de decir, ansioso:
— ¿En qué piensas?
La chica suspiró, tranquila. Ahora entendía el trabajo de un mánager. No era únicamente concertar citas y comprar vuelos. Se trataba de proteger a esas personitas que, de una forma u otra, se estaban colando por un resquicio de su corazón. Empezando por el chico rubio que con el que compartía la cocina en esos momentos.
— En que no vas irte a ninguna parte. —le contestó, segura—. No mientras yo esté aquí. Abre la boca, a ver qué te parece. —sostuvo la cuchara de madera y sopló un par de veces antes de tendérsela.
Hyunjin, sorprendido más por las palabras de su nueva mánager que de la comida, no dejó de taladrarla con la mirada hasta tragárselo todo. Un sentimiento cálido se le había alojado en el pecho. Se sentía protegido una vez más.
Puede que la humana que tenía delante no fuera de su manada, pero sabía con certeza que, si hubiera nacido híbrida, la cortejaría hasta que aceptara ser la novena miembro de Stray Kids.
Sin bailar y esas cosas de famosos, por supuesto.
TAGLIST: @hwangrfrnd
© LUNEARTA, 2024. 𝘕𝘰 𝘦𝘴𝘵á 𝘱𝘦𝘳𝘮𝘪𝘵𝘪𝘥𝘢 𝘭𝘢 𝘤𝘰𝘱𝘪𝘢 𝘵𝘰𝘵𝘢𝘭 𝘰 𝘱𝘢𝘳𝘤𝘪𝘢𝘭 𝘥𝘦 𝘤𝘶𝘢𝘭𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘢 𝘥𝘦 𝘮𝘪𝘴 𝘰𝘣𝘳𝘢𝘴 𝘦𝘯 𝘯𝘪𝘯𝘨𝘶𝘯𝘢 𝘱𝘭𝘢𝘵𝘢𝘧𝘰𝘳𝘮𝘢.
#hyunjin#lee felix#lee yongbok#skz stay#skz x reader#skz x oc#skz#skz fic#skz fanfic#skz fluff#skz felix#stray kids#changbin#lee know#han jisung#seungmin#bangchan smut#bang chan#skz ot8#stray kids omegaverse#omegaverse#omegaverse au#abo
17 notes
·
View notes
Text
Otra vez volvimos a coincidir, tus ojos sobre los míos decían más de lo que querias revelar, en esos ojos oscuros y fríos algo había cambiado, la pasión ya no era lo que los dominaba. Había algo más, pese a la incertidumbre, podría describirse como ternura, no lo sé, pero acostarnos y abrazarnos toda la noche mientras dormimos fue tan mágico. Te despertaste y al mirarme solo me abrazaste fuerte, y me sentí tan segura entre tus brazos, tus mejillas junto a las mías como magnetos que se atraían, pero llegó el momento, el momento de irte y justo junto al umbral de la puerta te volviste a mirarme, me abrazaste tiernamente y besaste mi frente, acompañado con un beso en mis labios. Está despedida ni yo la hubiese idealizado tan perfecta y vibrante, mi alma sigue vibrando por ti, soy fuego cerca de ti y aunque algunas veces me queme, jamás me acercaría al agua.
12 notes
·
View notes
Text
La Comisión Técnica del Agua reclama diálogo previo para abordar las reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura
La Comisión Técnica de la Comisión Provincial del Agua se ha reunido este mediodía en la Diputación de Alicante para abordar la propuesta de revisión de las reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura y poner sobre la mesa diversos planteamientos para su consideración. El presidente de la Diputación de Alicante, Toni Pérez, acompañado por la vicepresidenta primera y diputada de Ciclo…

View On WordPress
0 notes
Text
intervención #003⠀⠀⠀⠀`⠀⠀⠀⠀entre la mentira y la muerte.
📼⠀⠀archivo de video⠀⠀⟋⠀⠀interrogatorio a katerina bernard. ( @rhintervenciones )
Se remueve incómoda en su silla y se acerca una mano hasta los labios. Los vendajes cubriendo sus palmas no son obstáculo para que mordisquee con nerviosismo los bordes de sus uñas; un mal hábito al que regresa cada vez que alguna situación la sobrepasa. Usualmente controlaría mejor sus emociones y no se mostraría tan afectada frente a las personas, pero ahora mismo no puede evitarlo. Sabe que el oficial de policía que tiene delante piensa que estuvo involucrada en el asesinato de Astor. Quizá incluso ya tienen algo para inculparla y está allí solo para que puedan cumplir con el protocolo sin levantar sospechas.
¿Cuál es tu nombre completo? ¿A qué te dedicas?
El tono de voz masculino la estremece y obliga a abrazarse a sí misma, refugiándose de esos ojos que se posan acusatorios sobre ella.
‘ Ina— Katerina Bernard, ’ responde en voz baja, y el hombre le pide con voz severa que se repita. ‘ Katerina Bernard. ’ Esta vez su voz se oye mejor y menos temblorosa, pero no porque se sienta segura en ese ambiente. ‘ Trabajo en la floristería Fleur D’Or, solo me encargo de vender las flores y nada más. ’
Se pregunta si aclarar de más le jugará en contra o no, pero decide no explayarse mucho donde no sea necesario. Además, sería una mentira decir que le gusta estar allí encerrada cual criminal.
¿Tu familia es miembro del Raven's Heart Club?
Es imposible ocultar la mueca de disgusto que aparece en su rostro ante la pregunta, mas rápidamente intenta disimularla tanto como es posible. Tose un poco y, aclarándose la garganta, se estira en busca del vaso de agua que cordialmente le ofrecieron al llegar.
‘ No, ’ responde al fin, suspirando. ‘ Era mi primera vez en el club también. ’
Agregaría que algunos de sus hermanos trabajan allí, pero prefiere dejarlos fuera de todo porque no estuvieron involucrados de ninguna forma. ¿Por qué querría ponerles en el radar de la policía? Nunca los expondría de esa manera.
¿A qué se dedica tu familia?
Estira las mangas de su abrigo hasta cubrirse las manos con ellas y después baja la mirada hasta las mismas.
‘ Mis padres estaban a cargo de La Casa Hogar hasta que la cerraron. ’ Se escucha un poco de remordimiento en su voz al mencionarlo. ‘ Ahora... Ahora no hay nada fijo a lo que se dediquen. Mis hermanes tienen trabajos diferentes, nos ganamos la vida como podemos. ’
Recordar las injusticias que tuvo que atravesar su familia siempre le molestará. Junto a sus hermanes se criaron en el hogar y conocían a les niñes que allí estaban también, así que la perdida del mismo fue un golpe bajo para todes.
¿Por qué aceptaste la invitación a la fiesta?
Se encoge de hombros. Aceptó porque no le quedó de otra; además, podía ver el entusiasmo en algunes de sus hermanes y no iba a ser ella quien lo arruinara, por mucho que no le gustase la idea de asistir.
‘ ¿No es de mala educación rechazar una invitación así? ’ pregunta de regreso, repitiendo el gesto al alzar uno de sus hombros. ‘ Solo acepté y ya, no lo pensé en profundidad. ’
Debe ser la primera mentira que pronuncia frente al hombre, pero no es tan grave como para causarle problemas, ¿no?
¿Conocías bien a Astor Caldwell? ¿Cruzaste alguna palabra con él en la fiesta?
‘ Solo por su popularidad en el pueblo, nunca me crucé con él en ningún lado. ’
Tampoco hizo el intento de conocerlo mejor; prefería tener a ese tipo de gente lejos, especialmente a sabiendas de que se aprovechan de los que menos tienen para favorecerse a ellos mismos. Superficialmente, su conocimiento por Caldwell era bastante, pero nada más. Ni siquiera puede confirmar si el mismo era real o solo un prejuicio que se armó en base a todo lo ocurrido en el pasado.
‘ No sabía que estaba presente en la fiesta. Creí que era de esos que organizaban algo, pero luego permanecía en las sombras... Como Gatsby... Yo qué sé, ’ susurra al final, volviendo a bajar la vista.
¿Dónde estabas cuándo ocurrió el apagón? ¿Hay alguien que pueda corroborar esto?
‘ Con mis hermanes, ’ recuerda. O hace el intento de. ‘ Estábamos... Estábamos juntes hasta que les perdí de vista— N-No podía ver bien en la oscuridad, ’ le explica, sintiendo cómo los nervios vuelven a ella una vez más.
¿Encontrarían sospechoso que se haya apartado del resto o le creerían que fue por accidente?
‘ C-Creo que me choqué con alguien en el camino y de ahí quedé apartada de elles. Me dijeron que no me separe y... ’ Ahora pueden comprobar por qué era recomendable no hacerlo.
¿Qué hacías en el pasillo que lleva a la biblioteca?
Abre la boca para responderle, pero la cierra tan pronto se da cuenta que no tiene una buena explicación. O, en realidad, sus recuerdos se ven un poco afectados por todo lo ocurrido.
‘ Me perdí, ’ explica en voz baja. ‘ Seguí caminando después de separarme y allí me topé con algunas personas más. No sabía ni dónde estaba parada. ’ Decir que estaba enterada del destino de aquél pasillo sería una mentira. ‘ Me quedé con elles porque supuse que era mejor en comparación a estar sola. ’
¿Qué fue lo primero que hiciste al encontrar el cuerpo de Astor? ¿Te acercaste a él?
Se le nubla la mirada al recordarlo. Solo una vez en su pasado había estado tan cerca a la muerte como esa noche y se había prometido evitar ver algo así de nuevo cuanto pudiera. La imagen del cuerpo sin vida no se borra de su mente y envía escalofríos hacia el resto de sus extremidades.
Baja la atención hasta sus manos vendadas y las cierra tanto como puede sin causarse dolor.
‘ Me tropecé con él, ’ susurra, como si decirlo en voz alta lo hiciera más real. El oficial, como en el inicio, le exige que hable más fuerte e Ina se estremece por el tono con el que se dirige a ella. ‘ Me tropecé con él, ’ repite y ahora mira al hombre fijamente. ‘ E-Estuve cerca porque caminé encima suyo y me caí al piso por eso. ’ De allí los cortes en sus manos que tanto le duelen, pero intenta contener. ‘ Ni siquiera sabía que estaba allí — tiene que creerme. ’
Desconoce cuántos minutos pasaron desde que la encerraron en esa pequeña oficina para interrogarla, solo está al tanto de que se le está haciendo eterno y solo quiere marcharse para no volver a cruzar palabra con nadie perteneciente a ese club.
¿Escuchaste o viste algo inusual en el transcurso de la noche?
La última pregunta llega después de varios minutos y, si bien Katerina la oye con claridad, se toma su tiempo para responderla porque su mente está hecha un desastre ahora mismo.
‘ ¿Además de todas las personas que parecían tan tranquilas después de todo? ’ cuestiona en un murmullo, mas no espera una respuesta del oficial (sabe que tampoco va a dársela).
Le parece injusto estar allí cuando en el transcurso de la noche, después de lo ocurrido con Aster, haya habido gente que no pareció inmutarse con el crimen, como si estuvieran acostumbrados a esas cosas. Aunque no debería sorprenderle, conociendo bien el historial de las personas con tanta dinero.
Parecen renunciar a su humanidad solo para mantenerse encima del resto.
‘ No vi nada, ’ concluye al fin y se sorbe la nariz, decidiendo guardarse su opinión. ‘ ¿Puedo marcharme ya? ’
#✦⠀⠀⠀𝓵𝐢𝐠𝐡𝐭𝐡𝐨𝐮𝐬𝐞⠀⠀⠀⸻⠀⠀⠀intervenciones.#me informa ina que se va a mudar al medio de una montaña#de otra montaña#una más lejos
7 notes
·
View notes
Text
✉ TIENES UNA NUEVA NOTIFICACIÓN. LAS DESAPARICIONES AQUÍ NO SE INVESTIGAN, PORQUE TODOS SABEMOS QUE NO FUERON ACCIDENTALES.
Amelia aparece en la pantalla con mirada ligeramente ausente, sensación de vacío apoderándose de espectador a quién parece atravesar en ese silencio que se va recorriendo hasta llegar al primer minuto, sensación que abandona la mirada cargada de ausentismo particular es aquella que deja helada la sangre. ❛ Sé qué pensaban que había muerto. ❜ inicio es complicado, trabajoso en sollozo que nace y muere entre los labios entintados de carmín. No hay con exactitud razón por la cuál imagen es tan prístina y sin embargo lo es, seis años transcurridos en una vaga idea de desaparición que ahora parecía más bien mal truco de memoria. ❛ Sereia Tennant, Ellen Myers, Svetlana Kostornaia y Magdalena Almaguer quisieron asegurarse de eso. ❜ lagrimales están empapados, convicción en las palabras es capaz de que sangre se hiele en el momento que sollozo pareciese quebrar los tímpanos, esconder el rostro por un par de segundos. ❛ Ellas dijeron que eran mis amigas, que podía pertenecer a las Señoritas de Artemisa con una ceremonia muy sencilla, yo solamente quería ser parte de ellas, ¿Quién no quisiera? Eran... perfectas, siempre lo fueron. ❜ cortina de platinadas hebras oculta lo que pareciese vestigio de sonrisa maquiavélica, sin embargo no es claro, no puedes asegurar que esté ahí aunque te esfuerces, puesto que sigue el relato, monólogo continúa y no sabes exactamente la razón por la que convicción en palabras te sigue convenciendo cada vez un poco más. ❛ Ellas querían asegurarse de que no hablara y es por ello que hicieron ese plan, una de ellas llevaba unas pastillas, estoy segura de que fue Svetlana, ❜ solloza, se esconde de nueva cuenta en palma que parece estar manchada de tinta. ❛ dijeron que era algo que hacían todo el tiempo para pasar el tiempo, yo quise creerles, ¿Cómo no hacerlo? Magdalena era amiga de mi hermano, por supuesto iba a escucharla a ella y sus amigas. ❜ arrepentimiento, un pánico que replica aquel en mirada durante noche fatídica te traspasa en totalidad. ❛ Sereia y Ellen me obligaron a adentrarme al bosque con la sangre de mi hermano empapándome por completo. ❜ sentencia, finalmente. ❛ Yo solamente quería pertenecer a ellas. ❜ relame los labios, coge el vaso con agua que tiene a un costado y da un sorbo, luego otro, trémulo movimiento de falanges te indica que no está mintiendo, no podría hacerlo, al menos quieres convencerte de eso. ❛ Alfred me había dicho que no confiara en ellas, Ellen nos escuchó, estoy segura de que corrió y se lo dijo a Svetlana. ❜ pausa, por un momento. ❛ El plan lo debieron de correr por Sereia y Melodía; Magdalena se habrá refugiado en los brazos de Boris, todo el tiempo lo hacía. ❜ sentencia, implicaciones ambiguas, sensación de pérdida de control es completa, es imposible evitarlo. ❛ Pero ellas no eran las únicas que me querían muerta. ❜
❛ Nunca debieron de confiar en los becados. ❜ sentencia inamovible brota de entre los labios con una sensación vacía, un eco que se vuelve más hondo conforme continúa hablando. ❛ Isabel Bustamante y yo éramos prácticamente las mejores amigas, nos conocimos en el voluntariado. ❜ el inicio del relato amaga una sonrisa diminuta, un delicado movimiento que casi parecería nostálgico. ❛ Ella estaba con uno de los chicos ricos por pura conveniencia, me lo dijo varias veces. ❜ no mueve ni un pelo, el relato sigue envolviendo, no hay cortes, no hay lecturas, hace pausas para recobrar la compostura, lo que parece ser un intento desesperado de hilar todo con coherencia. Pausa, se acomoda hebras platinadas detrás de las orejas. ❛ Ella se embarazó, o eso es lo que dijo que hizo. Nunca tuve el corazón de averiguar sí era verdad o era mentira. ❜ se limpia las lágrimas, hay una sensación de ahogo en la tráquea. ❛ Todo fue por el dinero de los Dupont, solamente quería una tajada de todo lo bueno que tenían. ❜ niega varias veces con la cabeza, pareciese que es vergüenza, dolo, sensación vacía la que le llena cuándo se obliga a sí misma a continuar la narrativa. ❛ Otra de las que me fallaron fue Pasífae Fowler, debí de saberlo en cuánto descubrí que ella e Isabel eran tan íntimas. ❜ baja la mirada, se enfoca en las uñas pintadas de negro, desgasta un poco el esmalte, no le importa. ❛ Estaba completamente celosa por mi buena relación con Vera Quinn, yo solamente quería una oportunidad para mejorar mi futuro, Pasífae se volvió loca, de celos, por supuesto. ❜ pausa por un brevísimo segundo, cierra los ojos y se limpia las lágrimas en un deliberado gesto que genera un exceso de simpatía, el peso del mundo en los hombros en una mujer de tan solo veintiséis años. ❛ Vera Quinn me hizo la vida imposible durante Pomona y fue todo culpa de Pasífae que estaba celosa, porque tenían una relación, las descubrí muchísimas veces en la oficina de ella. ❜ relame los labios. ❛ Sí estaban buscando a la traidora, seguramente fue ella. ❜
La pausa es expectativa, ella lo sabe por la manera en la que mira a la cámara, la sonrisa que se vuelve maquiavélica en una extensión maliciosa por vez primera. ❛ Pero sí hablamos de envidias también, Sage era el primero en la lista. ❜ no hace una pausa demasiado grande, sin embargo pareciese que la cólera está viva en las pupilas, que no ha sido capaz de olvidarla a pesar de los años. ❛ Los celos son un monstruo de ojos verdes, y él quería la vida de mi hermano a toda costa. ❜ niega suavemente con la cabeza. ❛ Poco a poco quería convertirse en él, le seguía a todos lados, sabía cada uno de sus movimientos, era enfermizo. ❜ escalofrío está ahí, presente, simplemente que pausa por unos segundos. ❛ Lo enfrenté, por supuesto, pero solamente para brindarle mi ayuda, para hacerle saber que no tenía que hacer eso para que lo quisiéramos, que él ya era parte de nosotros. ❜ sollozo, lágrimas, pareciese un mecanismo de defensa o tal vez un discurso perfectamente ensayado. ❛ Me dijo que haría lo que fuese para ser él, conmigo o sin mi involucrada. ❜ se detiene cuándo pareciese que le falta el aire. Necesita segundos para recuperarse, los toma cuándo se acomoda en el asiento, una pierna se acomoda sobre la otra. ❛ Había alguien más que sabía de todo esto pero nunca lo dijo. ❜ cólera, rabia, todo se entremezcla cuando mira a la cámara. ❛ Jules eres un hijo de puta que se esconde detrás de la mirada de alguien que jamás rompería un plato. ❜ le acusa, apuntando a la cámara. ❛ Él lo sabía todo, era una especie de acosador, pasaba días y días siguiendo a cualquiera con el propósito de destruirles la vida por un poco de plata. ❜ niega, varias veces, está decepcionada, pareciese que todo el color está a punto de borrarse del rostro. ❛ No puedo ni imaginarme a cuántas personas, becadas o no, extorsionó por un poco de dinero, becado o no, la suma siempre era la misma. ❜ suspira bajito, tiembla entera, también los dientes, hacen un ruido un tanto hueco, incómodo en boca ajena, supones que más en boca propia. ❛ Nunca encontró nada de mi y por eso me odiaba, porque sabía que yo había descubierto su sucio secreto. Tengan cuidado con él, jamás le será leal a nadie. ❜
10 notes
·
View notes