#Temporada de la Luna de Sangre
Explore tagged Tumblr posts
Text
El Invincible Omni-Man se Prepara para el Mortal Kombat 1: ¡No te Pierdas el Trailer Impactante!
Nuevo Trailer del Juego Mortal Kombat 1 Destaca a Omni-Man de Invincible: ¡Llega como Luchador Invitado el 9 de Noviembre!” “Warner Bros. Games revela un emocionante adelanto del juego Mortal Kombat 1 con la incorporación de Omni-Man, el héroe de Viltrum.” Hoy, Warner Bros. Games nos sorprende con un nuevo y emocionante tráiler de gameplay de Mortal Kombat 1, que pone de relieve al luchador…

View On WordPress
#acceso anticipado#DLC#Earthrealm#Invincible#J. K. Simmons#juego de lucha#Kombat Pack#Mortal Kombat 1#Omni-Man#personajes jugables#Temporada de la Luna de Sangre#tráiler oficial#Viltrum#Warner Bros. Games
0 notes
Text
Capítulo 5

Al otro día, te despertaste de tu letargo, dándote cuenta de que Capitano, anoche, había puesto un manto extra sobre ti antes de que te quedaras dormida. Tocaste el manto, te percataste de que seguía tibio… posiblemente tenía algún mecanismo o energía elemental que lo mantenía así, aunque desconocías su funcionamiento. Después de darte un baño y cambiarte de ropa a tu otra muda de uniforme de sirvienta, bajaste las escaleras para preparar el desayuno de tu amo. Vivir sola te había hecho aprender gran cantidad de platillos, solamente experimentando y por como habías visto que tu amo cocinaba. Ahora, te las arreglaste para hacer pan horneado, algunos huevos revueltos, su café, y una jarra de jugo natural. Esperaste media hora, y después de eso fuiste directamente a si habitación para tocar la puerta, a lo que no recibiste respuesta. Te diste cuenta de que él se había ido.
La intriga te mantuvo enferma mínimo una semana, hasta que te acostumbraste a vivir con ella. Cuando comenzaste a trabajar con Capitano, te habías convertido en una persona muy estricta con los horarios, con la higiene y con las tareas, así que, que él no te haya avisado que se fue, y mucho menos cuando va a llegar, derrumbaba los muros de tu tranquilidad, ya que no tenías idea de qué tareas hacer. Siempre que él llegaba, le esperabas con un baño caliente, comida caliente recién hecha (y postres, los que él adoraba), la casa totalmente limpia, la mesa puesta… entre muchas otras cosas, tareas que habías solamente si él llegaba a casa. Por una semana estuviste haciendo esas tareas, esperando que él llegue, pero no lo hizo. Te acostumbraste nuevamente a la soledad, aunque, en tu cabeza, no dejaban de vagar ideas tontas de que él tal vez te había abandonado, de que posiblemente nunca vaya a regresar… o mucho peor, a él le había pasado algo malo y por eso no regresaba. Apartaste esos pensamientos negativos de tu mente mientras, un mes y medio de la partida de Capitano, te encontrabas mirando por el gran ventanal de tu habitación. La temporada helada estaba terminando, solo para dar paso a la floreada primavera… pero en la transición de ambas, solo había lluvias torrenciales todos los días, cosa que, sin entenderlo, te deprimía bastante. Por alguna razón que desconocías, el agua te traía bastantes sentimientos ajenos y tristes.
Para tu fortuna, Capitano no se había llevado todo consigo… había dejado su abrigo, el que te prestó aquella noche nevada en la que viste el exterior por primera vez. Justo ahora, mirabas la lluvia descender por tu ventana mientras te envolvías en el calor del abrigo, inundándote con el aroma masculino igual que cada noche que te sentías sola y abandonada por la única persona que pensabas que no lo haría.
Era medianoche, y sentada, viendo la luna, te estabas quedando dormida en la silla hasta que escuchaste el rechinar de la puerta principal al abrirse. Estabas en pijama, te pusiste las pantuflas y rápidamente bajaste las escaleras, saltándote algunos escalones para llegar al primer piso.
Y ahí estaba él, venía totalmente empapado, de pies a cabeza, sus botas militares llenas de barro ensuciaban la pulcra cerámica que limpiabas sin falta cada día. Su ropa estaba cubierta de lluvia, y sangre, ya que las pequeñas gotas estilaban, eran de color rojizo, lo que indicaba un previo sangrado.
Te paralizaste en la base de las escaleras, no estabas preparada para su llegada, mucho menos a esta hora, no, no tenías nada preparado para él y te aterraba su enojo.
“¿Q-Quiere que le prepare su alcoba? ¿Que le cocine…? ¿T-tiene heridas? ¿D-debo lavar su ropa? ¿P-preparar la tina? Oh, y el piso… ahora está sucio, también debo limpiarlo” Cada palabra que salía de tu boca no hacía más que llegar a la cabeza de Capitano en forma de un fuerte zumbido, estaba adolorido y cansado, y lo último que quería era escucharte tartamudear.
“Calla. Ve a la cocina, trae algunas hierbas, la caja bajo el lavaplatos y entra en mi baño. No tengo hambre, y nadie se va a morir si hay un poco de barro, y te apuras” no fue necesario que dijera otra cosa, comenzó a subir las escaleras con pesados pasos mientras tú cumplas con su recado. Subiste rápidamente las escaleras, viendo las huellas de barro que había dejado él segundos antes, y entraste a la habitación. Eran muy escasas las veces que tenías ese privilegio, generalmente él te prohibia entrar allí. No quisiste hacerlo esperar más, y seguiste las pisadas hasta el baño, donde tocaste la puerta y él te dio la orden de entrar.
En serio se veía demacrado, estaba sentado en un taburete. Te acercaste, dejando la caja de lado, y preparaste el baño, con agua bastante caliente, temías que estando así de empapado pudiera enfermar, pero él no parecía importarle en lo más mínimo.
“¿Sabes atender heridas, Rose?” Te preguntó directamente “No… pero puedo aprender” respondiste. Esa determinación en tu voz remeció el interior de Capitano, el que te quedó mirando un rato, y luego te extendió su mano enguantada. “Después de mirar lo que hay bajo el cuero de mi ropa, no hay vuelta atrás, Rose. ¿Estás segura de que tienes la suficiente determinación como para seguir?”
Aquellas palabras te hicieron conectar varios puntos en tu mente, el primero, era el hecho de que Capitano cargaba su casco en todo momento. No sabías si dormía con él, aunque algo dentro de ti te decía que si, además, de que ocupaba varias prendas de ropa. Tú eras muy observadora, aquella era una virtud que te había enseñado tus años de cautiva en el laboratorio; mirar y analizar. Nunca se había quitado una prenda frente a ti, mucho menos, nunca habías visto su piel. ¿Había algo horrible detrás de todo esto?
SIn dudar, tomaste su mano enguantada, la que era considerablemente más grande que la tuya, y con cuidado te deshiciste del guante. Te sorprendió mucho la verdadera piel de aquel hombre; era una mezcla entre piel oscurecida por cicatrices, algunas extrañas heridas, que claramente no eran normales y eran bastante profundas, tanto así, que podías ver los huesos de su mano, era similar a la podredumbre de tus compañeros en el laboratorio de Dottore. Menos mal no salía olor a podredumbre. Además de esas peculiares heridas, habían heridas de las normales, algunas eran quemaduras llenas de ampollas, y otras eran algunos que otros raspones sobre sus nudillos,
“Sabía que no podías manejarlo. Mejor vete de aquí, mierda, no te quiero ver” Gruñó, apartando su mano bruscamente de tí, como si quisiera esconder esa parte de sí mismo de tus ojos. Rápidamente, te dedicaste a… parece que por primera vez, desebedecerlo. Tomaste su mano suavemente de vuelta, atrayéndola a ti.
“No… solo… eh… estaba pensando en que tal vez las hierbas que traje no serían suficiente, y que la medicina… eh… pues… no surta mucho efecto en esas heridas grandes, en el laboratorio veía que es difícil que curen… pero claro, haré lo que me ordene, señor” murmuraste, mirándolo. De nuevo estaba ahí ese brillo que a Capitano le gustaba; la determinación, las ganas de ayudar, y lo servicial que podías ser.
“Ayúdame a quitarme la ropa. Tengo de estas en todo el cuerpo, no te sorprendas. La sangre seca se suele pegar a la ropa, no tengas compasión y solo quítame todo. No pierdas el tiempo tratando las heridas oscuras y profunda, solo cura las quemaduras y raspones” él te dio órdenes directas para dejar de sentir ese extraño hormigueo en el pecho cada vez que notaba esa determinación e tu mirada. Así comenzaste a desnudarlo, siguiendo sus instrucciones. Después de quitarle los guantes, seguiste con la chaqueta y luego la camisa, era la primera vez que veías el cuerpo de un hombre de su tipo; su espalda, a pesar de estar cubierta de heridas, era fuerte, ancha y tonificada, al igual que su pecho y sus brazos, el grosor de uno de sus brazos fácilmente podía ser del grosor de tu cabeza. Tragaste saliva y ayudaste a quitarle las botas militares y los pantalones. Después de unos minutos, solo quedaban dos prendas importantes cubriendo su cuerpo; el casco, y sus calzoncillos. Cuando estiraste tus brazos para quitarle el casco, él rapidamente tomó tus brazos, alejándote, y te llamó la atención.
“No, ese no lo saques, nunca me saques el casco, Rose, nunca me veas sin él. Es una órden, ¿Entendiste?” Tensa, bajaste la mirada y asentiste, sin comprender del todo su mal humor respecto al tema, si ya prácticamente habías visto todo su cuerpo desnudo. Decidiste no darle más vueltas al asunto y deshacerte de la otra prenda, a lo que él de nuevo te apartó. “No, ese tampoco, ¿Estás loca, mujer? Estás muy rara hoy…” Capitano rápidamente te dio la espalda y se dirigió a la bañera, metiéndose dentro de ella.
Mientras entraba en las calientes aguas, tu le mirabas la tonificada espalda, imaginando lo fuerte que era aquel hombre… imaginabas muchas cosas, la verdad. Un cosquilleo se extendió por tu vientre, y apartaste la mirada para eliminar esa sensación, así que mejor fuiste a buscar las hierbas y ungüentos.
Capitano, en cambio, se apresuró entrar en el agua, queriendo esconder la prominente erección bajo su ropa interior. Se sentía, después de muchos años, emocionado por la compañía de una mujer dentro de las mismas cuatro paredes, se sentía eufórico por tu toque… se reprendió a si mismo esas actitudes que no eran de un hombre, sino de un puberto con falta de iniciativa.
“¿Quiere que le limpie las heridas, señor?”
Santa mierda, Capitano tragó duramente saliva antes de asentir, casi contra su voluntad. Ni siquiera él mismo se entendía, lo estabas volviendo loco de formas que él no entendía, y realmente jamás desearía que tú te involucraras de esa forma con alguien como él.
Con tus manos, le limpiaste las heridas de la espalda con el agua caliente de la regadera, suavemente. Capitano, para distraer su mente, hizo lo mismo con las heridas que tenía en el pecho y el tórax, esperando que su mente no divague en la tranquila y tierna forma que limpiabas su espalda. No podía dejar de imaginarlo, el dolor en su entrepierna se hacia insoportable con el pasar de los minutos. ¿Esto era lo que le había enseñado sus años de capitán? Siglos de enseñarle a sus subordinados el valor de la disciplina, y ahora él estaba cayendo en sus fantasías solo al dejar que su sirvienta le toque un poco el cuerpo. En su defensa, se dijo mentalmente, hace mucho no sentía la calidez de una mujer sobre su cuerpo… mucho menos había tocado alguna. Cerró los ojos y se dejó llevar por las manos trabajando en su espalda, por los aromas de las hierbas dentro de la bañera, que perfumaban su cuerpo y relajaban el ambiente por el vapor creado, se relajó escuchando tu respiración tras su espalda. Nuevamente, su mente divagaba, imaginando como sería obtener más de ti, soñando en cómo seria sacarte pequeños jadeos de placer y hacer que tu respiración se agitara con la excitación… enseñarte lo que eran los placeres carnales que él podía mostrarte, hundirse en tus pliegues por horas hasta que ninguno pudiera soportar más. Esa última imaginación llevó un escalofrío por todo el cuerpo de Capitano.
“Rose, prepara mi cama. Lleva la caja contigo”
Fue una suerte que te fueras rápidamente, así él pudo tratar de calmar el duro problema que tenía tras su ropa interior… sin tanto éxito. Ni siquiera funcionó tratar de complacerse a sí mismo…
Después de diez minutos pensando en cosas asquerosas para bajar el endurecimiento de su erección, se calmó. Mientras, tú te encontrabas ordenando su cama, las almohadas, y él salió del baño justo cuando prendías unas velas aromáticas con aromas relajantes. Él se había cambiado ropa a ropa interior seca, y además, una bata negra que le cubría hasta las rodillas. Se sentó en la cama y suspiró, fatigado.
“Coloca parches y el ungüento” manda, y eso hiciste. Ahora él se veía considerablemente mejor que hace media hora. Tus pensamientos seguían a todo galope, sensaciones que no entendías, y que eran nuevas para ti. Mientras ponías parches con ungüento por su cuerpo, tu mente divagaba mucho.
“¿Qué edad crees que tengo?” Preguntó él, de la nada.
Lo miraste unos segundos, pensando en cuál sería la mejor respuesta para él. “¿30…?” Titubeas. Una ronca risa fue su respuesta.
“Rose, tengo 529 años”
El silencio fue tu reacción. No entendías.
“En una antigua guerra, me maldijeron. Por eso tengo esas heridas por el cuerpo, porque, técnicamente… debería de estar muerto, ser un cadáver” asientes ante lo que te dice, aunque te cuesta comprender como alguien puede vivir tanto tiempo “Mi cara esconde aún más enigmas, así que te prohibo verla”
Asientes, no podías ver sus ojos a través del casco que cubría las facciones del capitán… pero podías notar sus ojos fijos en tí, su mirada penetrante que hacía que te sintieras pequeña.
“Eres afortunada de ser humana, Rose. Cuando todo se calme, tienes la libertad de hacer lo que quieras con tu vida, incluso si eso significa que no podré verte más”
Aquello sonaba como una promesa por cumplir, la promesa de que él te dejaría libre, de que no eres una esclava para él… que quiere que tengas una vida feliz, aunque eso signifique no volver a verte.
“Me gusta trabajar aquí” dices, terminando con la conversación, dando por hecho que, aunque muchas oportunidades se te presenten, te gustaría seguir en la finca, trabajando para él.
“Rose, tu…” él te sujeta el brazo, llamando tu atención. Se quedan unos segundos en silencio, hasta que te soltó. “Vete a tu alcoba, gracias por tu ayuda”
Asientes, y después de agachar la cabeza en una reverencia, te retiraste. Después de limpiar el lodo de las cerámicas, te fuiste a tu lecho, te recostaste dentro del abrigo como muchas veces, ahora, en lugar de imaginar como se sentirían sus brazos alrededor tuyo, solamente recordabas la calidez de su cuerpo bajo las palmas de tus manos preocupadas.
#capitano#fanfic#genshin impact#fanfiction#genshin fanfic#genshin x reader#hoyoverse#capitano x reader#capitano x y/n#capitano x you#fatui capitano#fandom#genshin impact fatui#fatui x reader#genshin oc#genshin fanart#fypシ#fypage#tumblr fyp#fypツ#fyp#fatui harbingers#dottore#la signora#imagine#Spotify
9 notes
·
View notes
Text
Diciembre trae el frío y los días grises, sin embargo, la comunidad mágica ya siente el calor del ambiente navideño y del nuevo año que está por venir. Los regalos, las pistas de hielo e incluso el mulled wine se toman la calles y los día de magos y brujas de Londres y sus alrededores. Y para quienes gozan de esta festividad tan especial, hay eventos que les esperan en todo lugar:
No sería Navidad sin una FERIA NAVIDEÑA que se toma el Callejón Diagon de principio a fin. Los puestos muestran desde los más innovadores regalos, hasta los más lindos adornos para decorar el árbol y la fachada de las casas. No sólo eso, sino que hay tradicionales actividades para envolver regalos, hacer manualidades e incluso, se dice por ahí, que Santa Claus podría hacer una aparición para tomarse fotografías mágicas con cualquier infante (así como también con los que no lo son tanto). / disponible del 2 al 8 de diciembre.
Hogsmeade no se queda atrás y, en medio de la nieve que adorna el pueblo, el tradicional árbol PRENDE LAS LUCES NAVIDEÑAS a los ojos de todo público. No son sólo las luces lo llamativo, sino también la posibilidad de que cada asistente agregue su toque al tradicional pino, haciéndose parte de la actividad. Contaremos con una presentación especial del coro de alumnos de Hogwarts. / disponible el 1 de diciembre.
Estas fiestas no son tan felices para todes. Hay niñes que, por la guerra, han perdido a sus familias o han sido damnificades de formas tan profundas para entender. Es por eso que Luz de Luna ha organizado UN EVENTO DE CARIDAD donde cada persona podrá tomar una carta, el deseo de une de aquelles niñes, y podrá darle aquel regalo para aportar un granito de arena a la magia de su Navidad. También contaremos con donaciones disponibles. / disponible el 21 de diciembre.
Prepárense, aficionados del patinaje, porque ya está disponible la PISTA DE HIELO, en un largo a las afuera de Londres, que está congelado (y con un poquito de magia se mantiene de esa forma). Está abierto para grandes y pequeñes, para quienes ya saben y para quienes necesitan un poco de ayuda, adaptado para todo público en busca de que pasen en un buen rato. / disponible del 7 de diciembre al 30 de enero.
El Ministerio de Magia invita a todos sus trabajadores y sus familias (sólo adultes, no niñes) a la GALA NAVIDEÑA ANUAL celebrando el trabajo del año. Habrá comida y bebestibles, con alcohol tanto como sin, y se les entregaran regalos institucionales a cada une de les funcionaries. Es un evento formal. / disponible el 14 de diciembre.
La familia Travers se complace en invitar a la comunidad sangre pura a una CENA NAVIDEÑA, previa a nochebuena. El evento es exclusivo para puristas y cuenta con invitación. / disponible el 22 de diciembre.
Las Tres Escobas no se queda atrás con las festividades y decidió, por supuesto, estrenar nuevas opciones para la temporada. Es por eso que traen consigo el ESTRENO DE UNA CERVEZA NAVIDEÑA. Nadie sabe de qué está hecha, nadie tampoco ha preguntado, pero la bebida promete ser una de las preferidas de las fiestas. Además de eso, siguen ofreciendo sus tradicionales bebidas y otras opciones en sintonía con la ocasión. / disponible a partir del 2 de diciembre.
La Navidad no es la única fiesta que se toma estos días y es que un nuevo año se aproxima. Por eso, la comunidad mágica está invitada a Luna Creciente donde se hará la cuenta regresiva y habrá FUEGOS ARTIFICIALES cuando el reloj marque las 00:00. El ambiente también tendrá carritos de comida y bebida. / disponible el 31 de diciembre.
La voz comenzó a correr, se murmura por las calles que una FIESTA DE AÑO NUEVO se prepara a escondidas. Se requiere una invitación para acceder y, si eres de los afortunados que la reciben, podrás disfrutar de baile, alcohol, música y más. / disponible el 31 de diciembre. IMPORTANTE: tomará lugar en la noche, recuerden el toque de queda y sus implicaciones.
PUNTOS IMPORTANTES:
Estos eventos tienen una vigencia de hoy hasta el día 9 de enero.
Recuerden indicar en donde se encuentran sus personajes en sus starters.
Cualquier duda estamos disponibles para ayudarles.
2 notes
·
View notes
Text
El amor es una tragedia en ciernes
Desde su debut en 1991, Bishōjo Senshi Sērā Mūn, más conocida como Sailor moon, se ha convertido no solo en un icono pionero del subgénero mahō shōjo (subgénero traducido literalmente como chicas mágicas), sino que también en una historia revolucionaria para su época en cuanto al amor se trata. Ilustrada y escrita por Naoko Takeuchi, tanto el anime como el manga cuentan las aventuras de Usagi Tsukino y su creciente grupo de amigas, quienes descubren que son las encarnaciones actuales de las sailor senshi del sistema solar encargadas de proteger al planeta tierra de un interminable número de enemigos que, por un motivo u otro, nunca parecen darse por vencidos. Si bien la premisa no difiere de lo establecido por historias de chicas mágicas anteriores, lo especial de la misma proviene de sus personajes y sus dinámicas, de la subyacente oscuridad que se asoma y de la representación queer tan descaradamente refrescante para los lectores de ese período.
A partir de este momento nos centraremos mayormente en la adaptación a anime del estudio Toei de 1992. Esta aclaración es absolutamente necesaria, pues la adaptación del 92 es todo menos fiel al manga, pero es sin duda alguna mucho mejor que la adaptación del 2014.
El amor está en todas partes, lo mires por donde lo mires. Es, sin dudarlo, el elemento que mueve la trama. Tanto el conflicto como la solución. No existe un mundo en el que Sailor moon no sea una historia de amor. Quitarle ese factor es el equivalente a robarle su alma y su color. Irónicamente, al tener el amor como un factor tan crucial e inherente de la obra es lo que lo convierte en una tragedia. Takeuchi escribió un mundo colorido y energético, pero no hay que olvidar que hay una razón por la que el anime decidió censurar lo mostrado en el manga.
Hay un capítulo en específico en donde ocurre lo impensable, un suceso tan impactante que solo podría ser recreado con tal éxito años más tarde, en 2018, con el estreno de Avengers: Infinity War. El 20 de febrero de 1993 se trasmite en Japón el capítulo 45 de la primera temporada titulado “Day of Destiny”. Con el inminente resurgimiento de la reina Metalia, una fuerza enemiga que actuó como el titiritero tras bambalinas, las sailor senshi son transportadas al Reino Oscuro, sitio en donde, en un giro absolutamente inesperado y devastador por igual, estas chicas de tan solo 14 años encuentran su final. Sí, todas las guardianas espaciales, excepto sailor moon, son asesinadas. Dejando de lado el hecho en sí, la muerte es terrible por sí misma, la manera en la que son asesinadas en horripilante. Televidentes de todo el mundo (incluyendo a mi yo 13 años después de su emisión, cuyo corazón fue destrozado en mil pedazos) sufrieron con este episodio, y si bien en el siguiente todo vuelve a la, digamos, normalidad, el 20 de febrero se convirtió en un día oscuro para la comunidad.
Llamar a esta historia una tragedia es adecuado, pero ¿historia de amor?, ¿de dónde salió eso? Pareciera un mal chiste. Pues bien, aquí viene el remate: la única que debía morir era Usagi Tsukino. Esto por su cuenta no dice mucho, pero aquí se viene lo interesante. Durante este episodio, si bien todas son atacadas, el principal objetivo es sailor moon, quien se descubre en capítulos previos es la reencarnación de la Princesa de la Luna. Las sailors no solo son guardianas estelares, sino que también son las guardianas de la preciada Usagi, antes llamada Serenity. Al caer la primera sailor lo primero que el grupo decide de forma unánime es poner a salvo a Tsukino. Muchos podrían argumentar que esta decisión es impulsada por la responsabilidad de proteger a la princesa, la última de su linaje, pero hay algo que parecen olvidar: en esta vida, no son princesa y soldados, solo son Usagi, Ami, Rei, Makoto y Minako, amigas y compañeras, aliadas que luchan codo a codo con la misma frecuencia con la que se ríen y pelean por tonterías. Hermanas por todo menos de sangre. El papel que juega en su relación sus vidas pasadas es pesado, innegable y amargo; existe una vida en la que la princesa murió sola, sus guardianas incapaces de hacer algo por salvarla, pero en esta, sus amigas lo dieron todo, absolutamente todo, con tal de mantenerla sana y salva. Hay algo tan primitivo en el sacrificio, algo que incluso podría ser llamado visceral. La voluntad trasmitida la una a la otra de las chicas es como un cantico, la más antiguas de las plegarias, una súplica que tienen grabada desde el fracaso de su vida anterior: Usagi Tsukino debe vivir.
Previo a este episodio, somos testigos del complejo de salvador de Usagi, siempre dispuesta a ponerse en la línea de fuego con tal de derrotar a su oponente con la menor cantidad de lesionados posibles (sin incluirse a ella misma, por supuesto). Hay pistas a lo largo de la temporada que nos indican la preocupación de las chicas aumentar, solo hay que saber dónde observar. Teniendo en cuenta sus vidas pasadas y las actuales, es evidente que la piedad, para Tsukino, es amor. O un aspecto fundamental, al menos. Si pudiera describirlo, diría que la piedad que otorga la joven guerrera es el equivalente a lanzarle una espada por su filo a una persona que se ahoga. Lo salva, claro, pero ¿a qué costo? El corazón sangrante de Usagi es tanto una bendición como una maldición, su peor debilidad como su mayor fortaleza. Es el verdugo encargado de su propia nuca, condenada a ser su propio mártir, victima del destino y del amor.
El amor, Sailor moon nos enseña, es una tragedia en ciernes.
Más adelante en la historia, se incluyen nuevos personajes al elenco, estando entre ellos tres de los personajes más interesantes de la misma: Haruka Tenou, Michiru Kaiou y Seiya Kou. Al principio se mencionó brevemente la discrepancia entre el manga y la adaptación del 92, y aquí hay una de las más indignantes: en el manga, Haruka y Michiru son una pareja canónica, siendo ambas mujeres. Esta revelación fue tremendamente revolucionaria al momento de su publicación, ya que, si bien previo a esta relación ya existían atisbos de elementos queer en la historia, esta fue la primera relación completamente homosexual confirmada entre personajes protagónicos. Hasta que ya no lo fue.
Al ser introducidos estos personajes en el anime, el estudio decidió cambiar el factor homosexual y reemplazarlo por uno más… familiar. Literalmente. Demasiado literalmente. De una pareja perfectamente adorable y encantadora pasaron a ser una dupla de primas que se besaban y abrazaban de forma muy incestuosa. Sin entrar en detalles, escenas y momentos totalmente normales para una pareja, tales como besarse, fueron adaptados bajo un contexto diferente. Muy, muy diferente. En el manga, las interacciones de Haruka y Michiru poseen una tensión irremplazable (miradas demasiado largas, palabras llenas de peso y anhelo, manos que se niegan a separarse incluso en la muerte) y una química electrizante. En cambio, en el anime todo resulta… raro. Incómodo, incluso. En definitiva, fue una mala decisión del estudio Toei el cambiar la naturaleza de su relación sin considerar que la mayoría, sino todas, sus interacciones son románticas (¡porque son una pareja!). Además, no conforme con convertirlas en una pareja-no-pareja incestuosa, decidieron jugar con el género de Haruka, intencionadamente creando confusión respecto a si era un hombre o una mujer. El diseño de Tenou es masculino, siendo referida como un tomboy incluso. Aún así, desde el principio Naoko deja en claro que es una mujer y que, por ende, la relación muy romántica que hay entre ella y Michiru es completamente homosexual.
Así como hay cambios malos, también hay algunos buenos. La relación entre Seiya y Usagi es uno de estos cambios. En el manga, se establece una especie de romance unilateral por parte de Seiya hacia Usagi, la última permaneciendo leal a Mamoru Chiba, la reencarnación del Príncipe de la Tierra y antiguo-actual amante, quien también es Tuxedo Mask. Quien, muy, muy curiosamente, tiene 18 años en el anime (y sí, mantiene una relación romántica con Usagi cuando ella apenas tiene 14), mientras que en el manga tiene 16-17 (quizás la diferencia no sea abismal, pero es innegable que se encuentran en etapas muy diferentes).
Seiya Kou junto con dos de sus compañeros viajan a la tierra en busca de su propia princesa desaparecida, pero en el proceso termina enamorándose perdidamente de Usagi, quien en ese momento se encontraba esperando el regreso de Mamoru, ya que él estaba en el extranjero. La relación entre ellos es preciosa, siendo retratada significativamente mejor que la relación entre Usagi y Mamoru; es incluso gracioso el paralelismo entre el anime y en el manga, ya que en el manga el romance entre príncipe y princesa es sumamente conmovedor y normal, considerando que solo se llevan 2 años, mientras que en el anime la dinámica es sumamente molesta, forzada e incomoda por factores tales como la diferencia de edad, de etapas, y la actitud exageradamente frívola de Mamoru. Aún así, el contraste entre ambas relaciones es muy interesante.
El romance entre Mamoru y Usagi utiliza uno de los conceptos más básicos del amor: el destino. Ambos están ligados desde sus vidas pasadas, sus sentimientos grabados en piedra. No pueden ir en contra de este destino, así que deciden abrazarlo y se enamoran. Como tal, esta dinámica es muy idealista y utópica, una relación sacada de un cuento de hadas literal. Por otro lado, la relación entre Seiya y Usagi es mucho más interesante por la naturalidad con la que se da. Empezando con el hecho de que ambos están dentro del mismo rango de edad, el amor no nace inmediatamente, tampoco hay un hilo rojo atándolos el uno del otro. No, en realidad, todo surge con algo mucho más simple y mundano: un intercambio de miradas. A partir de este momento nace esa pequeña chispa de interés que solo se aviva más y más por cada interacción que tienen. Seiya está extasiado por sus sentimientos, pero también en conflicto por ellos, ¿dónde recae su lealtad?, ¿en la princesa que tanto busca, princesa por la que tendrá que abandonar el planeta cuando la encuentren, o en la chica de cabello cubierto de polvo lunar y una sonrisa como el sol? Es un debate que dura por múltiples episodios, agravado por la intervención de sus dos compañeros. Pero, en un episodio especialmente satisfactorio, Seiya decide que sí, que vale la pena ese sentimiento. Hay tantas cosas a las que temer, ¿cómo podría el amor ser una de ellas? Esta filosofía suya no hace más que adquirir más influencia en su manera de actuar, mucho más dispuesto a coquetear con ella intencionadamente. Todo llega a un punto de quiebre en lo que es, en mi opinión, el mejor episodio de todo el anime.
Usagi está destrozada por la ausencia de Mamoru, por su falta de contacto, por la soledad; la culpa la inunda por extrañarlo, pero también por los sentimientos que está desarrollando hacia Seiya. En una azotea en medio de la lluvia, Usagi, cual Atlas, se derrumba bajo el peso puesto sobre sus hombros, sollozando frente a un Seiya que no quiere más que consolarla. Llena de dolor, Usagi confiesa sus miedos, le enseña su vergüenza a Seiya casi con la esperanza de que eso fuera el detonante, lo necesario para que cayera el otro zapato. Pero, contrario a sus expectativas, Seiya sufre con ella. Se arrodilla ante ella, el anhelo claro en su mirada (y, debo decir, el doblaje latino fue fenomenal en esta ocasión) y en un acto impulsivo y lleno de necesidad, se ofrece a sí mismo: “¿Y no puedo reemplazarlo? Déjame reemplazarlo”. Ocurre tanto en esta escena de apenas dos minutos. Desde la forma en la que Seiya decide confesarse al ver a Usagi tan miserable, consumida y abrumada por el peso de la soledad. Cual Ariadna, le ofrece a su enamorada los hilos para que tire de su corazón. Cual Teseo, Usagi lo rechaza.
El manga y el anime de 1992 son parecidas en múltiples aspectos, es una adaptación después de todo, pero terminan difiriendo en todos los aspectos que importan. Si algo se mantiene tanto en el manga como en las adaptaciones, tanto la del 92 como la de 2014, es la impresionante habilidad de autosabotaje que Usagi posee. Esto es mucho notable durante su primera adaptación, por supuesto, pero hay algo tan inherente en la resignación que se asentó en los huesos de Usagi. Ella nunca amó a Mamoru en primer lugar, de hecho, deseaba que no fuera Tuxedo Mask. Paralelamente, en el anime Mamoru tiene 18 años y se siente profundamente avergonzado de su relación con Usagi, llegando hasta el punto de esconderla o de humillarla con tal de no revelar la verdad de lo que ocurre entre ellos. En algún punto terminan juntos como por obra del destino. Me corrijo, terminan juntos por obra del destino. Debido a sus identidades como la Princesa de la Luna y el Príncipe de la Tierra respectivamente, están condenados a estar juntos. Su relación no se desarrolla en el anime y lo que se nos muestra de la misma nos deja con un mal sabor de boca.
Usagi tiene un buen corazón, uno demasiado blando y accesible. Es incapaz de negarse al resto, pero en un giro muy irónico, se le hace muy fácil negarse a sí misma. Entre su baja autoestima, autoestima que baja aún más debido a Mamoru y su negligencia emocional, Usagi se siente avergonzada al disfrutar las atenciones que recibe de Seiya. Se siente culpable por querer amar y ser amada de la misma manera, razón por la que termina por rechazarlo y se resigna, de buena gana, a quedarse con su amor destinado.
Sailor moon es la historia de una chica de 14 años victima del destino, incapaz de escapar del mismo por más que lo intente. Una chica que aprendió a resignarse y a sacar lo mejor de la situación. Es la historia de parejas que se mantienen ocultas por la vergüenza y el acoso que reciben del sistema que los rodea, de chicos que deben decidir entre el querer y el deber. Naoko Takeuchi escribió una historia de amor, amistad y revolución, y lo hizo tan bien que hasta el día de hoy siguen doliendo estas parejas que nunca fueron en la adaptación del 92.
Esta es una historia sobre mártires creados demasiado jóvenes, disfrazada de una historia colorida e infantil.
#reseña#sailor moon#no me agrada mamoru del 92#se supone que eran solo 2600 caracteres pero aquí estamos#sailor moon crystal no existe para mí
2 notes
·
View notes
Text















bts_bighit X 15 nov. 2023
[현장공지] 231115 Mnet M COUNTDOWN 사전녹화 인원체크 장소 안내 드립니다. 사전녹화에 참여하는 ARMY 여러분들은 아래 장소로 모여주세요!
[Aviso en el sitio] 231115 Mnet M COUNTDOWN Las personas que graban previamente verifican la información de ubicación. ARMY que participen en la pregrabación, ¡reúnanse en el lugar a continuación!
Resumen de la pre-grabación de MCOUNTDOWN de JUNGKOOK
"Jungkook llevaba el traje de tres piezas a rayas. Tan guapo y su mandíbula tan afilada. Su baile fue increíble y la parte del “sol y la luna” fue genial. Hizo 2 tomas para la grabación. Y cuando le pidieron que cantara “Hate You”, cantó un verso completo."
"Cuando apareció por primera vez en el escenario, gritamos: “¡¡¡Oye, qué onda, hermano, felicidades por ganar 7 trofeos!!!” (EY WHAT'S UP BRO CONGRATS FOR THE 7 TROPHIES!) Y sus ojos se agrandaron tanto que preguntó: “¿Preparaste esto?” Se colocaron 7 trofeos en el escenario y él dijo: "¡¿Entonces probablemente a uno de estos le quitaron la cabeza ?!" ¡Él es tan lindo!"
"Tuvimos una sesión en la que grabamos por separado la reacción de los gritos de ARMY. ¡JUNGKOOK lo estaba escuchando y sonrió!"
"Jungkook dijo: "Me duele la rodilla". Quizás ha estado practicando demasiado."
Armys le agradeció por el perfume y Jungkook dijo: "Por favor, disfruta usándolo". También empezaron a gritar que tenía pedacitos de 24K de dorado en el liquido del perfume"
"JUNGKOOK quería quitarse uno de sus in-ear pero tenía miedo si desafinaba así que no lo hizo. Pero entonces una ARMY dijo: "¡¡¡Nunca digas morir!!!!!" (Traducción literal: no seas débil. Una frase coreana usada para animar a alguien que se subestima a sí mismo) Todos se reían y luego JUNGKOOK dijo: "Ayyy, soy una persona débil" mientras sonreía y nos miraba amorosamente" cr.JJK_Times
Regalo de Jungkook a Armys - Photocard y Perfume
Photocard que se dará a army con mensaje a quien acompaña/que asisten a la pre-grabación hoy a Jungkook GOLDEN en mcountdown
Photocard de Jungkook en la pre-grabación de M Countdown.
Standing Next To ARMY ♡
"여러분에게 저의 노래를 들려드�� 수 있게 되어 행복합니다 감사합니다" — JK -
"De pie junto a ARMY 🤍
Estoy feliz de tocar mis canciones para ti. Gracias. ~JK~"
El regalo de Jungkook para K Army que fue a verlo en la pre-grabación de M Countdown es un perfume personalizado.
“Lirio de Tigre”
"Floreciendo espléndidamente en una exhibición resplandeciente, al igual que el lenguaje de las flores que significa 'ÁMAME', se asemeja al otoño, melancólico pero lleno de brillantes momentos DORADOS, todos capturados en su interior.(del frasco).
Centrado alrededor de la fragancia del lirio tigre que florece elegantemente en la temporada encantadora, el ámbar profundo forma una mezcla armoniosa y sensual con la flor.
"SOLO PARA ARMY" (Único y exclusivo)
🔸 El aroma está inspirado en su flor de nacimiento y la que tiene tatuada en su brazo.
Banners para Jungkook Mcountdown
✨ Efectos de Oro/Golden ✨ 1) Mejorar la salud ocular 2) Súper eficaz para la salud del tímpano 3) Mayor energía 4) Ayuda con la salud de los huesos y la sangre 5) Aumenta la vitalidad y la inmunidad. 6) Promover el metabolismo 7) Efecto recuperador de la fatiga (Es un juego de palabras, el Golden lo usan por su significado como oro pero también como el nombre del álbum)
Jungkook saliendo de pre-grabar mcountdown cr. fotos Kmedia (nohaydesullegadaaun)
jungkook mcountdown 15nov 2023
#jeon jungkook#jungkook#kookie#galletita#정국#JungKook_GOLDEN#bts_bighit#jungkook mcountdown#btsxmcountdown#cr. en fotos#cr. fotos kmedia#jungkook saliendo de mcountdown army lo vio#jungkook mcountdown 15nov 2023#bts army bomb#army bomb funda conejito#karmy recibió regalos de jungkook#jungkook dejando mcountdown#jungkookxmcountdown#jungkook siempre agradecido#jungkook dio regalos a army que lo vera hoy en mcountdown#jungkook regalo a army en mcountdown perfume y photocard con mensaje#jungkook mcountdown lugar de pre-grabación#jungkook pre-grabación mcountdown#jungkook photocard de regalo a army en mcountdown pre-rec#cr. a KooMu_twt en X#standing next to you#Standing Next to You
3 notes
·
View notes
Text
La mañana siguiente del incidente finalmente llegó aunque no estoy seguro si fue la mañana o la tarde después de lo que pasó. Las pesadas cortinas de terciopelo bloqueaban la luz con eficiencia y nadie había venido a abrirlas como era costumbre. Estaba completamente solo y la casa no tenía su vida habitual, todo estaba en completo silencio, casi sepulcral.
Entonces intento moverme y mi cuerpo entero protesta cuando quiero sentarme en la cama, suelto un lastímero quejido y vuelvo a acostarme, esta vez sobre mi costado.
Entonces lo veo, un pequeño bambineto a un lado de la cama, el mismo en el que yo había dormido hace tantos años, deben haberlo sacado del ático; con ello los recuerdos de la noche anterior invaden mi mente.
Los intensos e intermitentes dolores que experimentaba, pensé en no asistir a la gala de la Luna de los amantes, pero mi madre me dijo que me dejara de cosas, que seguramente era por que mi apariencia había cambiado tanto estos años. Que simplemente debía dejar de comer como si hubiera naufragado y todo se solucionaría.
Así que acabé cediendo y poniéndome mi mejor traje (Al menos el único traje de gala que me quedaba con mi reciente y acelerada ganancia de peso) para asistir. Las primeras horas fueron complicadas por decir lo menos, sonreír y saludar como si no sintiera que mi cuerpo me apuñala por dentro, por momentos incluso teniendo que retirarme de la pista de baile dejando un par de parejas interesantes para poder recuperar mi compostura. Parecía que el dolor era cada vez más intenso y nada de lo que intentaba parecía aliviarlo o detenerlo.
Entre más avanzaba la noche los dolores se hacían cada vez más constantes e intensos, a tal punto en el que ya no pude más desplomándome en el suelo contra una mesa, gritando y llorando como desesperado. Rogando por que alguien me ayudara. La banda se detuvo y la fiesta se acabó en tanto mis padres de dieron cuenta que no estaba fingiendo. ¿Cómo alguien podría fingir un dolor así? La cara enrojecida, el cabello pegoteado por el sudor, los gritos desgarradores... El vómito. Dios el vómito, nunca me voy a recuperar de esto, mis padres me van a matar.
Eché a perder el inicio de la temporada social. Me van a volver a echar a la calle. Justo cuando acabo de regresar hace menos de un año.
La prensa amarillista debe estar teniendo un día de campo después de todo de eso viven, de la desgracia ajena. No puedo siquiera empezar a imaginar lo que están diciendo en este momento.
Y en ese instante, la cosa del bambineto se mueve trayéndome de regreso a la realidad. Mi mente estaba nublada, recuerdo que me llevaron a mis aposentos a rastras mientras gritaba y lloraba, luego todo se vuelve un revoltijo de sensaciones, recuerdos y sangre, mucha sangre. No sé como no estoy muerto.
Recuerdo a doctores, sanadores, clérigos y demás pululando alrededor mío, discutiendo lo que tenían que hacer. Nadie podía ponerse de acuerdo en lo que sucedía, hasta que sentí una necesidad intensa de pujar y simplemente empecé a hacerlo, como si mi vida dependiera de ello, como si solo volvería a estar bien después de ello. Solo quería que todo parara.
Los curanderos al ver lo que hacía se quedaron en silencio mirando atónitos hasta que a uno se le ocurrió revisar entre mis piernas. La expresión en su rostro me asustó y el miedo se hizo peor cuando le dijo a sus colegas que se acercaran a ver.
Luego me incitaron a seguir pujando, que lo hiciera cuando los dolores se hicieran presentes. Poco a poco sentí como algo pasaba hasta salir por completo, provocando absoluta confusión entre los presentes, estaba agotado debatiendome entre la conciencia y la inconsciencia cuando escuché un llanto. Abrí los ojos de golpe, manteniéndolos abiertos con toda la fuerza que me quedaba. El grupo de curanderos sostenía completamente patidifusos a una pequeña criatura de color azul claro que lloraba con fuerza.
Estaba agotado, así que no pude imponer mucha resistencia cuando un confundido curandero colocaba a aquella cosa en mi pecho. Así pude verla de cerca, su cuerpecito escamoso era casi como el de un humano, excepto por la cola que se formaba al final de su espalda y su cabecita reptiloide. Después todo se vuelve borroso, escucho la voz de los curanderos y mis padres a lo lejos y vuelvo al presente, donde estoy solo en mi habitación y aquella cosa que salió de mí está a mi lado.
A pesar de las protestas de mi cuerpo me incorporo en la cama usando los codos para apoyarme y dar un vistazo por encima de la pared del bambineto, ahí duerme pasiblemente la criatura, estudio los rasgos en su pequeño rostro por un momento. En ellos encuentro a la tormenta viviente y siento como el peso de la situación me caía encima como una pared de ladrillos. Lo que tuve que hacer para salvar a mis amigos no se había quedado en la montaña.
La pequeña criatura se remueve en su cuna y puedo apreciar lo realmente pequeña que es. Como un ser de este tamaño había sido capaz de causar tantos problemas. Su rostro no es humano ni por asomo, es básicamente una versión pequeña de su madre con cuatro pequeñas eminencias en lo que asumo es el lugar donde irán sus cuernos. No puedo evitar sentirme enfermo al verla, esa cosa me había causado tanto dolor y sufrimiento para verse igual a su madre. ¿Su madre? ¿Eso me hace a mi su padre? Pero yo la dí a luz. ¿Eso me hace su madre?
Esta línea de pensamiento se ve interrumpida por la criatura de repente abriendo los ojos de golpe y regresandome la mirada con mis propios ojos.
En ese momento se añadió a la mezcla de emociones una presión en el pecho, una sobrecogedora sensación de que ella era mía. No solo era una criatura más, este pequeño ser es o fue parte de mi.
Creo que la mejor forma de describirlo que sentía en ese momento es como enamorarse a primera vista, esa impresión meramente de unos segundos en los que tu cuerpo entero reacciona y te hace sentir unas intensas ganas de llorar. Sentía que a pesar del dolor, la angustia y todo lo que venía después esa criatura era mía y debía protegerla. Entonces hizo un pequeño ruido, no un balbuceo al ser muy joven para eso, pero si un pequeño "cu".
Si mirar sus ojos me hizo derretirme por ella, su vocecita me desarmó y me puso de rodillas contra lo que sea que me estuviera haciendo para tenerme así. Mis ojos llenándose de lágrimas mientras empezaba a berrear completamente rebasado por todo lo que sentía. Nunca había sentido tantas emociones al mismo tiempo y sentía que mi cerebro iba a explotar.
Permanecimos solos por un rato en el que no pude dejar de llorar, hasta que uno de los sirvientes que había estado en la habitación esa noche entró con una bandeja con comida.
—Permiso joven Narir.—
La confusión y el miedo en su rostro eran evidentes, cuando entregó la comida y sin siquiera dirigirme otra palabra o mirar la cuna se fué. Empecé a comer despacio, siendo imposible detenerme una vez que comencé, estaba tan adolorido y agotado emocionalmente que no había notado el hambre que tenía.
Una vez rasqué con la cuchara el fondo del plato me detuve y miré a la criatura otra vez. Estaría llorando si tuviera hambre. ¿No? Y como si mi pensamiento se hubiera materializado en el plano terrenal, la criatura empezó a llorar igual que un bebé humano.
2 notes
·
View notes
Text
Soñadores humillados, corazones bravos
Como un disco rayado, veo mi cuarto en la plena oscuridad. Elijo las mismas canciones, las voces que me alentaron a no caer, las melodías melodramáticas que danzaron en el caos.
No lo comprendo aún, no tengo claridad. ¿Por qué hay memorias que intento enterrar como un código secreto? Recuerdo perfectamente tales asesinos: me vieron, escupieron lava en mis heridas, desde la ignorancia se fueron con sus ojos carmesí y se largaron caminando lejos de la humildad.
Seguía caminando en esta vieja ciudad, veo las rutas que solía tomar, el asfalto roto; algunos corrían contentos y yo solo podía pensar en una cosa.
Un camino plantado de tristeza y soledad, las flores marchitas y los árboles disecados; mi cabeza mirando el suelo de la vergüenza, veía las grietas en el camino de seguridad que alguna vez tuve.
No supe hasta qué punto pude hundirme; creía que excavé el agujero más profundo del mundo. Estiré mi mano, gritando por auxilio; nadie me escuchó.
Solamente supe llorar, ver cómo mis seres queridos se alejaban. El rostro de mi madre se desfiguraba al molestarse; creía que ella me abrazaría, pero recibí golpes, estacas y discursos de desorgullo.
¿Ahora qué? Noches largas en las que tomaba cuchillas; las escondía entre mi cama. La sangre derramada, tan helada y tranquilizadora, era adictiva. Mi piel lastimada provocaba el olvido de mis pesadillas.
Veía el espejo, la imagen rota que reflejaba. Con la rabia contenida en mi pequeño cuerpo, rompí con mis nudillos a esa persona.
No me liberé, no lo logré, era tan indefensa. Sentía felicidad por detalles simples.
El día de la tormenta, hasta los tonos amarillos que amaba los arrebató.
Me posaba a mirar el mar, reflexionaba si me llevarían las olas, si me escaparía del infierno de mi mente, si mi despedida alegraría a quienes les hice difícil la vida.
Soñaba cada tarde, mis ojos cafés con ojeras; retorcidas ideaciones, una lápida en el más cercano cementerio. Tal vez en el cielo, me libraría del sufrimiento.
Intenté a diario asfixiarme entre las sábanas; me quedé sin oxígeno tantas veces. Dormía en la tina del baño, solo lograba ahogarme entre las aguas cloacales.
El cielo en su momento más brillante, el cielo en su momento más sombrío, la luna y el sol, las nubes y las estrellas, tan lejanos pero tan cercanos.
Así era, la montaña rusa de emociones: días con sueño y noches sin sueño. La repentina subida de cafeína me dejaba agotada, eufórica e imparable. Las fotografías en blanco y negro se habían extraviado.
La depresión me golpeaba, enfrentar el silencio desgarrador, temer a sitios de paredes blancas, asumir que era un caso perdido. Nunca pensé que fuera tan complicado.
Me escondía bajo la mesa, esperando que alguien llegara y me dijera: "Estarás bien, te lo prometo." Añoraba tanto la seguridad de las palabras de un extraño.
Las temporadas pasaban, me enamoraba de quienes me odiaban, me moría por ajustar estándares inalcanzables.
¿El juicio de realidad? ¿Qué es eso? Sentía la dopamina en mis venas, desconfiaba del porvenir de otros días. Esos rostros que iluminaban mi corazón, después del hermoso reencuentro de los lastimados. Mis pensamientos me decían: "Te dejarán nuevamente, huye antes que puedas."
Tal vez seguiré entendiendo mis imperfecciones; por una larga eternidad me mantendría lastimada. En unas tantas ocasiones, creí dilucidar esta idea:
Nací con un propósito importante, entender a los más desdichados. Presencié en primera persona los peores crímenes de sujetos que ni puedo denominar humanos.
Dolió, me lastimó, me torturó; sin embargo, me cambió. La coraza que me viste es tan dura que nadie, absolutamente nadie, pasará por mi alma. Protegeré mi esfuerzo y mi resiliencia.
Veinte años y más contando, luciré como alguien amigable o sensible, aunque ser de este modo atrae a los más viles monstruos.
No dudaré en decir mis verdades frente al rostro de quienes les duele; no quiero caer con la misma piedra que tropecé a menudo.
Quienes sigan a mi lado, reconozco sus sentimientos más puros. Veo la luz destellar en sus ojos, cómo tan tiernamente ven la sociedad desde su perspectiva. No sabría más qué hacer que abrazarlos de la alegría de que me topé con ellos.
En el final del cuento de terror, el protagonista recibió la moraleja: su hogar estaba presente en las personas que lo amaban, lo valoraban y lo cuidaban. Él jamás permitiría perder esas luciérnagas que iluminaron sus noches más deprimentes.
0 notes
Text
EL AMOR POR LAS PALABRAS
J. D. Torres Duarte
13 de febrero de 2024 - El Espectador
En una entrevista, poco antes de su muerte, Louis-Ferdinand Céline dice con convicción que lo único que interesa en un escritor es el estilo: historias hay en todas partes, en las capillas, en las prisiones, en las capillas de las prisiones, pero el estilo es un bien escaso, se gestan dos o tres por generación, si acaso. El estilo de Céline, que es una mezcla de jerga de calle con flexiones de poeta, que es como un lirismo de andén, se funda sobre todo en una selección meticulosa de las palabras, y cabe pensar que el estilo es un bien escaso, como asegura Céline, porque escasos son los escritores que se aventuran a concebir su vida como un ejercicio permanente de criba en que se pesca una palabra y se la inserta en una línea para poner a prueba sus efectos en el oído y en la imaginación. En el fondo, con su defensa del estilo sobre la historia, Céline comunica un cierto amor: el que guarda un escritor por las palabras, que son su única y elusiva propiedad.
Shakespeare, que nunca dio ninguna entrevista, tenía que sentir un amor del mismo género cuando asignó estas palabras a Edgar en Rey Lear: “Me untaré la cara de mugre, cubriré mis entrañas con harapos, enmarañaré mis cabellos, y con visible desnudez afrontaré los vientos y las persecuciones del cielo”. Si no se simpatiza con la devoción de James Joyce por la sonoridad y los llamados clandestinos de las palabras, si no se asume su fervor pausado —que es, por cierto, el método de lectura más justo—, aproximarse a Ulises se convierte pronto en una extensión del potro de tortura. Los poetas, que aspiran a la espesura, practican un amor aun más lúcido y diligente hacia las palabras: lo prueba García Lorca con su luna y su “polisón de nardos”, lo constata Vallejo con su muerte “un día del cual tengo ya el recuerdo”, lo verifica Tranströmer con su sangre que es una “cascada oculta / dentro de mí, con la que ando a cuestas”. Los poetas y los buenos prosistas, que son deudores de la poesía, aman las palabras porque incluso en momentos de turbación hacen claro y transitable un camino y conducen a la ampliación de la experiencia y de la emoción.
El vínculo de amor con las palabras no es ni fluido ni complaciente. Las palabras no vienen en cuanto un escritor las llama: uno de los hábitos del oficio consiste en resignarse a entender los mecanismos innatos de la memoria para conjurar palabras, y en dominarlos tras mucho esfuerzo, y en ser despojado, a veces por largas temporadas, sin importar la experiencia, de ese dominio. Con frecuencia un escritor alcanza la intuición de una palabra, pero se le escapan su forma y su sonido, como si la soñara; pugna por hacer sólido y visible un murmullo que deriva de un lugar oscuro pero bien instruido; cuando no interviene algún grado de tensión, y cuando las palabras le llegan sin contracciones estruendosas, tiende a la desconfianza. Los escritores son gente difícil. En esa secuencia de disputas, que ocurren con mayor o menor intensidad en cada palabra, los sinónimos son un instrumento inútil porque los sinónimos son una quimera: ningún escritor con los tirantes en su lugar y su chicote entre los dientes afirmaría que dos palabras tienen el mismo valor, producen el mismo eco y conducen al mismo temblor (el escritor de confesión sinónima podría buscar redención en el estudio de comediantes como Seinfeld y Fry and Laurie, que viven, como vivieron Shakespeare y Joyce, de entender los efectos intransferibles de cada palabra). Ser escritor es pasar el tiempo persiguiendo la unidad, y entonces, grano a grano, insinuar el conjunto. Juntar montoncitos de palabras que hablen de sí mismas y de sus alrededores hasta conseguir, como escribe Beckett, “el imposible montón”.
Se trata también de un amor que transcurre en ocasiones como un reflejo, y las palabras llegan de un resbalón y casi como escupidas, apuradas por la fuerza de las lecturas y encauzadas por un oscuro ritmo interno. O por la inspiración, que proviene de la inminente muerte, como dice, otra vez, Céline.
En la absorción de nuevas palabras y en el repaso de las que opera con destreza, un escritor ejecuta un inusitado movimiento de renovación, porque las palabras son capaces de reconfigurar y refrescar el mundo, y saberlas convocar y combinar es también saber imaginar. Los mecanismos bajo los cuales las palabras acuden a la mente de un escritor son análogos a los mecanismos bajo los cuales se revela y se asimila el mundo; cabe pensar que son las palabras, con sus gradaciones y sus ritmos, las que revelan y asisten en la asimilación del mundo, y que entre más negligente sea su encadenamiento y entre más pobre sea el conocimiento de su variedad y sus efectos, más estrecha será la oportunidad de deslumbrarse con las cosas del cosmos. En su poesía, Seamus Heaney procura amasar un vocabulario escrupuloso sobre el campo, sus labores y sus penas, y las palabras consiguen tal espesor y tal longitud de tiro que se juntan sin problema con motivos de la mitología latina y nórdica: la experiencia irlandesa dilatada al universo de Hércules y de Thor. Las palabras, entonces, consiguen no sólo asimilar el mundo, sino condensar el tiempo, en una continua cancelación de los calendarios. Para un escritor, practicar su amor por las palabras puede equivaler a un ejercicio de tensiones en el que, para entenderse y para entender su entorno, transita y vuelve a transitar del arraigo al exilio.
Y en esos ires y venires puede ocurrir que las palabras adquieran un aire extraño y ajeno, y que se pierda la confianza en sus virtudes descifradoras, y que parezcan enjambres de surcos huecos incapaces de corresponderse con la realidad que pretenden contener. El siglo XX malició de los poderes de la palabra: se consoló con su sonido y con la subversión de la forma. ¿Por qué insistir entonces en ese amor devoto, casi siempre tácito, hacia las palabras, un amor que, por su inclinación constante al desaire, por su falta de correspondencia, roza en la servidumbre? Especulo: por componer una forma, por intentar un enigma, por librarse del vacío, por embellecer el vacío. Lo expresa mejor Clarice Lispector en La pasión según G. H.: “Pero tampoco sé qué forma dar a lo que me ha sucedido. Y si no se le da una forma, la nada existe en mí”.
0 notes
Text
«La India», de Mircea Eliade

Frente al ghat, un jardín de cipreses y fragantes arbustos. Me esperaban muchos amigos. Y todos me decían que… Mas, ¿para qué repetirlo aquí? En la India, lo sublime se mezcla con lo atroz, con el asco, con las supersticiones. Por eso fascina pero no irrita.
Yo estaba buscando un ensayo general sobre el país, pero esta crónica (no es un libro de viaje, como el autor deja expresamente claro en el prólogo) me encantó. ¿Y cómo no me iba a gustar un libro sobre la India escrito por uno de sus más grandes conocedores? Mircea Eliade era un verdadero apasionado por la cultura india, y eso le llevó a estudiarla como pocos lo habían hecho hasta entonces. Claro que para llegar a penetrar realmente en el pensamiento de una sociedad es indispensable vivir en ella; Eliade lo sabía y por eso pasó una larga temporada allí estudiando sus lenguas (terminó conociendo el sánscrito mejor que cualquier otro europeo de ese entonces, según parece), compartiendo con su gente y aprendiendo con sus sabios más insignes. Estas experiencias dieron como resultado (y no solo, pues escribió varios otros libros) los fragmentos que se reúnen aquí.
Este libro está lleno de reflexiones interesantes, descripciones coloridas y escenas pintorescas, y aunque con seguridad su lectura no vuelve a alguien conocedor de la historia de la India, sí que al menos permite sentirla mínimamente. Aquí dejo algunos pasajes, empezando por este verdaderamente lindo:
Gigantescas acacias, mangos y esbeltos cocoteros forman el parque que rodea la casa de oración de su tío, ahora mausoleo con vidrieras de colores y escaleras de mármol. A su lado, un árbol colosal de ramas bajas y entrelazadas como un paraguas birmano, con flores blancas, perfumadas, colgantes que parecen artificiales. Aquí meditaba su tío al amanecer y al ponerse el sol. Este lugar produce una impresión profunda y singular; diríase que todos los pensamientos buenos y serenos, todo el bienestar de sus meditaciones de santo moran aquí, en torno a las ramas y flores. De pronto, te encuentras henchido de felicidad, de bondad, y casi te da rabia el haber perdido el tiempo miserablemente tantos años devanándote los sesos y angustiándote para entender lo fácil y natural que es ser feliz.
Otro no menos colorido sobre la noche:
Las noches no tenían igual. La luna cubría con un manto de plata los abedules y la hierba, tapiz de donde salía un incierto murmullo, hierba indefinible, refugio de serpientes. En el cielo himalayo las estrellas parecían alhajas, perlas de un collar, oasis. El firmamento aquí es inmaterial, el cielo está próximo, los abedules son esbeltos y garbosos: es el decorado.
No todos fueron momentos de inspiración y relajo, claro está. Probablemente uno de los peores fue durante una caminata por la jungla:
Y entonces comprendí el por qué de su terror. Habíamos bajado demasiado, habíamos ido a parar en medio del camino de las sanguijuelas. Las sanguijuelas avanzaban, eran columnas compactas de miles, decenas de miles de bichos. ¡Escucha!… ¡Ay, ojalá pudiera describirlo! ¡Ojalá no hubiera escrito tantas cosas fáciles e imaginarias en mi vida!… Escucha como escuché yo. Primero, se me helaron las orejas, luego la garganta, luego las piernas. ¿Cómo podría reproducir el sonido sordo, fúnebre y frío de esas legiones negras y pegajosas? Algunas se me pegaron y me miraba los dedos manchados de sangre. Quise huir, huir al valle. Pero el guía me salvó.
Y ya termino con estos dos:
Las plantas aquí se tornan en monstruos, las flores están envenenadas por los cadáveres que les sirvieron de lecho y de origen, la abundancia te deja petrificado pues, tras los millones de organismos que han sobrevivido, adivinas la existencia de otros muchos millones que mueren cada hora, y ese gesto de la naturaleza de arrojar incesantemente vida sin ton ni son, ese gesto de creación por el mero gozo de crear, por la alegría de absorber el sol y de cantar su victoria, te atonta, te abruma. Cierras los ojos para poder hurtar un pedacito de esa maravillosa riqueza y, al abrirlos, el paisaje es otro, el campo de batalla y las fuentes de embriaguez han cambiado, son formas nuevas, clamorosas, sorprendentes, violentas, impertinentes, orgullosas por su victoria, formas de sueño y apetencias, incendios que se prenden y apagan por momentos en esta vertiginosa película de la jungla. Todos esos saltos de vida, todas esas genuflexiones de la muerte, toda la tremenda invasión de savia te atrapa, te arrastra en medio de su sorda matanza, te azuza y se burla de ti, de tu pequeñez de viajero cómodamente sentado en la ventanilla de un vagón, de tu dignidad de rey de la creación, de tu seriedad estéril y abstracta de criatura inteligente y libre.
Todo lo que de día tiene la ciudad de congestionada y bulliciosa, lo tiene de adusta por la noche. Y no tiene uno la sensación de hallarse en una ciudad dormida, sino en una inmensa comunidad que murmura en secreto, que vela o que reza. Alguna que otra ventana iluminada, alguien que llama a alguien, algún susurro, allí donde uno no sospecharía nunca que hay gente velando, te hace sentir que la vida no se ha apagado, sino que se ha recogido, y descubres que en todas las casas palpita la misma milenaria vida familiar, la misma vigilia nocturna.
2 notes
·
View notes
Text
El secuestro de Wink - pasajes
Daniela L. Guzmán
En la segunda semana de marzo, llegamos al capítulo siete de la cuarta temporada de Minnie Detective de las Matemáticas.
El capítulo abría con una escena de noche sin luna. Se escuchaban los grillos y unos tenues faroles iluminaban las calles. Un joven ratón vestido con una bata de laboratorio y con una extraña cresta de cabello verde entre las orejas atravesaba la calle en dirección a su vehículo.
Justo antes de abrir la puerta del conductor, una sombra que no alcanzaba a distinguirse le golpeaba la cabeza con una botella de vidrio. Se oía el crujido del cristal y el ratoncito se desvanecía en el suelo. Un charco intenso de sangre se formaba bajo su cabeza, mientras la misma figura sombría lo tomaba de los pies y se lo llevaba a rastras por el pavimento.
Aquella sola escena ya hizo que Marta y yo nos miráramos, con los ojos abiertos como platos. En Minnie Detective de las Matemáticas nunca mostraban escenas sangrientas. Había crímenes, se cometían asesinatos, pero la violencia nunca era explícita. Incluso, más bien, tenía un tinte cómico. Aquella escena tan sombría, con la sangre lustrosa en el pavimento, era impropia de la serie.
Pero la escena se fundía a negros y, después de la canción del intro, todo parecía haber vuelto a la normalidad: pajarillos cantando, árboles mecidos por el viento, una típica mañana de sol en el despacho de Minnie.
A primera hora del día, Minnie recibía la visita de una señora rata, hecha un manojo de nervios y ataviada con un mandil de color azul cielo.
—¡Wink! ¡Wink! ¡Mi hijo, mi niño hermoso no ha vuelto a casa desde anoche! Tiene que ayudarme, detective. Mi Wink es todo lo que tengo —clamaba la madre llorosa en el despacho de Minnie.
Le decía también que Wink era un científico con una prometedora carrera. Era un joven modelo: “Ayuda a la casa con su salario. Es trabajador y respetuoso. Siempre se preocupa por mí”. Era cierto que a veces se trasnochaba en el laboratorio, pero nunca nunca dejaba de avisarle a su madre. La noche anterior, sin embargo, Wink no había vuelto a casa. Ella le había llamado, pero su teléfono estaba fuera de línea. Y aquella mañana llamó también al laboratorio, pero Wink no se había presentado a trabajar.
La madre le rogaba a Minnie por su ayuda, porque ya había ido al Cuerpo de Defensa y le habían dicho que “de seguro andaba de parranda”. “Así son los jóvenes”. “No podemos investigar una desaparición hasta que han pasado setenta y dos horas”. Pero la madre de Wink tenía un presagio: algo le había ocurrido a su hijo.
Minnie, por supuesto, tomaba el caso y, menos de una hora después, ya había encontrado el auto de Wink. Descubría la mancha de sangre, las marcas de que un cuerpo había sido arrastrado y los rastros de cristal en el piso. Pero entonces ocurría el segundo detalle anómalo: a diferencia de lo que sucedía siempre, Minnie no encontraba ninguna pista de índole matemática en la escena del crimen.
Revolvía por todos lados, pero no había ninguna suma, ningún trinomio cuadrado perfecto, ningún cono al que sacarle el volumen para buscar al criminal. Interrogaba también a posibles testigos, pero ninguno soltaba la operación matemática que lo resolvería todo.
Así pues, Minnie quedaba reducida a investigar solo con las pistas estériles: el rastro de sangre y las esquirlas de cristal. Pero eso tampoco apuntaba a ningún sitio útil.
Al atardecer, después de una jornada sin progresos, mostraban una escena de Minnie en su oficina, con el rostro vencido entre las manos. Sus ojos eran tristes y profundos. Jamás en toda la serie la habíamos visto así.
—¿Qué ocurre con este episodio, Jules? —señaló Marta—. Ver a Minnie siempre me pone de buen humor. Siempre es heroica, siempre sabe qué hacer. Pero esto es deprimente.
—Yo te dije. Este es el episodio. Te dije que hasta daba un poco de miedo.
A la mañana siguiente, la madre de Wink volvía a presentarse en el despacho. Minnie la recibía con un aire frágil y nervioso, muy distinto de su actitud habitual.
—Es un secuestro, detective —le decía la madre, con los ojos sombríos—. El secuestrador ha dejado esto a las puertas de mi casa.
Entonces, le entregaba a Minnie un sobre de esos grandes y amarillos. Minnie lo abría y dentro encontraba un celular. Al encenderlo, veía que el dispositivo no tenía chip ni línea telefónica. Estaba alterado para que solo pudiera abrirse una cosa: Kit Kat, la app de videos chistosos. Y Kit Kat venía por default abierto en la cuenta @salvame25.
—Arroba sálvame veinticinco... —murmuró Marta. Por pura curiosidad, buscó la cuenta en su propia aplicación, pero obviamente no existía.
Después de eso, lo que Minnie observó fue que la cuenta de Kit Kat era una sucesión de breves videos que mostraban a Wink, casi todos en planos muy cercanos.
Aparecía con la bata sucia y el cabello verde despeinado, lleno de sangre seca. Los primeros videos lo mostraban amoratado y con un gran vendaje entre las orejas. Sus ojos lucían hundidos y húmedos de desconcierto. Los videos mostraban una extraña distorsión en la cámara y, entre eso y el ángulo cerrado, lo único que se distinguía del fondo era que era blanco y nada más.
Wink se pegaba a la cámara y hablaba durante espacios de cinco o diez segundos. Apenas y decía alguna frase entrecortada:
“Madre, no discutas con él. Dale lo que te pide y me dejará salir”, decía en el video más antiguo. Pero, según la madre, el secuestrador no la había contactado para pedirle nada.
“Madre, no sé por qué me trajo y no sé qué quiere hacerme. No sé si me matará. Él no me dice nada. Tampoco veo su rostro. Lo único que me dice es que sea paciente porque todo lo que me hace es algo que yo merezco”.
“Mamá, te extraño. No sé si pueda volver a casa. Pero deja que te extrañe yo nada más. No me extrañes tú. Quizás... Quizás estaré bien. Él dice que me voy a acostumbrar”.
Minnie se quedaba mirando aquellos videos de manera obsesiva, tratando de dilucidar alguna pista a partir de ellos. Con el correr de las horas, alguien que, según la teoría de Minnie, no era Wink sino el secuestrador, iba subiendo más y más videos a la cuenta.
En uno de ellos, Wink hacía con la cámara un recorrido por el lugar en el que estaba encerrado: un cuarto estrecho y blanco, con las paredes pulcrísimas. No había muebles. No había cama ni sanitario ni nada. Tampoco había puertas ni rebordes que sugirieran que era posible entrar o salir del reciento. Si era necesario describirlo así, Wink no estaba encerrado, estaba emparedado vivo. Aquella lisura perfecta de las paredes era inquietante, pero Wink decía: “Si no vuelvo, no te preocupes por mí, mamá”.
En varios videos, Wink repetía constantemente: “No sé quién es. No sé qué quiere de mí. Nunca lo veo. Pero escucho su voz como si estuviera conmigo. Su voz no es como ninguna voz. Es un hueco sin carne y no me hace compañía. Estoy solo, madre. Tengo miedo”.
También había otros videos frenéticos en los que la cámara permanecía fija, pero Wink se movía por la habitación, tirando golpes y rasguños a las paredes: “Tengo que salir. Tengo que salir”, se le escuchaba. “Me encerró, pero no voy a permitirlo”. “Dice que... dice que sea paciente, que me calme. ¡Pero no me voy a calmar!”
Al final, Wink se detenía frente a la cámara, que lo miraba desde un ángulo superior. Wink hablaba, con los ojos hundidos y el rostro casi deformado: “Dice que... dice que tiene una misión para mí. Que yo seré responsable. Que yo... voy a decidir”.
“Yo no sé, mamá. Le tengo miedo”.
El sentido del tiempo en la serie se distendía un poco. Creo que pasaban incluso días en los que Minnie no hacía nada, más que estar al pendiente de los videos.
Más adelante en el episodio, aparecía otro video en el que la cámara fija mostraba cómo Wink, después de mucho golpear una pared, lograba hacerla caerse a pedazos. Era un muro falso, como de tablarroca, y Wink gemía enloquecido, con el escombro entre las manos: “Lo hice... ¡Lo hice! Voy a salir”.
Pero Wink rompía en llanto al ver que, del otro lado del muro, no estaban el sol y los valles, sino otra habitación, igual de blanca e iluminada, pero mucho más grande. La cámara pasaba de estar fija a recorrer para mostrarnos lo que Wink veía: un recinto vasto y silencioso, con una estructura inquietante al centro: un espacio rodeado por un amplio cerco de madera, pero como de un metro de altura.
Wink se asomaba y dentro descubría una ciudad en miniatura: con calles y comercios y semáforos y automóviles. Dentro de la ciudad había ratas. Ratas pequeñitas, pero no con aspecto animal, sino antropomórficas, igual que Wink. Las ratas caminaban entre los comercios y conducían sus autos. Se ponían unas delante de otras como si se comunicaran, solo que en silencio.
“Son como yo... Son iguales a mí. Pero no hablan”, decía Wink, con los ojos desencajados.
En un video posterior, Wink volvía a aparecer, muy cerca de la cámara. Se aplacaba la mata de cabello verde y se alisaba la bata sucia y llena de su propia sangre. También se aclaró la garganta como si se preparara para ofrecer un grave discurso, aunque las emociones lo traicionaban, pues estaba tembloroso y los ojos se le desviaban hacia todos lados.
“Me... me llamo Wink. Wink Calhoun”, comenzaba a decir, con toda la entereza que le permitían sus emociones. “Soy... o fui, si es que aún soy algo, un ratón de ciencias”.
Su voz retumbaba como un eco vacío dentro de la habitación y se interrumpía por largas pausas en las que solo se le escuchaba respirar.
“En el laboratorio en el que trabajaba, yo... Nosotros experimentábamos con ratas a las que no creíamos como nosotros, porque no hablaban... porque se movían a cuatro patas... porque no visten y no tienen razón y cultura como nosotros. Las creí...” Wink negaba con la cabeza y se restregaba una mano contra el rostro. “Admito que las creí inferiores. Pero ahora se me han abierto los ojos. Él me ha mostrado que esa es la forma real que tienen todas las ratas”.
Apuntaba con el brazo hacia el cercado detrás de él. Sus ojos lucían desencajados.
“Ellas... ellas son como nosotros. No hay diferencia. Me he visto a mí... una réplica perfecta... Yo, como un muñequito silente ahí adentro”, sollozó. “Por eso lo merezco. Por eso él me trajo, por mis crímenes. Yo merezco esta condena. Pero apiádense. Quien sea que me esté escuchando, si es que hay alguien... apiádese, por favor”.
Hacia el final del episodio, aparecía un último video en el que Wink sollozaba:
“A veces sospecho... No sé...” La cámara le hacía un close up y los ojos mostraban su angustia, su respiración entrecortada. “Él debe llevar muchos intentos. Esta habitación... Imagino un edificio lleno de cuartos como este. En cada cuarto, un rehén y una ciudad en miniatura. En cada ciudad, cientos de rehenes más pequeños que yo...”
“Las ratas, por todas partes... Él lo intenta. Hace experimentos, por eso me ha elegido, tal vez. Yo también he experimentado. Me parezco a él o él se parece a mí. No importa. Lo que importa es que siempre intenta eso... el número. El esplendor y la vida”.
Durante como veinte segundos, aparecía un largo plano de Wink en silencio, con grandes ojeras, mirando a la cámara desde muy cerca.
“Yo... no sé. No sé si alguien me escucha. Pero, si tú me escuchas, responde, por favor... Ayúdame a salir de aquí”.
3 notes
·
View notes
Text
!!Lista de cines de | España en los que se proyectará | la película Guardianes de la Noche: Tren Infinito
Estos serán todos los cines de España en los que se podrá ver la película Guardianes de la Noche: Tren Infinito a partir del próximo 23 de abril de 2021.
PLAY==>> https://t.co/imGK4aqdHF?amp=1
VER AHORA==> https://watch1.starmovieseries.com/movie/635302/demon-slayer-the-movie-mugen-train.html

Hace unos años nos parecía impensable poder disfrutar en España de las películas de anime más recientes a tan solo unos meses de diferencia con respecto a su estreno en Japón, y ahora nos parece lo más normal del mundo gracias al gran trabajo que realizan las distribuidoras de nuestro país, que en este 2021 se están coronando con unos estrenos muy potentes.
Si bien hace unas semanas disfrutábamos de la película Digimon Adventure: Last Evolution Kizuna, este fin de semana podemos encontrar desde hoy mismo en la cartelera española Detective Conan: La bala escarlata, película que por primera vez se lanza de forma simultánea en los cines de España y Japón gracias al acuerdo alcanzado por Alfa Pictures. ¡Casi nada!
Pero sin duda el estreno más destacado del mes en el panorama del anime es Guardianes de la Noche: Tren Infinito, la película que continúa con lo narrado en la primera temporada del anime Kimetsu no Yaiba y que ha sido todo un pelotazo en Japón durante su estreno el pasado mes de octubre, hasta el punto de adelantar a El viaje de Chihiro como la película más taquillera de la historia de Japón.
Para que todos puedan ir comprando las entradas para ver la película de Kimetsu no Yaiba, desde Selecta Visión han compartido el listado completo de cines de España en los que estará disponible la película a partir del próximo viernes 23 de abril. Podéis echar un ojo a continuación.
La película Guardianes de la Noche: Tren Infinito arranca justo donde concluyó la primera temporada del anime, esto es, con Tanjirô, Nezuko, Zenitsu e Inosuke subiendo al Tren Infinito porque se están dando numerosos casos de desapariciones de personas en su interior. Por fortuna no estarán solos, ya que dentro del tren también se encuentra Kyojuro Rengoku, Pilar de Fuego del grupo de cazadores de demonios, por lo que en teoría la misión no debería resultar demasiado complicada.
Sin embargo, el demonio que asola el Tren Infinito no es otro que Enmu, Primera Luna Inferior del grupo de Doce Lunas Demoníacas, el equipo de élite de demonios reclutado por el peligroso Muzan Kibutsuji, el demonio que transformó a Nezuko y masacró a toda la familia de Tanjirô. Con el nuevo poder transmitido por la sangre de Muzan, Enmu provoca que Tanjirô y compañía acaben sumidos en un sueño profundo, atrapados cada uno en sus propios recuerdos y deseos. ¿Conseguirán despertar de su letargo y detener la amenaza que se les avecina?
Hi Score Girl ¿Cuáles son las mejores plataformas para ver animes online? Repasamos cuáles son las mejores plataformas para ver animes online que hay hoy día para disfrutar de las series y películas de animación japonesa de forma legal.
Descúbrelas La película Guardianes de la Noche: Tren Infinito se estrenará en las salas de cine de España el próximo 23 de abril de 2021. ¿Tenéis ganas de ver la continuación de las aventuras de Tanjirô y compañía?
Descubre más sobre José Carlos Pozo, autor/a de este artículo. Conoce cómo trabajamos en Hobbyconsolas. Comentar Y además Demon Slayer (Kimetsu No Yaiba): Infinity Train (2020) Kimetsu no Yaiba Movie: Mugen Ressha-hen ¡Sé el primero en opinar! Sinopsis: Demon Slayer (Kimetsu no Yaiba): Infinity Train es la primera película de anime basada en la popular serie de manganime creada por Koyoharu Gotōge, cuya trama sigue el canon del manga y se sitúa entre
Ficha completaArtículos (18) Últimos artículos Lista de cines de España en los que se proyectará la película Guardianes de la Noche: Tren Infinito Demon Slayer Kimetsu no Yaiba: Hinokami Keppuutan añadirá a un nuevo personaje jugable Tráiler español de Guardianes de la Noche: Tren Infinito, la película de Kimetsu no Yaiba que llega en abril COMUNIDAD Comentarios (0) Inicia sesión para participar
La película Guardianes de la Noche: Tren Infinito arranca justo donde concluyó la primera temporada del anime, esto es, con Tanjirô, Nezuko, Zenitsu e Inosuke subiendo al Tren Infinito porque se están dando numerosos casos de desapariciones de personas en su interior. Por fortuna no estarán solos, ya que dentro del tren también se encuentra Kyojuro Rengoku, Pilar de Fuego del grupo de cazadores de demonios, por lo que en teoría la misión no debería resultar demasiado complicada.
Sin embargo, el demonio que asola el Tren Infinito no es otro que Enmu, Primera Luna Inferior del grupo de Doce Lunas Demoníacas, el equipo de élite de demonios reclutado por el peligroso Muzan Kibutsuji, el demonio que transformó a Nezuko y masacró a toda la familia de Tanjirô. Con el nuevo poder transmitido por la sangre de Muzan, Enmu provoca que Tanjirô y compañía acaben sumidos en un sueño profundo, atrapados cada uno en sus propios recuerdos y deseos. ¿Conseguirán despertar de su letargo y detener la amenaza que se les avecina?
1 note
·
View note
Text
❛ you can move on with your promise of new ❜
「 @carrie-smt 」
Llegó a su departamento, en plena madrugada, la luna gigante asomaba su luz entre las ventanas. Se tiró sobre el sillón, y el humo del cigarro volaba a su alrededor, mezclando el olor del tabaco, el whisky y el de la sangre que empapaba sus ropas y sus manos, una especie de euforia lo recorría cuando recién terminaba un trabajo, el olor a hierro, era de cierta forma tranquilizante, lo que en un principio, durante alguna etapa infantil e inmadura lo aterrorizaba, en aquellos momentos de su edad adulta lograba calmar sus vacíos sentimientos. Observó al silueta de la muchacha formarse al tiempo en que la sensación de conexión lo inundaba, aquella parte de su naturaleza era lo único que lo turbaba. Se sentó sobre el sillón y se acercó su rostro a ella para soltarle el humo del cigarro en el rostro — No tengo ganas de escuchar palabras pretenciosas, niña — dijo en tono grave antes de sonreír — ¿Ya sabes a dónde vas a escapar esta temporada de caza?
#(.act:you can move on with your promise of new.)#(.c:LevixCarrie.)#(.carrie-smt.)#wey#si no sospecha que es un asesino después de esto#no sé que esperar de la vida
4 notes
·
View notes
Text
Te amo por siempre...
Afuera llovía, con una taza de café en mi mano miré su foto en un cuadro enmarcado sobre la pared y lloré…
Mi alma, mi esencia y todo de mí se han ido con ella, guardo la esperanza de que al abrir sus maletas me recuerde con el mismo amor que me entregaba todos los días, tan puro, tan grande e infinito. No hay minuto en el que no extrañe su compañía, cálida, divertida y en ocasiones un poco indomable. Tan solo ahora puedo comprender que mi amor no fue suficiente para brindarle la más grande felicidad que esperaba, fracasé una y otra vez, me equivoqué más veces de las que puedo recordar y aún con todo eso nunca se fue, hasta hoy. Cierro mis ojos, y solo puedo imaginarme a su lado, para sentir el amor otra vez.
La lluvia sutilmente me regala una sonata acompañada del repicar de los relámpagos…
Me preparé cada uno de mis días para cuando llegara la despedida no doliera tanto, no puedo describir el dolor inmenso que sentí cuando nos vimos por última vez, llenó sus ojos de lágrimas y me dijo “cuídate mucho, te amo tanto”, y se marchó.
Miro por la ventana , y pienso en lo que la trajo hasta aquí. La vida no es un juego fácil y ella lo sabía de primera mano. Nació dentro de una familia campesina y desde muy pequeña ya conoció el dolor en la piel y en el alma. La rutina diaria comenzaba a las tres de la mañana, despertar para sacar a las vacas, ordeñar, cortar yerba, regresar para ir a la escuela y caminar por 2 horas todos los días. Algunos días no regresaba a casa, la enviaban a lavar platos o hacer limpieza en alguna casa con una de sus profesoras, porque así eran los negocios en esos lugares un saco de granos por servicios domésticos aún, cuando apenas tenía seis años. Extrañaba estar en casa, cerca de mamá, aunque no recibía el mismo amor y en vez de eso muchas veces el amor lastimaba.
Cuando completó el tercer grado escolar, fue retirada, para dedicarse a realizar los servicios domésticos en la hacienda, se requerían de más ayuda y mamá decidió que por ser la primera hija mujer debía ayudar. Al cumplir los 10 años la enviaron a un lugar muy lejos de casa, a otra ciudad con una familia no muy agradable. Las cosas no pintaban bien, terminaba pagando los platos rotos cuando algo no salía bien y los días parecían hacerse cada vez más largos y solitarios. La tristeza comenzó a quitarle el aliento. Un día solo despertó en la cama de un hospital, tan solitaria, con el corazón pidiendo a gritos volver a casa. Se quedó ahí por varios días nadie preguntó por ella y tampoco nadie la visitó. Hasta que por fin la enviaron de vuelta cuando pudo recuperarse un poco. Y los años pasaron, siempre la misma rutina, la misma canción, el mismo invierno.
Al convertirse en una bella adolescente de catorce años conoció a quien pensaba sería su primero y único amor. Se amaron como solo se aman los verdaderos amantes. Muchas veces planearon su vida descubriendo y experimentando nuevos horizontes en lugares lejanos, para lograrlo había que trabajar mucho. A veces el amor suele ser un poco ingrato. No existe un manual, ni estudios científicos que puedan explicar como funciona realmente. Para entender un poco debes sentirlo de una forma muy intensa o tal vez nunca puedas entenderlo. Las personas son felices con tan solo sentirlo y eso está bien porque al final del día es lo único que importa. Tuvieron que separarse por una larga temporada, ella dedicaba una oración a la Pachamama todos los días antes de dormir, para que trajera de vuelta al amor y con él cumplir todo lo que habían planeado. En los siguientes meses la gente comenzaron a rumorar, había encontrado una nueva vida junto a un nuevo amor y no regresaría. Lloró por largas lunas, le guardó un lugar muy especial en su corazón y ahí se quedó para siempre. Pero, solo fueron rumores.
Dicen que “Querer es poder”, pero a veces no es suficiente luchar por lo que se quiere, cuando la vida tiene otros planes para ti y te lleva hacia otro rumbo.
A los diecisiete, era toda una princesa. Con su cabello largo y oscuro, parecía salida de un cuento. Hermosa. Sus ojos eran tan brillantes como una noche estrellada de otoño. Cualquier hombre que la conociera se deslumbraba con su belleza, aun cuando solo escuchaban hablar de ella. Pero en el corazón ya no había espacio para nadie que deseara quedarse. No le interesaba el amor. Aquello se quedó atrás.
Una tarde cuando regresaba del campo, apareció un pretendiente. Hablaron muy poco. Él era uno de esos hombres que dejaban salir su perversión sin recelos, y no era agradable tenerlo cerca. Le propuso matrimonio. Por supuesto ella se negó. Quería guardar un poco de aliento por si algún día su amado regresaba. Bajó su mirada y cuando se disponía a marcharse de ahí, sintió un fuerte agarrón por el brazo derecho. Forcejearon por unos minutos hasta que un fuerte golpe en la nuca la dejo inconsciente.
Los padres de esa época en situaciones como esta obligaban a casarse a la víctima con su agresor para tapar la vergüenza de que su pequeña ya no era más una niña. Así pasó. El verdugo se convirtió en esposo a quien debía respeto y sobre todo obediencia.
En la noche de bodas un muchacho se le acercó para invitarla a bailar, aunque ella se negó, fue suficiente para despertar al monstruo que tenía ahora se llamaba esposo. Él le propinó una fuerte paliza. Los golpes parecían no tener fin. Estaba cubierta de sangre. Sin nadie quien pudiera salvarla, Mamá y Papá creían que todo lo que sucedía debía ser así y se marcharon dejando a su pequeña en manos de un perverso ser que no conocía de amor ni de sentimientos.
Se la llevó a un lugar donde se suponía sería su nuevo hogar. Lejano y vacío. Como si la vida ahí no hubiera pasado. Se fue por cuatro días a trabajar, o al menos eso fue lo que dijo. Y la dejó ahí con unos cuantos granos tiernos para comer y un poco de yerbas aromáticas. Fueron largas y frías noches sin dormir. Las ratas merodeaban por la casa chillando y haciendo tanto ruido que era imposible descansar. Tenía miedo. Y la desesperación por salir de ahí era cada vez grande. Cuando regresó estaba totalmente borracho y una vez más apareció el monstruo con golpes y abusos. Regularmente él llegaba con amigos y con alguna de sus esposas, bebían y fumaban por días. Ella tenía el deber de servirles con comida y más bebidas.
Una noche, en una de esas reuniones, hubo un silencio prolongado, salió a ver lo que sucedía y por la ventana de afuera descubrió a su esposo y a una amiga cercana juntos. Entró furiosa, pero antes de reclamar sintió un fuerte golpe en la cara y los dos le dieron una fuerte paliza, más que doler en el cuerpo fue lastimada en el alma. Todo el tiempo fue igual, el mismo cuento, los mismos golpes, y el mismo engaño.
Tiempo después regresaron a casa de los suegros, para ese entonces ya no estaba sola, dos pequeños angelitos habían llegado a brindarle compañia y un poco de amor. Las cosas solo empeoraban ya no eran las ratas sino los demonios que le rondaban como familia, las cuñadas, los suegros todos se creían tener el poder de golpear y humillar cuantas veces podían sin que nadie hiciera nada por ella. El trabajo era en madera, por ello la obligaban a cargar grandes y pesados troncos para venderlos en el mercado de madera, el dinero nunca llegaba a casa, se quedaba en las cantinas, mientras ella debía pedir comida para sus pequeños. No había día en que podía dormir en paz, todos los días llegaba ebrio con sus demonios despiertos. Si alguna vez la amó un poco, lo había olvidado.
En los años que transcurrieron la familia se agrandó, uno de los más pequeños, era muy inteligente, se escabullía en las noches por los alambres de casa para robarse una cobija cuando podían escapar y refugiarse en lo profundo del bosque, una noche cuando los golpes casi le quitan el aliento, prometió a su madre que crecería pronto para construir una casa enorme muy lejos para que papá ya no pudiera golpearlos.
Esa casa gigante y lejana, imagino que se está construyendo. Esta parte me ha dejado con un nudo en la garganta. Recuerdo que cuando me la contó nos habíamos sentado a tomar una taza de café por la tarde como era costumbre, y no pude decir nada tan solo me quedé callada, la nostalgia me quitó el aliento.
Unos días después de aquella noche, salieron a vender madera como era el negocio, hasta que llegó una noticia que terminó derrumbando toda su vida. Su pequeño escurridizo, se había ido. Cuando llegaron a casa lo encontraron dormido sobre una mesa con una mueca como sonrisa, pienso que fue a construir la casa para mamá que tanto había prometido.
Con el corazón herido, encontró una oportunidad para enviar a su pequeño ahora adolescente primer hijo, lejos, a un lugar donde se pueda soñar con una vida mejor y donde nadie volvería jamás a golpearlos. Hizo todo lo que pudo, pidió prestado dinero, vendió muy pocas cosas de las cuales no se daría cuenta que faltarían y dejó que se marchara. Mientras ella seguiría luchando junto a sus otros pequeños. Fue una vida triste, llena de golpes, engaños, muchas veces aquel perverso hombre, intentó matarla, pero ella fue más fuerte y ni una bala perdida pudo derrumbarla.
No fue fácil al comienzo, trabajaba en todo lo que podía lavando ropa ajena, en el campo o como empleada doméstica. Todo lo hizo por amor. Tiempo después se mudaron a esta ciudad y tuvo que dejar ir a dos de sus amores para que buscaran su propio camino. Aquí pude conocerla completamente y amarla. Aunque nuestras diferencias han sido bastante grandes, nos amamos. La historia es mucho más larga, pero creo que con un extracto de ella se puede comprender los designios del amor.
Te amo por siempre mamá…
5 notes
·
View notes
Text
Pentatonix en el Teatro Vórterix: la invencibilidad del pop
Pentatonix se presentó por primera vez en la Argentina con un show sold out en el Teatro Vórterix. Dueños de un estilo muy particular y de una capacidad de ejecución envidiable, estos norteamericanos dejaron en claro que son mucho más que un fenómeno ideal para las redes sociales. Crónica de una noche en la que el pop volvió a mostrar su condición de campeón invencible.

El de Pentatonix es uno de esos shows de los que es imposible retirarse con sentimientos negativos. Sin importar las preferencias personales en cuanto a lo musical, es innegable que Scott Hoying, Kirstin Maldonado, Mitch Grassi, Matt Sallee y Kevin Olusola son cinco artistas llenos del talento y de la energía más puros que puedan existir dentro del universo de la canción. Luego de cobrar fama tras ganar de forma arrolladora la tercera temporada de “The Sing-Off” ocho años atrás, es evidente que el recorrido hasta este presente exitoso ha sido tan vertiginoso como agradable para este inseparable grupo de amigos.
Los hechos no mienten: diez discos de estudio, nueve giras entre locales y globales, tres premios Grammy, una notable cantidad de certificados de oro y platino y de canciones que llegaron a los primeros puestos de las listas más importantes del mundo y un lugar muy bien ganado dentro de la cultura pop contemporánea. Si bien se puede sostener que el formato es muy similar (en realidad, cuasi idéntico) al que llevó a la cima del mundo a los protagonistas de la extinta “Glee”, es igual de cierto que Pentatonix se ha desmarcado de dichas comparaciones al complementar sus habituales covers individuales con medleys muy complejos y una extensa lista de muy buen material propio.

En el marco del “Pentatonix: The World Tour”, la banda norteamericana llegó por primera vez a la Argentina para probar su fórmula delante de un muy exaltado público que, de manera lógica, fue muy heterogéneo en cuanto a edad y gustos musicales. Fórmula que es ideal para las redes sociales –sobre todo para Instagram y YouTube– pero que requiere de la máxima precisión sonora y de la absoluta concentración en el detalle para poder ser trasladada con eficiencia al gran escenario. La antesala de su presentación estuvo sazonada por la calidez y la potencia emocional de una Chiara Parravicini que aprovechó la ocasión al máximo: acompañada por una guitarra electroacústica y otra eléctrica, la ex Soy Luna presentó su primer disco (‘Wilder’) con una fuerte impronta entre country y folk rock con variados guiños a los años ’60.
Sin perder siquiera un segundo, a la hora anunciada, las luces se apagaron para dar lugar a la euforia absoluta. Bajo un clima por completo festivo y muy colorido, Scott, Kirstin, Kevin, Mitch y Matt saltaron a las tablas a pura adrenalina; de la mano del techo-funk (“Daft Punk”), del soul y el góspel (“Sing” y “High Hopes”, la segunda de Panic At The Disco!) y el chill out latino (“Havana”, de Camila Cabello) convirtieron al Teatro Vórterix en un karaoke por completo enloquecido. La dinámica vocal y física exhibida por los cinco protagonistas demostró ser excelente, alternando entre sí a la perfección las tres voces principales con las bases y ritmos creados a pura tracción de sangre.

Sorprendidos genuinamente por el ruido y la pasión argentinos, los norteamericanos bajaron un poco las revoluciones con la calidez progresiva de “Can’t Sleep Love”, para luego dar paso a “Evolution Of Pentatonix”, cruza entre medley y mashup donde recorren varias de las canciones que los hicieron saltar a la fama. En otras palabras: un repaso de variados géneros y estilos musicales que van del foxtrot a la ópera, pasando por el soul, el rap, el dark pop y hasta el canto lírico tradicional, quedando en evidencia su elogiable versatilidad y elasticidad.
La versión literalmente a capella de “Imagine” fue uno de los puntos más épicos y movilizantes de la noche, uniéndose las cinco voces en lo más alto y trayendo de vuelta ese espíritu por completo crudo y apasionado que siempre los caracterizó. Segundos más tarde, el descanso colectivo llegó merced del esfuerzo individual: el solo de beatbox y cello de Kevin fue una verdadera delicia auditiva, operando siempre desde la base del tema de apertura de “Game Of Thrones” y encontrando el momento justo para desatar una tormenta plagada de matices ambivalentes y texturas oscuras.

Aprovechando las cuerdas, los cinco músicos ejecutaron una lograda versión de “Shallow”, incluyendo sobre el cierre una sutil referencia a “Bad Romance”. Pie más que perfecto para la transición hacia un pequeño mashup entre “Cracked” y “Natural Disaster” que recordó al intenso y liberador clima que se vive en las iglesias negras de los Estados Unidos a puro góspel y soul, aportando Pentatonix un poco más de densidad con una performance escénica difícil de olvidar.
Matt y Kevin tuvieron un momento en solitario en el que volvieron a demostrar que son el corazón de la banda: su sing along incluyó los estribillos de “Stand By Me”, “Sweet Caroline”, “We Will Rock You” y “Old Town Road”; una elección acertada y también un reflejo de que lo suyo –sea con su material o con el de otros artistas– siempre tiene que ver con el reflejo de la evolución natural de las cosas. Hecho que se pudo confirmar durante “Evolution Of Ariana Grande”, un perfectamente coordinado –consiguiendo que lo que debería ser disparejo, suene como una unidad indestructible– viaje por sus primeras canciones pop más lavadas hasta su actual trabajo más cercano a la black music originaria.

Ya pasadas las diez de la noche, su interpretación de “Bohemian Rhapsody” y el diálogo entre el pop post-2000 y la world music presente en “On My Way Home”, se encargaron de encender por última vez a un público que no estaba dispuesto a retirarse. La intimidad de “Run To You”, en la que las voces en soledad dibujaron un cielo estrellado, se vio amplificada por la profundidad épica de “Hallelujah”, dando así por finalizada una noche en la que el pop volvió a demostrar que –sin importar sus eclécticas formas– la soberanía global es suya. Al César lo que es del César.
Crónica: Rodrigo López Vázquez Fotografía: Brian Rappaport
#pentatonix#pentatonixtheworldtour#ptx#iloveptx#pop#popmusic#acapella#christmas#thesingoff#kevinolusola#mattsallee#scotthoying#kirstinmaldonado#mitchgrassi#teatrovorterix#medley#mashup#singalong#arianagrande#shallow#daftpunk#soul#gospel#blackmusic
11 notes
·
View notes
Text
‘’La isla sobre el mar sin fondo’’
El agua corría apresuradamente, golpeando sus piernas. Su falda azul empezaba a empaparse y el viento de la montaña le decía que se aproximaba la noche helada. Pero ella estaba demasiado inmersa en su propia cabeza como para prestar atención a los demás.
La pelea que había tenido con su mamá esa mañana, había ocasionado en ella el querer escapar, el sólo irse de ahí. Pero al llegar al límite de la isla, se encontró con lo de siempre. La tierra terminando abruptamente, un mar sin fondo y un horizonte desesperante.
El hartazgo la fatigaba, sentía el desespero corroer sus venas y su garganta cerrarse ante la impotencia de sus acciones.
Colocando un brazo sobre el poste horizontal de la cerca de madera sucia, recostó su cabeza bajo las rejas que daba la vuelta la isla, y exhaló hasta no sentir aire en sus pulmones.
''Layla'' dijo una voz grave detrás de ella.
Sintió el resentimiento apoderarse de ella y cómo sus ojos rodaron por su órbita. ''¿Mande?''
Lentamente se acercaba el chico, con las manos en sus bolsillos y como si no existiera ningún problema en el mundo.
''Vi a tu mamá hacer una escena en el muelle, creo que deberías volver'' respondió el joven haciendo burla de su madre, agachándose a un lado de ella para ver su rostro.
Layla evitó su mirada, no quería verlo en ese momento. Sólo quería seguir sola y tratar de calmarse.
No se sorprendió al notar que Mateo se quitó los zapatos, dobló el borde de pantalones y empezó a meter los pies al agua también.
''¡Mierda! Layla, estás loca. El agua está heladísima'' exclamó con siseó.
La chica frunció el ceño y se alejó un poco de él.
''Nadie te pidió que metieras los pies''
''Lo sé, pero parecía que lo disfrutabas. Tenía que probarlo por mi cuenta'' se escuchaba la sonrisa en la voz del chico.
Después de eso no dijo nada, sólo se escuchaba el canto de los bichos por el bosque y los pensamientos en su cabeza. Sintió la ausencia de su hermana, la necesidad que sentía de poder tenerla en esos momentos. También su cabeza volvió a su madre, la manera en que ella le habla, reprime, exige. Todo por que en la mañana no escuchó al panadero pasar mientras colgaba la ropa.
Sintió el ardor en su cara después del golpe, todavía en shock, no había entrado en razón. No hasta que su mamá salió lentamente de la cocina la escuchó decir ''Eres un inservible estorbo''
Layla rápidamente se dio la vuelta, persiguiendo a su madre. Diciendo desesperada ''Mamá, todavía puedo hacer el pan de mañana, y queda bastante en la alacena para hoy'' su respuesta fue ignorada, como era costumbre.
Su mirada se agriaba ante el pensamiento, podía sentir sus uñas enterrarse en la cerca de madera bajo su rostro. Un sentimiento ya familiar se acogía en su pecho, y sus piernas empezaban a entumecerse. Pensaba que por fin sería el día, lo presentía en su cara caliente y sonrojada. Sin embargo, las lágrimas nunca llegaron, nunca salieron. El llanto no existía en su rostro.
Pero el tacto de una mano áspera en tocando su cuello y su piel erizada hicieron que prestara atención a su alrededor. Volteó lentamente a ver al dueño de esa mano tan rasposa y lo observó por un momento.
El atardecer golpeaba suavemente su piel morena, haciendo notar más las pequeñas pecas en su mejilla, y su cabello rubio parecía tener luz propia, brillando como si fuera el faro de la isla. Su camisa blanca estaba un poco manchada de sangre, probablemente por que era fin de semana y la demanda en la carnicería era demasiada. Pero nunca podía superar el gran contraste de eso, a su sonrisa. Esa arrogante y suave sonrisa que adornaba su rostro como un marco de flores.
Mateo era de lo poco que agradece en esa vida. El chico le regaló una sonrisa burlona, con gentileza escondida. Aún así, ella sabía que sus ojos eran los que le decían lo que de verdad sentía. Ojos oscuros, tristes por la imagen que veían, llenos de desesperación y esperanza, esperanza de no de verla así. Que luchaban ante el mismo sentimiento que ella luchaba.
Layla tomó aire de nuevo, tratando de tomar compostura. Se enderezó de su triste posición y rápidamente empezó a pararse. Buscó sus botas y metió los pies aún húmedos en la piel negra desgastada. Tomando su banda elástica de la muñeca, se hizo una cola alta y sacudió la tierra de su falda.
''Vamos'' dijo ella, extendiendo una mano al chico que todavía estaba sentado.
Él la tomó y se levantó rápidamente, haciendo el mismo proceso que ella. Cuando estaba listo, volvió a extender su mano y Layla la tomó sin voltearlo a ver. Seguía viendo el horizonte apagarse ante la caída de los soles.
Sintió un pequeño jaloneo, haciendo que volviera a la realidad y notar que Mateo ya estaba de camino al bosque. Layla sin palabras, lo siguió entre los árboles.
Se podía oler la tierra bajo sus pies, el aire salado y húmedo que provenía del mar y las hojas secas bailar por sus botas. La noche caía rápidamente sobre ellos, haciendo que los insectos empezaran a cantar en coro su himno nocturno. Mateo miraba a sus familiares alrededores, la altura de los árboles, la profundidad de sus hojas y lo poco que se podía ver de las estrellas. Exhaló un poco para ver el aire convertirse en niebla y apresuró el paso para llegar rápido al muelle.
Por más tiempo que Mateo viviera en esa isla, si desde chico sentía miedo a caminar en el bosque, de grande sentía pavor.
Nunca se acostumbrara a las sombras que los vigilaban por cada paso que daban, pacientes dentro de los troncos. El sonido de los bichos dando sinfonía a sus pisadas, como si dieran su locación. Y mucho menos, el lejano aullido de los lobos en las montañas anunciando el sufrimiento de la aislación.
La gente del pueblo no pasaba por estos lugares, así que el camino era algo difícil de distinguir y le tomó tiempo memorizar. Paranóico a que algún día se perderán y pasarán la noche en la oscuridad del vacío y el lodo sobre sus ropas.
Pero era una costumbre para Layla llegar a esconderse por aquí, así que era costumbre para él venir a perseguirla.
Terca como ninguna, siempre tenía que pasar por este sufrimiento cuando se sentía mal y necesitaba estar sola. Mateo odiaba el proceso, en serio, siempre que caminaba sólo por el sendero, con el sol escondiéndose y nada acompañándolo más que los ojos sobre los troncos, la pequeña angustia hacía que se preguntara, ¿por qué pasar por esto?.
Una fuerte brisa helada proveniente de la montaña golpeó su piel, y sintió como la chica se acercaba un poco más a su brazo. Sabía que si la volteaba a ver, ella se iba a alejar de inmediato.
Sólo sentía una sonrisa formarse en sus labios y se acercó más a ella tratando de darle calor, pasando un brazo por encima de su hombro y abrazándola contra él.
''Me asfixias'' respondió ella, empujando débilmente para ''alejarse'' de él.
''Es para que se te quite lo amargada, si te acerco a mi simpatía, tal vez puedas absorber algo y ya no aislarte como ermitaño'' respondió condescendiente, dando un manotazo al aire y cerrando los ojos, creyendo que sus palabras eran ley.
Vió venir el manotazo contra su mano y el codazo en sus costillas, pero su sonrisa se agrandó de manera burlona y la agarró con más fuerzas. Poco después, Layla dejó de luchar y sólo se apegó más a su lado. Tomando más aire, respondió en voz baja
''Estúpido presuntuoso''
Mateo sintió esa calidez dentro de él que sólo ella podía florecer, al verla sujetarse de su mano fuertemente y abrigarse del frío contra su cuerpo, nunca se cansaba de la sensación.
Se permitió mirarla, y sabía que el sonrojo iba a estar ahí. El sonrojo hasta sus orejas que adornaba su piel clara. También miró la poca luz de la noche golpear su cabello castaño, la manera en que los rizos caían de su rostro. Una de sus manos estaban apretando su propia blusa y otra la tenía agarrando su mano. Gentilmente pasó el pulgar por sus dedos y le respondió en voz baja contra su oído ''Claro que sí''
No tenía que ver su rostro para saber que probablemente estaba como los tomates de la cosecha de esa temporada.
Caminando en silencio, poco tiempo después llegaron al muelle, donde todo el mundo estaba guardando las cosas de sus puestos, ya había lámparas iluminando las calles y se escuchaban los cantos de los nadadores en las cantinas.
Layla soltó a Mateo, y Mateo sentía como si esta se le iba a escapar si la dejaba alejarse mucho. Pero ella caminó callada a su lado, probablemente sin ganas de volver a su casa.��
Soltando un suspiro y poniendo los brazos bajo su nuca, empezó a cantar un poco para tratar de aligerar su peso. Sabía que no iba a funcionar del todo, pero la vio enderezarse un poco y levantó la mirada a las lunas. Esta vez Mateo pudo ver sus ojos azules brillar entre la oscuridad y no se impidió darle un beso rápido en el cachete. Nadie pudo haberlo visto a menos que los observaran.
De inmediato, Layla se sonrojó de nuevo y le dio un pequeño golpe en el brazo.
''Te he dicho mil veces que aquí no'' susurró entre dientes y alzando la ceja acusatoriamente.
No podía evitar sentir el miedo en bajo su piel, la posibilidad de ser vistos y después castigados. Ver a Mateo golpeado en la plazuela para luego ser tirado al mar sin fondo, ella pasando sus días en el hospital como matrona, sin contacto con el exterior.
La idea era demasiado.
Mateo sólo rió un poco y siguió caminando, Layla frunció más el ceño y lo jaló de su manga, se volteó a ella pero con la cabeza agachada. Ella sentía la tensión en sus hombros como si pudiera tocarlos, pero el miedo era demasiado.
- ''Hablo en serio, Mateo. No puedes ser así de imprudente''
El chico alzó el rostro y negro chocó con azul. Ambos en un mar de emociones, un mar sin fondo. Donde la desesperación y la angustia vivían nadaban juntos. Ambos jóvenes no sabían lidiar con su realidad, no podían soportar las vidas que les tocaba vivir.
Pero Mateo le regaló una sonrisa dientona de lado, sus mejillas se sonrojaron y dejó caer su cabeza de un costado. Retador, sólo le respondió:
- ''Trataba de hacer a mi novia feliz, no soy un criminal por eso''
Layla sintió la vergüenza apoderarse de ella por enésima vez, lo soltó bruscamente y giró la cabeza a los costados rápidamente. Entonces se paró de puntas y le dio un corto beso en los labios. Mateo sólo alcanzó a acariciar su cabello cuando ella se alejó y lo volvió a jalar de su manga.
Arrastrando al joven a su casa, sin poder voltear a mirarlo y sintiendo el palpitar de su pecho en sus oídos, le dijo a regañadientes:
- ''¿Feliz?''
-''Mucho'' respondió casi cantando su novio.
.
.
.
.
Cuando ambos jóvenes se acostaron en su cama, cada uno pensó en el horizonte que vieron juntos esa tarde. Un horizonte al que estaban acostumbrados, uno que significa la reclusión total de su libertad, del poder tener una vida juntos. Sin la madre de Layla, sin comidas racionadas, sin la ausencia de educación o la necesidad de escapar. Sin leyes falsas de selección matrimonial, que les impida estar juntos por la sobrepoblación de la isla.
Una isla envuelta en un mar sin fondo, donde miles han tomado camino y mueren en el intento. Donde los botes no pasan el horizonte y no hay olas en la superficie.
Una luz fuerte proveniente de la ventana golpeó el rostro de Layla, miró por su ventana en el techo, las estrellas caían del cielo de nuevo.
Puede que esa sea la noche donde golpearan a su isla también.
Queriendo sentir la calidez de su vecino, Layla alzó más su sábana y se tapó la cabeza protegiéndose de la luz. Acostándose de lado, abrazó la almohada extra que Mateo le había regalado ese año. Lentamente sentía su respiración hacerse más profunda, y su cuerpo cediendo al sueño. Sueño que le permitía soñar fuera de la isla, donde el mar no existía. Las estrellas no caen del cielo dañando sus hogares y la luz de los soles fertilizaban su huerta.
Un Mateo en el marco de la puerta, con la carne de la semana para la cena.
Y Layla con un libro y un té, feliz de ver a su vecino llegar del trabajo.
Un estruendo sonó en el cielo y Layla apretó más la almohada. A lo lejos escuchaba las olas golpear la costa, tal vez tumbando parte de la cerca de madera.
Soñando sobre estar dentro de ese mar, lentamente caía en el sueño. Donde sólo existía ella y el agua profunda, cayendo lentamente a la oscuridad.
#writeblr#original work#writeforus#writers#spanish#español#writing#letras#libros#letras en español#historias en español#escritores#escritura#misterio
1 note
·
View note
Text
YOUNHA Feat. RM(BTS) - Winter Flower │Sub Español + Hangul + Rom
[윤하 "WINTER FLOWER (雪中梅) FT. RM" 가사 ]
[INTRO] HOLD ON ESPERA HOLD ON ESPERA HOLD ON ESPERA HOLD ON ESPERA
[VERSE 1: YOUNHA] 시린 겨울바람 깊은 발자국 아래 홀로 피어나 EN EL FRÍO Y HELADO VIENTO DEL INVIERNO FLORECIENDO SOLA BAJO LAS HUELLAS PROFUNDAS SIRIN GYEOULBARAM GIPEUN BALJAGUK ARAE HOLLO PIEONA 내가 태어나고 널 만난 이유를 찾아서 헤매어 ESTOY PERDIDA TRATANDO DE ENCONTRAR LA RAZÓN POR LA QUE NACÍ Y TE CONOCÍ NAEGA TAEEONAGO NEOL MANNAN IYUREUL CHAJASEO HEMAEEO
[PRE-CHORUS: YOUNHA] 하얗게 번지는 한숨은 얼어붙은 눈물 LOS SUSPIROS SON LÁGRIMAS CONGELADAS HAYAHGE BEONJINEUN HANSUMEUN EOREOBUTEUN NUNMUL 버려진 꿈들은 다른 상처를 낳고 LOS SUEÑOS ABANDONADOS DAN LUGAR A NUEVAS HERIDAS BEORYEOJIN KKUMDEUREUN DAREUN SANGCHEOREUL NAHGO 이 계절의 끝이 어딜까? ¿DÓNDE ESTÁ EL FINAL DE ESTA TEMPORADA? I GYEJEORUI KKEUTI EODILKKA? 영원이 있다면 SI HAY UNA ETERNIDAD YEONGWONI ISSDAMYEON HOLD ON ESPERA HOLD ON ESPERA ¡HOLD ON! ¡ESPERA!
[CHORUS: YOUNHA] I WILL TAKE IT AWAY BEFORE YOU STUMBLE TE LO QUITARÉ ANTES DE QUE TROPIECES HOLD ON ESPERA HOLD ON ESPERA I WILL STAY BY YOUR SIDE UNTIL YOU SURVIVE ME QUEDARÉ A TU LADO HASTA QUE SOBREVIVAS HOLD ON ESPERA HOLD ON ESPERA 피어나 주기를 TENGO ESPERANZAS DE QUE FLORECERÁS PIEONA JUGIREUL
[VERSE 2: RM] 난 왜 널 만난 걸까 ¿POR QUÉ TE CONOCÍ? NAN WAE NEOL MANNAN GEOLKKA 하필 바로 지금 여기 이 겨울날 AQUÍ, AHORA, EN ESTE DÍA DE INVIERNO HAPIL BARO JIGEUM YEOGI I GYEOULNAL 눈 감으면 봄은 아득하고 CUANDO CIERRO LOS OJOS, LA PRIMAVERA PARECE TAN LEJANA NUN GAMEUMYEON BOMEUN ADEUKHAGO 여긴 찬 숨만 가득한데 Y AQUÍ SOLO HAY RESPIRACIONES FRÍAS YEOGIN CHAN SUMMAN GADEUKHANDE 모진 겨울 네가 흘렸던 피 NACÍ EN EL CARMESÍ DE LA SANGRE MOJIN GYEOUL NEGA HEULLYEOSSDEON PI 에서 빨갛게 나는 태어났지 QUE DERRAMASTE EN ESTE DURO INVIERNO ESEO PPALGAHGE NANEUN TAEEONASSJI 설중매, 동백, 수선화 FLOR DE CIRUELO, CAMELIA, NARCISO SEOLJUNGMAE DONGBAEK SUSEONHWA 그래 날 뭐라고 불러도 좋아 SÍ, LLÁMAME COMO TÚ QUIERAS GEURAE NAL MWORAGO BULLEODO JOHA THEY SAY LIFE IS FULL OF PARADOX DICEN QUE LA VIDA ESTÁ LLENA DE PARADOJAS ALL YOU GOTTA DO IS GET USED TO THIS MARATHON TODO LO QUE TIENES QUE HACER ES ACOSTUMBRARTE A ESTE MARATÓN 세상은 너에게만 모질까? ¿CREES QUE EL MUNDO ES DURO SÓLO PARA TI? SESANGEUN NEOEGEMAN MOJILKKA ‘누구나 힘들다’ TODOS LO TIENEN DIFÍCIL NUGUNA HIMDEULDA 어른이 된 네게 그 말은 못 되네 위로가 PARA TI QUE HAS CRECIDO, ESAS PALABRAS NO DEBEN SER RECONFORTANTES EOREUNI DOEN NEGE GEU MAREUN MOT DOENE WIROGA 똑바로 들어 겨울아 ESCUCHA CON ATENCIÓN, INVIERNO TTOKBARO DEUREO GYEOURA 네가 날 피운 거야 ME HICISTE FLORECER NEGA NAL PIUN GEOYA 나 이제 내 가지로 파란 향을 피울 거야 AHORA ENVIARÉ MI AROMA AZUL CON MIS RAMAS NA IJE NAE GAJIRO PARAN HYANGEUL PIUL GEOYA 내가 알려줄게 다른 하늘이 있음을 TE MOSTRARÉ QUE HAY OTRO CIELO NAEGA ALLYEOJULGE DAREUN HANEURI ISSEUMEUL 힘껏 불러올게 너를 닮았던 가을을 LLAMARÉ AL OTOÑO QUE ALGUNA VEZ FUE COMO TÚ HIMKKEOT BULLEOOLGE NEOREUL TALMASSDEON GAEUREUL
[PRE-CHORUS: YOUNHA] 하얗게 번지는 불빛은 얼어붙은 태양 UNA BLANCA LUZ QUE SE EXTIENDE ES EL SOL CONGELADO HAYAHGE BEONJINEUN BULBICHEUN EOREOBUTEUN TAEYANG 가려진 달처럼 아직 존재해도 INCLUSO SI SIGUE EXISTIENDO COMO UNA LUNA OCULTA GARYEOJIN DALCHEOREOM AJIK JONJAEHAEDO 기다림에 끝은 어딜까 ¿DÓNDE ESTÁ EL FINAL DE ESTA ESPERA? GIDARIME KKEUTEUN EODILKKA 시작이 있다면 SI HAY UN COMIENZO SIJAGI ISSDAMYEON HOLD ON ESPERA HOLD ON ESPERA ¡HOLD ON! ¡ESPERA!
[CHORUS: YOUNHA] I WILL TAKE IT AWAY BEFORE YOU STUMBLE TE LO QUITARÉ ANTES DE QUE TROPIECES HOLD ON ESPERA HOLD ON ESPERA I WILL STAY BY YOUR SIDE UNTIL YOU SURVIVE ME QUEDARÉ A TU LADO HASTA QUE SOBREVIVAS HOLD ON ESPERA HOLD ON ESPERA 피어나 주기를 TENGO ESPERANZAS DE QUE FLORECERÁS PIEONA JUGIREUL
[BRIDGE: YOUNHA] 네 온기 잊지 않아 NUNCA OLVIDARÉ TU CALIDEZ NE ONGI IJJI ANHA
[BRIDGE: YOUNHA & RM] 겨울의 꽃이 되어 SERÉ LA FLOR DE INVIERNO GYEOURUI KKOCCI DOEEO 춤추는 별이 되어 SERÉ LA ESTRELLA FUGAZ CHUMCHUNEUN BYEORI DOEEO I WILL BE BY YOUR SIDE ESTARÉ A TU LADO (STAY) QUÉDATE I'M WITH YOU ESTOY CONTIGO
[CHORUS: YOUNHA] I WILL TAKE IT AWAY BEFORE YOU STUMBLE TE LO QUITARÉ ANTES DE QUE TROPIECES I'M WITH YOU ESTOY CONTIGO I'M WITH YOU ESTOY CONTIGO BY YOUR SIDE A TU LADO I WILL STAY BY YOUR SIDE UNTIL YOU SURVIVE ME QUEDARÉ A TU LADO HASTA QUE SOBREVIVAS HOLD ON ESPERA
[OUTRO: YOUNHA] 피어나길 바래 ESPERO QUE FLOREZCAS PIEONAGIL BARAE 피어나길 바래 ESPERO QUE FLOREZCAS PIEONAGIL BARAE 피어나길 바래 ESPERO QUE FLOREZCAS PIEONAGIL BARAE 피어나길 바래 ESPERO QUE FLOREZCAS PIEONAGIL BARAE 피어나길 바래 ESPERO QUE FLOREZCAS PIEONAGIL BARAE
youtube
#album#corea del sur#younha#rm#winter flower#younha winter flower#bts#traduccion al español#kpop#kpop lyrics#kpop lyrics al español#rm winter flower
1 note
·
View note