#el duende maldito
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A mí, el presiduende energúmeno libertario ya me había espantado hace un par de años con sus ideas de hacer legal la libre venta de bebés/niños y órganos, pero ustedes se escandalizaron recién ahora que quiso humillar a un gobernador con photoshop haciéndolo pasar como una persona con síndrome de down (nada más y nada menos, estas cosas no se pueden inventar)... ¿Será que tengo la vara muy alta? ¿será que tengo que bajarme de mi torre de marfil?? ¿Será que tengo que ponerme a merced de la elección de 14 millones de subnormales y esperar a que mi patria desaparezca para darle gobernabilidad a éste ácaro en el culo sucio de un mono rabioso que se las quiere dar de autócrata??!?!!
#hoy ya hubieron miles de despidos en todos los rubros#los precios siguen aumentando#tomaron más deuda ante el fondo monetario internacional#los jubilados ya están pidiendo en las calles para poder comer#y el duende maldito en pie de guerra contra los gobernadores#el desguace de la nación fue premeditado por quienes hoy están en el hombro del desquiciado
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La heredera del Infierno
Avisos: Les deseo a mis lectores que pasaran unas felices fiestas y feliz año nuevo😘. Gracias por disfrutar de mi fanfic de bajo presupuesto y espero que disfruten de este capítulo.
Las canciones que canta Adelina son: La sirena varada de Héroes del Silencio y Bendecida de la misma banda. El significado de Maldito duende se encuentra aquí. Otras canciones que canta Adelina son Caught Somewhere in Time de Iron Maiden y Believer de Ozzy Osbourne.
Las leyendas del Cementerio del Recoleta los saqué de esta pagina. Mientras que los checos los encontre de aquí y aquí.
Hartazgo
Desde lo ocurrido en la cena hace un par de días, Adelina se quedó sorprendida por su arrebato de ira. Pero sus pensamientos quedaron opacados por el beso que tuvo con Tomas y recordarlo hacía que se le adornara una sonrisa en su rostro. A pesar de eso, ambos se mantuvieron alejados y se enfocaron en sus papeles de estudiante y maestro.
Adelina quería con todas sus fuerzas hablarle, pero no sabía qué decir ni tampoco en qué momento. Todos los días eran entrenamientos arduos, las comidas estaban abarrotadas de estudiantes y Adelina siempre detectaba la mirada penetrante de Tomas. Ni siquiera habían vuelto a coincidir en vigilancias.
Percibía la mirada asesina de sus compañeros, sobre todo del par que le había estampado la cabeza contra la mesa. Otros, simplemente dejaron de susurrar a sus espaldas y callaban cuando la veían. Adelina prefería eso a tener que soportar burlas.
Los entrenamientos con Bi Han seguían igual de brutales y sin un desarrollo positivo de la criomancia de Adelina. En las noches, llegaba cansada, pero se quitaba el estrés y la presión completando los dibujos que no había terminado. A veces, seguía perfeccionando el retrato de Tomas hasta que la vela se consumiera por completo. Luego, se arropaba entre las colchas y dejaba que el sueño la invadiera. Pero había comenzado sentir una sensación de vacío y que sus esfuerzos eran inútiles.
Una noche de vigilancia, Adelina, como de costumbre, llevó su equipo de mate y una tortilla santiagueña que había hecho a escondidas. Se ubicó en la torre de vigilancia y esperó en el banco a su compañero, mientras masticaba de a trozos la masa salada.
Tomó el libro que tenía en su equipo y comenzó a leer escuchando música. Cada hoja que pasaba le calmó los pensamientos y sintió que un peso desaparecía. La música inundó sus oídos junto con el ruido del fuerte viento y disfrutó esa soledad. De repente, escuchó pasos cerca de la puerta y vio que se abría revelando a Tomas.
–Hola –dijo Adelina y dejó el libro en la mesa.
El muchacho la imitó y quedaron en silencio. Se miraron y la muchacha quedó hipnotizada por los ojos grises como la neblina analizando cada pedacito de ella como había pasado antes de besarla en la cocina.
–Estuvo mal lo que te hicieron –dijo Tomas firmemente–. Fueron castigados nuevamente.
–Creo que Bi Han no pensó lo mismo.
–Él fue el primero en solicitar otro castigo para ellos –argumentó Tomas–. Piensa que solamente los superiores y nosotros podemos encargarnos de los castigos.
–Se puede entender.
El silencio volvió a invadir las cuatro paredes y Adelina preparó su mate. Se lo dio a Tomas y sorbió de la bombilla.
–¿Van a castigarme? –preguntó Adelina.
–Mis hermanos lo pensaron, pero yo los convencí de que no era necesario –respondió Tomas y le devolvió el mate.
–Gracias.
–No me lo agradezcas –argumentó Tomas–. Hiciste algo justificable.
–¿Estamparles la cabeza a dos estudiantes?
–Hacer que te respeten.
Adelina se sonrojó y Tomas sonrió ligeramente.
–Perdono algunas cosas, pero no que me desprecien la comida.
–Me sorprendieron muchas de tus maldiciones –dijo el ninja sonriendo–. Tienes un vocabulario bastante… fuerte.
–Solo me salió –respondió Adelina entre risas–. ¿Nunca maldijiste en tu idioma natal?
–Pocas veces maldije en checo.
–¿Sos de República Checa? –preguntó Adelina–. Creí que eras alemán.
–¿Tengo aspecto de uno?
Adelina se encogió de hombros y puso una cara de ingenuidad. Los dos se rieron, el muchacho se detuvo poco a poco y continuó mirando a Adelina.
–¿Recordas palabras en checo?
–No tantas –respondió Tomas–. Las tuyas parecen entretenidas. Di algunas.
–Ehhh… –Adelina intentó recordar todo su vocabulario–. Chamuyar.
–¿Qué significa?
–Meter excusas –respondió Adelina luego de sorber de la bombilla del mate–. Otra palabra que me acuerdo es pelotudo.
–Es un insulto ¿verdad?
–Es una forma más fuerte de decir idiota. También decir boludo sirve –agregó Adelina y le compartió el mate a Tomas–. Ahora que me doy cuenta, tenemos un lenguaje de un camionero. No sé cómo no pusimos una categoría de insultos en el tutti-frutti.
–¿Tutti-frutti? –preguntó Tomas con confusión.
–¿No lo jugaste? –Adelina quedó boquiabierta ante la pregunta de Tomas.
–No lo conozco ¿cómo se juega?
–Es un juego de rapidez mental –respondió Adelina alegremente–. Con una letra del abecedario tenes que completar las categorías que te piden. Nombres, lugares, cosas, animales. Vas consiguiendo puntos por las palabras.
–Quiero intentarlo –dijo Tomas.
Adelina sonrió y buscó entre sus pertenencias birome y papel. Se lo dio al muchacho y le dijo las categorías que debía escribir. En poco tiempo, ya se prepararon para el juego y Adelina le dio una última explicación sobre los puntos del juego.
–¿Empezas vos con el abecedario? –preguntó Adelina.
–Está bien –respondió Tomas.
Quedaron en silencio, solamente se escuchaban los fuertes vientos del exterior golpeando las rocas. Adelina observó a Tomas y tuvo la intención de tocar la cicatriz sobre sus cejas, pero se contuvo.
–Basta –dijo Adelina.
–F.
Adelina escribió las palabras que se venían en su mente anotando desesperadamente las categorías de nombre y país. El entusiasmo la consumió tratando de recordar las palabras cotidianas. Trató de anotar, pero…
–Terminé –dijo Tomas.
–Forro.
Rieron, mientras nombraban lo que habían escrito, se anotaron los puntos y calcularon lo que tenían.
–Es mi turno –dijo Adelina y comenzó a recitar el abecedario en silencio.
Inmediatamente, se acercó a ella y acercó su boca a la suya. Soltó un quejido de sorpresa y sintió que sus mejillas se calentaban. Sus manos fueron al rostro de Tomas ahuecando sus mejillas con entusiasmo. Las manos del muchacho fueron hacia la cintura de Adelina y se acercó más a él buscando comodidad. Siguió besándola con más pasión y Adelina percibió el dulce té chino desconocido y el humo. Las manos fuertes de Tomas apretaron su cintura y se acercó más de él uniéndose como un rompecabezas.
–Basta.
–M.
El chico la soltó abruptamente con un brillo en sus ojos grises que no había visto y se enfocó en su hoja con una risa.
–Sos un tramposo.
Adelina se acercó a su hoja con velocidad las palabras que le venían a la cabeza. En poco tiempo, completó todas las categorías y vio que Tomas seguía enfocado en su hoja.
–Basta para mí, basta para todos –dijo Adelina.
–¿Quieres vengarte por lo que te hice?
–Es posible.
Luego de anotarse los resultados de la segunda partida, salieron a recorrer su parte de la muralla en silencio. Los banderines con los símbolos del Lin Kuei flamearon sin cesar por el viento y golpeó las mejillas pecosas de Adelina dejándolas rosadas al igual que su nariz.
Intercambiaron sonrisas y Adelina intentaba mirar las rocas para evitar la mirada cálida de Tomas. La mano del joven chocó con la de ella uniendo sus dedos meñiques y la muchacha se sonrojó. Se separaron cuando estuvieron cerca de la siguiente torre de vigilancia y Adelina extrañó su calor.
Caminaron hacia el otro extremo de la muralla en silencio disfrutando de la compañía del otro y volvieron a la torre de vigilancia. Luego de sacarse la nieve de su uniforme, Adelina se sentó en la silla de madera dejando de lado sus armas y tomó su libro.
–¿Qué estás leyendo? –preguntó él.
–Albaoscura –respondió–. Es el último de la trilogía Nuncanoche.
Siguió pasando las hojas y Adelina detectó la mirada penetrante de Tomas.
–¿Qué miras?
–Tus pecas.
–¿Qué tienen? –preguntó la muchacha dejando el libro en la mesa y sus ojos se posaron en Tomas.
–Parecen constelaciones.
Las mejillas de la joven se calentaron, desvió su mirada de la de Tomas y al encararlo nuevamente, una sonrisa adornaba su rostro. El muchacho se acercó a ella y la besó. Las mariposas revolotearon en su estómago, chispas de electricidad recorrieron cada rincón de su cuerpo y no quiso que el momento acabara.
Tomas enredó una de sus manos en el cabello negro de Adelina y la otra, bajó por su espalda dándole un cosquilleo en su espalda llegando a su cintura. El beso fue profundizándose más y más y Adelina se acercó a Tomas tratando de unirse más de lo que ya estaban. Los besos de Tomas pasaron a las mejillas de Adelina picoteando cada peca, luego, su nariz y, por último, la frente.
Un silencio reconfortante invadió el lugar, Adelina tomó su libro y retomó su lectura en los cálidos brazos de Tomas. Al mismo tiempo, continuó intercambiando mates y la tortilla santiagueña y, pasado unas horas, salieron a patrullar la muralla.
Las horas pasaron entre vigilar y charlas breves, hasta que las pisadas del relevo hicieron que la pareja guardase distancia. Adelina sintió las mejillas más calientes y se las ocultó con la máscara de su uniforme. Al abrirse la puerta, reveló a los compañeros que la habían insultado en la cena.
Se inclinaron ante Tomas, al igual que Adelina antes de salir de la torre de vigilancia con el muchacho detrás suyo e ignorando al par. Llegaron a los templos y se despidieron formalmente, pero Adelina notó el cariño en los ojos grises de Tomas. Caminó hasta el complejo de estudiantes, se quitó el uniforme Lin Kuei y se puso un pijama cómodo. Al acostarse entre las suaves y acogedoras colchas, rememoró los besos de Tomas y trató de dormir con todo el bullicio de emociones.
Adelina presenciaba otro recuerdo de Kobein, el hijo de Hela. Lo reconoció por los ojos azules idénticos al izquierdo de su madre y el cabello castaño calcado de su padre, Alarik. Estaba en un bosque rodeado por demonios de diferentes formas y tamaños que gruñían.
Peleaba usando su espada y las runas nórdicas. Sus ataques eran más feroces con cada enemigo derrotado, la igual que sanguinarios. Demonios decapitados, mutilados y con las entrañas desperdigadas por doquier, se acumulaban en la tierra a una velocidad inhumana. El rostro de Kolbein estaba manchado de sangre de demonio dándole la apariencia de un desquiciado y soltaba respiraciones pesadas y apresuradas observando la masacre que había creado.
Sus ojos feroces se enfocaban en un demonio que le había cortado las piernas y se arrastraba por el suelo en un rastro de sangre. Kolbein caminaba con tranquilidad hacia su víctima arrastrando la espalda por el suelo y conjuraba una runa reteniendo al demonio. Sus ojos mostraban una frialdad e ira que le ocasionó un escalofrío a Adelina.
–Habla demonio –decía el muchacho sentándose en una roca frente al demonio con la espada en mano–. Y te daré una muerte indolora ¿Dónde está tu líder?
–Nunca lo sabrás, Príncipe de los Muertos. Nuca recuperarás tu trono.
–¿Cuál es su nombre, demonio? ¿Dónde está?
El demonio mantenía la boca cerrada y Kolbein alzaba su espada. La hoja caía sobre una parte de los brazos de la criatura y emitía un grito. Se sacudía sin cesar, Kolbein miraba sin una pisca de remordimientos de sus acciones y volvía a preguntar:
–¿Dónde está el líder de la revuelta? ¿Cómo se llama?
–¡No te diré nada!
–Entonces prepárate para perder el brazo por completo –decía Kolbein.
La tortura seguía pasando de amputaciones a golpes, pero el demonio se negaba a responder las preguntas de Kolbein haciendo que su paciencia se agotara. Harto de la negativa proclamaba:
–Entonces, no me queda de otra que mostrarte el poder de mi madre.
Kolbein desenfundaba la daga de Hela, Sultin haciendo que surgiera el tatuaje de la anatomía del esqueleto en el lado derecho. Su ojo derecho dejaba de ser azul como las aguas y se convertía en verde. Kolbein tenía una mirada apagada mientras se cortaba la mano derecha y, con la sangre, se dibujaba la runa de se madre, Ear. Recitaba palabras desconocidas, para Adelina, las manos del muchacho se posaban en el rostro del demonio destilando un aura verde que se filtraba en los ojos del demonio y gritaba desesperadamente.
–Dime el nombre de tu líder –exigía Kolbein mirándolo– ¡AHORA!
–¡No, basta! ¡Piedad! –suplicaba el demonio–. Te diré lo que sé. Nadie sabe dónde se encuentra. Siempre se mueve de lugar y nunca lo podemos localizar.
Sin duda el poder que había lanzado Kolbein estaba haciendo que el demonio le dijera la verdad. La criatura se revolvía, pero el joven lo sostenía con todas sus fuerzas y preguntaba:
–¿Cuál es su nombre? Al menos, dame esa respuesta y daré fin a tu tormento.
–Basta…piedad… No puedo decirlo –suplicaba nuevamente el demonio–. No lo soporto más… No quiero verlos…
–¡Dime el nombre de tu líder!
El demonio convulsionaba y de su boca, comenzaba a emanar sangre, mientras Kolbein lo zamarreaba en vano. Los temblores y convulsiones del demonio se volvían incontrolables y Kolbein se alejaba contemplando lo que quedaba de él. Su mirada se volvía de piedra y gélida y caminaba entre los árboles perdiéndose en la oscuridad. Adelina se percató de que los tatuajes de Kolbein desaparecían, pero su ojo verde seguía igual sin retornar a su tono azul como el agua.
El recuerdo había cambiado. El hijo de Hela se encontraba en un mercado abarrotado de personas que vociferaban los productos que ofrecían. Desde telas desconocidas hasta el trueque por animales se atiborraban en los oídos de Adelina y trataba de estar lo más cerca posible de Kolbein.
Miraba los puestos de los comerciantes, se había detenido y enfocaba específicamente en un herrero que fabricaba armas y exhibía en varias repisas las que tenía hechas. Exponía las dagas, espadas, hachas y tantas otras que el muchacho no sabía dónde posar la mirada. Avanzaba hacia otro puesto que ofrecía ropa y el dueño no paraba de ofrecerle los productos. Kolbein lo ignoraba y continuaba su camino entre la muchedumbre.
Había llegado a lo que parecía una pequeña taberna y se adentraba. El olor a carne cocinándose había invadido la nariz de Adelina, junto al olor a alcohol y el sudor de los presentes. La chimenea junto a pequeños faroles iluminaba el lugar, las camareras iban y venían atendiendo a los clientes llevando diferentes comidas y bebidas y los cocineros gritaban los platos que estaban listos para entregar.
Kolbein se sentaba en una mesa iluminada por velas a medio derretir y esperaba a que lo atendieran quitándose la capucha, pero ocultando la daga Sultin y la bolsa de runas nórdicas que le había regalado su madre. Sus ojos heterocromáticos exponían su intranquilidad y preocupación, se posaban en cualquier persona que hiciera un ruido fuera de lo común o lo mirara por más tiempo del debido.
Una camarera se había acercado a el muchacho y lo atendía con amabilidad. Los ojos cafés mostraban curiosidad y había querido hablar más con Kolbein, pero le respondía de forma cortante. La joven se marchaba y el joven sacaba algunos papiros con runas. Adelina se acercaba, al mirar los papeles, no podía lograr interpretar su contenido y había podido visualizar lo que parecía un mapa casi destrozado.
Por varios minutos, intentaba cartografiar mejor lo que quedaba del mapa y miraba las runas de los papiros viejos, pero al ver que la camarera cargaba con su comida, las guardaba lo más rápido que pudo entre sus ropas. Le daba las pocas monedas y propinas que le quedaba a la camarera y había empezado a devorar con entusiasmo la comida hasta dejar limpio el plato. Luego, seguía revisando los papeles que tenía hasta que las velas de su mesa se habían consumido.
Rápidamente, Kolbein guardaba todas sus pertenencias y salía de la taberna mirando los alrededores. Caminaba entre el gentío hasta llegar a las afueras del pueblo donde había un camino de tierra que lo dejaba cerca de un árbol. Kolbein se subía y Adelina había podido ver algunos de sus objetos personales. Se había recostado contra el tronco soltando un suspiro, se acomodaba lo mejor que podía colocándose una manta en las piernas y se quitaba el cinturón con sus armas.
El muchacho tomaba la daga enfundada y había empezado a mirar la hoja filosa ocasionando que el lado derecho de su cuerpo surgiera los tatuajes de la anatomía del esqueleto. Miraba el arma con tristeza, sus dedos tocaban el mango de huesos diminutos y los ojos del muchacho eran soñadores y nostálgicos.
Del suelo, se escuchaba una rama crujir, la mirada de Kolbein se había vuelto determinada y tomaba mejor el arma. Bajaba la cabeza haciendo que viera al revés y veía a una muchacha. Era la camarera que lo había atendido y llevaba una pequeña canasta con comida soltando un chillido por cómo Kolbein había aparecido.
–¿Quién eres? –preguntaba Kolbein.
–Ehh… Soy Lena. Te traje la comida –respondía extendiendo la canasta.
Kolbein la miraba con desconfianza y decía:
–No quiero nada de ti.
–Es solo algo para que puedas pasar la noche –argumentó la chica en voz baja–. El pueblo no confía mucho en ti.
–No me importa lo que piensen de mí tu gente –dijo Kolbein todavía viendo al revés–. Si tienen un problema que me lo digan.
La chica guardaba silencio, se sonrojaba y decía:
–Bueno… pero si tienes hambre, te dejo esto en buena voluntad, forastero.
Lena se marchaba hasta perderse de la vista de Adelina y Kolbein volvía a acomodarse en la rama que estaba. Guardaba la daga, tomaba la bolsa con runas y sus tatuajes surgieron, mientras parte de la hierba alrededor del árbol se moría.
El recuerdo cambiaba abruptamente desconcertando a Adelina. El día era tormentoso, los rayos iluminaban el cielo y los truenos tapaban cualquier otro ruido del bosque. Kolbein estaba de espaldas a la joven en una posición encorvada y tirado en el suelo de barro.
Hacía pequeños movimientos haciendo que la tierra a su alrededor muriera. El hielo surgía tapando el barro y llamas verdes quemaban los troncos de los árboles cercanos. Algunas formaban runas, pero la que predominaba era la runa Ear. Desprendían un calor que nunca había experimentado en su vida, pero a la vez le generaba escalofríos. Cuando Adelina se acercaba, podía escuchar los quejidos y gritos contenidos que hacía el muchacho.
Adelina se acercaba con cuidados entre el hielo y el barro molesto en sus pies, pero soltaba un grito de lo que sus ojos veían. El lado derecho del rostro de Kolbein estaba descompuesto en un verde putrefacto. Su ojo ya no estaba, solo había una cuenca de la que emergía una llama y su mano derecha, también putrefacta, trataba de ocultar su apariencia. Todo su lado derecho estaba descompuesto y el muchacho tenía una mirada perdida.
Adelina vio que detrás de Kolbein estaba Hela arrastrándose por el suelo. Tenía la misma apariencia que su hijo, su mano derecha había hecho algo extraño con la vegetación transformándola en hierro y comenzaban a moverse hacia la joven. La vegetación de hierro se enredaba en los tobillos de la joven y sintió el tacto de Hela. Quería hablar, pero Adelina sentía el tacto de Kolbein y sus ojos empezaban a penetrar en lo más profundo de su interior.
Adelina abrió los ojos entre exhalaciones abruptas, el sudor le recorrió por el cuerpo y su cabello negro se pegó en su rostro y en la espalda. Un escalofrío tomó su cuerpo y se frotó los ojos cansados deseando sacarse las horribles imágenes de la cabeza. Se levantó sintiendo el frío de Arctika y se preparó para el día.
El salón estaba repleto inundado por el barullo. Como costumbre, algunos susurraron a espaldas de Adelina y otros, se mantuvieron callados mirándola de vez en cuando. Se quedó esperando el desayuno, mientras aparecían Tomas y sus hermanos. Los estudiantes se inclinaron respetuosamente y dieron comienzo al desayuno.
Adelina comió despacio las gachas de arroz y calmó sus nervios. El dúo que le despreció la comida posó sus ojos asesinos en Adelina, pero volvió a enfocarse en su desayuno hasta terminar el plato. Paulatinamente, el resto finalizó sus desayunos y Bi Han la llamó para su entrenamiento.
Como todos los días, Adelina se inclinó ante Bi Han y se preparó para pelear. El hombre atacó con una ráfaga de hielo, la muchacha intentó bloquearlo con un escudo de hielo, pero fue inútil y el impacto la rompió como si fuera plástico. Adelina salió expulsada con un grito, se puso de pie rápidamente y Bi Han se lanzó usando púas de hielo. La muchacha pudo esquivarlo y se preparó para atacar cubriendo sus manos en una capa de hielo fina como el vidrío. Cuando bloqueó un golpe de Bi Han, la capa se rompió en miles de esquirlas, Adelina las aprovechó como distracción y pudo asestarle un puñetazo en el rostro. Bi Han soltó un gruñido y le dijo:
–¡Debes usar tu criomancia, Acosta! Mantente en calma.
–Lo estoy haciendo –Adelina tuvo que tener el control para evitar contestarle peor que el dúo que le despreció la comida.
El entrenamiento siguió hasta que las campanadas anunciaron el cambio de clase y Adelina se dirigió a la dirigida por Kuai Liang con dolor en los músculos y ganas de irse a dormir por milenios. Se quedó en silencio viendo a sus compañeros pelear y su estómago se revolvió cuando Kuai Liang observaba en silencio al siguiente estudiante en enfrentarse a él. La muchacha evitó chocarse con su mirada, el corazón le bombeó con más intensidad y Adelina creyó que sus compañeros cercanos podían escucharlo.
–Acosta, es tu turno –la voz de Kuai Liang la puso en alerta y maldijo por lo bajo.
–Sí, maestro Scorpion.
Caminó entre sus compañeros hasta llegar a Kuai Liang, se inclinó respetuosamente y se posicionó para el combate. Kuai Liang fue el primero en atacar transportándose con su piromancia y le asestó un golpe directo a Adelina cayendo en un ruido sordo en el frío suelo.
Escuchó algunas risas de sus compañeros que se burlaban de ella y se quitó la máscara de uniforme percatándose de que su nariz y labios estaban sangrando. Escupió la sangre del labio, se limpió la nariz y se levantó nuevamente en postura defensiva. Adelina se agachó ante el golpe de Kuai Liang, lo hizo tropezar y quiso darle un puñetazo en el rostro, pero lo esquivó y Adelina retrocedió ante un combo de ataques.
Se alejaron quedándose a solo unos pocos metros de distancia, Kuai Liang gruñí por lo bajo y volvió arremeter. Adelina lo esquivó dándole una patada por la espalda y se abalanzó sobre él. Unió sus piernas a las caderas de Kuai Liang con todas sus fuerzas y trató de hacerle una llave. Kuai Liang se tiró hacia atrás haciendo que Adelina soltara un quejido y el brazo del hombre rodeó su cuello.
El aire comenzó a faltarle e iba a dejarle cantar victoria, pero Adelina le dio un fuerte cabezazo y salió de su agarre entre toses y arcadas. La muchacha se volteó y vio a Kuai Liang revisando la nariz que emanaba el líquido carmesí a borbotones.
–Perdone, maestro Scorpion –dijo con la voz rasposa aproximándose asustada–. ¿Está bien?
–Sí, Acosta –respondió tratando de limpiarse la sangre–. Es un dudoso empate, pero bien peleado. Siéntate.
Adelina se dirigió a su sitio y mantuvo la cabeza gacha durante lo que quedaba de clase. Al sonar las campanadas, salió del lugar acomodándose la máscara y caminó a su siguiente clase. Tras terminar, las campanadas anunciaron el almuerzo y la muchacha fue al comedor con el resto de sus compañeros. Ignoró las miradas y susurros y disfrutó de su plato.
Cuando terminó, un superior le ordenó quitar la nieve de los templos, Adelina buscó una pala y un balde de madera. Recogió la nieve, lo puso en el balde y repitió la acción hasta llenarlo, mientras entonaba algunas letras de canciones. Se quitó el sudor de la frente soltando exhalaciones abruptas y tiró el contenido lejos de los templos.
Luego, retomó sus clases con otros maestros y, al salir de la última, se sentó en el frío suelo repleto de nieve, apoyó la cabeza contra la pared y sus músculos gritaron de dolor. Su alivió terminó cuando un superior le ordenó hacer la cena. Adelina pidió hacerlo sola y el superior mostró sorpresa en su rostro por lo desquiciada de su petición, pero no se opuso mucho. La muchacha se levantó con una mueca de dolor y caminó hacia la cocina por los pasillos del recinto.
Al llegar, sacó su celular de su uniforme, puso música y buscó los ingredientes para la cena. De las cajas de madera sacó todos los tomates que pudiera sostener, los lavó cuidadosamente y empezó a molerlos hasta sacarles todo el jugo. Volcó la salsa en ollas gigantes con aceite de oliva, encendió las hornallas y picó cebollas y ajo que destilaron fuertes olores.
Acompañada de la música, Adelina entonó algunas letras mientras calentaba sartenes con un poco de aceite de oliva, sacó la carne picada de la puerta que había visto la primera vez que estuvo y la colocó en las sartenes que hicieron chisporroteo. El olor invadió su nariz, mezcló el contenido con una cucharada de madera y puso la cebolla en las sartenes.
Mientras cantaba Héroes del Silencio, sacó huevo, aceite y sal. Colocó en un bol la harina, la sal y los huevos y empezó a batir hasta formar la masa. Repitió las acciones hasta tener un montón de bolas y se quitó el sudor de la frente. Mientras dejaba que la masa reposara, mezcló las salsas y vertió la carne picada en las ollas. Mezcló con todas sus fuerzas hasta que la carne se tornó roja con la salsa de tomate y las ollas desprendieron un aroma nostálgico para Adelina.
Rememoró los domingos que le tocaba hacer pastas con sus amigos y el Viejo Mario. Recordó cómo no le salían la forma de los ñoquis y Daniela se burlaba de ella. Cómo el Viejo Mario les enseñaba todo lo que tenían que hacer, desde la salsa hasta la masa de las pastas, para que les saliera bien. Pero el trío lo único que hacía era tomar pan, bañarlo en salsa y comérselo a escondidas. El anciano siempre lo sabía por las manchas que quedaban en las comisuras de los labios de los tres.
–Y el mordisco lo dan otros/Encías ensangrentadas –entonó la joven volviéndose a enfocar en las masas–. Miradas de criminales/A grandes rasgos/Podrías ser tú…
–¿Haces sola la cena otra vez, Adelina? –preguntó una voz conocida.
Adelina soltó un chillido y al voltear la cabeza vio a Tomas en la entrada de la cocina. Una parte de su cuerpo estaba recostada en el marco de puerta y con una pequeña sonrisa en los labios.
–Puta madre, deja de hacer eso.
–¿Hacer qué?
–Aparecer atrás mío –respondió la chica–. Lo odio.
–La gracia es aparecer sin ser detectado –argumentó Tomas–. ¿Qué estás haciendo de cenar?
–Tallarines con salsa boloñesa.
–Parece delicioso –soltó Tomas acercándose a ella–. Desde afuera se podía oler.
–Eso significa que es rico –dijo Adelina sonriente.
El muchacho se la quedó mirando por un rato, se aproximó preguntándole en qué podía ayudarla y la joven le indicó cómo tenía que armar los tallarines. Lentamente, amasaron con palos de madera hasta estirar por completo las masas, doblarlas y repetieron varias veces el proceso disfrutando. Con cuchillos, cortaron las masas estiradas formando las pastas. Buscaron el resto de ollas y pusieron al máximo las hornallas, mientras esperaban Tomas se quedó mirando el contenido de las ollas con salsa. Sus ojos destilaron hambre, Adelina escuchó a su estómago rugir y dijo:
–Traeme dos panes y sacales del centro las migas.
–¿Para qué?
–Ya vas a saber.
“…Y el mendigo siempre a tu lado/Tu compañero de viaje/Cuando las estrellas se apaguen/Tarde o temprano/También vendrás tú…”
Le dio el pan con curiosidad, Adelina sacó de una de las ollas con un cucharón una buena cantidad de salsa y las vertió en cada uno hasta rebalsar. La salsa dejó un exquisito aroma unido a la carne picada y Adelina se lo dio a Tomas. Tomó el pan como una reliquia, lo mordió y la muchacha lo imitó. La dicha la observó sintiendo el pan con la salsa y masticó alegre la carne picada. Siguieron comiendo hasta que solo quedaban migajas y Adelina mojó lo que quedaba en la olla. Tomas la miró con los ojos iluminados y preguntó:
–¿Cómo lo haces?
–¿El qué?
–Esto –dijo Tomas señalando la salsa.
–Es salsa boloñesa –dijo Adelina con sonrisa–. No es nada complicado.
–A veces comemos fideos con pollo y verduras –soltó Tomas después de comerse el pan con salsa–. O fideos de arroz con mejillones y surimi.
–Esta noche van a comer tallarines –dijo Adelina orgullosa–. En casa, los domingos son de pasta al mediodía. Siempre comíamos la salsa y el queso rallado a escondidas, pero el Viejo Mario nos descubría y nos retaba.
–Es curioso –dijo Tomas.
–Contame de República Checa –pidió Adelina posando su mirada en los hermosos ojos grises de Tomas–. Debe haber comida deliciosa e incluso tradiciones hermosas.
–Hablar de Praga me trae malos recuerdos.
–Oh, perdón, Tomas.
–Está bien –dijo el muchacho cabizbajo–. Déjame ayudarte con esto.
Cuando las ollas hirvieron, Adelina y Tomas vertieron todas las ollas y revolvieron con fuerza. Luego, mezclaron las ollas con salsa por varios minutos y, tras terminar, limpiaron lo que habían usado. Limpiaron las mesas con rastros de harina y jugo de tomate con lentitud.
–Supe que le diste un cabezazo a mi hermano –soltó Tomas.
–Perdón. No quería romperle la nariz –dijo y el calor tomó las mejillas de Adelina.
–No importa, hasta Kuai Liang se sorprendió por tu avance.
–Creo que desde lo de hace un par de días, tengo algo de mi fuerza de la infancia –dijo Adelina.
“…Dedicarte un sueño/Cerrar los ojos/Y sentir oscuridad inmensa/Entregado a una luz/Como un laberinto de incertidumbre…”
Tomas le tomó las manos y una electricidad recorrió a la joven. Sus mejillas se calentaron, mientras el joven entrelazaba sus dedos con los de Adelina acercándose más y la besó. Sus labios la impregnaron con su aroma, las manos de Tomas tomaron las caderas de Adelina y su corazón bombeó con más fuerza. La muchacha llevó sus manos al rostro de Tomas y lentamente, las entrelazó en su cuello como un rompecabezas.
Una mano de Tomas subió por la espalda de la muchacha dejando un toque de electricidad y la enredó en el cabello negro de Adelina, mientras el pulgar le acarició la mejilla pecosa. El aire comenzó a faltarle en los pulmones y se separó sintiendo las respiraciones chocarse cerca del uno y el otro.
Tomas la volvió a besar con más intensidad y sus labios pasaron a las mejillas de la muchacha besando cada peca que poseía soltando una pequeña risa. El joven se enfocó nuevamente en sus labios y Adelina sintió el corazón bombearle con más fuerza.
Las ollas repletas de tallarines saltaron derramando el agua y soltando burbujas, la pareja corrió a sacarles las tapas y revolvió los contenidos con las cucharas de maderas. Adelina y Tomas terminaron de revolver, siguieron limpiando la cocina y prepararon todo lo que necesitaban en el comedor.
“…El miedo a traspasar la frontera/De los nombres/Como un extraño/Dibuja la espiral de la derrota/Y oscurece tantos halagos/Sol, en la memoria que se va…”
Se besaron una vez más, por varios minutos y se volvieron más duraderos y necesitados al acercarse la hora. Adelina tuvo el deseo de sumergirse en la dicha, pero sabía que ambos debían volver a la realidad. Tenían que evitar las sospechas de los hermanos de Tomas como de los estudiante y superiores.
–¿Necesitas ayuda con algo más? –preguntó el muchacho.
–Es todo por ahora –respondió Adelina–. Gracias.
Antes de que se fuera, la muchacha le dio un beso en la mejilla y en los labios. Sonrieron por unos segundos y Tomas le dio la espalda perdiéndose en los pasillos. Adelina volvió a la realidad por los sonidos de las ollas, les quitó las tapas y colocó los fideos con la salsa en los platos hondos desprendiendo su aroma.
Cargó con todos los platos y cubiertos hacia el comedor escuchando a sus compañeros aproximándose. Limpió, ordenó las mesas y colocó los platos y cubiertos antes que de que las campanas sonaran por todo el lugar. Inmediatamente, los estudiantes entraron con entusiasmo y Adelina mantuvo la calma viendo cómo miraban con curiosidad los fideos entre exclamaciones.
El cuchicheo se apagó al entrar Bi Han y sus hermanos, los presentes se inclinaron y Adelina notó la mirada de Tomas, pero la desvió lo más rápido que pudo. Bi Han y Kuai Liang miraron la comida con curiosidad, pero no le hicieron muchas preguntas y empezaron a comer.
Adelina comió con tranquilidad gozando del sabor de los fideos mezclado con la salsa boloñesa. Hacía tiempo que no disfrutaba los fideos de los domingos con Daniela y Mariano, si no tenía que hacer un viaje. Se perdió en sus pensamientos mientras masticaba sintiendo a veces la mirada de Tomas, pero trató de ignorarlo. Una vez que terminó, se fue a bañarse quitándose la ropa sucia y sudorosa y se metió en el caliente disfrutando que le relajara los músculos cansados.
Luego de la ducha, Adelina entró a su habitación con un quejido y cerró la puerta rápidamente. Caminó hacia la cama y se sumió en las sábanas con alegría. El frío del colchón fue reemplazado por el calor y los párpados comenzaron a pesarle.
Adelina continuaba sus arduos entrenamientos con Bi Han sin buenos resultados, luego hacía labores y seguía con sus clases habituales. Al terminar, llegaba a sus aposentos dolorida y con las ganas de que su criomancia despertara con fuerza.
Sus sueños le habían generado paranoia y no quería cerrar los ojos por el miedo a soñar. Para mantenerse despierta, Adelina perfeccionaba sus dibujos e intentaba leer. Algunas veces, veía a Hela unos instantes y le generaba más pánico que intentaba ocultar. Cerraba los ojos y rezaba para que sus alucinaciones se marcharan rápidamente.
Cuando le tocaba hacer la cena, Tomas la visitaba ayudándola con los preparativos, se besaban en los tiempos libres y hablaban hasta el hartazgo. Adelina se sentía alegre de pasar tiempo con él y sus preocupaciones se marchaban.
Un día, durante una de las clases de Tomas, Adelina había quedado entre sus compañeros y guardó silencio, mientras los ojos de Tomas analizaban a cada estudiante y se posaron en la muchacha. Se le iluminaron, inmediatamente cubrió su mirada en una máscara de indiferencia y eligió a otro estudiante con quien pelear.
Tomas derrotó con facilidad a cada estudiante que se enfrentaba a él hasta que solo quedaron la mitad de los estudiantes. Cuando cayó otro compañero, Tomas posó su mirada en Adelina y la apuntó con su karambit preguntando:
–Acosta ¿Quieres demostrar lo que has aprendido en los entrenamientos?
La joven ocultó su pequeña sonrisa y respondió:
–Con gusto, maestro Smoke.
Adelina tomó de la repisa el cuchillo de cocina, como de costumbre, y se posicionó para combatir. Tomas la imitó sosteniendo su karambit con firmeza y la joven se lanzó con una embestida directo al pecho, pero Tomas la bloqueó chocando las hojas. Ambos mantuvieron el forcejeo y Adelina trató de superar la fuerza de Tomas.
–Quiero verte –soltó el joven y se alejaron.
Adelina trató de camuflar la sorpresa del rostro y Tomas volvió atacar con una patada giratoria, seguido de una embestida con el karambit. La muchacha lo esquivó, pero la manga de su uniforme salió perjudicada y bloqueó nuevamente una embestida del karambit.
–Quiero verte a medianoche…
–Estamos de día, Tomas –susurró Adelina entre dientes por la fuerza que sostenía el cuchillo.
Se alejaron, la muchacha se agachó ante una embestida de Tomas y bloqueó un combo de golpes. Se abalanzó sobre la espalda de Tomas con el cuchillo de cocina en mano y lo puso en su cuello. En una maniobra, logró zafarse de Adelina y haciéndola caer al suelo y Tomas colocó su arma en el cuello de la joven.
Sus rostros estuvieron lo suficientemente cerca para que sus alientos chocaran, los ojos grises del muchacho destilaron un brillo riesgoso y la tentación invadió a Adelina. Su corazón bombeó con más fuerza y susurró:
–¿Dónde?
–A escondidas del templo principal.
Se recompuso y le tendió la mano amistosamente.
–Aprendes rápido, Acosta –dijo Tomas–. Con el tiempo lograrás derrotar fácilmente a tus enemigos.
–Gracias, maestro Smoke.
Las puntas de sus dedos descubiertas le dieron una electricidad que recorrió el cuerpo de Adelina. Sintió un leve toque en su brazo y un sonrojó invadió sus mejillas. Intentó ocultarlas con su máscara y se dirigió a su sitio.
Las campanas anunciaron la hora del almuerzo y fue con el resto del clan al comedor. Entre bocado y bocado de su comida, Adelina vio a Tomas mirarla de vez en cuando y la chica cruzaba su mirada. Su almuerzo fue bastante tranquilo ignorando los comentarios de sus compañeros y se perdió en sus pensamientos que viajaban desde la curiosa invitación del muchacho hasta el estado de Daniela y Mariano.
Hacía tiempo que no recibía carta de ellos y esperaba que Liu Kang haya solucionado los problemas por los que haya tomado la decisión de prohibir las cartas. Le resultaba extraño que no haya pedido ayuda de Bi Han y sus hermanos, pero seguramente debía ser algo rápido de solucionar.
La hora de la cena había llegado, Adelina comió la mitad del plato con la ansiedad burbujeando por todo su estómago. Le resultó descabellado lo que haría en medianoche, no quería salir perjudicada ni que Tomas sufriera una represalia de mano de Bi Han. Pero tampoco pudo negar que su corazón y parte de su mente quería verlo.
Una vez que todos terminaran de comer, fueron a prepararse para irse a la cama, menos Adelina. Se ocultó en su habitación viendo la hora en su celular y buscó una ropa más cómoda. Entre lo poco que tenía para pasar desapercibida, eligió una remera negra de manga larga con un álbum de Megadeth, pantalones del mismo color holgados y el calzado de su uniforme Lin Kuei. Se dejó suelto el cabello negro y guardó una de sus pistolas a escondidas en la cinturilla de su pantalón por seguridad.
Miró su celular continuamente e intentó dibujar haciendo trazos en la hoja sin dar una forma. Frustrada, su mano guio el lápiz viejo hasta crear un vago boceto de un mueble con ilustraciones antiguas y volvió a revisar la hora. Faltaba para su reunión con Tomas, así que Adelina continuó dibujando otras partes de su habitación y sus nervios continuaron agobiándola.
Ya era el momento de irse y su corazón bombeó con fuerza. Caminó con sumo cuidado hasta salir del recinto de estudiantes y contuvo la respiración con cada ruido que escuchaba. Un escalofrío recorrió su columna vertebral al acercarse al templo principal y el frío la azotó conteniendo el castañeo de sus dientes. Adelina vislumbró las figuras de los guardias patrullando los diversos caminos, se ocultó entre las columnas del templo y agudizó más su audición.
Los minutos se volvieron eternos y la ansiedad y miedo a que la atrapasen inundó la mente de Adelina. Trató de calmarse a pesar de sus pensamientos intrusivos y continuó avivando su esperanza de ver a Tomas, pero sus nervios la estaban consumiendo.
–¿Adelina?
Su estómago dio un vuelco y salió de su escondite. Tomas seguía usando su uniforme, aunque un poco arrugado.
–Me oculté por los guardias –soltó la muchacha.
–Lo haces mal –dijo el muchacho con una leve sonrisa–. Sígueme.
El chico tomó su mano y caminaron llegando a diferentes recintos con pasillos laberínticos. Tenían armas, tapices antiguos, armaduras e incluso, retratos de héroes y grandes maestros previos a Bi Han. Adelina tuvo curiosidad de saber sus historias y hazañas.
–¿Dónde vamos, Tomas?
–Ya lo verás.
Llegaron a una bifurcación de tres pasillos, pero Tomas se dirigió hacia una pared de piedra con un mueble viejo y desapareció. Los ojos de Adelina se volvieron como platos y lo siguió. La pared ocultaba un camino, la muchacha se metió en este silenciosamente y vio a Tomas esperándola.
El pasillo era oscuro, pero pudo ver algunas telarañas decorando el techo. El olor a moho y madera podrida inundó la nariz de Adelina y el aire húmedo se volvió asfixiante. El pasillo tenía cajas de madera sin abrir y vasijas repletas de polvo y tiradas a los costados.
Continuaron caminando hasta llegar a un conjunto de escaleras espiraladas. Subieron con lentitud y llegaron a una puerta cuadrada arriba del techo de madera. Tomas la abrió, subió por ella y le tendió la mano a Adelina.
Eran una pequeña torre. Tenía un techo triangular hecho de madera y paja, el viento soplaba ligeramente y se podía ver todo el complejo Lin Kuei. Desde los templos hasta más allá de las murallas, las antorchas eran simplemente pequeñas luces anaranjadas entre los caminos de piedra y los guardias se convertían en simples figuritas negras.
–Son hermosas vistas –soltó Adelina entre risas.
–Solía venir aquí con mis hermanos a pasar el rato luego de entrenar –dijo Tomas con nostalgia en su voz–. Pero ahora vengo aquí para aclarar mis pensamientos y nadie escucha nada.
–Es bonito.
–Ya vas a ver lo mejor.
Contemplaron el cielo estrellado sentados en el suelo de madera y disfrutaron el silencio. Adelina notó que la mano de Tomas tomaba la suya delicadamente entrelazando sus dedos como si fueran un rompecabezas y el pulgar del joven hizo círculos sobre la piel tersa de Adelina.
El cielo nocturno fue invadido por auroras boreales de diferentes colores. Destellaron por el cielo en colores verde esmeralda, amarillos anaranjados, diferentes rosas e, incluso, rojo y se superpusieron formando nuevos tonos indescriptibles e imposible de crear en pintura. Se movieron como si fueran pequeñas olas elevadas al cielo y Adelina creyó que tocaban las puntas de los templos Lin Kuei. Era una hermosa vista.
–Es bellísimo –soltó Adelina sonriente–. Nunca pude ver auroras boreales.
–Siempre aparecen en medianoche.
Se quedaron en silencio escuchando la canción y Adelina recostó su cabeza en el hombro del muchacho sintiendo la calidez de su cuerpo. Soltó un suspiro y continuaron contemplando el cielo iluminado. Sus manos estuvieron entrelazadas y sin saberlo, Adelina quedó recostada sobre el cálido pecho de Tomas viendo las auroras boreales.
Escuchó su corazón bombear con tranquilidad, la fragancia del muchacho, una esencia de hierbas de té y humo, invadió los sentidos de Adelina. El pulgar del chico continuó sus caricias transmitiendo cosquilleos por el interior de la muchacha y una felicidad inexplicable la absorbió.
–Krásný –soltó el muchacho.
–¿Qué? –preguntó la joven–. ¿Qué dijiste?
–Significa hermosa en checo.
–Seguís conservando el acento –dijo Adelina sonriente–. Es lindo.
–Lo perdí con el tiempo.
–Para mí, lo seguís teniendo.
Tomas sonrió estrechando más Adelina y dijo:
–Otra palabra que recuerdo es “půvabný”.
–¿Qué significa?
–Preciosa.
–También, recuerdo “okouzlení” –continuó Tomas–. Es fascinación.
–¿Tenes algún insulto? –preguntó Adelina.
–Zatracený –respondió–. Significa maldito.
–¿Qué otras palabras recuerdas?
Tomas guardó silencio con una mirada perdida en el cielo nocturno y dijo:
–Zkurvysyn, k ničemu, špatně narozený y zbabělec. Significan hijo de puta, inutil, malnacido y cobarde.
–Es la primera vez que te escucho decir una mala palabra tan fuerte como hijo de puta –dijo Adelina.
–Mi madre no le gustaba que dijéramos eso a una edad tan corta.
–Desde niños maldecíamos en casa y en el colegio. No puedo creer que no nos llamaran la atención por eso.
Rieron simultáneamente, mientras las auroras boreales siguieron el cielo uniendo y separando colores indescriptibles. La mano de Tomas la entrelazó con la de ella y contempló cuán diferentes eran en tamaño sintiendo los callos de años arduos entrenamientos, pero transmitieron una suavidad hermosa y confortante.
Los labios de Tomas se posaron en la coronilla de Adelina y sonrió. En su mente la invadió un pensamiento, se dio la vuelta quedando enfrentada a él, sus ojos grises la analizaron como si fuera un misterio esperando que le diera sus respuestas y Adelina lo besó. Tomas se quedó inmóvil, pero inmediatamente sus manos se posaron en las caderas de la joven y subieron y bajaron por su columna.
Los besos se volvieron más necesitados tratando de recoger cada pedacito de ambos y conservarlos, los corazones bombearon con intensidad y los pulmones exigieron aire. Adelina se separó con respiraciones pesadas, su nariz chocó con la de Tomas y se miraron por varios minutos.
Las auroras boreales comenzaron a perder su intensidad con el pasar del tiempo, mientras el sueño de Adelina comenzaba a manifestarse. Sus párpados se sintieron pesados y sus bostezos se volvieron más constantes, al igual que sus cabeceos.
–Vámonos, Adelina –dijo Tomas.
La chica asintió entre bostezos y se marcharon de la torre. Llegaron hasta las cercanías del complejo de iniciados, se miraron por unos instantes y Tomas dijo:
–Espero que te haya gustado.
–Me encantó, Tomas –dijo Adelina sonriendo somnolientamente–. Fue muy hermoso.
–Descansa, entonces.
El chico se dio la vuelta y antes de que pudiera perderse entre los pasillos, Adelina tomó su mano y le dio un beso. La mano de Tomas se enredó en su cabello y la acercó más profundizando por unos segundos el momento, pero tuvieron que parar. Se marcharon en direcciones opuestas y la muchacha entró sigilosamente a sus aposentos ocultándose en las vastas colchas.
Uno de los días que le tocaba hacer la cena, Adelina decidió hacer empanadas de carne. La música la acompañó mientras revolvía la carne picada friéndose en las ollas y destilando su exquisito aroma con ají, cebolla y tomate. Tuvo que escarbar en su memoria cómo preparar las tapas y por el aspecto que tenía, captó el resultado deseado.
–“…Bendecida fue la causa de mi fortuna/Algo que no me han consentido/Y que ahora busco entre tus huesos –entonó Adelina revolviendo las ollas–…Algo que desde tan lejos/Creí que no era/Creí que no era mi estilo…”
–¿Te dejaron sola nuevamente, Acosta? –preguntó una voz. Adelina soltó un chillido y, al voltear la cabeza, vio a Kuai Liang.
–Quiero hacerlo sola, maestro Scorpion –respondió Adelina mirándolo fijamente–. ¿Necesita ayuda en algo?
–No, gracias por la amabilidad –dijo Kuai Liang alzando su mano–. Quería saber la razón de la música y cuándo estará lista la cena.
–En cuanto la carne este bien cocida, las pongo en las tapas y al horno –respondió Adelina–. Espero que les guste a usted y sus hermanos.
Se hizo un silencio incómodo entre ambos, la muchacha prefirió desviar su mirada de los ojos marrones y llameantes de Kuai Liang revolviendo las ollas repletas de carne y dijo:
–Lamento el cabezazo de la otra clase.
–Es asunto del pasado –su voz mostró comprensión–. Es parte del entrenamiento y de nuestra vida como defensores de la Tierra.
–Es una vida ardua –soltó Adelina mirando fugazmente a Kuai Liang–. Los meses que estuve aquí me lo confirman –soltó una risa pequeña, pero no la imitó–. Pero intento adaptarme y seguir el ritmo.
–Eso me parece bien, Acosta –elogió–. ¿Qué puedes describir tus entrenamientos con Bi Han?
–Es duro, pero intento hacer mi mejor esfuerzo de despertar mi criomancia. Por más que no sepa cómo hacer que despierte del todo.
–¿Todavía no la has desarrollado? –sonó su tono incrédulo–. ¿Cómo es posible?
–Hago pequeñas capas de hielo y púas débiles –respondió con firmeza–. Trato de despertarlo.
–Incluso con tu ataque de pánico de hace semanas, no puedo creer que no se haya despertado.
La mención de eso hizo que Adelina se quedara paralizada, pero se recompuso y siguió trabajando.
–No me acuerdo mucho de eso –soltó Adelina–. Pero espero desarrollarlo mejor.
Kuai Liang la miró tratando de sacarle algún secreto, pero sus ojos que parecían destilar llamaradas dejaron de analizarla y observó otra parte de la cocina.
–Gracias por tus palabras, Acosta –dijo Kuai Liang–. Te dejaré en tus tareas.
Adelina se inclinó respetuosamente y continuó cocinando con los diferentes aromas invadiendo su nariz. El corazón le bombeó con intensidad y soltó el aire que contenía. Fue un momento extraño y Adelina esperó no volver a repetirlo.
Revolvió la carne perdida en las canciones y separó las tapas de empanadas. Sacó una cuchara, empezó a colocar la carne hasta llenar y les hizo el repulgue con rapidez. El jugo de la carne cayó entre sus dedos, trató de que no se saliera de la masa mientras las apretaba bien y las colocó en las fuentes gigantes.
–“…Time is always on my side/Don't be afraid, you're safe with me –cantó Adelina rellenando las empanadas–… Safe as any soul can be/Honestly, just let yourself go…”
–¿Todo bien? –preguntó Tomas detrás de ella.
La muchacha emitió un chillido y se volteó bruscamente.
–Deja de hacer eso –soltó–. Ya estas como tu hermano.
–¿Kuai Liang?
–Sí, hace un par de minutos apareció y no sé si asustarme.
–¿Por qué te asustarías? –preguntó el chico sosteniendo sus manos.
–¿De enserio, Tomas? –repreguntó la muchacha con sarcasmo–. Que sepa que nos estamos besando a escondidas.
–No lo sabe. Quédate tranquila.
–No lo estoy –dijo–. Me gusta tu compañía y me agrada, pero tengo miedo de que nos agarren y nos hagan algo.
–No te preocupes.
El chico le besó la frente, luego en los labios y Adelina sonrió.
–¿En qué te ayudo?
–Preparar empanadas.
Tomas se unió rápidamente a la labor y siguió los pasos de Adelina. Mantuvieron un silencio cómodo con la música pasando por los oídos y disfrutando de los castos besos.
“…Like a wolf in sheep's clothing/You try to hide your deepest sins/Of all the things that you've done wrong/And I know where you belong/Time is always on my side…”
–Quiero volver a verte a la medianoche.
–Me gustaría mucho, Tomas.
Continuaron preparando los últimos detalles de la cena, cargó los platos hacia el comedor y los acomodó con tranquilidad. Cuando volvió a la gran cocina, sacó todas las fuentes calientes con las empanadas desprendiendo su aroma exquisito. Adelina agarró un repasador limpio, sacó dos empanadas y le dio una a Tomas. Maldijo por lo caliente y sopló la comida. El sabor de la carne invadió el paladar de Adelina acompañado por la masa y se sintió feliz. Después de comer, Tomas la ayudó un poco más y se despidió de ella con la promesa de verse en la noche.
La cena fue tranquila y sin peleas. Disfrutó las empanadas calientes y jugosas. Le sorprendió lo tranquilo que era, pero pudo sentir las miradas de odio de sus compañeros seguido de risas silenciosas. Se mantuvo firme y no volteó la mirada, por más que quisiera decirles las peores groserías posibles. Mantuvo su compostura y comió las empanadas.
Luego de que todos terminaran, Adelina fue hacia el complejo, pero le sorprendió la cantidad de estudiantes que había agrupados y avanzó entre los cuerpos. Vio al dúo que se había burlado de ella destrozando los aposentos de la muchacha. Tiraron sus dibujos, ropa y libros por la madera y nieve, pero vio a la chica tomando el mapa y el muchacho jugando con la daga de Hela, Sultin.
–Una muy bonita arma, Acosta –soltó el muchacho.
–Deja eso –dijo Adelina entre dientes–. Eso no es tuyo.
–Un arma que sospecho que tampoco es tuya –afirmó el chico–. Como tampoco el mapa que tiene Yun ¿verdad, Acosta?
La chica, Yun, sonrió con malicia jugando con el mapa y Adelina se mantuvo alerta ante cualquier movimiento. El muchacho siguió mirando la daga enfundada. Si sacaba la daga seguramente moriría y Adelina estaría en problemas más graves que su aventura con Tomas.
–Eso es de mi trabajo, pedazo de pelotudo –dijo Adelina–. Es un arma delicada y tiene un valor incalculable. Soltalo. Ahora.
–Entonces, Yun y yo lo venderemos y veremos cuánto vale –argumentó el chico–. Quizás el metal de su hoja tenga mejor valor que su decoración.
Antes de que el chico se atreviera sacar la daga de su funda, Adelina se abalanzó hacia él con un grito, enroscó sus piernas en su cintura y comenzó a tirarle el pelo. El chico se movió tratando de sacársela de encima, pero sostenía la daga con todas sus fuerzas.
Las manos de Yun tiraron de su uniforme, pero Adelina le dio un manotazo y siguió forcejeando. Él retrocedió golpeándose contra la pared, la muchacha gritó y se levantó en posición defensiva. Los estudiantes incentivaron el conflicto entre los tres y vio a Yun querer destruir el mapa de Hela. Se lanzó hacia ella, con una maniobra le quitó el papel y le dio una patada en todo el pecho.
–¡Maldita, incompetente! –gritó levantándose del suelo de madera roto–. ¡No eres una Lin Kuei! ¡Eres una estúpida!
–Ponele voluntad a tus insultos, la concha de la lora –argumentó Adelina.
Escuchó los pasos del muchacho y esquivó el golpe. Yun volvió a arremeter contra Adelina, desvió su ataque y se alejó lo más que pudo de ambos. Los analizó detenidamente y Yun dijo:
–Zichen y yo te enseñaremos modales.
–Si tu educación es entrar a habitaciones ajenas –soltó Adelina–. Es una mierda sinceramente, conchuda de mierda.
Zichen buscó la daga y Adelina la pudo vislumbrar entre la nieve y los estudiantes. Corrió hacia su dirección, pero le hicieron una zancadilla y tropezó. Se recompuso rápidamente, saltó y sus dedos tocaron la daga. La guardó en su uniforme, se puso en posición defensiva, bloqueó la arremetida de Yun y la alejó.
Adelina arrancó parte de su vestimenta y usó la tela para torcerle el brazo a Zichen. Soltó un grito, quiso golpearla con su otro puño, pero Adelina lo desvió y le asestó un puñetazo en la nariz. Yun volvió atacar, Adelina dejó de lado a Zichen y bloqueó su ataque. Pero la chica usó su otro puño asestándolo en el rostro de Adelina, soltó un quejido de dolor y retrocedió sintiendo la sangre emanar de su nariz y el dolor punzante.
Se agachó ante el golpe de su enemiga y le pateó la espalda con todas sus fuerzas haciendo que se estrellara contra el suelo de madera. Adelina soltó un grito al sentir un tirón en el cabello y vio los ojos iracundos de Zichen. La muchacha le dio un codazo en las costillas, dio un pequeño salto y le pegó con todas sus fuerzas en el rostro. Cayó en la nieve, Adelina se abalanzó sobre él y le asestó un golpe tras otro, pero el muchacho logró zafarse y se puso encima de ella. Adelina le dio una bofetada, pero el chico le contrarrestó con otro. La muchacha intentó soltarse e incluso, trató de rasguñar, pero fue en vano.
–¡SUFICIENTE!
Una oleada de frío inundó todo el lugar, los alumnos se alejaron inmediatamente ante la presencia de Bi Han. Luego, aparecieron Tomas y Kuai Liang, Adelina intentó ponerse de pie, pero Tomas la ayudó y susurró:
–Ya está. Ya pasó.
–¡LOS TRES QUIERO QUE ME EXPLIQUEN ESTE ALBOROTO! ¡AHORA!
Los hermanos llevaron Adelina, Zichen y Yun lejos de los oídos y miradas curiosas y llegaron cerca del complejo del Gran Maestro. Bi Han y Kuai Liang miraron con enojo a los tres y dijo:
–Cuenten lo que pasó con detalles.
–Estos putos infradotados, entraron a mi habitación –comenzó Adelina enojada, mientras se limpiaba la nariz–. Luego, tiraron mis cosas por los aires y casi hacen mierda parte de mi trabajo.
–Eso es mentira Gran Maestro –dijo Yun con voz calmada–. Ella empezó el alboroto por un arrebato de locura.
–Basta –dijo Kuai Liang con desdén.
Adelina cerró la boca y detectó los ojos grises de Tomas mirándola con preocupación, pero no quiso mostrar emociones frente a los presentes. Se limpió la sangre seca de su nariz manteniéndose alejada de Zichen y Yun.
–Los he visto marginar y hablar a espaldas de Acosta –empezó Tomas–. Tal vez quisieron pasar al siguiente nivel con sus humillaciones y Acosta puso límites.
–Eso es mentira, maestro Smoke.
–Entonces explícame la razón por la que los castigué semanas atrás.
Zichen y Yun mantuvieron la boca cerrada.
–Dejaron a un compañero solo y los Lin Kuei nos ayudamos –continuó–. Por más que hayan provenido de sitios ajenos al nuestro.
–Entonces, ustedes dos tendrán el castigo más fuerte –dijo Bi Han–. Acosta, tus labores en la limpieza aumentarán y luego de tus turnos de cocina, harás vigilancia hasta nuevo aviso.
–Está bien, Gran Maestro.
Se inclinó respetuosamente hacia los tres hermanos y marchó hacia el complejo de estudiantes. Recogió entre la nieve y el suelo de madera la ropa, sus bocetos y herramientas de dibujo. Las colocó ordenadamente en un rincón y un pensamiento la alarmó, el boceto de Tomas. Buscó por todos lados y el aire abandonó sus pulmones cuando lo encontró en el mismo escondite. Lo guardó mejor junto al mapa y la daga Sultin. Sintió el dolor en los músculos y huesos y no encontró sus primeros auxilios.
Salió de sus aposentos y fue hacia la enfermería. El olor a químico invadió su nariz, al igual que el silencio. Adelina no encontró a ninguna persona en el sitio, buscó gazas, agua, jabon y alcohol y comenzó a limpiarse las heridas. Soltó un quejido y se limpió con el jabón haciendo movimientos rítmicos. El agua se volvió roja con el pasar de los minutos y luego de terminar, pasó las gasas con alcohol en las heridas e hizo una mueca de dolor.
–Hola –la voz de Tomas se hizo presente en la enfermería.
Se acercó a Adelina sin emitir sonido alguno. El muchacho tomó la gaza y la pasó con cuidado en las heridas de la muchacha con cuidado.
–Creo que Zichen y Yun no entendieron tu castigo –soltó Adelina con una risa pequeña.
–Valorizan mucho la palabra de mi hermano sobre la Academia Wu Shi –explicó Tomas–. No es justificación que te hayan hecho esto.
–Soporté cosas peores en el orfanato cuando estaba en Rosario con Daniela –dijo Adelina con calma–. Pero no voy a tolerar que esos pajeros me arruinen el trabajo y la posibilidad de encontrar una solución a mi marca en la mano.
–Calmate, Adelina –dijo Tomas con suavidad en su voz.
Las palabras que quería decir se quedaron mudas en su lengua, los ojos del muchacho irradiaron calma que la tranquilizó y quitó de su mente las frustraciones. La picazón y el ardor del alcohol recorrió cada herida y el silencio estuvo presente por varios minutos. Adelina vio que faltaba poco para medianoche.
–¿Quieres que irte a tus aposentos?
–Quiero ir a la torre, por favor. Necesito estar alejada de esos inútiles.
–¿Segura?
Adelina sintió y se levantó haciendo una mueca. Se les complicó un poco evitar a los guardias por sus heridas, pero lograron llegar al pasillo secreto. La noche los recibió con hermosas vistas, las estrellas iluminaron el cielo y las nubes rondaban alrededor de la luna. El aire fresco invadió los pulmones de Adelina, recorrió su rostro y elevó un poco su cabello negro.
Tomas colocó a Adelina en su cálido pecho escuchando sus latidos confortantes y sintió las manos del muchacho acariciar sus brazos. Adelina tomó su celular y puso música inundando el pequeño sitio y tranquilizando a la joven.
Las auroras boreales aparecieron en el cielo iluminando aún más el cielo y se movieron como olas constantes. Las canciones fueron pasando y ambos guardaron lo que tenían que decir disfrutando del paisaje. Las manos de Tomas lentamente se entrelazaron con las de Adelina y le encantó esa sensación. Pero pareció notar sus inquietudes y susurró:
–Cuéntame de tu ciudad.
–Es bonita, pero hay mucha humedad –respondió–. Es vieja.
–¿En qué sentido es vieja?
–En los edificios –contestó la joven mirando el cielo–. Hay edificios con una arquitectura del siglo XX y le da su toque a la ciudad. Además de la noche.
–¿Por qué? –cuestionó Tomas.
–Porque hay más vida nocturna. Los locales están abiertos hasta pasada la medianoche o más –respondió–. Es una pena que no todos los lugares turísticos lo estén. Me encantaría poder visitar el Cementerio de Recoleta de noche.
–No te creo.
–Sí –afirmó Adelina en una risa pequeña–. El Cementerio de Recoleta es hermoso. A veces, iba a dibujar las estatuas de los ángeles. Es mágico.
–¿En qué sentido te parece mágico? –volvió a preguntar Tomas.
–Sus leyendas.
–Cuéntame una.
–No me acuerdo de muchas.
–La que recuerdes –pidió Tomas en susurros–. No importa si es corta.
Adelina escarbó en su memoria las historias que había escuchado en las excursiones de su colegio y lo que decían los guías turísticos.
–Hay una leyenda que habla de una chica adinerada –comenzó a relatar–. Creo que, en su cumpleaños, se enteró de que su madre se acostaba con su novio.
–¿De verdad?
–Sí, parece delirio, pero es lo que me acuerdo –respondió Adelina riendo–. La chica tuvo un ataque al corazón y murió. Pero cuando la dejaron en el mausoleo, el cuidador escuchaba ruidos en donde estaba y decidieron junto a la familia abrir su ataúd. Vieron que la tapa estaba con rasguños y la chica estaba con los ojos abiertos.
–¿Qué le pasó? –preguntó Tomas con sus ojos grises brillando curiosidad–. ¿No estaba muerta?
–En realidad, la chica estaba viva, pero por la sorpresa se desmayó y los médicos la trataron como muerta –respondió Adelina–. Creo que es un diagnóstico médico. No me acuerdo de su nombre. A la noche se puede escuchar sus rasguños.
Hubo un silencio cómodo entre ambos, mientras la música se reproducía en el celular y las auroras boreales se movían por el cielo nocturno.
–¿Qué otra recuerdas?
–Hay una leyenda que habla de un chico que vio a una mujer vestida de blanco y la invitó a tomar un café –relató Adelina–. Sin querer le manchó el abrigó al chico y cuando salieron se lo ofreció. Luego, desapareció y la buscó por el lugar. En un momento, fue a revisar en el cementerio y cerca de la entrada había una tumba donde estaba la campera del chico. Tiempo después, se enteró que la chica había muerto.
–Que trágico –dijo Tomas–. ¿Extrañas tu ciudad?
La pregunta la tomó por sorpresa. Viejos recuerdos de su infancia la invadieron, los juegos que hacía con Mariano y Daniela, los cumpleaños, las fiestas de fin de año, las tantas salidas y golpes que tuvieron al independizarse.
–Sí –respondió–. A mis amigos, mi departamento y las cosas que hice.
–¿Qué hacías con ellos?
–Cuando teníamos plata, salíamos a comer –empezó Adelina–. Ibamos a Avenida Corrientes o Avenida Emilio Castro y comíamos hamburguesas o pizza. A veces, el mejor lujo era ir a Palermo o a Recoleta.
–¿Era buena comida?
–Sí, pero lo mejor es la casera –dijo la chica–. Hacíamos milanesas con papas fritas los sábados con el Viejo Mario y… –una lágrima solitaria recorrió su mejilla–… siempre nos peleábamos por la más grande.
Adelina se la quitó y pasó su dedo por el uniforme destrozado.
–¿Extrañas Praga, Tomas?
–No lo sé –respondió Tomas–. Hay calles empedradas y castillos. Las casas estaban hechas de piedra y ladrillos y hay muchas estatuas antiguas.
–Pienso en la estética de Drácula de Coppola –dijo Adelina.
–Recuerdo que antes de ir a cazar con mi hermana y mi madre, pasábamos por un gran reloj –contó Tomas acariciando el brazo de la joven–. Creo que era un reloj de astronomía. Mi madre siempre nos contaba, cuando descansábamos en el bosque, que uno de los creadores del reloj lo dejaron ciego por miedo a que lo replicara. Planeó su venganza con su ayudante, fueron hacia el interior del mecanismo y rompieron una palanca. Hizo un ruido que se escuchó por todo el lugar y, en ese momento, el creador murió.
–Qué macabro.
–Otra leyenda que recuerdo, es de un mercader turco que se había enamorado de una mujer checa –comenzó a contar Tomas mirando las auroras boreales–. Ambos estaban muy enamorados, pero el mercader tenía que volver a su tierra natal y prometió volver a verla. Pero con el pasar del tiempo, la chica se enamoró de otro joven y acabó con matrimonio.
–Luego sigue la tragedia ¿verdad? –preguntó Adelina entre risas.
–Sí –respondió Tomas sonriente–. El día de la boda, llegó el mercader y, al enterarse, decapitó a la mujer checa. Mi madre siempre finalizaba la historia diciendo que el mercader andaba en la noche con la cabeza de su amada. Junto a mi hermana, nos cuidábamos hasta quedarnos dormidos por el miedo.
–Eso me pasaba con Daniela y Mariano, cuando veíamos películas de miedo hasta la madrugada.
Las auroras boreales siguieron iluminando el cielo y se movieron como olas constantes. Disfrutó de la calidez en el pecho de Tomas y de las canciones. En un momento, el celular reprodujo Maldito duende de Héroes del Silencio. Adelina tarareó algunas melodías y le hizo olvidar de las cosas que habían pasado.
“He oído que la noche es toda magia/Y que el duende te invita a soñar/Y sé que últimamente apenas he parado/Y tengo la impresión de divagar…”
–Es agradable la canción –dijo Tomas entre susurros.
–Es una de mis favoritas de la banda.
–Tienen un acento diferente.
–Son espa��oles.
–¿Qué dice la canción? –preguntó Tomas
–Habla de la soledad y la búsqueda a través de la noche mágica y las estrellas.
“…Pasan rápidas las horas/Y este cuarto no para de menguar/Y tantas cosas por decir tanta charla por aquí/Si fuera posible escapar de este lugar…”
Tomas besó el dorso de la mano de Adelina, se dio la vuelta y lo besó con pasión. Su corazón bombeó con fuerza y las manos del muchacho se estrecharon en sus caderas. Disfrutó de las sensaciones y quiso más. Los besos se volvieron más necesitados y duraderos. Sin darse cuenta, se separaron, sus miradas chocaron y Adelina se sumergió en la neblina de los ojos grises de Tomas tratando de descifrarlos. Soltó una pequeña sonrisa y siguió disfrutando de la noche.
Las auroras boreales iluminaron el cielo un par de horas más hasta desvanecerse del cielo. Dejaron de besarse, Adelina estuvo dormitando en el hombro de Tomas y tuvo que despertarla suavemente para llevarla a las cercanías de su complejo. Se quitó el uniforme y se sumergió en las colchas cerrando los ojos hasta sumergirse en el sueño.
Durante los entrenamientos había tensión y pocos descansos. Adelina había aceptado los castigos de los hermanos de Tomas soportando vigilancias extras, pero los turnos de la cocina y la limpieza lograban despejar su mente y sus músculos de los arduos entrenamientos con Bi Han y los superiores.
Adelina volvía a intentar escribirse con Mariano y Daniela. Enviaba las palomas mensajeras y corría hacia el palomar con ansias de que recibir alguna respuesta, pero Liu Kang mantenía las comunicaciones bloqueadas. Quería leer las novedades de sus amigos y quitarse la soledad.
Había empezado a dormir con una pistola y un cuchillo bajo las mantas y armó pequeñas trampas en los tablones de madera. Les sacó filo y los camufló para que si Zichen o Yun quisieran meterse recibieran su merecido.
Tenía pocas visitas de Tomas y trataban de mantener la distancia por lo ocurrido. Coincidían en alguna que otra vigilancia, aún así disfrutaba de su compañía y la música que escuchaba.
Uno de sus días en la cocina, tuvo la visita de Zichen y Yun y Adelina, inmediatamente, tomó uno de los cuchillos que tenía a mano. Se puso en guardia y el par mantuvo las manos alzadas de forma inofensiva.
–¿Qué quieren ustedes dos? –preguntó Adelina entre dientes.
–Calma, Acosta –dijo Zichen acercándose a las ollas–. Solo quisimos dar nuestras disculpas por lo ocurrido.
–Nuestro comportamiento fue inadecuado y queremos disculparnos ayudándote –dijo Yun.
–No necesito su ayuda en nada, forros –soltó Adelina agresivamente con el cuchillo en mano–. Casi hacen que pierda plata. Yo sin plata, no puedo mantener el apartamento, la comida ni las cuentas. Afuera.
Se miraron por unos minutos y sus miradas falsamente cálidas se volvieron amenazantes. Yun se acercó más a Adelina y dijo:
–No eres bienvenida y nunca lo serás.
–Pagarás por lo que nos hiciste –dijo Zichen–. Eres un estorbo para el Lin Kuei y tu don no despertó. Ni siquiera sé cómo el Gran Maestro te tiene como una estudiante. Malnacida y anormal.
Esas palabras la hicieron recordar sus días en Rosario, se guardó su dolor y dijo:
–¿Sabes que hago con tu opinión? Me la meto bien en el culo para mostrarte lo mucho que me importa. Ahora ¡Afuera!
Se dieron media vuelta y antes de marcharse, en un arrebato, tiraron todas las ollas.
–¿¡QUÉ LES PASA, LA CONCHA DE LA LORA!? ¡FORROS!
Las lágrimas brotaron de sus ojos e inmediatamente, su mano reaccionó lanzando el cuchillo seguido de una leve oleada de hielo. Quedó boquiabierta y Zichen avanzó hacia ella y le dio golpe en la cabeza sin que pudiera defenderse y sintió dolor en cada parte de su pecho.
Tomas caminó entre los pasillos con las ansias de saciar las delicias de Adelina. Sonrió para sí mismo remorando los momentos que tuvo con ella. Los besos compartidos, las palabras susurradas y silencios que decían más que las explicaciones. Deseó aspirar su aroma a jazmín en su cabello, mirar los ojos heterocromáticos hipnóticos y saborear la textura de sus labios carnosos y suaves…
Sus divagaciones se detuvieron al escuchar risas y vio a Adelina inconsciente en el suelo. La pareja con la que se peleó hace días la estaba pateando. La ira lo inundó, sin pensarlo, tomó al muchacho por el hombro y lo golpeó con todas sus fuerzas en el rostro. La chica reaccionó y atacó, pero Tomas le torció el brazo en una maniobra rápida.
El enemigo quiso arremeter contra Tomas, pero evadió su ataque y desenvainó su karambit. Lo manejó con velocidad y destreza como si fuera una extremidad más de él y logró apuñalar al chico en traspasando el dorso y la palma. Soltó un grito de dolor y Tomas le torció el brazo completo.
–Nunca le faltes el respeto a tu maestro –dijo–. Si me desafías, desafías al Gran Maestro.
La pareja quedó noqueada y guardó su karambit. Vio a Adelina tratando de levantarse del suelo. Soltó leves lloriqueos y moqueó sin parar susurrando en español.
–¡Adelina! Déjame ayudarte.
El muchacho la levantó y revisó su herida. Buscó un poco de hielo y se lo puso en la cabeza. Adelina aceptó en un susurro y trató de ocultar sus lágrimas, pero se le hizo imposible y Tomas la resguardó en su pecho. Le acarició el cabello negro enrollándolo entre sus dedos y trató de que Adelina se sentara.
–Los voy a matar…
–Ya pasó. Ahora quiero que descanses –pidió Tomas calmadamente.
–Tengo que hacer la comida… y la vigilancia.
La impotencia lo agobió en lo más recóndito de su pecho. Los ojos heterocromáticos de Adelina reflejaron convicción y miedo. Todo el esfuerzo que había hecho estaba tirado en el suelo. Pero el estado de Adelina no era el mejor y necesitaba atención médica.
–Mis hermanos lo entenderán.
–No, Tomas, tengo que hacer las tareas y…
Adelina cayó inconsciente y Tomas la sostuvo antes de que tocara al suelo. La cargó hasta llegar a la enfermería donde los médicos la atendieron. Tomas vio cómo cocían la herida de su cabeza y revisaban sus costillas El muchacho lamentó no estar presente cuando despertara, pero debía darles la información a sus hermanos.
Salió hacia el complejo del Gran Maestro y eligió a un grupo al azar los que cocinarían. Los elegidos se mostraron sorprendidos y salieron corriendo hacia la cocina. Llegó al complejo del Gran Maestro, observó a Bi Han leyendo pergaminos, mientras que Kuai Liang meditaba.
–La cena tardará –anunció Tomas–. Acosta se encuentra en enfermería.
Bi Han alzó la mirada con su nudo entre las cejas característico y dijo:
–¿Por qué?
–Está en la enfermería y hay un nuevo grupo que se está encargando de preparar la cena lo más pronto posible.
–¿Por qué está en la enfermería, Tomas?
–Porque la misma pareja de hace un par de días, la volvió atacar desprevenida –respondió cruzándose de brazos–. Ya me encargué de ellos.
–Esa chica si no puede desarrollar su criomancia, está metiéndose en problemas –argumentó BI Han con desdén–. No debimos darle castigos tan blandos.
–Se estaba defendiendo –contrarrestó Tomas–. Ese par inició sus ataques, Acosta solo se defendía. Por culpa de ellos, no podremos cenar a tiempo.
–Desde el primer momento, no pudo adaptarse a nuestras costumbres –dijo Bi Han abruptamente.
–Lo intenta –afirmó Tomas–. Cuando entreno con ella veo un progreso. Sus ataques, de por sí calculados, se volvieron más meticulosos con el cuchillo.
–Quizás en el combate se adaptó, pero en lo que es cotidiano para nosotros, no lo es para ella –la voz de BI Han se volvió más oscura.
–La veo esforzarse todos los días, hermano –dijo Kuai Liang con voz calma–. Se esfuerza por llegar al nivel de un Lin Kuei.
–Ni siquiera sé por qué la procuras tanto, Tomas –afirmó Bi Han enojado.
” Porque me gusta y estoy atraído por ella” pensó. Pero las palabras no salieron de su boca y recordó lo que Adelina sobre mantener en secreto su relación. Por más que quisiera confesarlo, no podía hacerle eso.
–Me recuerda a cuando intentaba adaptarme al clan –dijo Tomas–. No quiero que pase por lo mismo que yo.
Su mente pasó imágenes de su entrenamiento por el Lin Kuei. La protección de su padre no lo cuidó de su sentimiento de estar detrás de todos los estudiantes. Logró estar a la par, gracias a la motivación de la madre de sus hermanos. Pero al fallecer, se sintió nuevamente detrás de todos y más solo que nunca. No quería que Adelina pasara por eso.
Tomas fue hacia su habitación, se recostó en su futón y contempló sus pocas pertenencias. A los pies de su futón, una cinta blanca de seda de su hermana y un cinturón de cuero viejo con la funda de un cuchillo de caza que le pertenecía a su madre. Se arrodilló frente a los objetos susurrando una oración.
Luego, limpió la hoja de karambit con el estómago rugiendo y trató de desviar sus pensamientos, pero la condujeron a Adelina. Sus ojos verde y café aparecieron en su cabeza, el cabello negro como la tinta y lacio como la seda desplegando su aroma a jardín y sus labios carnosos que lo dejaban con ganas de seguir besándola.
Sus hermanos continuaron sus tareas y, en un momento, apareció Sektor preguntando por la hora de la cena y la respuesta que le daría al clan. Tomas notó cómo la mano de Bi Han la tocaba ligeramente el brazo de la mujer y se dieron una mirada, mientras le informaba.
Tanto Tomas como Kuai Liang supieron de su romance con la hija del Maestro Armero del clan. Guardaron el secreto para evitar que padre se enojara, pero sabían las miradas que se dirigían y se daban cuenta cuándo Bi Han pasaba más tiempo en el complejo de armas.
Sektor se marchó y los hermanos continuaron con sus respectivas tareas. Kuai Liang dejó de meditar y se enfocó en una lectura de la biblioteca, mientras que Bi Han se fue al exterior frío a entrenar. El silencio se le hizo incómodo, extrañó el ruido de la cocina y la música de Adelina. Recordó algunas letras de las canciones al igual que la melodía en su memoria, aunque tuviera un impulso inhumano de cantarlo.
Luego de cenar, fue a ver a Adelina, Las enseñanzas de su madre, lo hicieron bastante sigiloso durante las cacerías. Cuando comenzó a vivir en el complejo había aprendido a detectar cuáles eran los tablones de madera que crujían y los esquivó con naturalidad usando su habilidad con el humo.
Adelina siguió dormida, soltó palabras al azar inentendibles y emitió leves ronquidos que lo dejaron sorprendido. Algunos mechones negros cubrían su rostro y Tomas se los quitó delicadamente admirando sus rasgos pacíficos. Se sentó cerca de Adelina y le sostuvo la mano. Los dedos cálidos en la piel de Tomas le dieron una sensación reconfortante, su pulgar acarició la piel de Adelina.
El muchacho se quedó un tiempo más haciéndole compañía hasta que el reloj de la enfermería marcaba la medianoche y se marchó en silencio. Llegó al complejo del Gran Maestro y entró a sus aposentos usando su habilidad con el humo. Se quitó su uniforme gris, dejó al lado su cinturón donde tenía su karambit y el cuchillo de caza de su madre y se sumergió en las lujosas colchas de seda.
En poco tiempo, Adelina se recuperaba de su dolor en las costillas y su herida en la frente había sanado. Desde el incidente en la cocina, llevaba a escondidas con un cuchillo y las pistolas con balas de goma. Le había dificultado en sus entrenamientos, pero se adaptaba al peso extra.
Se empeñaba en cumplir el castigo impuesto por los hermanos de Tomas, se mantenía alerta en las vigilancias y se esforzaba en cocinar lo mejor. Aunque le fuera pesado, la calmaba al igual que la música y las visitas de Tomas.
Sus entrenamientos se volvían más brutales con el Gran Maestro. Sus golpes mostraban su poca paciencia con Adelina y se volvían más extensos. Los dolores hacían difícil continuar los combates de otros superiores y maestros. Incluso, Tomas parecía percatarse de sus molestias y trataba de ayudarla a escondidas.
Había comenzado a sentir que sus esfuerzos eran en vano. Intentaba mejorar su criomancia en las escondidas de su habitación, sus capas de hielo seguían frágiles y maldecía de todos los colores. La impotencia la inundaba en cada ocasión y las lágrimas se acumulaban en sus ojos haciéndose insoportable de contener en medio de la noche silenciosa.
Hacía tiempo que no lloraba, trató de resguardar su llanto, pero se le hizo imposible de soportar los moqueos y lloriqueos. Lloró por su don inútil, sus días contados por la marca de Hela y sus ganas de volver a Buenos Aires. Sacó la mano de su futón, tomó su celular y puso música. Entonó las letras de Maldito duende de Héroes del Silencio entre balbuceos hasta quedarse dormida.
Adelina se despertó minutos antes de que sonaran las campanas, la canción se reprodujo, pero le resultó extraño y vacío dejar de escucharla. Se puso el uniforme y se reunió con los otros estudiantes a desayunar. El barullo comenzó a ser ruido blanco entre sus divagaciones.
Fue a entrenar con Bi Han y Adelina visualizó su forma fornida de espaldas a ella. Algunos finos mechones de su cabello negro se movieron por el leve viento y se dio la vuelta. Los ojos color chocolate y gélidos de Bi Han se posaron en ella como una ráfaga de nieve.
–Espero que te hayas mejorado de tus heridas, Acosta.
–Sí, Gran Maestro –respondió inclinándose ante Bi Han–. Estoy mejor y puedo seguir entrenando en mi criomancia.
Bi Han se lanzó con su puño cubierto de hielo golpeando directamente en el pecho. Soltó una tos y vio a Bi Han empuñar una lanza de hielo. Se alejó del ataque, creó púas, pero salieron débiles y Bi Han las rompió de un pisotón. Adelina se puso de pie en una postura defensiva.
Bi Han arremetió con una ráfaga de hielo, Adelina volvió a esquivarlo y contratacó rompiendo una de las esquirlas de hielo como distractor. Se abalanzó tratando de taclearlo, pero Bi Han usó un clon de hielo e hizo una patada voladora en el costado de la joven. Soltó un grito, Bi Han se lanzó y Adelina bloqueó con su débil criomancia.
–Eres una indisciplinada, Adelina –dijo Bi Han dándole un puñetazo tras otro y la muchacha trató de bloquear o contratacar–. Careces de talento y no sé cómo eres una criomante.
–Ni siquiera yo sé, Gran Maestro –soltó Adelina entre dientes y trató de asestarle un puñetazo en el rostro–. Son los misterios de la vida.
Bi Han la agarró pasando su brazo por su cuello estrujándolo con fuerza y el aire comenzó a faltarle a Adelina. No podía morderlo por su protección, lo rasguñó en donde había piel expuesta y trató de darle un cabezazo, pero Bi Han apretó más su brazo sobre el cuello de la muchacha y su desesperación por oxígeno aumentó. Continuó rasguñando desesperadamente, su corazón bombeó con más intensidad, los brazos de la muchacha lograron llegar al rostro del Gran Maestro, rasguñó y tironeó uno de los mechones de cabello sueltos.
Bi Han soltó un gruñido y Adelina se alejó entre toces. La nieve cubrió sus dedos dándole escalofríos, se quitó la máscara de su uniforme, se dio la vuelta y se levantó tambaleante. Los ojos de Bi Han irradiaron una furia gélida y Adelina trató de acercarse.
–Perdón, Gran Maestro ¿Quiere que le ayude?
–La razón de estos entrenamientos… –la voz de Bi Han se volvió oscura–. Es para despertar tu criomancia ¡No para que lo tomes como otras de tus clases!
Adelina se alejó ante el arrebato de ira del Gran Maestro y bajó la cabeza velozmente.
–¡Eres una indisciplinada! –rugió–. Se me reconoce por carecer de paciencia y la llevaste al límite. Ahora, no esperes mi compasión. No entiendo cómo no lograste desarrollarla ¡¿Entendiste?!
–Sí, Gran Maestro –contestó Adelina en un susurro.
–Vete ¡AHORA!
Adelina se marchó del campo de entrenamiento lo más rápido posible y se dirigió a su siguiente clase. El resto del día, se sintió observada por todos, sobre todo, por Bi Han, aunque trató de ignorar sus ojos penetrantes.
La tranquilidad la inundó cuando se metió en la cocina y la música se reprodujo en su celular. Entonó las letras, mientras preparaba las milanesas. Rompió el pan duro maldiciendo de todas formas a Bi Han. Luego, sacó la carne y comenzó a cortarla furiosamente, cada tajo hacía que la ira de Adelina aumentara. Detestó a Zichen, a Yun y su estúpido grupo y a Bi Han. Tuvo el impulso de estropearles la comida o darles un escupitajo a sus milanesas, pero mantuvo la compostura y continuó cortando la carne.
–” …Dreams that I have shattered/May not have mattered/Take another point of view –entonó Adelina–… Doubts will arise though/Like chasing a rainbow/I can tell a thing or two…”
–¿Estás bien? –preguntó una voz conocida.
Adelina giró la cabeza y vio los ojos grises de Tomas. Destilaron preocupación, su mano bajó hacia a la de la joven y la entrelazó cariñosamente. Los pensamientos negativos se fueron y sonrió al verlo. Lo abrazó aun sosteniendo el cuchillo y las manos destilando el olor a carne.
–¿En qué te ayudo? –preguntó Tomas.
–Corta la carne y luego, tenemos que aplastarla en el pan –respondió Adelina con una sonrisa débil–. ¿Estás bien, vos?
–Yo sí, estoy bien –contestó Tomas–. Pero me preocupas tú. Escuché a mi hermano sobre tu entrenamiento.
Hubo un silencio incómodo entre ambos, mientras cortaban la carne con la música y Adelina sintió que su ira volvía con fuerza.
–¿Qué te dijo?
–Que va a ser más duro contigo.
–Le arranqué un mechón de cabello y lo rasguñé como si fuera un gato –soltó Adelina entre risas.
–Sí, vi sus brazos –dijo Tomas riendo–. Estaba soltando maldiciendo por todo el complejo.
Rieron hasta que solo quedó la música y siguieron cortando la carne. Luego, empezaron a preparar las milanesas entre charlas y risas. El peso de sus hombros se fue junto al resto de lo ocurrido en el día.
–Quiero verte esta noche.
–Tengo vigilancia, Tomas –dijo Adelina–. Perdón.
–Entonces espero coincidir contigo.
Las pilas de milanesas fueron creciendo, el dúo empezó a encender las sartenes llenas de aceite y revisaron las ollas con papas. Dejaron la mayor cantidad de milanesas con chisporroteos y prepararon los platos para el comedor.
Compartieron besos por varios minutos que fueron escalando hasta ser intensos, pero el olor de las milanesas alertó a Adelina se apresuró a dar vueltas las milanesas y Tomas la imitó. La ayudó a preparar el puré de papa aplastando y mezclando las papas. Luego de sacar varias milanesas, el muchacho tuvo que irse y se despidieron con un beso.
Adelina terminó de preparar el puré y colocó las milanesas en los platos. Los llevó al comedor junto a los vasos y cubiertos en cada mesa, mientras escuchaba el barullo de la gente y trajo las fuentes de puré. Desprendieron su exquisito aroma generando que el estómago de Adelina rugiera de la emoción.
Empezaron a comer y el tintineo de los platos y barullo de los estudiantes se escucharon por todo el comedor. El sabor de la milanesa invadió la boca de la muchacha, sonrió y devoró su cena hasta dejar el plato limpio.
Se preparó para ir a la vigilancia y notó las miradas asesinas de Zichen y Yun y su grupo, pero mantuvo la calma y cerró sus aposentos. Se dirigió hacia la torre de vigilancia que le habían asignado, se sentó en la silla de madera y comenzó a leer.
Al poco tiempo, la puerta se abrió y el corazón de Adelina soltó un brinco de emoción. Se reveló el rostro de un compañero y la muchacha volvió a enfocarse en su lectura. Apenas cruzaron miradas y tuvieron leves intercambios de palabras. Mantuvo sus pistolas lo más cerca de ella y miraba analíticamente cada tanto a su compañero.
Antes de irse al complejo de estudiantes, fue hacia el palomar con las esperanzas burbujeando en su interior. Revisó cada nido de palomas esperando ver una carta, pero no encontró nada. La impotencia la invadió y se limpió la lágrima solitaria de su mejilla.
Adelina llegó a su habitación en la madruga, soltó una exhalación y caminó hacia su futón quitándose su uniforme entre tirones. Puso una canción en un volumen bajo y el estrés de Adelina en sus hombros se marchó. Las lágrimas se acumularon, se derramaron por sus mejillas hasta humedecer la almohada y sus lloriqueos se unieron a la canción que escuchaba. Cerró los ojos esperando que el sueño le calmara sus ideas y su angustia.
“…Amanece tan pronto y yo estoy tan solo/Que no arrepiento de lo de lo de ayer/Si las estrellas te iluminan/Hoy y te sirven de guía/Te sientes tan fuerte que piensas/Que nadie te puede tocar…”
Los golpes de Bi Han se hicieron más hostiles que el anterior, tenía razón en que no iba a tener compasión con Adelina. Trató de usar su criomancia, pero no logró nada y el Gran Maestro gruñó lecciones e indicaciones que la muchacha ya había escuchado. Sus brazos dolieron al igual que sus piernas, la nariz emanó líquido carmesí por las golpizas y su cabeza dio vueltas.
Bi Han se lanzó usando un hacha de hielo, embistió una y otra vez, Adelina lo esquivó y contraatacó rompiendo las esquirlas de hielo. Le robó el hacha a Bi Han y le resultó pesada, pero logró mantener el equilibrio. El Gran Maestro creó una lanza posicionándose para el combate.
–Me decepciona tu criomancia, Acosta.
Adelina se calló lo que iba a decir. Prefirió guardarse las contestaciones iracundas, antes que tener un problema.
–No puedo creer que, en estos meses, ni siquiera hayas podido hacer una mísera arma –continuó lanzándose hacia ella–. La siguiente vez tendré que enviarte al medio de las montañas por un par de días.
Los ataques de Adelina se volvieron débiles, bloqueó con el hacha una estocada de Bi Han rasgando su uniforme. Un poco más y la hubiera herido en todo el abdomen.
–Me esfuerzo, Gran Maestro.
–¡No lo noto, Acosta! –gritó Bi Han y rompió el hacha como si fuera papel.
Adelina se alejó, pero una ráfaga de hielo la hizo volar y cayó boca arriba. Se levantó y trató de asestarle una patada, pero Bi Han tomó su pierna con fuerza y la tiró hacia el otro extremo del campo de entrenamiento. Adelina soltó un quejido y trató de ponerse de pie. El pie de Bi Han se puso en su pecho y comenzó a aplastarla. La escarcha se le pegó a la ropa de Adelina y el frío recorrió su piel. Golpeó la pierna de Bi Han con todas sus fuerzas, pero no se inmutó ni mostró alguna expresión en su rostro.
–Me decepciona tu poder –soltó Bi Han–. Ni siquiera lo mereces.
–Yo no lo pedí tener –contestó Adelina golpeando la pierna de Bi Han–. Y no lo veo importante para mi vida.
–Pero te guste o no –empezó Bi Han–. ¡Es parte de ti! –tomó a Adelina y la tiró por los aires–. ¡Lo veas o no importante debes controlarlo!
Intentó ponerse de pie, aunque tambaleaba y el cuerpo le dolía como nunca antes lo había sentido. Tembló cuando Bi Han volvió a arremeter y lo esquivó… ya no tenía fuerzas para defenderse. Bi Han soltó gruñidos y maldiciones en chino cada vez que Adelina lo evitaba.
–¡Deja de huir, Acosta!
–Ya no puedo más… –dijo la joven y su ira explotó–. Bi Han.
–¡Es Gran Maestro! –dijo y la revoleó hacia el otro extremo–. ¡Eres un fracaso y una indisciplinada!
Adelina trató de bloquear los ataques de Bi Han, pero sus golpes le fueron imposibles de bloquear y los recibió todos y cada uno. Soltó leves quejidos y trató de alejarse en vano. Intentó darle un puñetazo, pero ya sus fuerzas la dejaron de lado. Pero su furia creció y el deseo de maldecir a Bi Han la consumió.
–¡Un estorbo para los deberes de mi clan!
Dejó de golpearla dejándola tumbada en el suelo. La vista borrosa de Adelina pudo vislumbrar los pies de Bi Han en la nieve, las puertas abiertas del complejo con las llamas de las antorchas y lo que le parecía una figura grisácea.
–Todo método posible contigo es un rotundo fracaso –dijo Bi Han con desdén–. ¡Eres una decepción y un estorbo!
Adelina se levantó temblando y sus ojos heterocromáticos se enfrentaron a los marrones gélidos de Bi Han. Se limpió la comisura del labio roto y dijo:
–Si tanto soy un puto estorbo, Bi Han, entonces me voy.
–Ni siquiera puedes pensar con claridad.
La ira de Adelina se avivó más.
–Estoy podrida de tu forma de enseñar –comenzó la muchacha–. Me aguanté tu comportamiento de mierda por no sé cuántos meses. Me tuve que fumar la actitud de tus putos seguidores que no paran de chuparte la pija como si fueras un dios –escupió la sangre que se le había acumulado del labio roto–. Cociné para ustedes y me tratan como un trapo.
Bi Han se mantuvo callado, pero sus ojos gélidos siguieron enfocados en Adelina con mirada será y continuó:
–Estuve entrenando y juro que me esmeré en concentrarme. Traté de hacerlo en mi habitación y nada salió, manga de forro de mierda. Puse mi mente en blanco y nada. Yo ya no sé qué más hacer, flaco. Seguí cada uno de tus putos y mierderos consejos y ninguno me salió. Si te molesto tanto entonces mejor me voy ¡FORRO!
–Suficiente –susurró Bi Han.
–¡NO! –soltó Adelina y las lágrimas se derramaron–. Tu clan es una mierda y no puedo creer que lo manejes. Porque es una mierda como lo gobernas y ojalá todos se den cuenta de eso. Sos un pajero, hijo de re mil puta, pedazo de forro, aborto mal cogido y ándate bien ¡A LA CONCHA DE TU MADRE!
Los ojos del Gran Maestro reflejaron algo que le pareció imposible… miedo. De la mano de Bi Han salió una ráfaga de hielo que la revoleó hacia el otro extremo del campo de entrenamiento. El dolor la invadió en el pecho, pero la voz de Tomas la devolvió al mundo.
–¡Adelina! ¡Despierta! ¿Qué hiciste, Bi Han?
La muchacha se puso de pie con Tomas sosteniéndola, pero ella se alejó de su agarre cálido.
–Me voy de acá. Estoy harta…
Llegó al complejo de estudiantes limpiándose a medias las heridas, se quitó el uniforme como si fuera peste y guardó sus pertenencias en los bolsos. Las lágrimas recorrieron sus mejillas y mancharon la ropa que guardaba en bollos desordenados. Guardó todos sus dibujos e instrumentos en otro bolso, envolvió la daga y el mapa y los escondió en su mochila con los libros. Cargó con todas sus pertenencias y recogió sus armas.
Salió con su campera grisáceo, pantalones negros y botas militares. Notó las miradas victoriosas de Zichen y Yun y su grupo de amigos.
–¿Ya te marchas, Acosta? –preguntó Yun–. Creímos que te quedarías algo más.
–Ustedes son la perfección del fanatismo ciego hacia una persona, son infradotados y unos pelotudos –dijo volteándose–. Ustedes son un puto desastre con patas, boludos de mierda y váyanse a cagar. No voy a estar desperdiciando tiempo en unos inútiles.
Adelina salió del recinto de estudiantes con sus bolsos colgando y el cuerpo adolorido, pero no le importaba. Las miradas de los que caminaba se le clavaron como alfileres, pero continuó hasta llegar a las murallas.
Vio el camino de nieve hacia la entrada a las montañas, pero escuchó el grito de su nombre.
–¡Adelina! ¡Espera! –Tomas caminó lentamente hacia ella.
–Tomas no quiero estar acá –dijo Adelina entre susurros–. Ya no lo soporto más y quiero volver a mi casa y seguir con mi trabajo. Si tu hermano tiene un puto problema de que no sirva como criomante, entonces es mejor que vuelva a Buenos Aires.
–Lo que dijo no es verdad, Adelina.
Tomas llegó hasta ella y soltó respiraciones agitadas.
–Por favor, vuelve al templo –empezó con voz calma–. Voy a dialogar con Bi Han… intentaremos solucionar esto, pero por favor vuelve.
–Tomas… –dijo Adelina–. Yo no puedo más… Me duele todo y ya no sé qué otra cosa hacer para que funcione.
–Puedo ayudarte… por favor.
Adelina negó con la cabeza entre lágrimas.
–Perdón, Tomas… pero no puedo más. Voy a volver y seguir con mi trabajo.
Adelina tomó la mano enguantada del muchacho y lo acercó de un tirón dándole un beso en los labios. Sacó de entre los bolsillos de su campera una radio y se la entregó.
–Para cuando queramos hablarnos… si queres –dijo la joven–. Ya no puedo… perdóname.
Le dio un último beso en la mejilla y empezó a caminar hacia las montañas.
–Sigue el mismo recorrido que hiciste al venir por primera vez –indicó el joven–. Es una forma rápida de dejar Arctika.
–Gracias, Tomas… perdón.
Siguió su camino con las lágrimas derramándose por sus mejillas y mojando su campera. Pero no volteó la cabeza.
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La maldición viva del poeta muerto... ¿Qué es, sino la alegría alérgica de conocer el pecado de los demás, su hora final, su juicio y no poder hacer nada más que ponerle una mano en el hombro y decirle que todo va bien? Que es, sino la rabia que te inunda cuando todo lo que sale de ti en estado de gracia se desaparece por capricho de una red de mentira y frustración malsana y asquerosa. Ques es, sino la incapacidad maldita propia de nuestra improperia forma de vivir como negados absolutos incluso de nuestra propia obra... Maldito sea el poeta de corazón de Hiena, maldito sea como el gallinazo, el buitre, los cuervos, lo negro, lo que asusta como el complejo, como aquello que se extravía en las sombras lejos de la vía de un tren en donde van todas las ideas de todas las ideas que crearon a todos los que escribimos desde lo profundo aquella gana de salir y brillar como sol negro. La maldita sensibilidad es el peor castigo para un hijo de la niebla y las eternas perturbaciones... Casi me siento un diablo esta noche... Casi me siento un duende que se golpea la cabeza contra los árboles de naranjo...
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Acidspider
:D
Hola gente de internet, yo antes de esta historia había empezado una.Pero-No estaba bien planteada :"(Yo sé que está mal publicar historias en medio proceso creativo) Pero ya está mejor escrita :DY se que ustedes se merecen una cosa mejor.Así que.Dicho ésto, ahora sí.
!Advertencias!: Todos son mayores, temas+18 (violencia, smut, traumas, estrés pos trauma etc), mención de muerte, final inconcluso (por qué aún no sale beyond the spider-verse) mención de alcohol, fem OC, OCxCanon, Listo! Espero que disfruten está historia, las peticiones están abiertas
Capítulo 1 La mujer de los ojos grises
Ya perdí la cuenta de cuántas veces he tenido que presentarme…pero aquí vamos…otra vez…Mi nombre es, Katia Alejandra Alexandrova, tengo 29 años, nací en Moscú, pero viví ahí hasta los 7, después me mudé a México, por cuestiones personales tuve que ir a estudiar a los Estados Unidos de América junto a mi papá, me hicieron un examen de IQ y resulta qué tengo una gran capacidad cerebral.Terminé la universidad de mecatrónica a los 16 y el mismo Tony Stark me contrató, después hice un doctorado en química industrial…toda mi vida me la pasé trabajando, no por gusto en realidad, tenía que traer dinero al otro lado del muro…Un día mientras estaba experimentando con una especie de araña que expulsa ácido por su cuerpo como método de defensa…la maldita me mordió…como dato personal de mí…soy aracnofobica, irónico verdad?. Me desmayé, no por el veneno, si no por el miedo extremo que sentí en ese momento, cuando desperté me explicaron qué mi ADN se había mezclado con el de la araña…al principio no lo tomé muy bien…pero no tenía más opción que vivir así, pero Tony Stark cómo el maldito aprovechado que es, me convenció de trabajar como héroe, sería su aprendiz…sería Acidspider, en realidad arreglaba su desastre y lo ayudaba cuando metía la pata, pero no me podía quejar de él, me dió trabajo, un salario envidiable…todo parecía estar bien…
Evento canónico número 1: muerte de un familiar cercano a spiderman
-¡¿Por qué?! ¡Después de todo lo que hice! ¡Todo lo que pagué!...¿por qué?... ¿porque no la pude salvar?...
(Primer evento canónico para Katia, muerte de su abuela materna a causa de cáncer terminal, ella pagaba la quimioterapia con su salario trabajando para Tony Stark, fue culpada por su familia materna por la muerte de su abuela y no le permitieron ir al funeral)
-Y eso…solo fue el maldito comienzo de mi puta pesadilla
(Variante del universo original, universo 1227, esté universo es conocido por ser una variante más sombría y sádica que la historia original, los villanos son más sádicos, poderosos, pero también sus héroes son más fuertes, con habilidades extra para hacer frente al universo retorcido en el que viven)
Te preguntarás, cómo demonios terminé en la sociedad araña, bueno, fue todo muy confuso, hasta para mí.
12/6/2089, sede principal de las industrias Stark, Brooklyn, USA, 2:22 AM.
-carajo…eso me tomó más tiempo del que esperaba…por lo menos tengo 3 horas de sueño si me apuro a llegar a casa talvez-
Una mujer cansada salía de la puerta principal a altas horas de la noche, cansada y frustrada solo buscaba ir a su casa a dormir después de su jornada de trabajo, pero el destino tenía algo diferente para ella. A lo lejos, en el corazón de la ciudad de Brooklyn, se observó una explosión de colores naranja y rojo.
-...me tienes que estar jodiendo…
La mujer se escondió en un callejón cercano, murmurando maldiciones en ruso sacó un dispositivo verde en forma de araña de su bolsillo, la puso en su pecho, dió dos pequeños golpes a la panza de la araña, cuando un traje mayormente blanco, con adornos en forma de tatuajes color rojo, azul y verde cubrió su cuerpo tonificado, estaba lista para enfrentar lo que sea que interrumpa sus preciosas pocas horas de sueño que tenía.
-mejor ríndete de una maldita vez duende verde! Hoy no tengo tu maldito tiempo para-
Cuando la mujer vió mejor al causante del desastre, se quedó confundida como nunca antes en su vida, frente a ella había un duende verde, si, pero no era como lo recordaba, este duende verde parecía…un…Funko pop?
-¿QUÉ CARAJOS TE HICISTE ESTÁ VEZ MALDITO LOCO?! TE CONVERTISTE EN UN MALDITO FUNKO POP?! ME ESTÁS JO-
Antes que pudiera seguir gritando al "duende verde" frente a ella, fué recibida por una lluvia de bombas, que al detonar en el piso, estás soltaban una onomatopeya de "BOM" o "CABUM", ésto no era normal, la apariencia del enemigo, sus ataques, el hecho qué parecía no reconocerla…parecía fuera de lugar…algo no estaba bien.Pero antes que pudiera seguir haciéndose preguntas, un portal de colores apareció en el techo cercano a su derecha, de este mismo salió una mujer afroamericana con una moto, que a toda velocidad estrelló contra el villano, dejándolo muy aturdido y con telarañas que salían de la punta de sus dedos lo enredó, para proceder a estrellarlo contra el concreto de la calle.
-ah-...creo que me quedé dormida en el taller…ya estoy comenzando a delirar…¿o será el café colombiano que ordené el otro día?...
La mujer de cabello castaño con puntas blancas se reincorporo a la pelea, no podía seguir cuestionando su vida mientras la ciudad se destruye, tomó un dispositivo circular con un botón rojo, lo accionó y una prisión electromagnética encerró al villano, qué parecía estar comenzando a…fallar?, Es como si un vídeo juego fallaran las texturas
-que carajos es eso?...ese no és el duende verde que conozco…Oliver, hazle una escáner de ADN rápido
Oliver, su confiable IA, hizo un escáner rápido, soltando como resultado qué sus células se estaban destruyendo, y que, efectivamente, no es un duende verde de esta dimensión
-carajo…si se queda aquí va a morir…o va hacer fallar mi dimensión..
-tranquila, lo tengo bajo control, oye esa prisión de campo electromagnetismo, la hiciste tú?
La mujer misteriosa que había salido del portal se acercaba poco a poco a la mujer del traje blanco, está misma adoptó una postura más firmé, mostrando desconfianza y cautela
-Así es…¿quién eres?...¿a qué vienes a mi dimensión?...¿Cómo sé que no eres alguien peligroso?...
La máscara que cubría su cara hacía ver una mirada severa, la mujer afroamericana solo soltó una pequeña risa antes de contestar-tranquila, no vengo a lastimarte, solo vengo por esta figura de aquí, la voy a regresar a su dimensión, antes que destruya la tuya Al escuchar esto se relajó un poco, el tono de la mujer era tranquilo, como si estuviera acostumbrada a este tipo de situaciones
-qué hace esto en mi dimensión…no tendría porqué estar aquí…cómo lo vas a regresar?
-es un tema…complicado, pero digamos qué terminó aquí por un error en el multiverso, necesito llevarlo de regreso, gracias por tu ayuda
-espera! Dijiste el multiverso?...entonces ese desnivel qué ví ése día no fué un error en mi maquinaria…por favor necesito saber sobre esto, estoy en una investigación importante sobre las diferentes realidades, esto me puede ayudar demasiado
La mujer afroamericana se sorprendió qué supiera sobre el multiverso, si tenía un conocimiento avanzado sobre éste, tal vez podría ser útil para Miguel
-puedo ayudarte con eso…pero…mi jefe no es una persona flexible…espero que tengas más de ésos artefactos contigo, si no, estaré en graves problemas…toma ésto, de todas maneras estamos buscando nuevos reclutas…
La mujer con cabello afro le lanzó una pulsera color azul y morado, abrió el mismo portal por el que había venido anteriormente, hizo una señal para que entrará junto con ella, el cansancio de Katia se había desvanecido por la emoción del momento.Cuándo entró por el portal, fué guiada por un túnel rojo con aros amarillos, el espectáculo era maravilloso, podía ver el espacio cuántico alrededor de ella, todas las dimensiones conectadas por túneles cuánticos, al final del túnel estaba una luz cegadora, al entrar en ella apareció en un elevador, miró por la ventana y vió una ciudad futurista, con arquitectura impresionante, pero su olfato le hizo reconocerla de inmediato
-ni siquiera en el futuro Nueva York deja de oler a alcantarilla…ja…
Todo este lugar era precioso, igual de avanzado que su dimensión, pero mucho más refinado y…tranquilo
-te voy avisando, mi jefe no es una persona amable…solo…ten un poco de paciencia con él, no es tan malo…a veces…
Bufaste una risa ante el comentario de la mujer, cuándo entraste al corazón del edificio, tus ojos grises brillaron con admiración, este lugar era un complejo bien elaborado, especialmente hecho pará una persona como ella, fácil para moverse, lugares para entrenar, para comer, estará soñando? Solo el tiempo lo dirá. Caminando por los pasillos te encontraste con muchos spiderman diferentes, todos únicos a su manera, eso de alguna manera te hizo sentir menos sola. Pero no estabas lista para conocer al jefe…él era completamente…diferente
-jessica…¿quién carajos es esta mujer?...
━━━━━━━━━━━━━※━━━━━━━━━━━━━
Mis manos ya no dan para más-Si veo que está cosa tiene apoyo, por más mínimo que sea, me obligo a mi misma a escribir :D Gracias por leer a este mapache escritor Te veo pronto personita~✨
#miguel o'hara#oc x canon#oc#miguel smut#history#miguel o'hara x reader#miguel spiderverse#across the spiderverse
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Entre as conduções apressadas,
ele segue dia a dia sua jornada,
desce aqui ,
sobe alí,
as vezes some
muito natural,
logo reaparece
assim que recupera o sinal,
ele sempre volta,
nunca fica só ali na porta,
da cidade ganha seu sustento,
mas não só assim ele vive,
mora num paraíso com seus amigos invisíveis,
anjos,fadas e duendes,
em meio a natureza resplandescente,
quem vive na roça
é assim que aprende,
não tem de tudo,
mas a magia alí o surpreende,
acontecem também coisas malucas,
como no dia em que o vi de vestido e peruca,
um cara muito legal,
que costumo chamar,
rei das mulheres
e rei com cacau,
seu carisma e beleza
ainda não fez nenhuma passar mal,
pois como a mim e o Silas
nenhumas delas quer,
por isso nos três formaremos um trisal,
ele tem tudo que precisa nesse paraíso natural,
com flores e frutas maduras,
daria uma obra de arte,
a mais bela das pinturas,
também tem seus momentos de aflição,
com um maldito mal
chamado depressão,
são terríveis
mas breves dias
onde choramos com ele
dividindo um único lenço,
por fim ele sempre supera,
que grande cara é esse amigo José
Crônica poética de Jonas R Cezar
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Uno de mis grupos favoritos y que será muy protagonista en este blog,son Héroes del Silencio. Hoy voy a escribir sobre mi disco favorito de la banda: «Senderos de Traición».
Segundo álbum de estudio del grupo y el primero en colaboración con Phil Manzanera,fue el disco que les consolidó en España y les abrió las puertas de Europa.
Los singles más conocidos del disco fueron «Entre dos tierras» y «Maldito duende»,que lograron ser número en las radios musicales de la época-cuando se oía buena música y no reguetón-. Un gran disco.
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Hablando de MALDITA MUSICA o del APOCALIPSIS..el recientemente INDISPUESTO grabando un especial de NAVIDAD para la REVUELTA "RAPHAEL" grabó el cd MALDITO RAPHAEL de VERSIONES de y/o con MUJERES excepto MALDITO DUENDE de HEROES DEL SILENCIO donde no le acompaño BUNBURY [=1er grupo APOCALIPSIS]..me parece tan REVELADOR que el CUADRO de LA ULTIMA CENA jaja
Para mi esto de la NAVI_DAD [=IVAN al reves y PAPA en INGLES al derecho o al reves]..no es más que un MURO de VERDAD O LUZ..no creo en NADA PARA SIEMPRE Y SI EN QUE TODO SIEMPRE VA A PEOR O EN DECADENCIA Y HACIA SU FINAL
P.D. Los APOCALIPTICOS HEROES DEL SILENCIO [cuyo cantante BUNBURY tuvo por 1er grupo APOCALIPSIS]..que dieron su último concierto en el circuito de motos de la AZOTADA VALENCIA dentro de su breve gira de REUNION de 2007 tras despedirse con el directo PARASIEMPRE [canción homonima sobre que TODO ES EFIMERO y que PASAS de la VICTORIA a la DERROTA MAS AMARGA] que abre DESHACER EL MUNDO , IBERIA SUMERGIDA y DIAS DE BORRASCA cerrando el doble cd [grabado entre sus conciertos de ZARAGOZA y MADRID].." DECADENCIA" tras "OPIO" y "MAR ADENTRO" (canción que habla de estar en LA PRISION DEL DESEO)= Y CON UN GRITO DE ESPERANZA, OS DECIMOS "ADIOS"
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un cuento del pantano
salían del castillo los perros de caza cachorros malditos si la pregunta es cómo habían entrado podemos investigar los artilugios del que fabrica confusiones para desintegrar un vampiro lejano con poderes psíquicos
cachorros malditos
a la cabeza del lobo fantasma salían del castillo los perros de caza
sabían de un duende escondido en el bosque vivía en un cuartucho escondido entre los pasillos laberínticos del castillo
el duende contaba demasiados chistes profanos y había desafiado la ley del fantasma de no mirarlo jamás a la cara
los perros de caza estaban enfurecidos sangraban sus sentidos de rabia salvaje
y al olfato se los había tomado la ley del más fuerte salían de caza los cachorros malditos
entonces lo vieron el duende sentado ahí con las piernas cruzadas haciéndole mimos a la serpiente
serpiente escurridiza de qué lado estás dijo al unísono la manada
la serpiente no sabía su cola estaba en un lado y su cabeza en otro y ahora en algún punto tenía que posicionar el resto del cuerpo
el duende sin embargo se veía tranquilo en las apariencias su fuerza no alcanzaba a equiperar ni uno de los dientes del más débil de los cachorros
lo único que tenía en ese preciso momento era su forma de abrir y de cerrar la boca y la laxa amistad de la serpiente
cómo conjurarla ahora después de que lo haya mordido con esa lengua tan inquieta que tienen las serpientes
cómo hacer para hablar a través de ella sabiendo que la fuerza de sus palabras no atravesaba los oídos inhibidos de los cachorros malditos
cómo hacer tanto entre tanto ruido de ladridos
entonces el lobo fantasma conquistó su primer golpe acercó el hocico y le mordió los ojos ¿había sido suyo el golpe? ¿había medido la relación de fuerzas? ¿estaba jugando bien sus cartas?
inmediatamente supo el duende que no duende porfiado duende ladino que ahora enceguecido mejor veía
la serpiente reaccionó como por arte de magia bloqueando el cuerpo del lobo fantasma
a su lado uno de los cachorros había convertido su cabeza en cotorra y trataba de confundir a la serpiente pero el silencio del duende era más fuerte
un juego de posiciones le abrió un campo de fuerza al duende ladino presencias ausentes fantasmas carnales protegían ahora su perímetro
el duelo se pausó en empate la manada se fue dejando amenazas y recién entonces el duende activa el resto de sus fuerzas féericas
pasan las noches piensa bien la estrategia dispone de su intuición
a favor tiene el trabajo de la urdimbre brujería tanto más poderosa que la fuerza de los dientes del lobo fantasma y los cachorros malditos
el duende manos de pluma patas de alambre solo tiene su forma de abrir y de cerrar la boca un arte harto practicada
en el castillo conoce cada hilo cómo se tejen entre sí el duende es en el fondo con todo otro hilo más
las telarañas se autotejen y en todo caso la araña camina sobre él como sobre cualquier otro habitante del castillo
el duende conjura a la araña se transforma en sí en parte de la araña la araña es parte de él es un poder que tiene sin ser tener capaz de tejer una gran red colectiva y feral con que neutralizar el espanto
con que atraparlo y enrededarlo con que entorpecerle su cuerpo fantasmático
y devolverlo al desierto allá lejos del bosque y del castillo donde pueda volver a perderse en los recovecos de su mente y no hacer más daño que a sí mismo
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30 años de la publicación de «ParaSiempre»,el último directo de Héroes del Silencio y que significaba el adiós del grupo. Años más tarde volverían a reunirse para una nueva gira y se publicó un disco sobre dicha gira. Pero eso es otra historia. «ParaSiempre» es un excelente recorrido en directo por la discografía del grupo. Mis temas favoritos del disco: «El camino del exceso»,«ParaSiempre»,«Maldito duende»,«Flor de Loto» y «La Decadencia».
30 años ya. Que se dice pronto. Y el disco sigue tan presente como cuando se publicó.
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Lorca, el teatro bajo la arena
Academia, poesía y duende, sobre el tablado
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Por Lorena Laura Sánchez
¿Dónde reside la calidad artística cuando se revisa una gran dramaturgia? ¿En su reinterpretación, en el diálogo con la nueva época, en el cuestionamiento de sus paradigmas, en la revalorización de su búsqueda originaria, en la iluminación de sus aspectos poco visitados, en su capacidad para llegar a nuevos públicos? Un poco de todo ello constituye la obra “Lorca, el teatro bajo la arena”, dirigida por Laura Paredes, que brinda una perlita. Se trata de un excelente espectáculo, interesante, entretenido y divertido, que reflexiona sobre la práctica de las artes escénicas como propone Invocaciones, el ciclo que lo contiene.
En el marco de una conferencia, entre la disertación académica y la performance, se cruzan diferentes miradas sobre los escritos de Federico García Lorca y las maneras de llevarlos a escena. Con elementos de drama, comedia, recitado, canto y taconeo y citas al Lorca poeta, dramaturgo, epistolar y a sus ideas sobre la lucha, el amor y la libertad sexual, la obra pone en tensión el abordaje clásico y la performance más vanguardista para abordar al artista español.
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Dos investigadoras argentinas discuten, en una Plaza de Toros que cesó su actividad original, sus visiones divergentes sobre la obra de Lorca. En una época donde las corridas están prohibidas, este escenario alberga otro tipo de contienda: una conferencia devenida en batalla catedrática atravesada por la reyerta de egos, envidias y antiguas traiciones basadas en el autoritarismo y la falta de reconocimiento de una profesora titular de literatura hacia sus adjuntos. Simultámente, dos antiguos empleados de la plaza dan su propia disputa defendiendo los protocolos tradicionales del lugar, entre coreografías y recitados del romancero gitano.
El adjunto más joven, el hombre más sensible y puro, llega al predio conmovido por la suerte del toro que se expone en la entrada de la Plaza y va descubriendo tanto los secretos que origina la lucha de ambas mujeres como el Lorca que revive en su lectura escénica. Esto despierta en él una avalancha de sentimientos que lo sumergen en un trance epifánico. La declamación cede paso a una expresión apasionada y desata el deseo, liberándose de la atadura académica y el armario sexual hasta que se inmola, haciéndose uno con el animal.
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El libro, de Mariano Llinás y Laura Paredes, aborda una pieza poco valorada de Lorca, El Público, con buen ritmo, tensión, humor y pizcas de suspenso. Se apela creativamente a la intertextualidad para citar fragmentos de otras obras y personajes paradigmáticos de Lorca y cuestionar ajenas, como Romeo y Julieta de William Shakespeare.
Conjugándose con efectividad, la comicidad se apoya en los personajes de los empleados españoles, con destacado trabajo de sus acentos comunitarios; el dramatismo se despliega en las conferencistas, con una potencia que llena el escenario; y el éxtasis poético se encarna en el joven adjunto, quien protagoniza el arco de transformación de la obra. El desempeño del elenco -Manuel Attwell, Claudia Cantero, Rafael Federman, Agustín Gagliardi, Nicolás Levín, María Inés Sancerni- es excelente y Claudia Cantero, descollante. Sus interpretaciones demuestran no sólo la solvencia de sus trayectorias sino también el pulso aceitado de una puesta que transita por su tercera temporada.
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Laura Paredes demuestra una gran dirección artística y técnica, desde la idea y el texto y la acertada elección del casting hasta los responsables de todas las áreas: Julieta Harca en vestuario; Rodrigo González Garillo en escenografía; Constanza Feldman, coreografía; Matías Sendón, iluminación; Gabriel Chwojnik musicalización y sonido y Mariana Mitre, producción.
El teatro bajo la arena logra convocar al duende (también de la pluma) en escena, al tiempo que discute y reflexiona, confrontando literatura y teatro, clasicismo y vanguardia, piezas afamadas y textos malditos y pone en cuestión el rol de la crítica.
La obra se presenta los jueves, a las 21 en El Portal de Sánchez de la Ciudad de Buenos Aires.
#teatroargentino#Lorca#elteatrosobrelaarena#LauraParedes#MarianoLlinas#marianollinas#agugagli#clauditacantero#mariainessancerni#nicolevin78#rafaelfederman#federico garcía lorca#ciclo invocaciones#el porton de sanchez#espectaculos buenos aires
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Borracha fumando un pucho intensamente. Maldito toque de queda pero ese día me salvó porque yo ya estaba modo duende modo araña y esa combi no la quiso Dios quizás... O bueno, no la quiso nadie porque el compromiso era hasta el siguiente día.
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Ciclos | 21h36
Há cerca de um ano atrás recebi uma notícia devastadora.
Dessas que dilaceram o coração e dobram os joelhos dos mais fortes.
Eu tinha me entregado.
Era oficial. A vida não possuía mais sentido.
Escrevi essas palavras em algum lugar: "Tive a certeza de ter morrido."
_
Tudo começa com um aperto de mão. Um comentário jocoso. Uma piada sobre a distância da sua casa até o trabalho.
Dias após começam conversas sobre a vida e sua falta de sentido. Um pastel talvez. Deus e outras coisas que podem ou não existir.
Palavras como presente de aniversário.
O ano se encaminha para o fim. Recesso. Caminhadas pela rua. Mais conversas sobre o absurdo do nosso encontro (e da nossa existência).
Uma noite de ano novo. Uma lista de filmes. Minhas mãos no seu quadril.
Eu me enrolo no seu corpo. Você me entende. Cada um toma a forma da água para mergulhar na alma do outro.
Cafuné, acolhimento. Cochilo com a tv ligada. Bruxarias.
Eu passo a acreditar que a vida pode ser simples.
Mais uma noite juntos (a última? diga que não, por favor). A porta se abre. Eu não estou mais sozinho. Você na minha varanda. Os vitrais, mesmo não iluminados, são mais belos com você por perto. Um pão na chapa.
Você me fez acreditar que um olhar pode me tocar como mãos jamais poderiam.
Ciclos. Malditos ciclos. Que se repetem. Eu não sou a porra de um ciclo (sou?).
Estou aqui. Vou te esperar. Vou sentir a sua falta (tudo aqui dentro doeu ao proferir essa frase).
Você não quer ir, mas tem que dizer isso. As lágrimas correm. Eu não quero abrir a porta pra deixar você ir.
Como se isso fosse adiantar alguma coisa.
Tem algo que eu possa dizer? (não). Tem algo que eu possa fazer? (não). (É claro que tem. Sempre tem algo. Seu idiota, não deixe ela ir! Não a deixe! Não…)
[Se você está constantemente procurando razões para não estar com alguém, você sempre vai encontrá-las. Mas em algum ponto você deve deixar isso para trás, e dar ao seu coração o que ele merece]. Essa frase não é minha. Mas nenhuma frase do mundo iria fazer você ficar (iria?).
Você quer me salvar. Eu quero te salvar. Será que dois heróis não podem ficar juntos?
Só consigo me lembrar de você fungando em mim. E dizendo: Você é quentinho. Eu adoro você (caralho, tem que doer assim?).
O que aconteceu com as infinitas possibilidades? O contrato, pelo menos até cinquenta anos. Eu queria não ter acordado.
Te conhecer foi o melhor que poderia ter acontecido no meu ano. Ter que deixar você ir com certeza será a pior. E ainda nem é março.
A vida é uma merda. Eu sei. Mas eu ainda tenho esperança. Acho que no final ela sempre morre… e renasce comigo.
21h36. O interfone não tocou pelo terceiro dia seguido. Eu espero. Merda. Eu esperei.
Pego o caderno. O mesmo caderno que você usou como tela. Pulo o desenho do duende com a história de uma fada.
(Pelo menos você vai ter mais alguma coisa para ler).
Hoje reeescrevo aquelas palavras.
"Tive a certeza de ter morrido. Mas permaneci vivo. Apenas para morrer de novo."
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La heredera del Infierno
Aviso: En el pequeño diálogo y pensamiento de Tomas, mucho de eso pertenece a las teorías de @evilbihan. Espero haberlo hecho bien y quiero seguir usando algunas más de sus teorías para los siguientes capítulos.
La información de Hela se encuentra aquí, también sobre Fólkvangr y Valhalla y sobre la Duat.
Para finalizar, las letras que canta Adelina son de dos canciones. La primera es "Days Of Future Past" de Iron Maiden y la segunda es "Maldito duende" de Héroes del Silencio.
Descubrimiento
Adelina despertó escuchando voces y una luz brillando cerca de sus ojos. Con una mueca de disgusto los abrió y la cabeza le estalló ante esa diminuta acción. Vio el techo de madera, paredes blancas y camillas. La boca le supo extraña y sus extremidades parecían que estuvieron dormidas por una eternidad. Se frotó los ojos fatigados percatándose de las vendas blancas que tenía y el camisón de tela china que llevaba puesto.
“¿Qué pasó?” se preguntó Adelina.
Se sentó en la cama, pero la paz no le duró demasiado. Las náuseas volvieron, la bilis invadió su garganta y vomitó al costado de la cama. El cuerpo le dolía, la boca le supo peor y a la vez su estómago rugió de hambre. Adelina siguió frotándose los ojos para sacarse el sueño y encontrar algo para evitar que su cerebro la matara.
Se levantó y sus pies tocaron la fría madera. Corrió las cortinas buscando a algún médico y a la única persona que vio fue a Tomas. Estaba en la puerta de la enfermería y sus ojos grises se sorprendieron al descubrirla despierta y tratando de caminar.
–Adelina –dijo de forma sorpresiva–. Ya traigo inmediatamente a Cyrax y Sektor para que te ayuden.
–¿Qué pasó? ¿Cuánto llevo dormida?
–Dormiste tres días completos –dijo una voz grave. Una tan conocida que Adelina le dio ganas de matar a la persona–. Tomas y yo estuvimos vigilando tu estado para ver si ocurría un inconveniente.
Adelina vio a Bi Han de manera odiosa y dejó su rencor para procesar lo que le había dicho. Tres días y su memoria seguía en blanco.
–¿Qué me pasó? –preguntó la chica y caminó lentamente hacia los hermanos–. Lo único que recuerdo es estar en el frío.
Se miraron entre ellos, como si no pudieran creer lo que decía. Bi Han se marchó con su voz grave llamando a las dos ninjas.
–¿En serio no recuerdas nada, Adelina? –cuestionó Tomas acercándose a ella–. ¿Absolutamente nada?
–Tengo la cabeza en blanco ¿qué pasó?
El chico guardó silencio y en sus cautivantes ojos grises entró la duda. En ese instante, Cyrax y Sektor entraron, se alarmaron al ver a Adelina de pie y le ordenaron volver a la cama. Tuvo otro ataque de vómito y el par de mujeres le dieron un balde para poder descargar la tripa. También, le ofrecieron un té relajante para calmar las náuseas y vio que Tomas seguía allí, observándola.
Cyrax y Sektor le hicieron preguntas sobre lo que recordaba y al ver la negativa de Adelina, supusieron que esa pequeña pérdida de memoria la recuperaría con el tiempo. Por ahora, necesitaba descansar y alimentarse para volver a los entrenamientos lo antes posible. Tomas siguió mirándola, como si tuviera miedo de que volviera a caer descompuesta, mientras ella bebía té.
–¿Qué miras, maestro? –preguntó Adelina temiendo que algún superior o los hermanos de Tomas rondaran cerca–. ¿Tengo algo en la cara?
–Me preocupa que no recuerdes lo que ocurrió.
–Lo último que recuerdo fue estar en el frío –dijo Adelina mirando a la nada, tratando de buscar recuerdos en su memoria, aunque sea pequeño–. Estaba temblando… Luego, creo que escuché gritos… y… ya está. Lo demás está en blanco.
–Bueno –dijo el muchacho con resignación y se puso de pie–. Tengo que dar clases, Acosta. Más tarde vendré a ver cómo te encuentras.
–Está bien –dijo Adelina–. Suerte en tu día.
Tomas se marchó de la enfermería y Adelina contempló el vacío. El silencio la estaba enloqueciendo y su pierna comenzó a moverse. Los minutos parecieron eternos y no podía volver a cerrar los ojos. Escuchó los pasos de los estudiantes y sus risas burlonas. Intentó conservar autocontrol que le quedaba antes de gritar improperios y verdades. Debía mantener el control y evitar que Bi Han le complicara más su estadía en Arctika.
Poco a poco, sus párpados le pesaron y se sintió dichosa de volver a cerrar los ojos, sumergiéndose en la negrura absoluta. No tuvo visiones ni pesadillas. Era una caricia a su persona. Necesitaba dejar de soñar.
Tuvo la esperanza de que, en esos tres días dormida, Daniela y Mariano le hayan enviado alguna carta en respuesta de la anterior. Quería leer si ocurrieron más locuras durante su ausencia en la Academia Wu Shi y sonreír por un momento.
Se sentía bastante sola, más cuando no podía hablar con Tomas o alguien de aquí. El ninja fue comprensible, era su maestro y tener una conversación casi informal cerca de los estudiantes podría dar un significado incorrecto. No consiguió entender el resto de estudiantes lin kuei ¿por ser de la Academia Wu Shi sería un paria? ¿por tener que entrenar con Bi Han y los demás no, la tratarían diferente? Fueron preguntas que se desvanecieron cuando el sueño se apoderó completamente de Adelina.
Al cabo de un par de días, Cyrax y Sektor le dieron el alta a Adelina y antes de que el dúo se marchara, les preguntó sobre qué le había ocurrido para estar en la enfermería. Ambas mujeres se miraron entre ellas y le comentaron sobre su ataque de pánico en el que acabó con convulsiones y delirios. Un nudo en la garganta se apoderó de la garganta, pero su memoria seguía en blanco. No había ni una imagen o algún recuerdo sobre esa noche. Las dos mujeres se fueron y dejaron a Adelina para que empezara su rutina.
Salió de la enfermería con el uniforme Lin Kuei y se topó con Tomas. Sus ojos grises se iluminaron al verla y le dedicó una pequeña sonrisa. Se desvaneció rápidamente, mantuvo una postura firme y Adelina hizo lo mismo.
–Acosta –empezó el ninja de gris–. Me alegro que Cyrax y Sektor te hayan dado el alta.
–Gracias, maestro.
Un silencio incómodo se instaló entre los dos. Tomas parecía querer decir más cosas, pero había duda en sus ojos grises.
–¿Puedo hacerte una pregunta, maestro?
–Hazla, Acosta.
–Cyrax y Sektor me dijeron que esa noche… la noche en que estuve en el frío –el rostro de Tomas se volvió serio. Adelina no sabía cómo hacer la pregunta sin que fuera rara–. Tuve un ataque de pánico. Dicen que estuve con convulsiones y delirios. Que decía cosas sin sentido.
–Eso es verdad.
–¿Qué fue lo que dije?
–¿Disculpa?
–Esa es mi pregunta ¿qué fue lo que dije durante mi ataque de pánico? –siguió Adelina. Sus ojos se posaron en sus manos que se juntaban nerviosas–. Quiero saberlo.
La mirada de Tomas se tornó pensativa. Al igual que Adelina, buscaba una forma de decir las cosas sin que fuera extraño.
–Decías que alguien sufría –explicó Tomas–. También que algo fue corrompido. Es todo lo que recuerdo.
–Está bien –dijo Adelina y puso su mejor sonrisa–. Muchas gracias, maestro.
–Fue un placer.
Antes de ser atrapada para una nueva labor, Adelina se escabulló hacia las afueras de los templos Lin Kuei con una pistola, su celular y anotador. El clima gélido abundaba en todo el lugar, los árboles tenían nieve en sus hojas, huellas de animales y las de la propia Adelina se esparcían por doquier. El cielo era un gris blanco y caía la nieve.
Adelina se puso la máscara Lin Kuei y siguió su camino. En las afueras, encontró las entradas a las montañas y caminó por ellas iluminada por las antorchas. De repente, Adelina escuchó una rama romperse y se volteó con la pistola en alto. Nada. No había nadie alrededor. La muchacha siguió enfocada en los caminos rocosos. Entró por uno y se guio por las antorchas hasta llegar a una bifurcación.
–¿Qué haces aquí? –preguntó una voz conocida.
Adelina se asustó con un pequeño grito, volteó para ver a Tomas con su traje de ninja y sus cautivantes ojos grises y analíticos.
–¿Por qué me sigues?
–Porque parecías que te estabas fugando del templo Lin Kuei –espetó el muchacho con los brazos cruzados–. Además de que soy tu maestro y exijo que me digas por qué estás a las afueras del templo.
–Porque quiero mirar las ruinas que vi la primera vez que llegué a Arctika –dijo Adelina tranquilamente–. ¿Quieres acompañarme?
Tomas dudó, pero aceptó unirse. La llevó con total normalidad entre las paredes rocosas y bifurcaciones hasta llegar a donde recordaba haber caído cuando pelearon.
–¿Qué buscas en esas ruinas? –cuestionó Tomas tranquilamente.
–Respuestas para mi investigación –contestó Adelina sin dar vueltas.
El joven la miró y sus ojos grises la mantuvieron hipnotizada, analizando el rostro de Adelina. Sintió que los pasillos se volvían más pequeños haciendo que el aire fuera sofocante y sus mejillas se calentaron.
–¿De qué es tu investigación? –siguió preguntando Tomas.
–Sobre Hela.
–¿Quién es ella?
–La diosa de los muertos según los nórdicos –explicó la muchacha.
Adelina y Tomas continuaron por el camino rocoso hasta llegar a las estatuas de Ganglate y Glangeura. Ambas formas de piedra seguían serias y derechas. Sus miradas parecían analizar a Adelina hasta incluso juzgarla.
–¿Quiénes son?
–Ganglate y Glangeura –respondió Adelina y estudió a las estatuas–. Son las sirvientas de Hela.
–¿Sus nombres significan algo?
–Ganglate significa “el retraso” y Glangeura “la pereza”.
Empezó a estudiar mejor a las estatuas. Quizás tendrían respuestas ocultas o incluso la solución a sus problemas. Sus ojos inexpresivos no daban a pasajes ocultos ni otros artefactos antiguos.
–¿Sabes por qué lo crearon? –preguntó Tomas.
–Eso creo –la mirada del muchacho escrutó a Adelina para que le expandiera su respuesta–. Creo que fue para guiar a su heredero hacia Sultin o algo mucho más grande.
–¿Sultin?
–Es la daga de Hela, significa “la sed”.
Adelina pasó las estatuas de las sirvientas y llegó a la cámara rocosa donde sus pesadillas iniciaron. La estatua de Hela seguía frente a la caja de piedra con dibujos y runas. Los ojos vacíos de la diosa recibieron al dúo y a pesar de estar sin vida, la analizaban.
–No puedo creer que hayan hecho esto –susurró Tomas.
–¿Qué cosa? –preguntó Adelina, mientras estudiaba a la estatua.
–Culto a la muerte. Es aberrante
–No lo es –contradijo Adelina pérdida en la roca–. Es imaginar qué hay más allá de la vida. Quizás algo mejor. Todas las civilizaciones lo han hecho a lo largo de la historia.
–¿Cómo cuáles?
–¿Cómo que cuáles, Tomas? –repreguntó Adelina con una sonrisa al chico, pero este seguía serio–. Todas las civilizaciones lo hicieron. Los nórdicos no solo creían en Hela, su verdadero paraíso era el Valhalla y Fólkvangr. Los salones donde iban los guerreros caídos en combate para seguir peleando para el fin de los tiempos –señaló la estatua de la diosa–. Los griegos pensaban que Hades gobernaba el inframundo junto a su esposa, Perséfone. Hades lo administraba, mientras los que se encargaban de juzgar eran tres reyes. En los Campos Elíseos se hallaban para las almas bondadosas, mientras que el Tártaro, residían los criminales y quienes atentaron contra los dioses del Olimpo.
“Los egipcios creían que dándole ofrendas a los muertos y preparándolos llegarían mejor a la Duat para que los juzgara Osiris con su balanza. Era un dios muy querido y alabado en los tiempos en el que el Antiguo Egipto estaba en su apogeo. Hasta incluso, fue el faraón de los dioses egipcios.
“Los cristianos tienen a Satán y a Dios. Satán castiga a los criminales y come a los traidores, mientras que Dios le otorga la entrada al cielo a las almas buenas. Hasta creo que seguramente vos hiciste en algún momento.”
–¿El qué? –preguntó Tomas–. ¿Rendirle culto a un dios de la muerte? Es algo maléfico.
–No es maléfico rendirle a la muerte ¿Nunca has visitado a los fallecidos? –cuestionó la muchacha estudiando cada parte de la estatua de Hela–. Para hablar con ellos y homenajear su memoria. La cultura mexicana lo ha hecho, para ponerte un ejemplo. Dar ofrendas a los que ya no están, esperando que disfruten de su siguiente vida.
–A veces me arrodillo frente a los altares de madre y padre. También a los de mi madre y hermana –soltó Tomas con nostalgia.
–No es malo rendirles memoria, ni tampoco a dioses que no han hecho nada malo.
–¿Hay dioses de la muerte buenos?
–Hades es uno de ellos. La imagen de él era bastante mejor que la de sus hermanos, Zeus y Poseidón –explicó Adelina mientras tocaba cada parte de la estatua–. Fue el más leal a su matrimonio… bueno más o menos.
–¿Lo era o no?
–Sí y no.
–Explícate –exigió Tomas.
–Hades tuvo pocos amoríos a espaldas de Perséfone, mientras que sus hermanos fueron unos fornicadores constantes –argumentó la joven–. Ni siquiera sé decirte con sinceridad si Zeus tuvo más que hijos que Poseidón.
–¿Y Hela?
Adelina se quedó dudando un poco, absorta en la mirada de vacía de la estatua de Hela, analizando a ambos y cada pequeño gesto insignificante que hacían.
–Era solitaria, por lo que sé –comenzó Adelina–. No se metía en asuntos de otros dioses, ni tampoco la querían mucho por su aspecto.
–¿Qué tenía de malo su apariencia?
–La mitad de su cara era un cadáver en descomposición.
La mirada de Tomas se tornó incómoda y Adelina volvió a enfocarse en la estatua. No había ningún hueco o palanca. La dejó de lado y se enfocó en la caja de piedra. Sus manos temblaron al tocar la roca, pero tomó valor y sacó el objeto de su sitio.
Ese movimiento, hizo que la roca del alrededor se moviera y el polvo caía revelando inscripciones. Adelina mantuvo la caja en sus manos y la observó. Seguía teniendo la figura de un lobo y una serpiente, también de los otros lados estaba el dibujo de Hela siendo encerrada y el dibujo de un muchacho.
Adelina miró un momento hacia arriba encontrándose con un retrato nórdico de Kolbein por lo que decía las runas nórdicas.
–No me había dado cuenta que arriba estaba escrito –dijo Tomas y se acercó para ver la caja que sostenía Adelina–. Es extraño que no lo hayamos sabido.
–Yo tampoco vi esto cuando vine por primera vez –habló Adelina y mantuvo sus ojos en las inscripciones. Luego se alarmó por los dichos del ninja–. ¿Y cómo carajos no sabían? Pensé que la razón por la que intentaste matarme fue porque no querían que descubriera esto.
–Ni Bi Han sabía de estas ruinas. Y no quería hacerte daño.
–La puñalada en mi abdomen no dice lo mismo –dijo Adelina sarcásticamente y Tomas se rio.
–Lo digo de verdad, no quería lastimarte –habló el muchacho y su tono se volvió serio.
–Ya está en el pasado. Las acciones de ahora son las que importan.
–Está bien ¿qué significan esos símbolos? –Adelina le sorprendió el abrupto cambio de tema, pero se enfocó en el trabajo.
–Son runas y hablan de Kolbein –la chica entrecerró los ojos para entender el mensaje de las inscripciones–. “En honor a Kolbein, hijo de Hela y príncipe de los muertos. Los seguidores de Hela nunca encontraron sus restos. Duerma junto a su madre, alteza.”
–¿Entonces todo esto es un santuario para Kolbein?
–No lo es –dijo Adelina, mientras miraba los dibujos de las piedras. Mostraba a Kolbein como un guerrero de historias vikingas y en grandes batallas–. Al entrar a Arctika, hay runas nórdicas describiendo que esto es una prueba y lo que encontré en la caja era la primera parte de ellas. El retrato de Kolbein es simplemente una decoración más, como las estatuas de las sirvientas y de Hela.
–¿Qué había dentro de la caja?
Adelina dudó en qué decirle a Tomas. Le agradaba su compañía, pero esto era un asunto delicado y no tenía el valor para decirle toda la verdad.
–No puedo decírtelo, ahora –respondió Adelina con firmeza–. En otro momento te lo diré. Lo prometo.
Los ojos de Tomas se transformaron en decepción y la muchacha sintió que su pecho se estrujó ante esa mirada. Volvió a enfocarse en las ruinas, pero no hubo nada más que mirar o encontrar.
–Es todo, por ahora –dijo la chica en voz baja–. Volvamos antes de que se den cuenta que no estamos.
Tomas asintió y caminaron de regreso a los templos. Fue un trayecto silencioso, no hubo conversación, solamente el sonido de sus pies estrellándose en la nieve. El frío golpeó el rostro de Adelina y sentía sus mejillas rojas. Poco a poco, vislumbraron las puntas de los templos con sus banderines y al llegar a la entrada se separaron con un saludo respetuoso entre maestro y estudiante.
Durante el resto de la mañana, Adelina se dedicó a limpiar los pisos de algunos templos. El superior se lo había ordenado cuando estaba cerca de la zona de estudiantes y le mostró donde se hallaban todas las escobas, baldes y cepillos. También, otros alumnos fueron seleccionados y se apartaron de Adelina.
Al dejarlos, se llevaron todas las escobas riéndose de ella, como siempre. Lo único que quedaba eran cepillos y baldes. La chica suspiró y los tomó con furia. No iba a ceder a sus emociones y mantuvo su poco interés. Según las lecciones del Viejo Mario, la indiferencia era la mejor forma de enfrentar a los que molestan.
Una vez lleno el balde, Adelina fue hacia un templo, se arrodilló y comenzó a pasar el cepillo mojado por el suelo. No soportó el silencio y su voz entonó letras de canciones que recordaba. Su brazo pasó por la madera lentamente al compás de su voz. Héroes del Silencio, Iron Maiden, Megadeth, Seether, AVIVA.
Los suelos, poco a poco, iban brillando y librándose de la suciedad. El agua del balde se convertía en marrón y Adelina se perdió en su mente con las canciones que recordaba. Después siguió con el gran salón, luego otro templo y terminó cerca del área del Gran Maestro. Tras terminar, continuó su día con las clases regulares.
Bi Han le había dicho que al día siguiente retomarían sus clases para entrenar su criomancia. Mientras tanto volvería a los entrenamientos con los superiores y los hermanos de Bi Han. Le resultó complicado estar al día con el resto de estudiantes, pero poco a poco estuvo siguiéndoles el ritmo, hasta que llegara la hora del almuerzo.
–Bi Han, debemos respetar con la tradición –espetó Kuai Liang furioso–. Tenemos que seguir los pasos de padre.
–Necesitamos una nueva visión para los Lin Kuei –continuó su hermano vestido de azul y su rostro se volvió más frío como lo hacía con los estudiantes. Dejó su faceta tranquila para ponerse a la defensiva–. Podríamos ser una de las mejores naciones de la Tierra hasta incluso ser los más fuertes.
–Nosotros estamos para defender la Tierra, no gobernarla, Bi Han –contradijo Tomas y se levantó de su asiento–. Tenemos un compromiso con Lord Liu Kang.
La discusión fue elevándose más y más y los tres hermanos se separaron para calmar las tensiones. Tomas se alejó de los aposentos y caminó furiosamente hacia otro lugar. No le importaba, necesitaba escapar por unos segundos de las locuras de Bi Han. La tradición era importante, no podía dejarse atrás, era…
De repente, escuchó una voz desentonada conocida y detuvo sus pasos. No se percató que estaba en uno de los pasillos de los templos. Algunos faroles estaban apagados, al igual que algunas fogatas dejando un ambiente oscuro y vacío. La voz femenina siguió cantando y Tomas comenzó a caminar buscando a su dueña.
En su caminar, encontró a Adelina limpiando el suelo con un cepillo. Por sus acciones, no se percató de la presencia del muchacho. La observó haciendo la actividad una y otra vez, alejándose poco a poco, mientras entonaba una melodía tranquila y luego las letras.
–The days of future past to wander on the shore/A king without a queen to die forevermore/To wander in the wasteland –su mirada seguía enfocada en la madera y eso provocó en Tomas la nostalgia con recuerdos de su madre cantando a él y su hermana en las noches de cacería–. Immortal to the end/Waiting for the judgement/But the judgement never ends…
Volvió a recitar las mismas letras, terminando la canción y Adelina mejoró su postura. Tomas no pudo reconocerla, un misterio a sus ojos. Por más que el predecesor de Bi Han les haya enseñado inglés y su esposa les había cantado algunas canciones cuando era un niño, esta le resultó atrapante.
Adelina comenzó a cantar nuevamente, pero en español, un idioma, a ojos de Tomas, cautivante. Nunca pudo comprenderlo, más con el acento peculiar de la muchacha y sus amigos. A veces, le causaba gracia cuando rememoraba los días en que iban a la Academia Wu Shi los escuchaba hablando en ese acento tan entretenido.
–He oído que la noche es toda magia/Y que un duende te invita a soñar –Tomas no entendió las palabras, pero no pudo evitar sentirse intrigado con el significado. Adelina seguía enfocada y Tomas la escuchaba cantar–. Y sé que últimamente apenas he parado/Y tengo la impresión de divagar…
Adelina continuó en su labor y Tomas retomó su caminata, escuchando de lejos la dulce voz de la muchacha. Necesitaba aclarar su mente sobre el camino del Lin Kuei.
En la hora del almuerzo, hubo algunas miradas burlonas y risas por su incidente. Adelina se enfocó en comer. El estómago le rugió por pensar en el hambre que tenía, se le hizo agua en la boca en las diferentes comidas que quería probar. Cuando todos los presentes recibieron sus platos, Adelina tuvo que esforzarse para no comer tan apresuradamente, aunque su estómago no la ayudaba con cada bocado que hacía.
Tras terminar, siguió con sus entrenamientos hasta llegar al anochecer. El cansancio la invadió cuando las últimas campanadas daban por terminado el día y recibir con dicha la cena. Las risas no pararon en el gran salón, ya comenzaban a hartar a Adelina y tuvo que tener mucho autocontrol para no empezar una pelea. Debía mantener la cabeza gacha y preservar su paciencia. Comió su cena con tranquilidad y mantuvo su indiferencia.
Vislumbró a los tres hermanos charlar animadamente y a las dos mujeres, Cyrax y Sektor, escuchar la conversación. Sus ojos se posaron en Tomas, su sonrisa y su calma ante la presencia de sus hermanos. Le pareció bonito verlo así con sus allegados, sin preocupaciones o presiones por ser maestro. Su firmeza se marchaba y era reemplazaba por un hombre alegre y divertido.
Adelina volvió de sus divagaciones y terminó su plato. Cuando se marchaba hacia la zona de estudiantes, uno de los superiores la llamó y pidió que se prepara para la vigilancia nocturna en las murallas de los templos. Maldijo mentalmente, pero aceptó que tarde o temprano iba a ser elegida.
La chica llevó un libro para distraerse, rifle y pistolas, unos cuchillos, linterna, binoculares, celular, el invento de Mariano y un detector obsequiado por él. También, pudo conseguir agua caliente para hacerse mates durante el transcurso de la noche.
El superior le enseñó una pequeña torre de vigilancia donde prepararse. Luego, ubicó al resto de aprendices en lo que quedaba de las murallas, perdiéndose entre los fuertes. Cada estudiante sería reemplazado en el cambio de turno, incluso cabría la posibilidad de ser acompañados por más expertos o maestros. Por ahora, Adelina se quedó sola en la torre de vigilancia y contempló el amplio espacio que tenía.
Una cama de paja para descansar, varias ventanas exponiendo al exterior de las murallas, antorchas iluminando la zona, un asiento de madera y escaleras que llevaban al exterior donde había una hoguera sin quemar para avisar sobre un ataque. Adelina colocó sus pertenencias en la mesa de madera y cama, mejoró la iluminación de las cuatro paredes y ordenó mejor su arsenal. Dejó su libro en la mesa con el celular, el equipo de mates y el invento de Mariano. Cargó con el detector, las armas, linterna, cuchillos y binoculares.
Salió de la pequeña torre de vigilancia y caminó lentamente por el estrecho de piedra, manteniendo su rifle cerca de su pecho. El aire frío golpeó una parte de su rostro cubierto por la máscara del uniforme Lin Kuei, la nieve cayó por su vestimenta y la piedra, los vientos hicieron una neblina imposible de visualizar lo que se hallaba fuera de los muros.
En cada parada, Adelina usaba sus binoculares para corroborar si su zona estaba despejada y hojeaba su detector. Tras vislumbrar la siguiente torre de vigilancia, retornó a la suya de forma tranquila y siguió caminando hasta ver la que se encontraba del otro extremo, repitiendo sus paradas para observar con los binoculares y el detector. Finalizó su caminata nocturna viendo desde su torre de vigilancia y abrió la puerta para sentarse en el taburete de madera.
Su espalda chocó con la mesa y el libro que trajo a la vigilancia junto con el invento de Mariano. Antes de empezar su lectura, Adelina preparó su equipo de mate. Puso yerba en el pequeño recipiente y azúcar, echó el agua caliente y dio sus primeros sorbos, mientras tomaba el libro. Cronometró el tiempo en que se perdía para retornar a la realidad y hacer la vigilancia. Las letras se convirtieron en una película hecha en su mente con cada acción que hacían los personajes, los pensamientos del protagonista y sus divagaciones.
Adelina miró su celular y percatándose de la hora, abrió la ventana para usar sus binoculares y detector y salió nuevamente a repetir la caminata. Fue de extremo a extremo con lentitud y libre de las presiones que Bi Han y las miradas crueles de sus compañeros. Solamente caminar. Volvió a la torre, se encerró en las cuatro paredes y se sumergió en la hoja que había dejado, acompañada por los mates.
En un momento, la lectura le hizo recordar algunas memorias de su infancia con el Viejo Mario y rio sola, tranquila e invadida por la nostalgia. De repente, escuchó un ruido extraño y tomó uno de sus cuchillos que tenía en la bota. Cuando la puerta comenzó abrirse, lanzó el cuchillo y tomó la pistola. El rostro de Tomas esquivó el arma y se preparó para el combate. Adelina se relajó y sintió la vergüenza inundar su rostro.
–¿Qué haces aquí, acosador? –cuestionó Adelina y guardó el arma.
–Vine para la vigilancia –espetó Tomas, mientras sacaba el cuchillo de Adelina de la puerta–. El Gran Maestro me lo ordenó. Después, te relevan de tu puesto.
El muchacho le entregó el arma y las puntas de sus dedos se tocaron, haciendo que una electricidad volviera a recorrer las puntas de sus dedos. Adelina sintió que sus mejillas se calentaron y el estómago le dio vueltas. Mantuvo sus armas al descubierto y se sentó en el banco de madera, sorbió un poco de mate y retomó su lectura tranquila, pero la mirada penetrante de Tomas la distraía.
–¿Qué miras? –cuestionó Adelina observando por arriba del libro–. ¿Queres mate?
–Eh, gracias–respondió Tomas algo tímido. Tenía su máscara colgando en su cuello, pero la muchacha pudo notar el rubor en sus mejillas. Preparó el mate y se lo dio al ninja–. Estaba tratando de leer el título de tu libro.
Adelina lo alzó, exhibiendo la portada para que Tomas lo viera, mientras sorbía de la bombilla.
–Se llama “Nuncanoche”.
–¿De qué habla? Es bastante…–Tomas intentó buscar las palabras para terminar la oración y le extendió el mate a Adelina–… extenso.
–Lo es –coincidió Adelina, puso el señalador entre las hojas y tomó el mate–. Cuenta la historia de una chica que quiere vengar a su familia y se une a una escuela de asesinos para matar a los responsables.
–Parece bastante gracioso, porque te escuché reír desde cerca –dijo Tomas estudiando el libro–. Para tener una trama seria, por tus risas es bastante inmaduro.
Adelina sonrió y dejó su libro en la mesa. Tomó el recipiente de azúcar, le echó un poco al mate y agua caliente. Sorbió y le calentó el interior de su cuerpo.
–La protagonista, a pesar de sufrir, mantiene su humor y carisma –habló la chica–. Me recordó a Mariano. Su lenguaje, sobre todo, y la inmadurez.
–¿Inmadurez?
–Sí, Mia Corvere tiene momentos donde hace cosas graciosas, como Mariano.
–¿Qué hizo? –preguntó Tomas y su sonrisa se ensanchó.
–Siempre te cuento algo mío –contrarrestó Adelina y se enderezó en su asiento, mientras preparaba otro mate y se lo entregó al hombre–. Cuéntame tú una anécdota, Tomas. Tus hermanos y tú debieron haber hecho algo estúpido.
El muchacho sonrió y se quedó callado. Sus ojos grises eran pensativos, Adelina le recordaron las portadas de mangas y de libros que consiguió hace tiempo.
–No sé si tengo recuerdo de haber hecho algo inmaduro.
–Claro que debes tenerlo –espetó la muchacha sonriente–. Todos los tenemos. Cuesta recordarlos porque fueron parte de la infancia, pero sí que poseemos.
Tomas mantuvo su silencio con su gesto pensativo y terminó de sorber de la bombilla.
–Fuimos a un prostíbulo.
Adelina contuvo una carcajada y el rostro de Tomas se volvió rojo como un tomate. Después, le entregó abruptamente el mate a la chica.
–No te creo –exclamó y se acercó más al ninja, mientras se preparaba otro mate–. ¿Pero cómo? ¿Por qué?
–Éramos curiosos –argumentó Tomas con gesto de disculpa y una sonrisa tímida–. Queríamos saber a dónde iban los guerreros.
–Cuenta. No me dejes así.
Tomas se puso rojo y sonrió ante esas palabras, mientras Adelina sorbía mate.
–Siempre veíamos a los guerreros ir en la noche a un pueblo cercano. Buscaban compañía femenina –rememoró el ninja mirando a Adelina–. Bi Han, Kuai Liang y yo creíamos que se referían a sus esposas, pero nunca las vimos en los templos. Por eso, los seguimos desde Arctika hasta el pueblo y llegaron al prostíbulo… Nosotros no lo sabíamos. Por miedo a que nos atraparan, nos metimos en los callejones y vimos por las ventanas a las señoritas. Logramos entrar y nos pusimos mal al verlas.
Adelina soltó una carcajada y le costó respirar por el ataque de risa. Incluso Tomas se contagió, pero trató de conservar el control.
–¿Qué pasó luego?
–Las chicas nos atendieron y sentimos que éramos afortunados–expandió el ninja y ocultó su rostro–. Qué vergüenza…. –Adelina rio por cómo Tomas intentaba hablar–…. Los soldados que nos vieron se espantaron y nosotros hipnotizados por las mujeres. Nos llevaron a rastras hacia el templo Lin Kuei –Adelina no pudo contener sus risitas y Tomas se puso más rojo de lo que estaba–. Tuvieron que hacer un esfuerzo titánico para explicarle a padre por qué estábamos allí.
–¿Qué les dijo?
–Los castigó con vigilancia hasta el amanecer por semanas –Tomas rio y Adelina notó que su rostro se relajaba. Sus cejas dejaron de tensarse–. A nosotros nos dio una reprimenda y tuvimos que limpiar los templos por varios días. Desde ahí, Bi Han recapacitaba de cualquier cosa que hagamos.
–No puedo creerlo –suspiró Adelina con dolor en las comisuras de los labios y controló su respiración–. Un prostíbulo. Suena difícil de creer.
–Ahora es tu turno de contarme qué te hizo recordar a Mariano la novela.
Adelina se acomodó mejor el cabello negro y miró a Tomas. Su rostro estaba relajado y las mejillas de la muchacha se sonrojaron. Preparó más mate y le dio al ninja.
–Cuando éramos chicos, Mariano era un bromista y lo sigue siendo. Pero ahora está más controlado –explicó la joven–. Hay tantas estupideces que hicimos, pero la que recordé fue cuando se metió debajo de nuestra cama.
–¿Por qué lo hizo?
–Quería tocarnos los pies como si fuera una película de miedo –Adelina rio y Tomas se quedó en silencio esperando más, mientras sorbía de la bombilla–. Cuando lo hizo, Daniela y yo salimos a las corridas de la habitación y Mariano nos perseguía con una máscara de terror. El Viejo Mario casi lo ahorca, pero creo que yo fue la que casi lo hizo recapacitar de su vida.
–¿Por qué?
–Porque destrozó uno de mis libros.
Un silencio se hizo presente y el rostro de Tomas mostró muchas emociones combinadas. Le dio el mate y Adelina comenzó a echar más agua caliente.
–¿Casi matas a tu amigo solo por un libro?
–No literalmente, pero sí que me enojé cuando era pequeña –rio Adelina, mientras le daba el mate a Tomas–. El Viejo Mario tuvo que contenerme para evitar que lo agarrara y obligó a Mariano que me comprara otro.
La risa de la joven se apagó poco a poco y quedaron con el viejo ambiente alegre en la torre. Un silencio se apropió y se miraron. El rostro de Tomas estaba más relajado y el color de sus mejillas se apagaba lentamente. Adelina dejó el mate y tomó sus pertenencias para seguir con la vigilancia.
–Déjame ayudarte con tus cosas –dijo el ninja levantándose abruptamente–. Me olvide de decirte que no permitimos armas modernas.
–Gracias, pero las necesito –argumentó la chica, mientras caminaba hacia a la puerta–. Si llega haber un ataque, no podré pelear con un cuchillo. Un rifle es mejor y puedo enfrentarme dando un golpe con la culata.
El muchacho se contuvo lo que tenía que decir y caminaron en el silencio de la noche nevada. El viento sopló fuertemente haciendo que la vista fuera imposible y Adelina tuviera que entrecerrar los ojos para mejorar su visión. Algunas veces, se detenían para mirar los alrededores y retomaban su caminata nocturna. Volvieron a la torre de vigilancia y continuaron compartiendo mates y charlando hasta que llegó el relevo de Adelina. Se despidieron amablemente y la chica regresó a sus aposentos esperando el nuevo día.
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Héroes Del Silencio - Senda 91. Año 1991. Edición Española. Reedición Año 2016. Rock. Warner Music Group.
Es un EP en directo de la banda, grabado por los estudios Kirios (Madrid) el 26 de septiembre de 1991 en Las Rozas de Madrid y producido por Keith Bessey y Héroes del Silencio.
El sencillo del disco fue: «Oración».
Músicos Enrique Bunbury - voz y guitarra. Joaquín Cardiel - bajo y voz. Pedro Andreu - batería. Juan Valdivia - guitarra.
Producción Keith Bessey - productor e ingeniero. Héroes del Silencio - productor.
Tracklist: A1 Hace tiempo 5:20 A2 Maldito duende 5:26 B1 Decadencia 8:32
C1 Con nombre de guerra 5:00 C2 Oración 4:30 D1 El mar no cesa 3:20 D2 El cuadro III 2:53 D3 Hologramas 3:07
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💎💎💎"=[ O DRENO MALDITO : PEÇA TEATRAL ]"=
➡️="{ ERRATA -: a Groelândia está Ligada a Dinamarca que é Aliada da Alemanha Federal, embora tenha Alguns Acôrdos Também com a Grã- Bretanha }"=
" Aquele Nibat , o Enfático Personagem de NEVERLAND...,
estava de Férias nas Paragens da Solene Havana na Valorosa e Honrada Cuba ...,
Ali onde o Célebre Ernesto Che' Guevara com o Grande Fidel Castro Acompanhado de Outros Triunfou na Revolução Cubana , Ante Cuba Vera Aliada da Gloriosa Federação Rússia , por Detrás do Solene Sigilo e Além de Todas as Aparências...,
mas o Fóco Expiatório que aqui se Apronta é o Personagem Nibat que naquele Instante poderia estar em Outro Lugar , como no Acre Amazônico do Brasil..., lá na América do Sul...,
Ele estava à dormir em um quarto de hotel 🏨..., mas quando estava no Estado que se Acusa entre o Sono e a Vigília...,
um Duende Maligno se Adentra no Quarto e o Arrastando pelos Cabelos o Leva até um Buraco que se Abre no Chão , mas como que em Outra Frequência , quem entrasse no quarto não o Veria , e Lançando o Dito Cujo pelo Dreno como de um Esgoto , Tal Duende com Considerável e Virtuosa Maldade Murmurou -: Vai- te Vagabundo , o DIABO me Enviou na Empreitada Obra (...) !!!-:
E Caí Nibat Rodopiando Abaixo como que Diante da Boca do Inferno (...)!!!
Nibat entra em Sono Profundo como Impermeado por Lamaçais em Pântanos Sombrios e Mais Escuros , de repente se Descortina um Aclarar como em desde a Descarga de uma Latrina , no qual Nibat se Vê como em uma Outra Realidade , Não Alternativa pois Não Existe..., mas Aquela Pseuda Embargada ao Sonhos e Empreitada pelos Pesadelos (...) !-:
E o que Nibat Vê ali ?
O Contrato de Quem no Sigilo , mas Já foi Descartado ante as Viradas Convergentes e Divergentes do Destino ...,
Naquele Sonho Vê a Gloriosa Federação Rússia em Harmonia com o Irã -: Esplendorosa Amálgama do Mundo Muçulmano , e com a Valorosa e Grande China e Honrada Coréia do Norte...,
e Ante a ONU Respeitável o Irã possuí uma Aliança Tida por Inexistente Assistida pelas Culminâncias das Câmaras Secretas de Certos Governos Aliados do Irã e Desconhecido pela Representação Majoritária Elegida destes mesmos Governos , e Há a Pré- Ala da Aliança que está Sob Auspício e Regência do Irã Ante o Grande Conselho , onde a Liga Árabe Também tem um Conselho Sob a Regência do Irã com Ligações para com as Regências Secretas das Frentes , Organizações e o Mais Abrangente e Tida por Inexistente , Lógo que Não são as Ligas Árabes que Assistem a ONU (...).
Mas qual o Drama que se passa ➡️ " Naquela Pseuda Realidade , pois Era um Sonho...,"
E do Irã Há um Pacto Mútuo Harmônico para com Quem (...)?
Na Tática Estratégica Operacional diante do Panorama Global , um Domínio Traduzido em Regência Sob Todo o Oriente Médio , no Acionar da Data desde Protocolos e Outros Ocultos "Acontece" uma Tamanha Crise Mundial pela Proposital Escassez da Substância Petrolífera Hétero - Composta Predisposta que se Traduz no Sintetizar do Petróleo...,
e no mesmo Simultâneo por Motivo e Álibi Arranjados Aliados Específicos do Irã Sob Designação Árabe Muçulmana se Retiram da ONU e o Kuwait Toma Nova Predisposição e Direcionar , na Aliança Iraniana e Mais Afastado da Arábia Saudita e dos Emirados Árabes Unidos...,
e Neste mesmo Simultâneo , a Líbia se Declara em Oposição aos Estados Unidos da América...,
a Gloriosa Federação Rússia com seus Aliados -: Cazaquistão e por Este -: Azerbaijão , ante Armênia ter sido Re- Posicionada Mais Próxima do Irã , Uzbequistão , Turcomenistão , Quirguistão : Quirguizia , Paquistão, Mongólia...,
e Também a Estônia e Cuba ficaram Fugazes e Indiferentes -: Nada Tem à ver com os Acontecimentos..., Exceto o Paquistão que se Posicionaria como Representante das Nações Específicas de Designação Árabe Muçulmana Islâmica que se Desligaram da ONU...,
Onde no Iraque com Terem Provocado a Retirada de Saddam Hussein e na Líbia terem Provocado a Mudança Aparente com a Retirada do Célebre Muammar Kadafi , por Detrás dos Novos Regimes de Ambas as Nações Iraque e Líbia , Câmaras Secretas com a Cúpula e Regência do Mais Alto e Secreto Governo Destas , da Líbia e do Iraque...,
que Aquela Guerra entre Iraque e Irã foi Provocada por Tática e Estratégia dos mesmos Árabes ante o Saber de Alguns e de Posicionados e Ante o Desconhecer dos que Não Assistem as Câmaras Além das Secretas destes Nobres Governos Aliados ...,
Também Houve Mudanças no Regime Governamental da Síria Ante a Sábia Regência do Valoroso Bashar Al Assad...,
e no Afeganistão Também Aconteceram Outras Mudanças...,
Então Naquele Sonho de Nibat , o Iraque Ataca Israel com Sete Ogivas Nucleares de Quatro Megatons...,
cada qual Engatadas no Interior de um Míssil de Fabricação Característica Especificada...,
o que Aciona o " Códice de Defesa Estabelecido em Dada Época pela Ex- Primeira Ministra da Grã- Bretanha -: Margareth Thatcher ante Outras Nações em Ofício na ONU (...)!
Neste caso é Lícito a Defesa por parte de Israel com o Apoio do Governo Americano...,
então viria uma Guerra Aberta no Pragmático Excedente...,
e no Inteirim Sequente Simultâneo a Turquia protestaria em favor do Povo Iraquiano e a Síria Interviria ao Resguardo Tutelar do Iraque de um Módo Determinado...,
enquanto que a Jordânia Aliada de Israel seria Invadida ante o uso de Armas Proibidas de Natureza e Desempenho Químico 🧪...,
e Tal Fato Desviaria a Atenção de Todos os Parâmetros que Integram o Esquema Mundial..., Ante Simultaneamente o Afeganistão por Via Indireta Através de Grupos ou Frentes Específicas Usando os de Nacionalidade Libanesa e Síria , Dissidentes...,
que estariam morando nos Estados Unidos da América para Relatarem o que houve com Certos Engedros Camuflados que foram Adentrados no Remanescente e estão como Enterrados...,
e ante o Referido no Sonho de Nibat , houve o Aparecer de uma Doença Causada por Agente Microbiano que Após a Pandemia da Covid Não Chega ao Drástico de se Alastrar porque os Americanos Efetivam Vacina e Rebate Eficaz...,
e no mesmo Simultâneo o Irã Proclama Guerra Santa : Jihad em Oposição a Arábia Saudita e para Tutela e Resguardo da Via de Peregrinação e da Cidade Sagrada de Meca em Prol das Nobres Causas Islâmicas...,
a Arábia Saudita que tem Tratos e Acôrdos Harmônicos com o Irã , mas que a Arábia Saudita com os Emirados Árabes Unidos , Egito , Israel e Jordânia são Aliadas dos Estados Unidos da América...,
então os Iranianos pendem a Mobilização Aérea , Naval e Terrestre em Conflito com a Arábia Saudita e Atravessam o Golfo Pérsico ...,
no mesmo Simultâneo em que Omã se Direciona ao Iêmen..., que Tomou Novo Re- Posicionar..., ante no mesmo Simultâneo o Novo Kuwait Proclamado se Toma Apoiado por Outros em Levante Armado em Revolução e Harmônica Fusão para com Bahrein (Barein) e Catar (Qatar) e Assim Surgiria o " Grande Kuwait " se Enfatizando como Aliado Iraniano...,
e no mesmo Simultâneo Ante a Organização das Nações Unidas -: ONU ...,
o Paquistão se Adiantaria como o Único Intermediário para as Negociações...,
em desde o Auspício e Diretrizes Coordenadoras Russas...,
e Ante o Rebate Incriminador Efetuado pela ONU , Viria que a Turquia Apoiada por Chipre e pelo Líbano...,Teria Chipre e Líbano em Fusão Harmoniosa Conveniente Necessária para com o Demarco Turco em Harmonia com a Síria...,
mas no mesmo Simultâneo o Iraque Apoiado pelo Sudão Re- Posicionado estaria em Ataque contra Israel e Também contra a Jordânia ante Golpe Militar no Egito que se Aliaria ao Irã através da Síria..., ante Manobras Secretas do Afeganistão que Revelaria que Dissidentes Haviam Efetuado a Investida Mencionada Anterior...,
e viria que o Afeganistão em Auxílio a Omã com o Apoio do Re- Posicionado Iêmen se Integraram em Fusão Co- Esparsada para com o Demarco próprio de Omã , Aliado Iraniano diante da Expansão Turca Já Revelada e Oficializada ante as Multidões...,
e Bem Sabem os Turcos e os Sírios o Oculto Significado de " Síriomequistão " com a Ênfase Nominativa Síria pois Hão Específicos que Consideram em Tradição como a mesma Assíria do Outrora Remoto...,
Assentada na Sucessiva Configuração Territorial na Integridade Territorial Advinda com Laços de Harmonia com o que se Relaciona com o Líbano , Chipre e com a mesma Turquia a qual se Refere o Antigo Império Otomano...,
e no mesmo Simultâneo Algo Ligado a Síria na Tradição do " Síriomequistão Envultado ou Oculto...," se Declara como um Sultanato , entretanto Divergente e Sob a Designação Semi - Socialista - Árabe - Islâmica...,
diante do Andamento da Guerra Santa ou Jihad Empenhado pelo Irã na Oposição a Arábia Saudita e para com os Emirados Árabes Unidos...,
Apoiado por Específicos de Designação Árabe e Outros...,
perante a Defesa de Israel e dos Americanos...,
e Neste Simultâneo o Paquistão como Porta- Voz daria Certo Ultimato para a ONU...,
no Vir da ONU a Resposta de Rebate e Negação
como a de Antes...,
e Ante o Referido o Paquistão Ameaça se Retirar da ONU...,
a Gloriosa Federação Rússia permanece Indiferente a Todos estes Acontecimentos Sem entrar Nestes Conflitos...,
Ante a Sabedoria do Mais Alto Governo Secreto Russo que Oficia por Detrás do Conselho Secreto e da Representação Elegida Majoritária por Detrás do Solene e Vero Nobre Augusto Kremlin...,
mas no Saber Contornar Certos Segredos do Governo Americano , por Detrás do Pentágono e Além da Casa Branca com suas Inter- Relações...,
Havendo Outras Manobras Conjuntas Envolvendo Outros Quadrantes Globais...,
Abrangendo até a União Europeia , e nisto o Pragmático de serem Extraditado a dos Estados Unidos da América após a Declaração do Afeganistão , de Todos os Iraquianos e Afeganeses , ante a Bélgica propor Auxílio ao Irã em Oposição a Arábia Saudita e aos Emirados Árabes Unidos , na Ênfase...,
que estaria Também sendo Atingido pela Guerra Santa : Jihad...,
a Bélgica Apoiada pela Hungria diante da Sérvia Indiferente e Fugaz ...,
a Suécia e a Polônia , como Também a Bulgária Dariam Apoio aos Extraditado Árabes...,
ou poderiam Optar pelo Silêncio Fugaz e Indiferença...,
a Argentina com Laços Secretos com a Sérvia , Re- Posicionada para Cuba em Aliança Secreta com a Gloriosa Federação Rússia se Pronunciaria em Oposição aos Britânicos que são Apoiados pela França , ante a Alemanha Fugaz e Indiferente , e em Pacto Mútuo Harmônico Não Submissivo para com os Estados Unidos da América ao qual se Ligam o Canadá desde Posicionar Tático Estratégico na Comunidade Britânica e então o Panamá com o Chile : Amálgama na América do Sul , México e Peru , o Panamá então Cheios de Segredos...,
Mas a Cuba se Ligam Ele Salvador , República Dominicana e Costa Rica...,
onde os Argentinos ainda Recordam do Conflito com os Britânicos que houve mas " Ilhas Malvinas...,"
Já a Nobre Yuguslávia Ocultou seu Nome e Bandeira por Detrás da Sérvia com Monte Negro e Croácia ante Laços com a Bulgária , Bósnia- Herzegóvina , Eslovênia , Eslavônia , Letônia e Albânia para com a Estônia e Desta Secretizada para com Cuba e com o Cazaquistão em Solene e Ocultada Aliança Russa...,
e na Aliança Secreta Germânica ante a Alemanha Federal Unificada a Assistem -: Não a Hungria , mas a Áustria , a Islândia , Holanda , Luxemburgo , Suiça , Noruega , Dinamarca ➡️ com a Groelândia , República Tcheca ligada a Eslováquia e a Romênia Secretamente , Lituânia , Holanda , Finlândia...,
Embora na Suiça Seja em Genebra a Séde da ONU...,
onde a Groelândia é Aliada ➡️ da Alemanha , em desde a Groelândia estar Ligada a Dinamarca , Tendo Tratos e Negociações Harmônicas com a Grã- Bretanha da qual a Índia é Aliada dos Britânicos...,
Já Portugal , Grécia e Itália e Macedônia : depois de se SeParar da Antiga Yuguslávia -: são Aliados Secretos da França...,
a Ucrânia Não se Menciona aqui , é como Sabem os Nobres Russos...,
e nos Acontecimentos Referidos dados ao Sonho de Nibat , eis que na Já Combinada Intercessão Diplomática da Hungria por parte da União Européia Vinculada à ONU..., então Direcionada ao Governo Búlgaro na Assistência Conclávica : Conclave...,
Diante de um Conselho Formado em Prol de Encerrarem Todos estes Motivados Conflitos e uma Pacífica Solução na Sincronia com a Sequência da Proclamado Guerra Santa : Jihad em desde o Irã...,
ante o Apraz Direcionado para uma Referida Solução , Apraz ao Manifestar como que Harmônico , Ante Variações Coadjuvantes Opostas em Prol de uma Meta e Objetivo Almejados...,
Nisto Interrompe o Sonhar de Nibat Arrastado para Fora de Tal Realidade ...,
por Enviados do DIABO , com Magnitude Ajustada Maior do que o Serviçal Duende Malígno na mesma Virtuosidade...,
Levam Nibat Arremessado , Não Bem em Arremesso de Beisebol ⚾...,
até às Fornalhas Ardentes do Inferno , Temperadas pelo ARDIL MALÉVOLO...,
enquanto no hotel em Havana , na Solene e Nobre Cuba a Faxineira Aromba a Porta , pois Nibat a Trancou com a Trava de Dentro , para com Outros Retirarem de Nibat seu Corpo Já Apodrecido e Mortos , com os Ólhos Abertos Direcionados para o Céu...,
e o Pairar de uma Divergência de Abutre , os Urubus , já Quase à Quebrarem o Vidro da Janela Daquele hotel em Havana (...)!!! " -: Conclusão , Assinado -: Luiz Henrique , Rua Senador Bias Fortes 195 , Uberaba , MG , Brasil. -: Henrich de Codinome CHYREN 🖤🙏➡️🗝️⚔️⚖️💀🕶️👁️🔎🙏😈 ALLAHU AKBAR 💎❗❗❗"
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PIMENTÓN, EL DUENDE PIRATA
Sylvia Puentes de Oyenard
En el país de Barlovento vivía un duende pícaro y juguetón. Cierto día, mientras se columpiaba en el jardín, se le ocurrió sorprender a sus hermanos, los duendecitos Pepín y Antón. Con palos y sábanas construyó un velero. Puso en el mástil una bandera negra, le pintó una calavera con dos huesos cruzados y, satisfecho de su obra, se disfrazó de pirata.
Cuando sus hermanos llegaron a la playa saltó, gritando:
-Maldito Mago y Emperador. Si yo pudiera lo hacía carbón. ¡Ay, por las barbas de Monseñor, pienso y no encuentro la solución!
Pepín y Antón no sabían a qué se refería el bucanero, pero trataban de alejarse de su ira escondiéndose entre unas rocas cuando:
-¡Recórcholis! ¿Qué veo? Dos marinos de mi flor. Buen tamaño, mejor porte y escurridizos como ratón. ¡Deteneos y atencióóóóón!
Temblaban los duendecillos sin poder apreciar la manera de escaparse.
-¿Qué hacéis en esta playa, territorio de mi Señor?
-Veníamos a esperar la tarde y a dejarle una canción.
-¿Y para ello osáis molestar al corsario Pimentón? ¡Prisioneros sois de mi nave! Ando en busca de un tesoro enterrado en un zapatón. Surcaremos siete mares, cumpliremos la misión. El pirata Morgan espera el tesoro en Calicó.
Pepín y Antón levaron anclas y se hicieron a la mar. El salado aire se bebía la voz de Pimentón que entonaba:
Soy bucanero,
gran capitán,
toda la tierra
es este mar.
Busco un tesoro
que hará olvidar
los sinsabores
que hay que pasar.
Pero los duendecillos, enojados, resolvieron hacer valer su condición y se enfrentaron al corsario:
-Pimentón, hasta ahora hemos aceptado tu voluntad, pero has de saber que gozamos de cierto poder mágico y podemos convertirte en piedra o chicharrón.
Pimentón fingió no creerles y pidió que se lo demostraran. Pepín exclamó:
-Centellas de Carambón, que el capitán sea un moscón.
Pero como el bucanero, en realidad, era su hermano mayor, replicó:
-Por los dientes de mi facón, seré siempre Pimentón.
Antón, sorprendido, desde su barrica gritó:
-Por la magia de los duendes serás un tirabuzón.
Entretenidos en esta pruebas de poderes, ninguno advirtió la tormenta que agitaba las aguas y hacía inclinar la nave, ora a babor, ora a estribor. Relucía el casco y cimbraban los palos. Cayó la vela. Se desataron los cordeles. Pimentón perdió su gallardía de pirata experimentado y comenzó a temer por sus hermanos.
Un rayo atravesó el firmamento y partióla embarcación.
Sin saber cómo los hermanos se encontraron en una gruta. Pimentón había perdido su lindo sombrero y la cinta que tapaba su ojo izquierdo. Arrepentido, confesó a sus hermanos la travesura que había ideado, les dijo que se sentía responsable y salió a explorar el terreno. Vio que la marea comenzaba atrapar la entrada del refugio. Comprendió que solo siendo peces podrían nadar tanto como fuera necesario para salir de allí. Recordó una fórmula que le había enseñado su abuelo, el duende Tizón, y se oyeron tres voces diciendo:
Tibu, tibu, tiburón,
no quiero ser duende
tampoco ratón,
que sea entre los peces
mejor nadador.
Así Antón, Pepín y Pimentón se convirtieron en tres hermosos peces que, nadando velozmente, arribaron a la orilla tranquila del país de Barlovento.
PUENTES DE OYENARD, Sylvia(Tacuarembó, 1943)-Médica y escritora dedicada con especial énfasis a la escritura para niños y niñas y la escrita por mujeres. Fundó la Asociación Uruguaya de Literatura Infantil-juvenil (A.U.L.I.) y el primer Club de narradores que hubo en Uruguay, "Club Dora Pastoriza", que desarrollan sus actividades desde 1984 y 1985 respectivamente. Es Presidenta de la Academia Latinoamericana de Literatura Infantil y Coordinadora de la Cátedra de Literatura para Niños y Jóvenes Juana de Ibarbourou. Ha dictado cursos y conferencias en América y Europa y coordinó el plan de promoción de la lectura promovido por la Organización de Estados Iberoamericanos en Centroamérica. Tiene más de 60 obras publicadas, algunas en sistema braille y otras editadas y traducidas en otros países. Desde 1984 es Redactora Responsable del Boletín de la A.U.L.I. que editó 37 números. Fue nombrada Presidenta de la Academia Latinoamericana de Literatura Infantil (Perú, 2002).Es Asesora de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay desde 1992.
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